Manuel Álvarez

Oraciones

El Devocionario más completo

Versión 2.70
Adaptado por PC

 

Devocionario español

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•   Oraciones de siempre

•   Oraciones para la Santa Misa

•   Oraciones para algunos momentos

•   En honor de Dios Uno y Trino

•   Devociones Eucarísticas

•   Devociones a Santa María

•   Devociones a San José

•   Santos y Siervos de Dios

•   Preparación Sacramento Penitencia

•   Otras oraciones y devociones

•   Sección para sacerdotes

Oraciones de siempre

[Índice]

 

•   La señal del cristiano

•   Padrenuestro

•   Ave María

•   Gloria al Padre

•   Gloria a Dios en el cielo

•   Al Espíritu Santo

•   ¡Oh, Señora mía!

•   Bendita sea tu pureza

•   Acordaos

•   Salve

•   Ángel de mi guarda

•   Señor mío Jesucristo

•   Yo confieso (Misa)

•   Yo confieso

•   Credo (Símbolo Apostólico)

•   Credo (Niceno- Constantinopolitano)

La señal del cristiano

[Latín]

 

Al santiguarse:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

 

Al signarse:

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor , Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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Padrenuestro

[Latín]

 

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

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Ave María

[Latín]

 

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita [] eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

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Gloria al Padre

[Latín]

 

Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

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Gloria a Dios en el cielo

[Latín]

 

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra suplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.

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Al Espíritu Santo

[Latín]

 

¡Ven oh Santo Espíritu!, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.

V/. Envía tu Espíritu y serán creados.
R/. Y renovarás la faz de la tierra.

Oración: ¡Oh Dios que has instruido los corazones de los fieles con la luz del Espíritu Santo!, concédenos según el mismo Espíritu conocer las cosas rectas y gozar siempre de sus divinos consuelos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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¡Oh, Señora mía!

[Latín]

 

¡Oh, Señora mía! ¡Oh, Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a Vos; y en prueba de mi filial afecto os consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Y ya que soy todo vuestro, Madre de bondad, guardadme y defendedme como cosa y posesión vuestra. Amén.

O bien (Ecuador):

Oh Señora mía, oh Madre mía, yo me ofrezco todo a ti, y en prueba de mi filial afecto te consagro en este día: mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, oh Madre de bondad, guárdame, defiéndeme y utilízame como instrumento y posesión tuya. Amén.

[Índice]

Bendita sea tu pureza

 

Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza.
A Ti, celestial Princesa,
Virgen Sagrada María,
yo te ofrezco en este día
alma, vida y corazón.
Mírame con compasión,
no me dejes, Madre mía.

[Índice]

Acordaos

[Latín]

 

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro, haya sido desamparado. Animado por esta confianza, a Vos también acudo, ¡oh Madre, Virgen de las vírgenes!, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana. ¡Oh Madre de Dios!, no desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.

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Salve

[Latín]

 

Dios te salve, Reina y Madre [, Madre] de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre, ¡oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!

V/. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.
R/. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas [y gracias] de nuestro Señor Jesucristo.

[Índice]

Ángel de mi guarda

 

Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día. No me dejes solo, que me perdería.

[Índice]

Señor mío Jesucristo

 

Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

[Índice]

Yo confieso (Misa)

[Latín]

 

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos, que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

[Índice]

Yo confieso

[Latín]

 

Yo confieso a Dios todopoderoso, a la bienaventurada siempre Virgen María, al bienaventurado san Miguel arcángel, al bienaventurado san Juan Bautista, a los santos apóstoles san Pedro y san Pablo, y a vosotros hermanos: que he pecado gravemente de pensamiento, palabra y obra (Golpear el pecho tres veces diciendo:) por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa.

Por tanto ruego a la bienaventurada siempre Virgen María, al bienaventurado san Miguel arcángel, al bienaventurado san Juan Bautista, a los santos apóstoles san Pedro y san Pablo, y a vosotros hermanos, que roguéis por mí a Dios nuestro Señor.

[Índice]

Credo (Símbolo Apostólico)

[Latín]

 

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

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Credo (Símbolo Niceno-Constantinopolitano)

[Latín]

 

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.

[Índice]

Oraciones para la Santa Misa

[Índice]

 

•   Oraciones para algunos días

 

•   Oraciones para antes de la Misa

 

•   Oraciones durante la Santa Misa

 

•   Oraciones de acción de gracias

Oraciones en torno a la Santa Misa

[Índice]

 

•   Canto de los tres jóvenes

•   Salmo II

•   Adoro te devote

•   Símbolo Atanasiano

Canto de los tres jóvenes

[Latín]

 

Antífona

Cantemos el himno de los tres jóvenes, el que los santos cantaban en el horno encendido alabando al Señor (T.P. Aleluya).

Cántico de los tres Jóvenes (Dan 3,57-88 et 56)

1. Bendecid al Señor, todas las obras del Señor: alabadle y ensalzadle por siempre.

2. Bendecid, cielos, al Señor, bendecid al Señor, ángeles del Señor.

3. Bendecid al Señor todas las aguas que hay sobre los cielos: bendiga todo poder al Señor.

4. Bendecid al Señor, sol y luna: estrellas del cielo, bendecid al Señor.

5. Bendecid al Señor, toda la lluvia y el rocío: todos los vientos, bendecid al Señor.

6. Bendecid al Señor, el fuego y el calor: frío y calor, bendecid al Señor.

7. Bendecid al Señor, rocíos y escarchas: hielo y frío, bendecid al Señor.

8. Bendecid al Señor, hielos y nieves: noches y días, bendecid al Señor.

9. Bendecid al Señor, luz y tinieblas: rayos y nubes, bendecid al Señor.

10. Bendiga la tierra al Señor: alábele y ensálcele para siempre.

11. Bendecid al Señor; montes y collados: todas las cosas que germinan en la tierra, bendecid al Señor.

12. Bendecid al Señor, mares y ríos; fuentes, bendecid al Señor.

13. Bendecid al Señor, ballenas y todo lo que vive en el mar: todas las aves del cielo, bendecid al Señor.

14. Bendecid al Señor, todos los animales y ganados: bendecid, hijos de los hombres, al Señor.

15. Bendice, Israel al Señor: alabadle y ensalzadle por siempre.

16. Bendecid al Señor, sacerdotes del Señor: bendecid al Señor, siervos del Señor.

17. Bendecid al Señor, espíritus y almas de los justos: santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

18. Bendecid al Señor, Ananías, Azarías y Misael: alabadle y ensalzadle para siempre.

19. Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo: alabémosle y ensalcémosle para siempre.

20. Bendito eres en el firmamento del cielo: y loable y glorioso por siempre.

Aquí no se dice Gloria ni Amén.

Salmo 150

1. Alabad al Señor en su santuario: alabadle en su augusto firmamento.

2. Alabadle por sus grandiosas obras: alabadle por su inmensa majestad.

3. Alabadle con sones de trompetas: alabadle con salterio y cítara.

4. Alabadle tañendo tímpanos y cantando a coro: alabadle con instrumentos de cuerda y voces de órgano.

5. Alabadle con címbalos resonantes: alabadle con címbalos de alegría: todo espíritu alabe al Señor.

Gloria al Padre...

Antífona

Cantemos el himno de los tres jóvenes, el que los santos cantaban en el horno encendido alabando al Señor (T.P. Aleluya).

Todos se ponen de pie y quien dirige el rezo dice:

V/. Señor, ten piedad. Cristo, ten piedad. Señor, ten piedad.

Padre nuestro...

V/. No nos dejes caer en la tentación.
R/. Y líbranos del mal.

V/. Que te alaben, Señor, todas tus obras.
R/. Y que tus santos te bendigan.

V/. Se regocijarán los santos en la gloria.
R/. Y se alegrarán en sus moradas.

V/. No a nosotros, Señor, no a nosotros.
R/. Sino a tu nombre da la gloria.

V/. Señor, escucha mi oración.
R/. Y que llegue a ti mi clamor.

Los sacerdotes añaden:

V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.

Oración:

Oh Dios, que mitigaste las llamas del fuego para los tres jóvenes, concédenos benignamente a tu siervos que no nos abrase la llama de los vicios.

Te rogamos, Señor, que prevengas nuestras acciones con tu inspiración y que las acompañes con tu ayuda, para que así toda nuestra oración y obra comience siempre en ti, y por ti se concluya.

Danos Señor, te pedimos, poder apagar las llamas de nuestros vicios. Tú que le concediste a san Lorenzo vencer el fuego que le atormentaba. Por Cristo nuestro Señor.
R/. Amén.

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Salmo II

[Latín]

 

Antífona

Su reinado es sempiterno; y todos los reyes le servirán y le acatarán. (T.P. Aleluya)

1. ¿Por qué se han amotinado las naciones, y los pueblos meditaron cosas vanas?

2. Se han levantado los reyes de la tierra, y se han reunido los príncipes contra el Señor y contra su Cristo.

3. Rompamos, dijeron, sus ataduras, y sacudamos lejos de nosotros su yugo.

4. El que habita en los cielos se reirá de ellos, se burlará de ellos el Señor.

5. Entonces les hablará en su indignación, y los llenará de terror con su ira.

6. Mas yo constituí mi rey sobre Sión, mi monte santo.

7. Predicaré su decreto. A mí me ha dicho el Señor: “Tú eres mi hijo; yo te he engendrado hoy.

8. Pídeme, y te daré las naciones en herencia, y extenderé tus dominios hasta los confines de la tierra.

9. Los regirás con vara de hierro, y como a vasija de alfarero los romperás”.

10. Ahora, pues, ¡oh reyes!, entendedlo bien: dejaos instruir, los que juzgáis la tierra.

11. Servid al Señor con temor, y ensalzadle con temblor santo.

12. Abrazad la buena doctrina, no sea que al fin se enoje, y perezcáis fuera del camino, cuando, dentro de poco, se inflame su ira. Bienaventurados serán los que han puesto en Él su confianza.

13. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

14. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona

Su reinado es sempiterno; y todos los reyes le servirán y le acatarán. (T.P. Aleluya)

V/. Señor, escucha mi oración.
R/. Y llegue a ti mi clamor.

Los sacerdotes añaden:

V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.

Oremos:

Omnipotente y sempiterno Dios, que en tu amado Hijo, Rey universal, quisiste instaurarlo todo: concédenos propicio que todos los pueblos, disgregados por la herida del pecado, se sometan a su suavísimo imperio: que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Adoro te devote

[Latín]

Himno de Santo Tomás de Aquino

 

1. Te adoro con devoción, Dios escondido, oculto verdaderamente bajo estas apariencias. A Ti se somete mi corazón por completo, y se rinde totalmente al contemplarte.

2. Al juzgar de Ti, se equivocan la vista, el tacto, el gusto; pero basta el oído para creer con firmeza; creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios: nada es más verdadero que esta Palabra de verdad.

3. En la Cruz se escondía sólo la Divinidad, pero aquí también se esconde la Humanidad; creo y confieso ambas cosas, y pido lo que pidió el ladrón arrepentido.

4. No veo las llagas como las vio Tomás pero confieso que eres mi Dios: haz que yo crea más y más en Ti, que en Ti espere y que te ame.

5. ¡Oh Memorial de la muerte del Señor! Pan vivo que das vida al hombre: concede a mi alma que de Ti viva y que siempre saboree tu dulzura.

6. Señor Jesús, bondadoso Pelícano, límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre, de la que una sola gota puede liberar de todos los crímenes al mundo entero.

7. Jesús, a quien ahora veo escondido, te ruego que se cumpla lo que tanto ansío: que al mirar tu rostro ya no oculto, sea yo feliz viendo tu gloria. Amén.

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Símbolo Atanasiano

[Latín]

 

Antífona

Gloria a ti, Trinidad igual, única Deidad, antes de los siglos, y ahora, y siempre. (T.P. Aleluya).

1. Todo el que quiera salvarse, es preciso ante todo que profese la fe católica:

2. Pues quien no la observe íntegra y sin tacha, sin duda alguna perecerá eternamente.

3. Y ésta es la fe católica: que veneremos a un solo Dios en la Trinidad santísima y a la Trinidad en la unidad.

4. Sin confundir las personas, ni separar la sustancia.

5. Porque una es la persona del Padre, otra la del Hijo y otra la del Espíritu Santo.

6. Pero el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son una sola divinidad, les corresponde igual gloria y majestad eterna.

7. Cual es el Padre, tal es el Hijo, tal el Espíritu Santo.

8. Increado el Padre, increado el Hijo, increado el Espíritu Santo.

9. Inmenso el Padre, inmenso el Hijo, inmenso el Espíritu Santo.

10. Eterno el Padre, eterno el Hijo, eterno el Espíritu Santo.

11. Y, sin embargo, no son tres eternos, sino un solo eterno.

12. De la misma manera, no tres increados, ni tres inmensos, sino un increado y un inmenso.

13. Igualmente, omnipotente el Padre, omnipotente el Hijo, omnipotente el Espíritu Santo.

14. Y, sin embargo, no tres omnipotentes, sino un omnipotente.

15. Del mismo modo, el Padre es Dios, el Hijo es Dios, el Espíritu Santo es Dios.

16. Y, sin embargo, no son tres Dioses, sino un solo Dios.

17. Así, el Padre es Señor, el Hijo es Señor, el Espíritu Santo es Señor.

18. Y, sin embargo, no son tres Señores, sino un solo Señor.

19. Porque así como la verdad cristiana nos obliga a creer que cada persona es Dios y Señor, la religión católica nos prohíbe que hablemos de tres Dioses o Señores.

20. El Padre no ha sido hecho por nadie, ni creado, ni engendrado.

21. El Hijo procede solamente del Padre, no hecho, ni creado, sino engendrado.

22. El Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo, no hecho, ni creado, ni engendrado, sino procedente.

23. Por tanto hay un solo Padre, no tres Padres; un Hijo, no tres Hijos; un Espíritu Santo, no tres Espíritus Santos.

24. Y en esta Trinidad nada hay anterior o posterior, nada mayor o menor: pues las tres personas son coeternas e iguales entre sí.

25. De tal manera que, como ya se ha dicho antes, hemos de venerar la unidad en la Trinidad y la Trinidad en la unidad.

26. Por tanto, quien quiera salvarse, es necesario que crea estas cosas sobre la Trinidad.

27. Pero para alcanzar la salvación eterna es preciso también creer firmemente en la encarnación de nuestro Señor Jesucristo.

28. La fe verdadera consiste en que creamos y confesemos que nuestro Señor Jesucristo, Hijo de Dios, es Dios y Hombre.

29. Es Dios, engendrado de la misma sustancia que el Padre, antes del tiempo; y hombre, engendrado de la sustancia de su Madre santísima en el tiempo.

30. Perfecto Dios y perfecto hombre: que subsiste con alma racional y carne humana.

31. Es igual al Padre según la divinidad; menor que el Padre según la humanidad.

32. El cual, aunque es Dios y hombre, no son dos Cristos, sino un solo Cristo.

33. Uno, no por conversión de la divinidad en cuerpo, sino por asunción de la humanidad en Dios.

34. Uno absolutamente, no por confusión de sustancia, sino en la unidad de la persona.

35. Pues como el alma racional y el cuerpo forman un hombre; así, Cristo es uno, siendo Dios y hombre.

36. Que padeció por nuestra salvación: descendió a los infiernos y al tercer día resucitó de entre los muertos.

37. Subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso: desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.

38. Y cuando venga, todos los hombres resucitarán con sus cuerpos, y cada uno rendirá cuentas de sus propios hechos.

39. Y los que hicieron el bien gozarán de vida eterna, pero los que hicieron el mal irán al fuego eterno.

40. Esta es la fe católica, y quien no la crea fiel y firmemente no se podrá salvar.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona

Gloria a ti, Trinidad igual, única Deidad, antes de los siglos, y ahora, y siempre. (T.P. Aleluya).

V/. Señor, escucha mi oración.
R/. Y llegue a ti mi clamor.

Los sacerdotes añaden:

V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.

Oración:

Oh Dios todopoderoso y eterno, que con la luz de la verdadera fe diste a tus siervos conocer la gloria de la Trinidad eterna, y adorar la Unidad en el poder de tu majestad: haz, te suplicamos, que, por la firmeza de esa misma fe, seamos defendidos siempre de toda adversidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo. Dios, por todos los siglos de los siglos.
R/. Amén.

[Índice]

Oraciones para antes de la Misa

[Índice]

 

•   Oh Madre de piedad

•   Oración a la Virgen

•   Oración a San José

•   Oración de San Ambrosio

•   Oraciones de San Ambrosio por días

•   Oración de Santo Tomás de Aquino

•   Oración de San Juan Crisóstomo

•   Concede mihi

•   Quinque Puncta

•   Áures tuæ pietátis

•   Consideraciones

Oraciones para el sacerdote:

•   Oración a todos los Ángeles y Santos

•   Oración al Santo del día

•   Fórmula de la intención de la Misa

•   Oraciones al revestirse

Oh Madre de piedad

[Latín]

 

Oh Madre de piedad y de misericordia, Santísima Virgen María, yo miserable e indigno pecador en ti confío con todo mi corazón y mi afecto; acudo a tu piedad para que, así como estuviste junto a tu dulcísimo Hijo, clavado en la cruz, también te dignes estar con clemencia junto a mí, miserable pecador, y junto a todos los sacerdotes que aquí y en toda la santa Iglesia van a celebrar hoy, para que, ayudados con tu gracia, ofrezcamos una hostia digna y aceptable en la presencia de la suma y única Trinidad. Amén.

[Índice]

Oración a la Virgen María para antes de la Santa Misa

 

Madre mía, ayúdame a estar en la Misa con los mismos sentimientos que tuviste Tú al pie de la Cruz. Enséñame a querer a tu Hijo, y a participar en tan sagrados misterios con dignidad, piedad y devoción. ¡Ángel Custodio, que no me distraiga!

[Índice]

Oración a San José antes de la Misa

[Latín]

 

¡Oh feliz varón, bienaventurado José, a quien le fue concedido no sólo ver y oír al Dios, a quien muchos reyes quisieron ver y no vieron, oír y no oyeron, sino también abrazarlo, besarlo, vestirlo y custodiarlo!

V/. Ruega por nosotros, bienaventurado José.
R/. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

Oración: Oh Dios, que nos concediste el sacerdocio real; te pedimos que, así como san José mereció tratar y llevar en sus brazos con cariño a tu Hijo Unigénito, nacido de la Virgen María, hagas que nosotros te sirvamos con corazón limpio y buenas obras, de modo que hoy recibamos dignamente el sacrosanto Cuerpo y Sangre de tu Hijo, y en la vida futura merezcamos alcanzar el premio eterno. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

[Índice]

Oración de San Ambrosio antes de la Misa

[Latín]

 

¡Oh mi piadoso Señor Jesucristo! Yo pecador, sin presumir de mis méritos, sino confiando en tu bondad y misericordia, temo y vacilo al acercarme a la mesa de tu dulcísimo convite, pues tengo el cuerpo y el alma manchados por muchos pecados, y no he guardado con prudencia mis pensamientos y mi lengua.

Por eso, oh Dios bondadoso, oh tremenda Majestad, yo, que soy un miserable lleno de angustias, acudo a ti, fuente de misericordia; a ti voy para que me sanes, bajo tu protección me pongo, y confío tener como salvador a quien no me atrevería a mirar como juez. A ti, Señor, muestro mis heridas y presento mis flaquezas. Sé que mis pecados son muchos y grandes, y me causan temor, mas espero en tu infinita misericordia.

Oh Señor Jesucristo, Rey eterno, Dios y hombre, clavado en la cruz por los hombres: mírame con tus ojos misericordiosos, oye a quien en Ti espera; Tú que eres fuente inagotable de perdón, ten piedad de mis miserias y pecados.

Salve, víctima de salvación inmolada por mí y por todos los hombres en el patíbulo de la cruz. Salve, noble y preciosa Sangre, que sales de las llagas de mi Señor Jesucristo crucificado y lavas los pecados de todo el mundo. Acuérdate, Señor, de esta criatura tuya, redimida por tu sangre.

Me arrepiento de haber pecado y deseo enmendar mis errores. Aleja de mí, Padre clementísimo, todas mis iniquidades y pecados, para que, limpio de alma y cuerpo, sea digno de saborear al Santo de los santos.

Concédeme que esta santa comunión de tu Cuerpo y de tu Sangre, que indigno me atrevo a recibir, sea el perdón de mis pecados, la perfecta purificación de mis delitos, aleje mis malos pensamientos y regenere mis buenos afectos; conceda eficacia salvadora a las obras que a Ti te agradan; y, finalmente, sea la firmísima defensa de mi cuerpo y de mi alma contra las asechanzas de mis enemigos. Amén.

[Índice]

Oraciones de San Ambrosio antes de la Misa, para cada día de la semana

[Índice][Latín]

[Lunes][Martes][Miércoles]
 [Jueves][Viernes][Sábado
 [Domingo


Lunes

[Latín]

Rey de las vírgenes, que amas la castidad y la integridad, extingue en mi cuerpo el incendio de la impureza con la bendición del rocío celestial, para que permanezca en mí la limpieza del cuerpo y del alma.

Apaga en los miembros de mi carne los estímulos de las conmociones libidinosas, y dame la verdadera y perpetua castidad, junto con tus otros dones: para que sea digno de participar en este sacrificio de alabanza con un cuerpo casto y un corazón limpio.

¡Con cuanta contrición interior, lágrimas, reverencia y temor, con cuánta castidad de cuerpo y pureza de alma, debe ser ofrecido este sacrificio, en el que tu Carne verdaderamente se come, tu Sangre verdaderamente se bebe, en el que se juntan el cielo y la tierra, donde están presentes los ángeles, donde Tú admirable e inefablemente eres sacerdote de tu mismo sacrificio!

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Martes

[Latín]

¿Quién podría [celebrar] // [participar] dignamente en este sacrificio, si Tú, Señor Dios Omnipotente, no lo hicieras digno?

Sé, Señor, y lo sé con certeza, y lo confieso ante tu misericordia, que no soy digno de acercarme a tan gran misterio, porque son muchos mis pecados e incontables mis negligencias.

Pero sé, y lo creo verdaderamente con todo mi corazón, y lo confieso con mis labios, que Tú puedes hacerme digno, ya que puedes hacer limpio lo que precede de semilla inmunda, y hacer de los pecadores justos y santos.

Por este tu infinito poder, te ruego, Dios mío, que me concedas a mí pecador, [celebrar] // [participar en] este sacrificio con temor y temblor, con pureza de corazón y alma contrita, con alegría espiritual y gozo del cielo. Haz que mi mente sienta la dulzura de tu beatísima presencia, y que el coro de tus ángeles permanezca a mi alrededor.

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Miércoles

[Latín]

Yo, Señor, trayendo a mi memoria tu Sagrada Pasión, me acerco a tu altar, y, aunque pecador, quiero ofrecerte el sacrificio que Tú instituiste, y que mandaste que fuera ofrecido, en tu recuerdo, para nuestra salvación. Te pido, altísimo Dios, que lo recibas, por tu Iglesia Santa y por el pueblo que rescataste con tu Sangre.

Y aunque no posea yo el testimonio de mis buenas obras, te ofrezco a Ti, Dios Padre todopoderoso, la Víctima siempre grata a tu presencia. Te la ofrezco, Dios mío, para que mires benigno los sufrimientos de los hombres, las necesidades de los pueblos, los gemidos de los cautivos, las miserias de los huérfanos, las aflicciones de los peregrinos, la inopia de los débiles, los dolores de los enfermos, las molestias de los ancianos, los votos de las vírgenes y los lamentos de las viudas. Así sea.

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Jueves

[Latín]

Tú, Señor, que eres compasivo y nunca desprecias nada de lo que creaste, acuérdate de la pobreza de nuestra condición, y ya que Tú eres nuestro Padre, que eres nuestro Dios, no te aíres con nosotros, antes bien, apaga la multitud de tus enojos.

Nos postramos en tu presencia, atendiendo no a nuestros méritos, sino a tu gran misericordia. Arranca de nosotros las iniquidades, y enciende en nuestro interior el fuego de tu Espíritu Santo. Quita de nuestro pecho el corazón de piedra, y danos un corazón de carne, que te ame, te anhele, te desee, te siga y te goce.

Imploramos, Señor, tu clemencia: muestra tu rostro sereno sobre tu familia que hoy te ofrece este sacrificio, para que así ningún deseo sea vano, ninguna petición desoída, y con tu misma plegaria, recibe propicio nuestros deseos, para que tengan su cumplimiento. Amén.

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Viernes

[Latín]

Te ruego, Señor, Padre santo, por el alma de todos los fieles difuntos, y haz que este sacrificio sea para ellos motivo de salvación, salud, gozo y refrigerio.

Señor, Dios mío, haz que hoy alcance el pleno alimento de Ti, pan vivo, que descendiste del cielo para la vida del mundo, de tu Carne santa y bendita, Cordero inmaculado, tomada del vientre santo y glorioso de la bienaventurada Virgen María, concebido por el Espíritu Santo; de esa Carne que, abierta por la lanza del soldado, brotó una fuente de piedad: para que, las almas de los difuntos, restablecidas y sanadas, alentadas y consoladas, se alegren en la alabanza de tu gloria.

Imploro, Señor, tu misericordia, para que sobre este pan que será sacrificado, descienda la plenitud de tus bendiciones y la santificación de tu divinidad. Haz que descienda también, Señor, sobre este sacrificio, la invisible e incomparable majestad de tu Santo Espíritu, como descendía sobre los sacrificios de nuestros padres, para que ofrezca la oblación de tu Cuerpo y de tu Sangre.

Y a mí, indigno [sacerdote] // [siervo] tuyo, enséñame a tratar este misterio con corazón limpio y lágrimas de devoción, con reverencia y temor, y así recibas con beneplácito el sacrificio que se ofrece por la salvación de vivos y difuntos.

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Sábado

[Latín]

Te ruego, Señor, por el sacrosanto misterio de tu Cuerpo y de tu Sangre, que sea yo diariamente apacentado y alimentado, purificado y santificado, y consiga así ser hecho partícipe de la una y suma divinidad.

Dame tus santas inspiraciones con las que, colmada mi alma, me acerque a tu altar, y así sea para mí este sacramento celestial salud y vida. Tus mismos labios dijeron: “El pan que Yo os daré es mi Carne, para la vida del mundo. Yo soy el pan vivo, que ha bajado del cielo. El que coma de este pan, vivirá para siempre”. Pan dulcísimo, ablanda la dureza de mi corazón para que sienta la suavidad de tu amor. Sánalo de toda enfermedad, y que no busque otra dulzura fuera de Ti. Pan suavísimo, que tiene en sí todo deleite y todo sabor, que siempre nos sacia y nunca nos defrauda: quiero que mi corazón te reciba y todo mi ser se llene de tu dulce sabor. Te recibe el ángel con pleno deseo, te recibe el hombre peregrino para no desfallecer.

Pan santo, Pan vivo, Pan inmaculado, que descendiste del cielo y das la vida al mundo, ven a mi corazón, y límpialo de toda mancha de la carne y del espíritu. Entra en mi alma, sana y limpia mi exterior y mi interior. Sé mi alimento y la salud de mi alma y de mi cuerpo. Repele los ataques de mis enemigos, para que llegue hasta Ti por un camino recto, donde, no en imágenes –como en el tiempo presente- sino cara a cara, te contemplemos, con tu Dios y Padre, con quien eres Dios de todo y de todos. Ahora, pues, sáciame con tu maravillosa abundancia para que nunca desfallezca. Tú, que con el mismo Dios Padre y el Espíritu Santo vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

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Domingo

[Latín]

Sacerdote sumo y Pontífice verdadero, Jesucristo, que te ofreciste al Padre en oblación pura e inmaculada en el altar de la Cruz por nosotros miserables pecadores, y que nos diste tu Carne como alimento y tu Sangre como bebida, y que pusiste este misterio bajo el poder del Espíritu Santo diciendo: “Cuantas veces hagáis esto, hacedlo en memoria mía”: te ruego, por esta admirable e inefable caridad, que a nosotros miserables, a quienes te has dignado amar, laves nuestros pecados en tu Sangre.

[A mí, tu indigno siervo, al que, además de otros dones, llamaste al oficio de sacerdote, sin ningún mérito de mi parte, sino sólo por tu misericordia], enséñame a tratar este misterio con el honor y reverencia, devoción y temor que se requiere y conviene. Haz que por tu gracia, en este santo misterio, siempre crea y confiese, sienta y afirme, diga y piense, lo que a Ti te agrada y a mi alma aprovecha. Entren los dones de tu Espíritu Santo en mi corazón, que exprese lo que Él señala, pues sin ruido de palabras comunica toda la verdad.

Por tu gran misericordia y clemencia concédeme [celebrar] // [participar en] esta Misa con mente limpia y corazón puro. Libra mi alma de todos los pensamientos vanos y nocivos, inmundos y nefandos. Envíame la custodia fiel y piadosa de tus ángeles, para que no se acerquen mis enemigos. Por la fuerza de tu gran misterio y por la acción de tus ángeles, líbrame de los malos influjos del espíritu de soberbia y de gula, envidia y blasfemia, fornicación e inmundicia, duda y debilidad. Sean confundidos los que nos persiguen, perezcan aquellos que se apresuran a perdernos. Amén.

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Oración de Santo Tomás de Aquino antes de la Misa

[Latín]

 

Omnipotente y sempiterno Dios, he aquí que me acerco al sacramento de tu Unigénito Hijo Jesucristo, Señor nuestro; me acerco como un enfermo al médico de la vida, como un inmundo a la fuente de la misericordia, como un ciego a la luz de la claridad eterna, como un pobre y necesitado al Señor de cielos y tierra.

Imploro la abundancia de tu infinita generosidad para que te dignes curar mi enfermedad, lavar mi impureza, iluminar mi ceguera, remediar mi pobreza y vestir mi desnudez, para que me acerque a recibir el Pan de los ángeles, al Rey de reyes y Señor de señores con tanta reverencia y humildad, con tanta contrición y piedad, con tanta pureza y fe, y con tal propósito e intención como conviene a la salud de mi alma.

Te pido que me concedas recibir no sólo el sacramento del Cuerpo y de la Sangre del Señor, sino la gracia y la virtud de ese sacramento.

Oh Dios benignísimo, concédeme recibir el cuerpo de tu Unigénito Hijo Jesucristo, Señor nuestro, nacido de Virgen María, de tal modo que merezca ser incorporado a su cuerpo místico y contado entre sus miembros.

Oh Padre amantísimo, concédeme contemplar eternamente a tu querido Hijo, a quien, bajo el velo de la fe, me propongo recibir ahora. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

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Oración de San Juan Crisóstomo antes de la Misa

 

¡Oh Señor!, yo creo y profeso que Tú eres el Cristo Verdadero, el Hijo de Dios vivo que vino a este mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. Acéptame como participante de tu Cena Mística, ¡oh Hijo de Dios!

No revelaré tu Misterio a tus enemigos, ni te daré un beso como lo hizo Judas, sino que como el buen ladrón te reconozco.

Recuérdame, ¡Oh Señor!, cuando llegues a tu Reino. Recuérdame, ¡oh Maestro!, cuando llegues a tu Reino. Recuérdame, ¡oh Santo!, cuando llegues a tu Reino.

Que mi participación en tus Santos Misterios, ¡oh Señor! no sea para mí juicio o condenación, sino para sanar mi alma y mi cuerpo.

¡Oh Señor!, yo también creo y profeso que lo que estoy a punto de recibir es verdaderamente tu Preciosísimo Cuerpo y tu Sangre Vivificante, los cuales ruego me hagas digno de recibir, para la remisión de todos mis pecados y la vida eterna. Amén.

¡Oh Dios!, sé misericordioso conmigo, pecador.

¡Oh Dios!, límpiame de mis pecados y ten misericordia de mí.

¡Oh Dios!, perdóname, porque he pecado incontables veces.

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Oración Concede mihi

[Latín]

Tomada de La Imitación de Cristo (III 15,15-18)

 

Concédeme, benignísimo Jesús, tu gracia, para que esté conmigo y obre conmigo y en ella persevere hasta la muerte.

Concédeme querer y desear en todas las circunstancias de mi vida lo que te sea más acepto y más te agrade.

Que tu voluntad sea mía, y que mi voluntad siga siempre la tuya y esté continuamente de perfecto acuerdo con ella.

Tenga yo un mismo querer y no querer contigo; y haz que solo pueda querer o no querer lo que Tú quieras o no quieras. Amén.

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Quinque puncta

[Latín]

 

I. Detesto y aborrezco todos y cada uno de mis pecados, y todos los otros pecados cometidos desde el principio del mundo hasta ahora, yo todos los que serán cometidos hasta el fin del mundo: y, si pudiera, los impediría por la gracia de Dios, lo cual invoco suplicante.

II. Alabo y apruebo todas las obras buenas hechas desde el principio del mundo hasta ahora, y todas las que se harán hasta el fin del mundo; y si pudiera, las multiplicaría por la gracia de Dios, lo cual invoco suplicante.

III. Me propongo actuar, hablar y pensar todo para la mayor gloria de Dios, y con todas aquellas buenas intenciones que los santos alguna vez tuvieron, tienen o puedan tener.

IV. Olvido y perdono de todo corazón a todos mis enemigos, a todos los que me han calumniado, a todos mis detractores, y a todos que me han hecho o deseado algún daño.

V. ¡Ojalá pudiera salvar a todos los hombres muriendo por cada uno! Libremente lo haría, por la gracia de Dios, que imploro suplicante, y sin cuál no puedo hacer nada.

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Oración de preparación de la Misa: Áures tuæ pietátis

[Latín]

 

Oh Dios clementísimo, escucha con piedad nuestras súplicas e ilumina nuestro corazón con la gracia del Espíritu Santo, para que merezcamos servir con dignidad a tus misterios y amarte con caridad eterna.

Oh Dios, que conoces nuestro corazón y nuestra voluntad, y que no ignoras ningún secreto: purifica nuestros pensamientos, infundiéndonos el Espíritu Santo, para que merezcamos amarte con perfección y alabarte dignamente.

Señor, enciende nuestras entrañas y nuestro corazón con el fuego del Espíritu Santo, para que te sirvamos con un cuerpo casto y te agrademos con un corazón limpio.

Te pedimos, Señor, que el Paráclito que procede de Ti ilumine nuestro entendimiento y nos lleve a conocer la verdad, como tu Hijo nos prometió.

Te pedimos, Señor, que nos asista el poder del Espíritu Santo, para que purifique con clemencia nuestros corazones y nos defienda de todos los peligros.

Oh Dios, que iluminaste los corazones de los fieles con la luz del Espíritu Santo, concédenos, según el mismo Espíritu, conocer las cosas rectas y gozar siempre de sus divinos consuelos.

Te pedimos, Señor, que purifiques nuestras conciencias para que, al venir Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, encuentre preparada en nosotros su mansión. Él, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.

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Consideraciones antes de la Misa

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Fui bautizado para participar en la celebración del Sacrificio Eucarístico, centro y vértice de toda la vida cristiana.

En el momento del ofertorio, deposito en el altar, con los dones del pan y del vino, mi corazón, mi personalidad, mis deseos e inclinaciones todo lo que soy, tengo y poseo, todo lo que me alegra y me hace sufrir. “Con espíritu de humildad y corazón contrito seamos acogidos por ti, oh Señor”; quiero llegar a ser una pura ofrenda a Dios, a semejanza de Cristo nuestro Señor, que se sacrifica por nosotros, ser un mismo espíritu y una misma voluntad contigo. En el ofertorio me despego de cuanto no es Dios mismo y de cuanto no está consagrado a glorificarle, renunciando a todo movimiento de amor propio, a toda afición desordenada a las cosas creadas. Sólo así me preparo para ser ofrendado juntamente con Cristo.

En la Consagración, me transformo, contigo, en una “Hostia pura, santa e inmaculada”, elevado sobre todo lo creado en Ti (en Cristo), y contigo (con Cristo) entregado y consagrado a Dios.

El día que hemos comenzado con esta participación en el Sacrificio Eucarístico, está consagrado a Ti, Señor: te pertenece por entero y sin reservas. Te pertenecen mis pensamientos y todo mi amor. Te pertenecen mis obras, mis fatigas y todos los instantes de la jornada. En efecto durante la Consagración también yo he sido consagrado a Dios contigo, y como Tú, vivimos ya únicamente para el Padre.

Y en la comunión, Tú Jesús, en persona, habitas en nuestras almas: “Yo vivo, y también vosotros viviréis” (Ioan. 6,57). Jesús introduce al alma al amor con que, como Hijo ama al Padre, para que con Él, en Él y para Él ame al Padre y viva para el Padre.

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Oración a todos los Ángeles y Santos antes de la Misa (sacerdotes)

[Latín]

 

Ángeles, Arcángeles, Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades, Virtudes de los cielos, Querubines y Serafines, Santos y Santas todos de Dios, especialmente mis Patronos, interceded por mí para que pueda ofrecer dignamente a Dios omnipotente este sacrificio, para alabanza y gloria de su Nombre y en beneficio mío y de toda su Santa Iglesia. Amén.

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Oración al Santo en cuyo honor se celebra la Misa (sacerdotes)

[Latín]

 

Oh San/Santa N., yo, miserable pecador, confiando en tus méritos, ofrezco ahora para tu honor y gloria el santísimo sacramento del Cuerpo y de la Sangre de nuestro Señor Jesucristo. Te ruego humilde y devotamente que intercedas hoy por mí, para que ofrezca digna y aceptablemente este sacrificio, y pueda alabar eternamente a Dios contigo y con todos sus elegidos y reinar junto a Él. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

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Fórmula de la intención de la Santa Misa (sacerdotes)

[Latín]

 

Yo quiero celebrar el Santo Sacrificio de la Misa y confeccionar el Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo según el rito de la Santa Iglesia Romana, para alabanza de Dios omnipotente y de toda la Iglesia triunfante, para mi beneficio y el de toda la Iglesia militante, por todos los que se encomendaron a mis oraciones en general y en particular, y por la feliz situación de la Santa Iglesia Romana. Amén.

El Señor omnipotente y misericordioso nos conceda la alegría con la paz, la enmienda de la vida, tiempo de verdadera penitencia, la gracia y el consuelo del Espíritu Santo, y la perseverancia en las buenas obras. Amén.

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Oraciones al revestirse

[Latín]

 

Al lavar las manos

Da, Señor, la virtud a mis manos para que toda mancha sea removida y pueda servirte con una mente y un cuerpo puros.

Con el amito

Impón, Señor, sobre mi cabeza el yelmo de salud, para combatir las asechanzas diabólicas.

Con el alba

Purifica, Señor, y limpia mi corazón, para que purificado con la sangre del Cordero merezca el gozo sempiterno.

Con el cíngulo

Cíñeme, Señor, con el cíngulo de la pureza y extingue en mis miembros el humor libidinoso, para que permanezca en mí la virtud de la continencia y castidad.

Con la estola

Devuélveme, Señor, el estado de inmortalidad, que perdimos con el pecado de nuestros primeros padres: y, aunque indigno de acercarme a tu sagrado misterio concédeme la eterna gloria.

Con la casulla

Señor, que dijiste: mi yugo es suave y mi carga ligera; haz que lo lleve de tal manera, que me haga digno de conseguir tu gracia. Amén.

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Oraciones durante la Santa Misa

[Índice]

 

Oraciones de entrada:

•   Renovación de la intención de consagrar (sacerdotes)

•   Desde la sacristía al altar (sacerdotes)

•   Incensación del altar (sacerdotes)

•   Al subir el sacerdote al altar

Ofertorio:

•   Acto de entrega de sí

•   Oraciones para el sacerdote

•   En la incensación del altar

•   En el lavabo (Ps. 25, 6-12)

•   Terminado el lavabo

Consagración

•   Oraciones que recitaba San Josemaría

•   Actos de fe, esperanza y caridad

Al darse la paz

•   Oración del incienso (tradición copta)

Antes de la Comunión

•   Antes de ‘Este es el Cordero de Dios’ (sacerdotes)

•   Comunión espiritual

•   Oración a la Virgen

•   Oración a San José

•   Antes de Comulgar

Después de la Comunión

•   Después de comulgar

•   Mientras las purificaciones

•   Oración del "adiós al Altar"

[Índice]

Renovación de la intención de consagrar (sacerdotes)

 

Yo quiero, Señor, renovar in persona Christi, el Divino Sacrificio del Calvario, de modo incruento, y consagrar el Cuerpo y la Sangre de mi Señor Jesucristo.

[Índice]

Desde la sacristía al altar (sacerdotes)

[Latín]

 

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Me acercaré al altar de Dios. Al Dios que llena de alegría mi juventud.

Júzgame Tú, Dios mío, y no abandones mi causa a merced de la gente malvada: líbrame del hombre perverso y falaz.

Pues que Tú eres, oh Dios, mi fortaleza; ¿por qué me has desechado de Ti? ¿y por qué he de andar triste, cuando me aflige mi enemigo?

Envíame tu luz y tu verdad: ellas me han de guiar y conducir a tu santo monte, hasta llegar a tus tabernáculos.

Y me acercaré al altar de Dios; al Dios que llena de alegría mi juventud.

Cantaré tus alabanzas con la cítara, oh Dios, Dios mío; ¿por qué estás triste, alma mía, y por qué me llenas de turbación?

Espera en Dios, pues todavía he de cantarle alabanzas; por ser Él mi salvador y mi Dios.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

Me acercaré al altar de Dios. Al Dios que llena de alegría mi juventud.

Nuestro auxilio está en el nombre del Señor. Que hizo el cielo y la tierra.

[Índice]

Incensación del altar (sacerdotes)

[Latín]

 

En la imposición del incienso:

Bendígate Aquél en cuyo honor serás quemado. Amén.

[Índice]

Al subir el sacerdote al altar

[Latín]

 

Te suplicamos, Señor, que borres nuestras iniquidades: para que merezcamos entrar con pureza de corazón en el santuario. Por Cristo nuestro Señor.

Te rogamos, Señor, que por los méritos de tus Santos, cuyas reliquias están aquí, y de todos los Santos te dignes perdonarme todos mis pecados. Así sea.

[Índice]

Oraciones para el sacerdote durante el Ofertorio

[Latín]

 

Ofrenda del pan:

Recibe, oh Padre Santo, todopoderoso Dios, esta inmaculada Hostia, que yo indigno sacerdote tuyo te ofrezco a Ti, mi Dios vivo y verdadero, por mis innumerables pecados, ofensas y negligencias, por todos los que están presentes, y también por todos los fieles cristianos, vivos y difuntos, para que a mí y a ellos nos aproveche para la salvación y para la vida eterna. Amén.

Al verter vino y agua en el Cáliz:

Oh Dios que creaste maravillosamente la dignidad de la naturaleza humana y más maravillosamente la reformaste, haznos por el misterio de este agua y de este vino, participar de la divinidad de tu Hijo, Señor nuestro Jesucristo, que se dignó participar de nuestra humanidad. El cual vive y reina contigo, en unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.

Ofrenda del Cáliz:

Te ofrecemos, Señor, el Cáliz de salvación, suplicando a tu clemencia que en suave olor ascienda a la presencia de tu divina Majestad, por nuestra salvación y la de todo el mundo.

Después del Con humildad y sinceramente:

Ven, Santificador todopoderoso, eterno Dios y bendice este Sacrificio, preparado a honra de tu santo Nombre.

[Índice]

En la incensación del altar

[Latín]

 

En la imposición del incienso:

Por intercesión del bienaventurado San Miguel Arcángel, que asiste a la diestra del altar del incienso, y de todos sus escogidos, dígnate, Señor, bendecir este incienso y aceptarlo como un suavísimo perfume. Por Cristo nuestro Señor.

En la incensación de las ofrendas:

Este incienso que has bendecido suba hasta Ti, Señor, y descienda sobre nosotros tu misericordia.

En la incensación del altar:

Suba, Señor, a tu presencia, cual incienso mi oración; sea la elevación de mis manos como el sacrificio vespertino. Pon, Señor, guarda a mi boca y puerta fortificada a mis labios, para que mi corazón no se incline a palabras maliciosas, hasta buscar pretextos en el pecar.

Al entregar el incensario al diácono o al ayudante:

Encienda el Señor en nosotros el fuego de su amor, y la llama de su eterna caridad. Amén.

[Índice]

En el lavabo (Ps. 25, 6-12)

[Latín]

 

Lavaré mis manos entre los inocentes y estaré, Señor, alrededor de tu altar.

Para escuchar tu alabanza y publicar todas tus maravillas.

Señor, yo he amado el decoro de tu casa y el lugar de tu gloria.

No pierdas, Señor, mi alma con los impíos, ni mi vida con los hombres sanguinarios.

En cuyas manos no hay más que crimen y cuya diestra está llena de sobornos.

En cambio yo he amado la inocencia; sálvame y ten piedad de mí.

Mis pies han seguido el camino recto; y te bendeciré, Señor, en las asambleas.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

[Índice]

Terminado el lavabo

[Latín]

 

Recibe, Santa Trinidad, esta oblación que te ofrecemos en memoria de la Pasión, Resurrección y Ascensión de nuestro Señor Jesucristo; y en honor de la Bienaventurada siempre Virgen María, de San Juan Bautista, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y de éstos y de todos los Santos, para que a ellos les sirva en honor y a nosotros como salvación, y ellos en los cielos se dignen interceder por nosotros que celebramos su memoria en la tierra. Por el mismo Jesucristo Señor nuestro. Amén.

[Índice]

Oraciones de San Josemaría en la Consagración

 

En cada elevación y genuflexión:

1. Señor mío y Dios mío.

2. Adáuge nobis fidem, spem et charitátem.

3. Padre Santo, por el Corazón Inmaculado de María, os ofrezco a Jesús, vuestro Hijo muy amado, y me ofrezco a mí mismo en Él, por Él y con Él, a todas sus intenciones, y en nombre de todas las criaturas.

4. Señor, danos la pureza y el gaudium cum pace, a mí y a todos.

5. Adóro te, devóte, latens déitas, quæ sub his figúris vere latitas. Tibi se cor meum totum súbiicit, quia te contémplans totum déficit

(Sólo esta primera estrofa del Adoro te devote).

6. ¡Bienvenido al altar!

[Índice]

Actos de fe, esperanza y caridad

 

¡Señor mío y Dios mío!

Te adoro con devoción, Dios escondido, oculto verdaderamente bajo estas apariencias.

¡Señor, creo, pero aumenta mi fe!

¡Espero, pero fortalece mi esperanza!

¡Te amo, pero enséñame a amar!

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Oración del incienso

Tradición copta

 

Oh Rey de la Paz, danos tu Paz
y perdona nuestros pecados.
Aleja a los enemigos de la Iglesia
y guárdala, para que no desfallezca.

Emmanuel, Dios con nosotros,
está entre nosotros
en la gloria del Padre
y del Espíritu Santo.

Bendícenos
y purifica nuestro corazón
y sana las enfermedades
del alma y del cuerpo.

Te adoramos, oh Cristo,
con el Padre de bondad
y con el Espíritu Santo,
porque has venido, nos has salvado.

[Índice]

Antes de Este es el Cordero de Dios (sacerdotes)

[Latín]

 

En la genuflexión anterior a Este es el Cordero de Dios:

Tomaré el Pan celestial e invocaré el nombre del Señor.

[Índice]

Comunión espiritual

 

Yo quisiera, Señor, recibiros con aquella pureza, humildad y devoción con que os recibió vuestra santísima Madre; con el espíritu y fervor de los santos.

[Índice]

Oración a la Virgen antes de Comulgar

 

He aquí, Madre amantísima, que voy a recibir el Cuerpo y la Sangre de tu divino Hijo Jesús, formados por obra del Espíritu Santo en tus purísimas entrañas.

Dígnate avivar en mi espíritu aquella fe en Jesús que tú tuviste; enciende en mi corazón aquel amor con que le amaste y adoraste en tu seno virginal.

Por pobre de merecimientos que esté mi alma y por mezquino que sea mi corazón, si tú lo preparas, Jesús se sentirá bien y se complacerá en él.

Por el honor de tu divino Hijo, gloria tuya y bien de mi alma prepara en mí un digno recibimiento y una digna morada para Jesús Sacramentado. Amén.

[Índice]

Oración a San José antes de comulgar

 

Oh José, que te entregaste al servicio de Jesús y de María, y les fuiste fiel hasta la muerte, haz que yo sea generoso en su servicio, enséñame a tratar con cariño a Jesús y a recibirle en la Comunión con un corazón puro. Amén.

[Índice]

Actos de fe, esperanza y amor antes de comulgar

 

¡Señor mío Jesucristo!, creo firmemente que voy a recibir tu Cuerpo, tu Sangre, tu Alma y tu Divinidad.

Espero, Señor, que ya que te das todo a mí, en la Eucaristía, tendrás misericordia de mí y me otorgarás las gracias necesarias para mi salvación eterna.

Dios mío, te amo con todo mi corazón, con toda mi alma, con todas mis fuerzas y sobre todas las cosas.

¡Señor!, te adoro y te reconozco como mi Creador, Redentor y soberano Dueño.

[Índice]

Después de comulgar

[Latín]

 

¿Qué retornaré al Señor por todos los bienes que me ha otorgado? Tomaré el Cáliz de salvación e invocaré el nombre del Señor. Con alabanzas invocaré al Señor, y seré libre de mis enemigos.

[Índice]

Mientras las purificaciones

[Latín]

 

Durante la purificación del cáliz:

Tu Cuerpo que he recibido y tu Sangre que he bebido, adhiéranse a mis entrañas, Señor; y haz que no quede mancha de pecado en mí, alimentado con tan puros y santos Sacramentos. A Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

[Índice]

Oración del “adiós al Altar”, antes de salir del templo, después de la liturgia

Tradición siro-maronita

 

Queda en paz, oh Altar de Dios. La oblación que hoy he ofrecido sobre ti, sea para la remisión de las culpas y el perdón de los pecados y me alcance estar ante el tribunal de Cristo sin condena y sin confusión.

No sé si se me concederá volver a ofrecer sobre ti otro Sacrificio.

Protégeme, Señor, y conserva a tu Santa Iglesia, que es camino de verdad y de salvación. Amén.

 

[Índice]

Oraciones de acción de gracias de la Santa Misa

[Índice]

 

•   Canto de los tres jóvenes

•   Oración ante el crucifijo

•   Invocaciones al Santísimo Redentor

•   Actos de fe, de adoración y de acción de gracias

•   Acto de entrega de sí

•   ¡Oh, buen Jesús!

•   Alabanzas

•   Acción de gracias de la Didaché

•   Oración a la Ssma. Virgen (1)

•   Oración a la Ssma. Virgen (2)

•   Oración a la Ssma. Virgen (3)

•   Oración a San José

•   Ángeles y Serafines

•   Oración a San Miguel

•   Letanía de la humildad

•   Oración de Santo Tomás de Aquino

•   Oración de San Buenaventura

•   Oraciones de San Francisco

•   Oración de San Juan Crisóstomo

•   Oración del Papa Clemente XI

•   Oración de San Cayetano

•   Oraciones de San Ambrosio por días

•   Adoro te devote

•   Himno ‘Te Deum’

Oraciones para el sacerdote:

•   Que te sea grato

•   Oración al Santo del día

•   Oración para llevar una vida santa

•   Invocación

[Índice]

Oración ante el crucifijo

[Latín]

 

Miradme, ¡oh mi amado y buen Jesús!, postrado ante vuestra presencia; os ruego con el mayor fervor imprimáis en mi corazón vivos sentimientos de fe, esperanza y caridad, verdadero dolor de mis pecados y propósito de jamás ofenderos; mientras que yo, con el mayor afecto y compasión del que soy capaz, voy considerando vuestras cinco llagas, teniendo presente lo que de Vos dijo el santo profeta David: “Han taladrado mis manos y mis pies y se pueden contar todos mis huesos”.

[Índice]

Invocaciones al Santísimo Redentor

[Latín]

 

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti,
Para que con tus Santos te alabe,
Por los siglos de los siglos. Amén.

[Índice]

Actos de fe, adoración y acción de gracias

 

¡Señor mío, Jesucristo!, creo que verdaderamente estás dentro de mí, con tu Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, y lo creo más firmemente que si lo viese con mis propios ojos.

¡Oh, Jesús mío!, te adoro presente dentro de mí, y me uno a María Santísima, a los Ángeles y a los Santos para adorarte como mereces.

Te doy gracias, Jesús mío, de todo corazón, porque has venido a mi alma. Virgen Santísima, Ángel de mi guarda, Ángeles y Santos del Cielo, dad por mí gracias a Dios.

[Índice]

¡Oh Buen Jesús!

 

¡Oh Buen Jesús! Hoy has venido hasta mi pobre mansión.

Hoy, junto a mi corazón, tu corazón he sentido.

Hoy, como ave en el nido, descansé junto a tu altar, ¿qué me podrás hoy negar?

Haz, que limpia el alma mía, como hoy está, pueda un día hasta tu Cielo llegar.

[Índice]

Alabanzas

 

Bendecid al Señor todas sus obras, alabadle por mí eternamente.

Ángeles todos, bendecid al Señor, alabadle por mí eternamente.

Santos todos, bendecid al Señor, alabadle por mí eternamente.

Hombres todos, bendecid al Señor, alabadle por mí eternamente.

Sol, luna, estrellas y criaturas todas, bendecid al Señor, alabadle por mí eternamente.

Que el cielo y la tierra toda bendiga al Señor, que ha hecho tantas maravillas. Amén.

[Índice]

Oración de acción de gracias

[Latín]

De la ‘Doctrina de los Doce Apóstoles’ (Didaché)

 

Te damos gracias, Padre santo, por tu santo Nombre que hiciste morar en nuestros corazones, y por el conocimiento, la fe y la inmortalidad que nos has dado a conocer por medio de Jesús, tu siervo. A ti la gloria por los siglos.

Tú, Señor omnipotente, creaste todas las cosas por causa de tu nombre, y diste a los hombres alimento y bebida para su disfrute, para que te dieran gracias. Mas a nosotros nos hiciste el don de un alimento y una bebida espiritual y de la vida eterna por medio de tu siervo.

Ante todo te damos gracias porque eres poderoso. A ti la gloria por los siglos.

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia, para librarla de todo mal y hacerla perfecta en tu caridad, y congrégala desde los cuatro vientos, santificada, en tu reino que le has preparado. Porque tuyo es el poder y la gloria por los siglos.

Venga la gracia y pase este mundo. Hosanna al Dios de David. El que sea santo, que se acerque. El que no lo es, que se arrepienta. «Maran Atha» Amén.

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Oración de acción de gracias a la Santísima Virgen (1)

 

Oh María, Madre de Dios y Madre nuestra, que trataste con inmenso cariño, ternura y respeto al Verbo hecho Carne, te ruego intercedas ante Él por mí, para que me perdone las distracciones que haya tenido en la Santa Misa. Sé tú, Señora, mi Maestra, para que aprenda a comportarme durante estos Sagrados Misterios con dignidad, piedad y devoción. Amén.

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Oración de acción de gracias a la Santísima Virgen (2)

[Latín]

 

Oh María, Virgen y Madre Santísima, he recibido a tu Hijo amadísimo, que concebiste en tus inmaculadas entrañas, criándolo y alimentándolo con tu pecho, y abrazándolo amorosamente. Al mismo que te alegraba contemplar y te llenaba de gozo, te lo presento y te lo ofrezco con amor y humildad para que lo abraces, lo quieras con tu corazón y lo ofrezcas como supremo culto de latría a la Santísima Trinidad, por tu honor y por tu gloria, y por mis necesidades y las de todo el mundo. Te ruego, piadosísima Madre, que me alcances el perdón de todos mis pecados y gracia abundante para servirte desde ahora con mayor fidelidad; por último, la gracia de la perseverancia final, para que pueda alabarle contigo por los siglos de los siglos. Amén.

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Oración de acción de gracias a la Santísima Virgen (3)

[Latín]

 

Oh serenísima Virgen y Madre de nuestro Señor Jesucristo, que en tus santísimas entrañas mereciste llevar al mismo Creador de todas las cosas, cuyo sacratísimo Cuerpo y Sangre he recibido, dígnate interceder ante Él por mí, para que todo aquello que por ignorancia, negligencia o irreverencia yo haya omitido u olvidado en este inefable Sacramento, movido por tus santísimas oraciones, se digne perdonarlo tu amado Hijo. Amén.

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Ángeles y Serafines

 

Ángeles y Serafines, ayudadme a bendecir a Jesús Sacramentado, que acabo de recibir.

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Oración a San Miguel

[Latín]

 

Arcángel San Miguel, defiéndenos en la batalla: sé nuestro amparo contra la maldad y asechanzas del demonio. Pedimos suplicantes que Dios lo mantenga bajo su imperio; y tú, Príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno, con el divino poder, a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan por el mundo tratando de perder a las almas. Amén.

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Letanía de la humildad

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Que el Cardenal Merry del Val solía recitar después de celebrar la Santa Misa.

 

Oh Jesús, manso y humilde de corazón,
R/. Escucha mi plegaria.

Del deseo de sentirme apreciado,
R/. Líbrame Jesús.

Del deseo de sentirme amado,
R/. Líbrame Jesús.

Del deseo de ser ensalzado,
R/. Líbrame Jesús.

Del deseo de ser elogiado,
R/. Líbrame Jesús.

Del deseo de ser alabado,
R/. Líbrame Jesús.

Del deseo de ser preferido,
R/. Líbrame Jesús.

Del deseo de ser consultado,
R/. Líbrame Jesús.

Del deseo de ser aplaudido,
R/. Líbrame Jesús.

Del temor a la humillación,
R/. Líbrame Jesús.

Del temor al desprecio,
R/. Líbrame Jesús.

Del temor al reproche,
R/. Líbrame Jesús.

Del temor a la calumnia,
R/. Líbrame Jesús.

Del temor al olvido,
R/. Líbrame Jesús.

Del temor al ridículo,
R/. Líbrame Jesús.

Del temor al agravio,
R/. Líbrame Jesús.

Del temor al recelo,
R/. Líbrame Jesús.

Que los demás sean más amados que yo,
R/. Ayúdame, Jesús, a desearlo.

Que los demás sean más apreciados que yo,
R/. Ayúdame, Jesús, a desearlo.

Que los demás crezcan y yo disminuya a los ojos del mundo,
R/. Ayúdame, Jesús, a desearlo.

Que los demás sean alabados y yo pase oculto,
R/. Ayúdame, Jesús, a desearlo.

Que los demás sean preferidos a mí en todo,
R/. Ayúdame, Jesús, a desearlo.

Que los demás sean más santos que yo, siempre que yo alcance la santidad que Tú quieres,
R/. Ayúdame, Jesús, a desearlo.

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Oración de acción de gracias de Santo Tomás de Aquino

[Latín]

 

Gracias te doy, Señor santo, Padre todopoderoso, Dios eterno, porque a mí, pecador, indigno siervo tuyo, sin mérito alguno de mi parte, sino por pura concesión de tu misericordia, te has dignado alimentarme con el precioso cuerpo y sangre de tu Unigénito Hijo mi Señor Jesucristo.

Te suplico, que esta sagrada comunión no me sea ocasión de castigo, sino intercesión saludable para el perdón; sea armadura de mi fe, escudo de mi buena voluntad, muerte de todos mis vicios, exterminio de todos mis carnales apetitos; aumento de caridad, paciencia y verdadera humildad, y de todas las virtudes: sea perfecto sosiego de mi cuerpo y de mi espíritu, firme defensa contra todos mis enemigos visibles e invisibles, perpetua unión contigo, único y verdadero Dios, y sello de mi muerte dichosa.

Te ruego que tengas por bien llevar a este pecador a aquel convite inefable, donde tú, con tu Hijo y el Espíritu Santo, eres para tus santos luz verdadera, satisfacción cumplida, gozo perdurable, dicha consumada y felicidad perfecta. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.

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Oración de acción de gracias de San Buenaventura

[Latín]

 

Traspasa, dulcísimo Jesús y Señor mío, la médula de mi alma con el suavísimo y saludabilísimo dardo de tu amor; con la verdadera, pura y santísima caridad apostólica, a fin de que mi alma desfallezca y se derrita siempre sólo en amarte y en deseo de poseerte: que por ti suspire, y desfallezca por hallarse en los atrios de tu casa; anhele ser desligada del cuerpo para unirse contigo.

Haz que mi alma tenga hambre de ti, Pan de los ángeles, alimento de las almas santas, Pan nuestro de cada día, lleno de fuerza de toda dulzura y sabor, y de todo suave deleite.

¡Oh Jesús, en quien desean mirar los ángeles!; tenga siempre mi corazón hambre de ti, el interior de mi alma rebose con la dulzura de tu sabor; tenga siempre sed de ti, fuente de vida, manantial de sabiduría y de ciencia, río de luz eterna, torrente de delicias, abundancia de la casa de Dios.

Que te desee, te busque, te halle; que a ti vaya y a ti llegue; en ti piense, de ti hable, y todas mis acciones encamine a honra y gloria de tu nombre, con humildad y discreción, con amor y deleite, con facilidad y afecto, con perseverancia hasta el fin; para que tú solo seas siempre mi esperanza, toda mi confianza, mi riqueza, mi deleite, mi contento, mi gozo, mi descanso y mi tranquilidad, mi paz, mi suavidad, mi perfume, mi dulzura, mi comida, mi alimento, mi refugio, mi auxilio, mi sabiduría, mi herencia, mi posesión, mi tesoro, en el cual esté siempre fija y firme e inconmoviblemente arraigada mi alma y mi corazón. Amén.

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Oraciones de San Francisco

[Latín]

 

Señor, Tú lo eres todo y yo soy nada.
Tú eres el Creador de todas las cosas.
Tú el que conservas todo el universo,
y yo soy nada.

Señor, hazme instrumento de tu paz.
Donde haya odio, siembre yo amor;
donde haya injuria, perdón;
donde haya duda, fe;
donde haya tristeza, alegría;
donde haya desaliento, esperanza;
donde haya oscuridad, tu luz.

¡Oh, Divino Maestro!,
que no busque ser consolado, sino consolar;
que no busque ser querido, sino amar;
que no busque ser comprendido, sino comprender;
porque dando es como recibimos;
perdonando es como Tú nos perdonas;
y muriendo en Ti, es como nacemos a la vida eterna.

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Oración de San Juan Crisóstomo

[Latín]

 

Te damos gracias, clementísimo Dueño y Redentor de nuestras almas, porque también en el presente día nos has hecho dignos de los misterios celestes e inmortales. Dirige Tú nuestro camino; consérvanos en tu temor; defiende nuestra vida; asegura nuestros pasos con las oraciones y la intercesión de la Santa y Gloriosa Madre de Dios y siempre Virgen, María. Oh Dios, seas exaltado en los cielos y permanezca tu gloria sobre toda la tierra, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

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Oración del Papa Clemente XI

[Latín]

 

Creo, Señor, haz que crea con más firmeza; espero, haz que espere con más confianza; me arrepiento, haz que tenga mayor dolor.

Te adoro como primer principio; te deseo como último fin; te alabo como bienhechor perpetuo; te invoco como defensor propicio.

Dirígeme con tu sabiduría, átame con tu justicia, consuélame con tu clemencia, protégeme con tu poder.

Te ofrezco, Señor, mis pensamientos, para que se dirijan a ti; mis palabras, para que hablen de ti; mis obras, para que sean tuyas, mis contrariedades, para que las lleve por ti.

Quiero lo que quieras, quiero porque quieres, quiero como lo quieres, quiero hasta que quieras. Señor, te pido que ilumines mi entendimiento, inflames mi voluntad, limpies mi corazón, santifiques mi alma.

Que me aparte de mis pasadas iniquidades, rechace las tentaciones futuras, corrija las malas inclinaciones, practique las virtudes necesarias.

Concédeme, Dios de bondad, amor a ti, odio a mí, celo por el prójimo y desprecio a lo mundano.

Que sepa obedecer a los superiores, ayudar a los inferiores, aconsejar a los amigos y perdonar a los enemigos.

Que venza la sensualidad con la mortificación, la avaricia con la generosidad, la ira con la bondad, la tibieza con la piedad.

Hazme prudente en los consejos, constante en los peligros, paciente en las contrariedades, humilde en la prosperidad.

Señor, hazme atento en la oración, sobrio en la comida, constante en el trabajo, firme en los propósitos.

Que procure tener inocencia interior, modestia exterior, conversación ejemplar y vida ordenada.

Haz que esté atento a dominar mi naturaleza, a fomentar la gracia, servir a tu ley y a obtener la salvación.

Que aprenda de ti qué poco es lo terreno, qué grande lo divino, qué breve el tiempo, qué durable lo eterno.

Concédeme preparar la muerte, temer el juicio, evitar el infierno y alcanzar el paraíso. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

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Oración de San Cayetano, después de la Misa

[Latín]

 

Señor, Padre Santo, desde la morada de tu santuario y desde lo alto de los cielos, mira esta Hostia Sacrosanta, que a Ti te ofrece nuestro Sumo Pontífice, tu Hijo Santo nuestro Señor Jesucristo, por los pecados de sus hermanos, y haz que sea propiciatorio para la multitud de nuestras maldades. He aquí que la voz de la Sangre de nuestro hermano Jesús clama a Ti desde la Cruz. Escucha, Señor. Aplácate, Señor. Atiéndenos y no nos dejes morir, oh Dios mío, por Ti mismo, porque tu Nombre es invocado sobre esta ciudad y sobre tu pueblo. Y obra con nosotros según tu misericordia. Amén.

Para que te dignes defender esta ciudad, la pacifiques, la custodies, la conserves y la bendigas, te rogamos, óyenos.

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Oraciones de acción de gracias de San Ambrosio, para cada día de la semana

[Índice][Latín]

[Lunes][Martes][Miércoles]
 [Jueves][Viernes][Sábado]
 [Domingo]


Lunes

[Latín]

¡Infinita bondad! ¡Caridad infinita! Dios se me ha dado todo, se ha hecho todo mío. Alma mía, recoge todos tus afectos y únete estrechamente con tu Señor, que ha venido para unirse contigo y para que le devuelvas amor.

Redentor amable, te abrazo, amor y vida mía; me uno a Ti, no me rechaces. ¡Ay de mí! Hubo un tiempo en mi vida en el que me separé de Ti; pero de ahora en adelante prefiero perder mi vida mil veces antes que perderte otra vez, sumo bien mío. Olvídate, Señor, de todas las injurias que te he infligido, y apiádate y perdóname; me duelen de todo corazón y querría poder morir de dolor.

A pesar de haber pecado contra Ti, me mandas que te ame: Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón. ¿Quién soy yo, Señor, para que desees que te ame? Puesto que así lo deseas, yo quiero amarte. Tú quisiste morir por mí, y me diste tu carne como alimento; yo todo lo dejo, de todos me despido, y sólo a Ti me abrazo, amadísimo Salvador.

¿Quién me separará del amor de Cristo? Redentor amable, ¿a quién otro quiero amar sino a Ti, que eres la infinita bondad y eres digno de un amor infinito? ¿Qué hay para mí en el cielo y qué puedo querer fuera de Ti en la tierra? Dios de mi corazón, lo mío es Dios para siempre. Verdaderamente, Dios mío, ¿qué mayor bien que Tú puedo encontrar ni en el cielo ni en la tierra, o quién me amará más que Tú?

Venga a nosotros tu reino. Jesús bueno, toma, por favor, esta mañana, entera posesión de mi corazón, pues te lo ofrezco todo entero. Apodérate de él para siempre y apártalo de cualquier afecto que no provenga de Ti. A Ti sólo escojo como anhelo mío y riqueza mía: Dios de mi corazón, lo mío es Dios para siempre.

Concédeme que no se me vaya de la boca aquella petición de San Ignacio de Loyola: “Sólo con que me des tu amor y tu gracia yo soy suficientemente rico”. Dame tu amor y tu gracia; haz que te ame y sea amado por Ti, y así ya seré bastante rico; nada más deseo, nada más busco.

Pero Tú conoces bien mi debilidad y cuántas veces he sido infiel contigo; ayúdame, pues, con tu gracia, y no permitas que nunca me separe de Ti. Esto te digo ahora, y quiero decírtelo siempre; concédeme que siempre pueda repetirte: No permitas, no permitas que me aparte de Ti.

Virgen Santísima, esperanza mía, María, pide para mí a Dios esta doble gracia: la santa perseverancia y el santo amor, no pido más.

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Martes

[Latín]

Señor mío, ¿cómo he podido ofenderte tantas veces, sabiendo que el pecado te desagrada? Te pido, por los méritos de tu Pasión, que me perdones y que me ates a Ti con los lazos de tu amor; que el mal olor de mis culpas no te aparte de mí. Haz que considere cada vez más tu bondad y el amor que te debo, y la caridad con que Tú me has amado.

Deseo, Jesús bueno, darme a Ti por entero, ya que Tú quisiste entregarte sacrificándote por mí. Con muchas razones de amor me estrechaste contra Ti; te pido que no permitas que jamás me separe de Ti. Te amo, Dios mío, y quiero amarte siempre. ¿Cómo podría vivir separado de Ti y sin tu gracia, ahora que he conocido tu amor?

Te doy gracias, porque me soportaste cuando vivía sin tu gracia, y porque todavía me dejas tiempo para amarte. Si entonces me habría muerto, ya no habría podido amarte. Puesto que todavía puedo amarte, quiero amarte con todas mis fuerzas, dulcísimo Jesús, y me propongo agradarte en todo. Te amo, bondad infinita, te amo más que a mí mismo; y porque te amo, te hago entrega de mi cuerpo, de mi alma y de toda mi voluntad. Haz conmigo, Señor, y dispón de mí según tu beneplácito; me someto a Ti en todo. Con tal de que me concedas amarte siempre, nada más ambiciono. Los bienes de la tierra dáselos a quienes los quieran, yo no deseo más, ni nada más pido, que la perseverancia en tu gracia y tu santo amor.

Apoyándome, Padre eterno, en las promesas de tu Hijo: En verdad os digo que si pedís algo a mi Padre en mi nombre, os lo concederá, en nombre de Jesucristo te pido la santa perseverancia, y la gracia de amarte con todo mi corazón, cumpliendo perfectamente de ahora en adelante tu voluntad.

Jesús, te has hecho víctima por mí, y Tú mismo te me has dado, para que yo me entregue a Ti y te someta mi voluntad; Tú mismo dices: Dame, hijo mío, tu corazón. Aquí tienes mi corazón, Señor, aquí tienes mi corazón, y mi alma que también te doy y a Ti la dedico totalmente. Pero Tú sabes bien mi debilidad: ayúdame; no permitas que aparte mi voluntad de Ti para pecar contra Ti. No lo permitas de ningún modo; concédeme que siempre te ame, haz que te ame todo lo que un cristiano debe amarte; y de la misma manera que tu Hijo muriendo en la Cruz pudo decir: Todo está consumado, que yo también pueda decirlo cuando me muera porque a partir de hoy guarde tus mandamientos. Concédeme que, en todos los peligros y las tentaciones de pecar contra Ti, siempre a Ti recurra, y que nunca deje de implorar tu auxilio por los méritos de Jesucristo.

María Santísima, que todo lo puedes delante de Dios, impetra para mí la gracia de que en las tentaciones me refugie siempre en Dios.

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Miércoles

[Latín]

Jesús mío, bien veo todo lo que has hecho y has padecido para obligarme a amarte; ¡y yo que me he mostrado tan ingrato contigo! ¡Cuántas veces, Dios de mi alma, he cambiado tu gracia y te he perdido, por un placer despreciable o un mal deseo! Muy agradecido me he mostrado hacia las criaturas, por el placer que en ellas encontraba, y solamente contigo me he mostrado ingrato. Muy gustosamente he ido tras el placer de las criaturas. Perdóname, Dios mío: me duele esta culpa de mi espíritu ingrato, y me arrepiento de todo corazón; confío en tu clemencia, pues eres la Bondad infinita. Si no fueras la Bondad infinita, tendría que desesperarme y no atreverme a implorar más tu misericordia.

Gracias te sean dadas, amor mío, porque no me has condenado al infierno como me he merecido, y me has soportado tanto tiempo. El solo hecho de que tengas tanta paciencia conmigo, Dios mío, debería atraerme hacia el amor. ¿Quién podría jamás soportarme sino Tú, que eres Dios de infinita misericordia? Hace mucho tiempo que me estás invitando a amarte; no quiero ya resistirme más a tu amor, me doy a Ti por entero. Ya está bien de pecar contra Ti; ahora quiero amarte. Te amo, sumo bien mío; te amo, bondad infinita; te amo, Dios mío, que eres digno de amor infinito, y quiero estar repitiendo siempre y en la eternidad: te amo, te amo.

Dios mío, cuántos años he perdido, durante los cuáles habría podido amarte y adelantar en este amor tuyo; sin embargo, los consumí pecando contra Ti. Pero, Jesús, tu sangre es mi esperanza. Espero que ya nunca dejaré de quererte. No sé cuanto tiempo de vida me queda, pero el resto de mi vida, poco o mucho, te lo entrego totalmente. Para esto me has esperado hasta ahora. Quiero, pues, complacerte, deseo amarte siempre, amantísimo Señor y sólo a Ti quiero amar. ¿Qué son para mí los placeres? ¿Qué las riquezas? ¿Qué los honores? Sólo Tú, Dios mío, sólo Tú eres siempre y serás mi amor y mi todo.

Pero nada puedo, si no me ayudas con tu gracia. Hiere mi corazón, enciéndelo con tu santo amor, únetelo todo a Ti, únelo de tal manera que nunca pueda separarse de Ti. Prometiste amar a quien te ama: Yo amo a quienes me aman. Pues bien, te amo; perdona mi atrevimiento, ámame Tú también, y no permitas que yo haga nada que impida que me ames: quien no ama está muerto. Líbrame de esta muerte, que me impediría amarte. Haz que siempre te ame, para que siempre Tú puedas amarme; así nuestro amor será eterno y nunca desaparecerá entre Tú y yo. Concédeme esto, Padre eterno, por amor de Jesucristo. Concédemelo Tú también, delicioso Jesús mío, por tus méritos, por medio de los cuáles espero amarte siempre y ser amado siempre por Ti.

María, Madre de Dios y Madre mía, ruega Tú también a Jesús por mí.

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Jueves

[Latín]

Dios de majestad infinita, aquí tienes a tus pies un traidor que te ha ofendido gravemente. Tú has perdonado muchas veces mis pecados; yo, despreciando tus beneficios y la ayuda que me prestabas, una y otra vez te he injuriado. Otros han pecado en medio de tinieblas, pero yo lo he hecho rodeado de luz. No obstante, escucha la voz de este Hijo tuyo, que acabo de ofrecerte y que ahora está en mi pecho: Él es quien implora para mí tu misericordia y tu perdón. Perdóname, Bondad infinita, por el amor de Jesucristo, pues me duele de todo corazón haberte ofendido.

Sé que gustosamente te aplacas con los pecadores, por el amor de Jesucristo: Tuvo a bien reconciliar por Él a todas las cosas consigo. Así, pues, por el amor de Jesucristo aplácate también conmigo. No me eches de tu presencia, aunque bien me lo merezco; perdóname y cambia mi corazón. Crea en mí, Dios mío, un corazón limpio (...). Haz que yo viva como corresponde a un cristiano. Dame el corazón con el que debe amarte un santo. Te ruego que apagues y destruyas en mí, con tu amor, todos los afectos terrenos. Haz que desde ahora me muestre agradecido contigo, por tantos bienes como me has dado, y por tanto amor con el que me has amado. Si antes he despreciado tu amistad, ahora la estimo más que todos los reinos del mundo, y prefiero tu beneplácito a todas las riquezas y a todos los goces del cielo y de la tierra (...).

Atráeme hacia Ti. Otórgame paciencia y conformidad en mis trabajos y contrariedades. Ayúdame a que me mortifique por tu amor. Concédeme el espíritu de una humildad verdadera, por el cual pueda gozarme en ser miserable e imperfecto. Enséñame a hacer tu voluntad, y señálame lo que quieres de mí, pues eso es lo que deseo hacer. Acepta, Dios mío, el amor de este pecador que hasta ahora mucho ha pecado contra Ti, pero que desde ahora quiere amarte de verdad y ser tuyo. Dios mío, espero amarte por toda la eternidad. Por eso quiero amarte mucho también en esta vida, para poder amarte mucho en la eternidad.

Y porque te amo, deseo que todos te conozcan y te amen; por consiguiente, Señor, puesto que me llamaste a servirte, haz que por Ti trabaje y me dedique a salvar almas. Todo esto lo espero por tus méritos, Jesucristo; y por tu intercesión, Madre mía, María.

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Viernes

[Latín]

Jesús, ¿cómo has podido elegirme a mí para ser santo? A mí, que tantas veces he lanzado dardos contra Ti y he despreciado por nada tu gracia. Señor mío, me duelo de mis pecados con toda mi alma. Dime, ¿me has perdonado mis pecados? Así lo espero. Has sido Redentor mío no sólo una vez, sino cuantas veces me has perdonado. Salvador mío, ¡ojalá que nunca te hubiera ofendido! Te pido que me hagas oír lo que dijiste a la Magdalena: Tus pecados te son perdonados. Haz que me dé cuenta de que he sido recibido ya en tu gracia, otorgándome un gran dolor de mis pecados.

En tus manos encomiendo mi espíritu; me has redimido, Señor, Dios de la verdad. Pastor divino, Tú has descendido del cielo para buscarme, como oveja perdida; y cada día desciendes sobre el altar; diste tu vida para salvarme: no me abandones. En tus manos encomiendo mi alma, acéptala en tu clemencia, y no permitas que jamás me separe de Ti.

Por mí derramaste toda tu Sangre: Te pedimos, pues, que ayudes a tus siervos, puesto que los has redimido con tu Sangre. Ahora eres mi abogado y no mi juez; suplica para mí el perdón de tu Padre; consígueme la luz y la fuerza para amarte con toda mi alma. Haz que el resto de mi vida transcurra de manera que, al mirarte como juez, te vea aplacado hacia mí. Reina, por favor, con tu amor en mi corazón, haz que yo sea todo tuyo; así, Salvador amable, recuérdame siempre el amor con que me has amado, y todo lo que has hecho y has padecido con el fin de salvarme y de que yo te amara (...). Jesús mío, deseo complacerte; te amo y no quiero amar nada aparte de Ti. Hazme humilde y paciente en las contrariedades de esta vida, manso en las humillaciones, despreciando los placeres terrenos y despegado de las criaturas; y concédeme arrojar de mi corazón cualquier afecto que no me lleve a Ti. Todo esto te pido y lo espero por los méritos de tu Pasión. Jesús agradabilísimo, Jesús amable, Jesús bueno, escúchame.

Madre mía y esperanza mía, María, escúchame Tú también y ruega a Jesús por mí.

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Sábado

[Latín]

Habla, Señor, que tu siervo escucha. Jesús mío, también esta mañana has venido a visitar mi alma; te doy las gracias desde lo hondo de mi corazón. Puesto que has venido a mí, te pido que hables, dime qué quieres de mí, pues deseo hacerlo todo. No merezco que vuelvas a hablarme, porque con frecuencia me he negado a oír tu voz, que me llama a tu amor, y volví mis dardos contra Ti. Pero ya he hecho penitencia por mis pecados y todavía ahora me duelen, y confío en que ya habré obtenido tu perdón. Dime, pues, lo que quieres que haga, pues estoy dispuesto a todo.

¡Ojalá te hubiera amado siempre, Dios mío! ¡Pobre de mí! ¡Cuántos años he perdido! Pero tu Sangre y tus promesas me proporcionan la esperanza de reparar el tiempo perdido, amándote sólo a Ti a partir de ahora y agradándote en todo. Te amo, Redentor mío; te amo, Dios mío; a ninguna otra cosa aspiro, sino a amarte con todo mi corazón y a entregar mi vida por tu amor, ya que quisiste padecer por mí la muerte. Te diré con palabras de San Francisco: “Moriré de amor por tu amor, pues te dignaste morir por mi amor”.

Jesús, te entregaste todo entero por mí, diste tu Sangre, tu vida, todos tus sudores, todos tus méritos; no tenías ya más que dar: yo me entrego todo a Ti; te doy todos mis goces, todas las delicias de este mundo, mi cuerpo, mi alma, mi voluntad; ya no tengo más que darte; si más tuviera, más te daría. Bondadosísimo Jesús, Tú me bastas. Pero Señor, haz que te sea fiel; no permitas que cambie mi voluntad y te abandone. Espero, Salvador mío, que por los méritos de tu Pasión esto no me ocurrirá nunca. Dijiste: Nadie ha puesto su confianza en el Señor y ha sido defraudado. También yo puedo decir con toda confianza: En Ti, Señor, espero; no quedaré nunca confundido. Espero, Dios de mi alma, y siempre esperaré que nunca padeceré la confusión de verme separado de Ti. En Ti, Señor, espero; no quedaré nunca confundido.

Dios mío, Tú eres todopoderoso: hazme santo. Haz que te ame mucho, haz que no desaproveche nada que redunde en tu gloria, y que consiga todo lo que te agrade. Dichoso sería yo si lo perdiera todo y sólo te encontrara a Ti y a tu amor. Para esto me diste la vida, haz que la gaste solamente en obras para tu gloria. No merezco beneficios, sino penas; por eso te pido que me castigues como quieras, con tal de que no apartes tu gracia de mí. Me has amado sin medida, caridad infinita, bondad infinita, por eso te amo y te amaré. Voluntad de Dios, Tú eres mi amor. Jesús mío, Tú has muerto por mí, ¡ojalá yo pudiera también morir por Ti y con mi muerte conseguir que todos te amen! Bondad infinita, infinitamente amable, me pongo decididamente a tu lado y te amo sobre todas las cosas.

María, acércame a Dios; dame confianza en Ti y haz que siempre acuda a Ti: con tu intercesión debes hacerme santo. Así lo espero.

[Índice]


Domingo

[Latín]

Jesús, Redentor y Dios, te adoro presente en mi pecho bajo las especies de pan y de vino, por medio de las cuales te has hecho alimento y bebida para mi alma.

Bendita sea infinitamente tu venida a mi alma, Dios mío, y por tan gran beneficio te doy gracias desde lo más profundo de mi corazón, y me duele que no alcanzo a agradecértelo de una manera digna de Ti. ¿Qué acciones de gracias dignas podría rendir un simple campesino, al verse visitado en su pobre casa por el rey mismo, si no es postrarse a sus pies, admirándose y alabando un honor tan grande? Me postro, pues, ante Ti, Rey divino, Jesús dulcísimo, y te adoro desde el abismo de mi insignificancia. Uno mi adoración a la que te prestó la Santísima Virgen María, cuando te recibió en su seno; y quisiera amarte con el mismo amor con que Ella te amó.

Redentor amable, obediente a las palabras sacerdotales has descendido hoy del cielo sobre el altar; ¿y yo, en cambio? ¡Cuántas veces he desobedecido tus mandatos, te he despreciado ingratamente, y he rechazado tu gracia y tu amor! Jesús bueno, confío en que ya me habrás perdonado mis pecados, pero si no me hubieras perdonado mis culpas, pásalas por alto ahora, bondad infinita, pues me duele de todo corazón haberte ofendido.

¡Ojalá te hubiese amado siempre, Jesús! Al menos desde el día en que participé por primera vez de la Misa sólo he debido arder de amor por Ti. Tú me escogiste, para ser santo y amigo tuyo, ¿qué más podías hacer para que yo te amara? Pero te doy gracias, porque todavía me das tiempo para hacer lo que hasta hoy he omitido. Quiero amarte con todo mi corazón. No quiero admitir en mi corazón más afecto que el tuyo, ya que con tantas bondades me has obligado a devolverte amor por amor.

Mi Dios y mi todo, Dios mío, ¿de qué me valen las riquezas? ¿De qué los honores? ¿De qué los goces del mundo? Tú eres para mí todo. Desde ahora Tú sólo serás mi único bien y mi único amor. Te diré con San Paulino: “Que se guarden los ricos sus riquezas, sus reinos los reyes; para mí Cristo es la gloria y el reino”. Que los reyes y los ricos de la tierra disfruten con su reino y con sus riquezas; sólo Tú, Jesús bueno, serás para mí mis riquezas y mi reino.

Padre eterno, por el amor de este Hijo tuyo, a quien hoy te he ofrecido y he recibido en mi corazón, te pido que me concedas la santa perseverancia en tu gracia y el don de tu amor santo. Te encomiendo a todos mis familiares, amigos y enemigos; también las almas del purgatorio y todos los pecadores.

Madre mía, María Santísima, pide para mí la santa perseverancia y el amor de Jesucristo.

[Índice]

Que te sea grato

[Latín]

 

Que te sea grato, ¡oh Trinidad Santa!, el obsequio de tu siervo, y haz que el sacrificio que yo, indigno, he ofrecido a los ojos de tu majestad, sea de tu agrado, y para mí, y para todos aquellos por quienes lo he ofrecido, sea, por tu misericordia, propiciatorio. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

[Índice]

Oración al Santo del día después de Misa

[Latín]

 

Oh San/Santa N.,, en cuyo honor he ofrecido el incruento sacrificio del Cuerpo y Sangre de Cristo; haz con tu intercesión poderosa ante Dios, que el contacto de este misterio de la Pasión y Muerte del mismo Cristo nuestro Salvador, me alcance el premio, y que con su frecuente recepción aumente sin cesar el efecto de mi salvación. Amén.

[Índice]

Oración para llevar una vida santa (sacerdotes)

[Latín]

 

Jesús amadísimo, que por especial benevolencia me elegiste entre miles de hombres para que te siguiera, y me llamaste a la excelsa dignidad del sacerdocio; te ruego me concedas tu ayuda divina para cumplir fielmente mis deberes. Te suplico, Señor Jesús, que hoy y siempre avives en mí tu gracia, que recibí por la imposición de las manos episcopales. Oh poderosísimo Médico de las almas, sáname de manera que no recaiga en los vicios, evite todos los pecados y te agrade hasta la muerte. Amén.

[Índice]

Invocación (sacerdotes)

[Latín]

 

¡Oh buen Jesús, haz que sea un sacerdote según tu Corazón!

[Índice]

Oraciones para algunos momentos

[Índice]

 

Oraciones de la mañana

•   Ofrecimiento de obras (1)

•   Ofrecimiento de obras (2)

•   Oración para comenzar el día

•   Acto de entrega de sí

•   Ofrecimiento de San Josemaría

•   ¡Oh, Señora mía!

•   Ofrecimiento del trabajo a San José

•   Ángel de Dios

•   Para ganar indulgencias

•   Para mantener la presencia de Dios

Oraciones durante el día

•   Ángelus

•   Reina del Cielo

•   Bendición de la mesa

•   Visita al Santísimo

•   Antes de comenzar el estudio

•   Antes de conectarse a Internet

•   Al comenzar y terminar la oración

•   Bendición de viaje

•   Al salir de casa

•   Cartela Lectura Espiritual

Oraciones de la noche

•   Antes del examen de conciencia

•   Examen de conciencia

•   Acto de contrición y acción de gracias

•   Acto de abandono de San Josemaría

•   Acto de contrición

•   Al Ángel de la guarda

•   A la Sagrada Familia

•   Visita, Señor, esta habitación

•   Oración al acostarse

[Índice]

Ofrecimiento de obras (1)

 

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Te doy gracias, Dios mío, por haberme creado, redimido, hecho cristiano y conservado la vida. Te ofrezco mis pensamientos, palabras y obras de este día. No permitas que Te ofenda y dame fortaleza para huir de las ocasiones de pecar. Haz que crezca mi amor hacia Ti y hacia los demás.

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Ofrecimiento de obras (2)

 

Señor Jesús, por el Corazón Inmaculado de María, Madre nuestra, me consagro a tu corazón y contigo al Padre, mediante el Espíritu Santo, en tu Santo Sacrificio del Altar, con mi oración y mi trabajo, sufrimientos y alegrías de hoy, en reparación por nuestros pecados. Y para que venga a nosotros tu reino. Te pido en especial por el Papa, y las intenciones que ha confiado este mes al Apostolado de la Oración. Amén.

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Oración para comenzar el día

 

Señor, en el silencio de este día que comienza, vengo a pedirte la paz, la prudencia, la fuerza. Hoy quiero mirar al mundo con ojos llenos de amor, ser paciente, comprensivo, dulce y prudente. Ver por encima de las apariencias a tus hijos como Tú mismo los ves y así no ver más que el bien en cada uno de ellos. Cierra mis ojos a toda calumnia, guarda mi lengua en toda maldad, que sólo los pensamientos caritativos permanezcan en mi espíritu, que sea benévolo y alegre, que todos los que se acerquen a mí sientan tu presencia. Revísteme de Ti, Señor, y que a lo largo de este día yo te irradie.

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Ofrecimiento de sí mismo

[Latín]

 

Toma, Señor, y recibe mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer. Tú me lo diste, a Ti, Señor, lo torno; todo es tuyo; dispón de ello conforme a tu voluntad. Dame tu amor y gracia, que esto me basta.

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Ofrecimiento de San Josemaría

 

Todos mis pensamientos, palabras y obras de este día, te los ofrezco, Señor, y mi vida entera, por amor.

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Al Ángel de la guarda

[Latín]

 

Ángel de Dios, que eres mi custodio, pues la bondad divina me ha encomendado a ti, ilumíname, guárdame, defiéndeme y gobiérname. Amén.

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Oración para ganar las indulgencias del día

 

Señor mío y Dios mío, en atención a los méritos de nuestro Señor Jesucristo, te suplico me concedas todas las indulgencias vinculadas a las oraciones o a las acciones mías de este día. Deseo cumplir las condiciones requeridas para ganar esas indulgencias, a fin de satisfacer a la divina justicia y aliviar a las benditas ánimas del purgatorio.

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Acto para mantener la presencia de Dios

 

Señor, Dios todopoderoso, que nos has hecho llegar al comienzo de este día; sálvanos hoy con tu poder, para que no caigamos en ningún pecado; sino que nuestras palabras, pensamientos y acciones sigan el camino de tus mandatos. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

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Bendición de la mesa

[Latín]

 

Bendición

V/. Bendícenos, Señor, a nosotros y a estos alimentos que por tu bondad vamos a recibir. Por Cristo nuestro Señor.
R/. Amén.

V/. El Rey de la Gloria eterna nos haga partícipes de la mesa celestial.
R/. Amén.

[Cuando bendice un sacerdote-->]


Acción de gracias

V/. Te damos gracias, Omnipotente Dios, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

V/. El Señor nos dé su paz.
R/. Y la vida eterna.

V/. Amén.

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Visita al Santísimo

[Latín]

 

V/. Bendito y alabado sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.
R/. Sea por siempre bendito y alabado Jesús Sacramentado.

O bien:

V/. Viva Jesús Sacramentado.
R/. Viva y de todos sea amado.

O bien:

V/. Alabado sea el santísimo Sacramento.
R/. Sea por siempre bendito y alabado.

O bien (Ecuador):

V/. Sea por siempre bendito y alabado.
R/. Mi dulcísimo Jesús por mi amor sacramentado.

O bien (Chile):

V/. Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento.
R/. Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento.

Padre nuestro... Ave María... Gloria... (tres veces).

Comunión espiritual

Yo quisiera, Señor, recibiros con aquella pureza, humildad y devoción con que os recibió vuestra santísima Madre; con el espíritu y fervor de los santos.

O bien:

Jesús mío, creo firmemente que estás en el santísimo Sacramento del altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo tenerte en mi alma. Ya que ahora no puedo recibirte sacramentalmente, ven espiritualmente a mi corazón. Como si ya hubieses venido, te abrazo y me uno a Ti: no permitas que me aparte de Ti.

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Oración de Santo Tomás antes de comenzar a estudiar

[Latín]

 

Creador inefable, que de los tesoros de tu sabiduría formaste tres jerarquías de ángeles y con maravilloso orden las colocaste sobre el cielo empíreo, y distribuiste las partes del universo con suma elegancia.

Tú que eres la verdadera fuente de luz y sabiduría, y el soberano principio, dígnate infundir sobre las tinieblas de mi entendimiento un rayo de tu claridad, apartando de mí la doble oscuridad en que he nacido: el pecado y la ignorancia.

Tú, que haces elocuentes las lenguas de los niños, instruye mi lengua e infunde en mis labios la gracia de tu bendición.

Dame agudeza para entender, capacidad para retener, método y facilidad para aprender, sutileza para interpretar, y gracia copiosa para hablar.

Dame acierto al empezar, dirección al progresar y perfección al acabar. ¡Oh Señor! Dios y hombre verdadero, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

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Oración antes de conectarse a Internet

[Latín]

 

Omnipotente y eterno Dios, que nos has creado a tu imagen, y has querido que buscáramos todo lo que es bueno, verdadero y limpio, especialmente en la divina Persona de tu Unigénito Hijo, nuestro Señor Jesucristo: concédenos, por la intercesión de San Isidoro, Obispo y Doctor de la Iglesia, que en la navegación de Internet dirijamos nuestras manos y nuestros ojos sólo hacia aquello que te sea grato, y sepamos tratar con caridad y paciencia a aquellos con los que nos encontremos. Por Cristo nuestro Señor.

[Índice]

Al comenzar y terminar la oración

 

Al comienzo:

Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes; te adoro con profunda reverencia, te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi Padre y Señor, Ángel de mi guarda, interceded por mí.

Al terminar:

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación; te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi Padre y Señor, Ángel de mi guarda, interceded por mí.

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Bendición de viaje

[Latín]

 

Por la intercesión de Santa María que tengamos (tenga) un buen viaje, que el Señor esté en nuestro (mi) camino y sus Ángeles nos acompañen (y su Ángel me acompañe). En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

[Si la Bendición la da un sacerdote-->]

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Oración al salir de casa

 

Dirigid, Señor, mis pasos como dirigisteis los de Tobías. El Arcángel San Rafael me acompañe y defienda de los lazos del mundo, para que vuelva a casa sin daño de alma y cuerpo.

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Cartela para la Lectura Espiritual

[Latín]

 

Al comenzar, todos de rodillas, el que dirige reza:

¡Ven oh Santo Espíritu!, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.

V/. Envía tu Espíritu y serán creados.
R/. Y renovarás la faz de la tierra.

Oración: ¡Oh Dios que has instruido los corazones de los fieles con la luz del Espíritu Santo!, concédenos según el mismo Espíritu conocer las cosas rectas y gozar siempre de sus divinos consuelos. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.


Al terminar, todos de rodillas, el que dirige reza:

V/. Te damos gracias, Omnipotente Dios, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

V/. El Señor nos dé su paz.
R/. Y la vida eterna.

V/. Amén.

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Oración antes del examen de conciencia de la noche

 

Oh Dios, dame en esta hora la gracia de reconocer debidamente mis pecados ante ti, y de arrepentirme de ellos verdaderamente. Borra de tu libro, Señor de misericordia, mis múltiples acciones cometidas contra ti. Perdóname todas las distracciones en la oración, mis pecados de omisión, y mis pecados deliberados contra la conciencia.

Dame luz para ver lo que he de hacer, valor para emprenderlo y firmeza para llevarlo a cabo. Que en todas las cosas avance en la obra de santificación, de la realización de tu voluntad; y que en definitiva, por tu misericordia, pueda alcanzar la gloria de tu Reino eterno, por Jesucristo nuestro Señor (Venerable J. H. Newman).

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Examen de conciencia

 

Hay muchos modos de hacer el examen de conciencia. E incluso conviene cambiar el modo de hacerlo cada cierto tiempo. Transcribimos dos de esos modos posibles, uno de ellos sugerido en algún momento por San Josemaría.

A) Examen de conciencia de la noche

Con Dios: ¿Me he acordado de Dios durante este día, ofreciéndole mi trabajo, dándole gracias, acudiendo a Él con confianza de hijo? ¿He tenido respetos humanos en algún momento? ¿He rezado con pausa y atención? ¿He acudido a Dios para pedirle ayuda para crecer en todas las virtudes y para superar mis defectos?

Con el prójimo: ¿He tratado con dureza o menosprecio a los demás? ¿Me he preocupado de ayudar a los que me rodean y de hacerles la vida agradable? ¿Me preocupa también su vida espiritual? ¿He hecho algún apostolado? ¿He murmurado o calumniado? ¿He perdonado? ¿He pedido perdón? ¿He rezado por las personas que me preocupan?

Conmigo mismo: ¿He luchado por mi santificación? ¿He cumplido con todos mis deberes y obligaciones? ¿Me he dejado llevar por la pereza? ¿Me he dejado llevar por sentimientos de orgullo, vanidad, sensualidad, impurezas? ¿Me he esforzado por vencer mi defecto dominante?

Para terminar: ¡Dios y Señor mío! Te doy gracias por todos los beneficios que hoy me has concedido. Te pido perdón de todas las faltas que he cometido durante este día, me pesa de todo corazón el haberte ofendido y propongo firmemente nunca más pecar, ayudado por tu divina gracia. Amén.


B) Examen de conciencia de San Josemaría

Y se me ocurre que es un buen modo de hacer el examen de conciencia el siguiente, que apuntaré brevísimamente:

Oración: ¿Cómo estuve en la oración? ¿Cumplí, durante el día, los propósitos? ¿He tenido presencia de Dios? ¿Anduve con el debido recogimiento?, etc.

Expiación: ¿Cómo recibí, en este día, las contradicciones venidas de la mano de Dios?, ¿las que me proporcionaron, con su carácter, mis compañeros?, ¿Las de mi misma miseria? ¿Supe ofrecer al Señor, como expiación, el mismo dolor, que siento, de haberlo ofendido ¡tantas veces!?, ¿le ofrecí la vergüenza de mis interiores sonrojos y humillaciones, al considerar lo poco que adelanto en el camino de las virtudes?

Acción: ¿Actué siempre, durante el día, como lo hubiera hecho el Señor?, ¿en tal obra?, ¿y en tal?, ¿y en tal otra?...

Este examen es compatible con cualquier otro sistema, que se siga, p.e., con el empleado por aquellos que miran, hora por hora del día, cómo anduvieron; o también con el de aquellos otros que examinan sus obligaciones con Dios, con el prójimo y consigo mismo: este triple punto puede considerarse en la oración, en la expiación y en la acción. Y así con cualquier otro modo de llevar el examen de conciencia.

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Acto de contrición y de acción de gracias

 

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Te doy gracias, Dios mío, por todos los beneficios que hoy me has concedido. Te pido perdón de todas las faltas que he cometido durante este día; me pesa de todo corazón haberte ofendido y me propongo firmemente nunca más pecar, ayudado de tu divina gracia.

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Acto de abandono de San Josemaría

 

Señor, Dios mío: en tus manos abandono lo pasado y lo presente y lo futuro, lo pequeño y lo grande, lo poco y lo mucho, lo temporal y lo eterno.

[Índice]

Acto de contrición

[Latín]

 

Dios mío, me arrepiento de todo corazón de todos mis pecados y los aborrezco, porque al pecar, no sólo merezco las penas establecidas por ti justamente, sino principalmente porque te ofendí, a ti sumo Bien y digno de amor por encima de todas las cosas. Por eso propongo firmemente, con ayuda de tu gracia, no pecar más en adelante y huir de toda ocasión de pecado. Amén.

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A la Sagrada Familia

[Latín]

 

Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía.

Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.

Jesús, José y María, en vos descanse en paz el alma mía.

[Índice]

Visita, Señor, esta habitación

[Latín]

 

Visita, Señor, esta habitación: aleja de ella las insidias del enemigo; que tus santos ángeles habiten en ella y nos guarden en paz y que tu bendición permanezca siempre con nosotros. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

[Índice]

Oración al acostarse

 

Oh buen Dios, haced que mientras yo duerma, mi corazón esté velando: que sea yo preservado de todo mal por vuestros ángeles, a los cuales ordenasteis que me guarden en todos mis caminos. Manifiesto que mientras estaré entregado al sueño, quisiera adoraros del modo que os adoran vuestros ángeles en el cielo, y ya que la naturaleza exige el reposo de mi frágil y miserable cuerpo, os ofrezco las adoraciones que os tributan los espíritus celestiales, así como las oraciones, las lágrimas, las mortificaciones y penitencias de todos vuestros siervos que pasan una gran parte de la noche entregados a estos piadosos ejercicios.

Aceptad, Dios mío, estos ofrecimientos y deseos de mi corazón, para que de día y de noche no cese de alabar vuestro santo nombre. Os pido, Señor, esta gracia por los méritos del Sagrado Corazón de vuestro santísimo Hijo mi Redentor y Salvador mío.

[Índice]

Devociones en honor de Dios Uno y Trino

[Índice]

 

En honor de la Santísima Trinidad:

•   Gloria al Padre

•   Himno ‘Te Deum’

•   Trisagio Angélico

•   Símbolo Atanasiano

•   Abandono en la voluntad de Dios

•   Actos de fe, esperanza y caridad

•   Acto de fe

•   Acto de esperanza

•   Acto de caridad

•   Acto de adoración

•   Acto de acción de gracias

•   Invocación a la Ssma. Trinidad

A Dios Padre:

•   Padrenuestro

•   Oración de San Buenaventura

•   O Pater misericordiarum

A Jesucristo:

•   Señor mío Jesucristo

•   A Jesucristo en su Pasión

•   Himno ‘Crux Fidelis’

•   Himno ‘Lauda Sion’

•   ¡Oh Buen Jesús!

•   No me mueve, mi Dios

•   Oración a Cristo Rey

•   Oración de San Andrés

•   Oración de San Agustín

•   Oración pidiendo ser otro Cristo

•   Para llevar vida santa (sacerdotes)

•   Consagración al Sagrado Corazón

Al Espíritu Santo:

•   Himno ‘Veni Creator’

•   Secuencia ‘Veni, Sancte Spiritus’

•   Oración de San Josemaría

•   Invocación al Espíritu Santo

•   Rey Celeste

•   Decenario al Espíritu Santo

[Índice]

Himno Te Deum

[Latín]

 

A ti, oh Dios, te alabamos, a ti, Señor, te reconocemos.

A ti, eterno Padre, te venera toda la creación.

Los ángeles todos, los cielos y todas las potestades te honran.

Los querubines y serafines te cantan sin cesar:

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo.

Los cielos y la tierra están llenos de la majestad de tu gloria.

A ti te ensalza el glorioso coro de los apóstoles, la multitud admirable de los profetas, el blanco ejército de los mártires.

A ti la Iglesia santa, extendida por toda la tierra, te proclama:

Padre de inmensa majestad, Hijo único y verdadero, digno de adoración, Espíritu Santo, Defensor.

Tú eres el Rey de la gloria, Cristo. Tú eres el Hijo único del Padre.

Tú, para liberar al hombre, aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.

Tú, rotas las cadenas de la muerte, abriste a los creyentes el reino del cielo.

Tú te sientas a la derecha de Dios en la gloria del Padre.

Creemos que vendrás como juez.

Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos, a quienes redimiste con tu preciosa sangre.

Haz que en la gloria eterna nos asociemos a tus santos.

Salva a tu pueblo, Señor, y bendice tu heredad.

Sé su pastor y ensálzalo eternamente.

Día tras día te bendecimos y alabamos tu nombre para siempre, por eternidad de eternidades.

Dígnate, Señor, en este día guardarnos del pecado.

Ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad de nosotros.

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.

En ti, Señor, confié, no me veré defraudado para siempre.

V/. Bendigamos al Padre y al Hijo, con el Espíritu Santo.
R/. Alabémosle y ensalcémosle sobre todas las cosas por los siglos.

V/. Bendito eres, Señor, en lo más alto del cielo.
R/. Y digno de alabanza y glorioso y ensalzado por todos los siglos.

V/. Señor, escucha mi oración.
R/. Y llegue a Ti mi clamor.

Los sacerdotes añaden:

V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.

Oremos:

Oh Dios, cuya misericordia es infinita e inagotable la bondad, damos gracias a tu divina Majestad, por los bienes que hemos recibido, implorando siempre tu clemencia, para que no abandonando a aquellos a quienes concedes lo que te piden, los dispongas para recibir las recompensas eternas.

¡Oh Dios que has instruido los corazones de los fieles con la luz del Espíritu Santo!, concédenos según el mismo Espíritu conocer las cosas rectas y gozar siempre de sus divinos consuelos.

Oh Dios, que no permites sea afligido en demasía cualquiera que en Ti espera, sino que atiendes piadoso a nuestras súplicas: te damos gracias por haber aceptado nuestras peticiones y votos, suplicándote piadosísimamente que merezcamos vernos libres de toda adversidad. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

[Índice]

Trisagio Angélico

[Latín]

 

V/. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza.

V/. Dios mío, ven en mi auxilio.
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

V/. Gloria al Padre...
R/. Como era en un principio...


Rezo de las tres decenas

En primer lugar, dicen todos la deprecación Santo Dios; después, como de costumbre, alternan la oración dominical el sacerdote (o el que dirige el rezo de las oraciones) y los demás; a continuación, se repiten nueve veces los versos siguientes, diciendo el sacerdote (o el que dirige el rezo de las oraciones) A Ti la alabanza y respondiendo todos Santo; al terminar se añade: Gloria al Padre.

–Santo Dios, Santo fuerte, Santo inmortal, ten misericordia de nosotros.

Padre nuestro...

V/. A ti la alabanza, a ti la gloria, a ti hemos de dar gracias por los siglos de los siglos, ¡oh Trinidad beatísima!
R/. Santo, Santo, Santo Señor Dios de los ejércitos. Llenos están los cielos y la tierra de tu gloria.

V/. Gloria al Padre...
R/. Como era en un principio...

Las otras dos decenas se dicen del mismo modo, comenzando por las palabras Santo Dios.


Al terminar la última decena, todos dicen la siguiente antífona.

Antífona. A ti Dios Padre no engendrado, a ti Hijo Unigénito, a ti Espíritu Santo Paráclito, santa e indivisa Trinidad, con todas las fuerzas de nuestro corazón y de nuestra voz, te reconocemos, alabamos y bendecimos; gloria a ti por los siglos de los siglos.

V/. Bendigamos al Padre, y al Hijo, con el Espíritu Santo.
R/. Alabémosle y ensalcémosle por todos los siglos.

Oración: Oh Dios todopoderoso y eterno, que con la luz de la verdadera fe diste a tus siervos conocer la gloria de la Trinidad eterna, y adorar la Unidad en el poder de tu majestad: haz, te suplicamos, que, por la firmeza de esa misma fe, seamos defendidos siempre de toda adversidad. Por Cristo nuestro Señor.
R/. Amén.

Terminada la oración, todos añaden:

Líbranos, sálvanos, vivifícanos, ¡oh Trinidad beatísima!

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Actos de abandono en la voluntad de Dios

[Latín]

 

¡Hágase, cúmplase, sea alabada y eternamente ensalzada la justísima y amabilísima Voluntad de Dios sobre todas las cosas! Amén. Amén.

Enséñame, Dios mío, a hacer tu voluntad, porque Tú eres mi Dios.

Señor que yo quiera lo que Tú quieras.

Nada puede pasarme que Dios no quiera. Y todo lo que Él quiere, por muy malo que nos parezca, es en realidad lo mejor.

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Actos de fe, esperanza y caridad

[Latín]

 

-Creo en Dios Padre; creo en Dios Hijo; creo en Dios Espíritu Santo; creo en la santísima Trinidad; creo en mi Señor Jesucristo, Dios y Hombre verdadero.

-Espero en Dios Padre; espero en Dios Hijo; espero en Dios Espíritu Santo; espero en la santísima Trinidad; espero en mi Señor Jesucristo, Dios y Hombre verdadero.

-Amo a Dios Padre; amo a Dios Hijo; amo a Dios Espíritu Santo; amo a la santísima Trinidad; amo a mi Señor Jesucristo, Dios y Hombre verdadero; amo a María santísima, Madre de Dios y Madre nuestra, y amo a mi prójimo como a mí mismo.

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Acto de fe

[Latín]

 

Señor Dios, creo firmemente y confieso todas y cada una de las verdades que la Santa Iglesia Católica propone, porque tú nos las revelaste, oh Dios, que eres la eterna Verdad y Sabiduría, que ni se engaña ni nos puede engañar. Quiero vivir y morir en esta fe. Amén.

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Acto de esperanza

[Latín]

 

Señor Dios mío, espero por tu gracia la remisión de todos mis pecados; y después de esta vida, alcanzar la eterna felicidad, porque tú lo prometiste que eres infinitamente poderoso, fiel, benigno y lleno de misericordia: Quiero vivir y morir en esta esperanza. Amén.

[Índice]

Acto de caridad

[Latín]

 

Dios mío, te amo sobre todas las cosas y al prójimo por ti, porque Tú eres el infinito, sumo y perfecto Bien, digno de todo amor. Quiero vivir y morir en este amor. Amén.

[Índice]

Acto de adoración a la Trinidad

[Latín]

 

Oh, Trinidad Santísima, inhabitante por gracia tuya en mi alma, te adoro.

Oh, Trinidad Santísima, inhabitante por gracia tuya en mi alma, haz que yo más y más te ame.

Oh, Trinidad Santísima, inhabitante por gracia tuya en mi alma, santifícame más y más.

Permanece conmigo, Señor, y sé Tú mi verdadera alegría.

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Acto de acción de gracias de San Agustín

[Latín]

(Conf. I, 20, 31)

 

Gracias a Ti, dulzura mía, mi honor y mi confianza, mi Dios. Gracias a Ti por tus dones. Te ruego que me los conserves. Así me guardarás a mí; y todo cuanto me diste se verá en mí aumentado y llevado a perfección. Y yo mismo estaré contigo, porque Tú me diste incluso el ser.

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Invocación a la Santísima Trinidad

[Latín]

 

Omnipotencia del Padre, ayuda mi fragilidad, y líbrame de las profundidades de mi miseria.

Sabiduría del Hijo, dirige todos mis pensamientos, palabras y obras.

Amor del Espíritu Santo, sé el principio de todas las operaciones de mi alma, para que sean siempre conformes al divino beneplácito. Amén.

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Oración de San Buenaventura a Dios Padre

[Latín]

 

Señor santo, Padre omnipotente, Dios eterno, por tu generosidad y la de tu Hijo quien por mí padeció pasión y muerte, y por la excelentísima santidad de su Madre, y por los méritos de todos los santos, concédeme a mí, pecador e indigno de cualquier beneficio tuyo, que sólo a Ti ame, que siempre tenga sed de tu amor, que continuamente tenga en el corazón el beneficio de la pasión, que reconozca mi miseria, que desee ser pisado y despreciado de todos; que sólo la culpa me entristezca. Amén.

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O Pater misericordiarum

[Latín]

 

Oh, Padre misericordioso, de quien proviene todo lo que es bueno, te elevo mi humilde súplica a través del Sagrado Corazón de tu Hijo amadísimo, Jesucristo, Señor y Redentor nuestro, en quien siempre te complaces. Concédeme la gracia de una fe viva, una esperanza firme y una caridad ardiente hacia Ti y hacia mi prójimo. Otórgame también la gracia de un verdadero dolor de todos mis pecados, junto al firmísimo propósito de nunca más ofenderte, para que siempre viva según tu divino beneplácito, cumpliendo tu santa Voluntad en todo, con un corazón grande y alma bien dispuesta, y así perseverar en tu amor hasta el fin de mi vida. Amén.

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A Jesucristo en su Pasión

[Latín]

 

Dulcísimo Señor Jesucristo, te ruego que tu Pasión sea virtud que me fortalezca, proteja y defienda; que tus llagas sean comida y bebida que me alimente, calme mi sed y me conforte; que la aspersión de tu sangre lave todos mis delitos; que tu muerte me dé la vida eterna y tu cruz sea mi gloria sempiterna. Que en esto encuentre el alimento, la alegría, la salud y la dulzura de mi corazón. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

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Himno Crux Fidelis

[Latín]

 

¡Oh cruz fiel, el más noble entre todos los árboles! Ningún bosque produjo otro igual: ni en hoja, ni en flor ni en fruto.

Oh dulce leño, dulces clavos que sostuvieron tan dulce peso.

Canta, lengua, la victoria que se ha dado en el combate más glorioso, y celebra el noble triunfo de la cruz, y cómo el Redentor del mundo venció, inmolado en ella.

Dolido mi Señor por el fracaso de Adán, que mordió muerte en la manzana, otro árbol señaló, de flor humana, que reparase el daño paso a paso.

Y así dijo el Señor: “¡Vuelva la Vida, y que el Amor redima la condena!”. La gracia está en el fondo de la pena, y la salud naciendo de la herida.

¡Oh plenitud del tiempo consumado! Del seno de Dios Padre en que vivía, ved la Palabra entrando por María en el misterio mismo del pecado.

¿Quién vio en más estrechez gloria más plena, y a Dios como el menor de los humanos? Llorando en el pesebre, pies y manos le faja una doncella nazarena.

En plenitud de vida y de sendero, dio el paso hacia la muerte porque él quiso. Mirad de par en par el paraíso abierto por la fuerza de un Cordero.

Vinagre y sed la boca, apenas gime; y, al golpe de los clavos y la lanza, un mar de sangre fluye, inunda, avanza por tierra, mar y cielo, y los redime.

Ablándate, madero, tronco abrupto de duro corazón y fibra inerte; doblégate a este peso y esta muerte que cuelga de tus ramas como un fruto.

Tú, solo entre los árboles, crecido para tender a Cristo en tu regazo; tú, el arca que nos salva; tú, el abrazo de Dios con los verdugos del Ungido.

Gloria eterna a la Trinidad soberana; gloria igual al Padre y al Hijo; honor también al Espíritu Consolador. El universo alabe el nombre del que es Uno y Trino. Amén.

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Himno Lauda Sion

[Latín]

 

Alaba Sión al Salvador. Alaba al Caudillo y al Pastor con himnos y cánticos.

Atrévete cuanto puedas, porque, siendo digno de toda alabanza, nunca será bastante tu alabanza.

El tema de especial alabanza: el Pan vivo y vivificador hoy se propone.

El cual, en la mesa de la sagrada Cena, al grupo de los doce hermanos fue dado, y no se consume.

Sea alabanza plena, sea sonora, sea alegre, sea decorosa la alegría del alma.

Porque se trata del día solemne en el cual se conmemora la primera institución de esta sagrada Mesa.

En esta mesa del Nuevo Rey, la nueva pascua de la nueva ley. Termina la fase antigua.

A lo viejo, sigue lo nuevo las tinieblas huyan ante la verdad, la luz elimina la noche.

Lo que en la Cena hizo Jesús, expresó su mandato de seguir haciéndolo en memoria de Él.

Enseñados por esta sagrada institución, consagramos el pan y el vino en hostia de salvación.

Se ha dado un dogma a los cristianos: Que en la carne se transforma el pan y el vino en la sangre.

Lo que no captas, lo que no ves lo afirma animosa la fe, fuera del orden normal de las cosas.

Bajo los signos de las distintas especies, sin la realidad de ellas, se oculta la Realidad Eximia.

La carne, alimento; la sangre, bebida: sin embargo permanece Cristo entero bajo ambas especies.

Quien lo come lo recibe entero: no disminuido, no partido ni dividido.

Lo come uno, lo comen mil; cuantos sean ellos, tantos “Él”; y la comida no se agota.

Lo toman los buenos, lo toman los malos pero con suerte desigual: la vida o la muerte.

Es muerte para los malos; es vida para los buenos. Mira, un igual alimento, qué distinto el resultado.

Partido el santo sacramento, no vaciles, recuérdalo: tanto hay en un fragmento, cuanto en el manjar entero.

No hay ninguna señal de rotura, tan solo hay fractura en los signos; ni el estado del alimento, ni el tamaño contiene ninguna alteración.

He aquí el pan de los ángeles que se ha hecho alimento de los humanos, verdadero pan de los hijos, no ha de echarse a los perros.

Prefigurado en la antigüedad: cuando fue inmolado Isaac: Cordero Pascual se le designó: Se dio a los padres como maná.

Buen Pastor, verdadero pan, Jesús nuestro, ten misericordia. Aliméntanos, defiéndenos; concédenos ver el Bien en la tierra de los vivos.

Tú que todas las cosas sabes y aprecias; que nos alimentas aquí los mortales. Haz a tus comensales coherederos y compañeros de los santos ciudadanos. Amén. Aleluia.

[Índice]

¡Oh Buen Jesús!

[Latín]

 

¡Oh buen Jesús!, ten misericordia de mí según tu gran misericordia. ¡Oh clementísimo Jesús!, Te ruego, por aquella preciosísima Sangre que quisiste derramar por los pecadores, que limpies todas mis iniquidades, y por la invocación de tu Santo Nombre se borre en mí todo lo miserable e indigno. ¡Jesús!, sálvame por tu Santo Nombre.

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No me mueve, mi Dios

Soneto a Jesús crucificado, atribuido a Fray Miguel de Guevara, O.S.A.

 

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una Cruz y escarnecido.
Muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte;

muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

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Oración a Cristo Rey

 

Oh Cristo Jesús, te reconozco rey del universo. Todo lo que se ha hecho ha sido creado por ti. Ejerce plenamente tus derechos sobre mí. Renuevo las promesas que hice en mi Bautismo, cuando renuncié a Satanás, a sus obras y a sus seducciones; y prometo vivir como buen cristiano. Muy especialmente, prometo tratar de ayudar en la medida de mis posibilidades a asegurar el triunfo de Dios y de tu Iglesia. Corazón divino de Jesús, te ofrezco mis esfuerzos para conseguir que todos los corazones reconozcan tu sagrada realeza para que tu reino de paz pueda establecerse en todo el universo. Amén.

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Oración de San Andrés

[Latín]

 

El apóstol San Andrés sufrió martirio, muriendo clavado en una cruz, a semejanza de Jesús. Cuando era conducido al lugar del martirio, al ver la cruz, comenzo a exclamar:

¡Oh cruz buena, que fuiste embellecida por los miembros del Señor, tantas veces deseada, solícitamente querida, buscada sin descanso y con ardiente deseo preparada! Recíbeme de entre los hombres y llévame junto a mi Maestro, para que por ti me reciba Aquél que me redimió muriendo. Amén.

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Oración de San Agustín

[Latín]

 

Señor Jesús, que me conozca a mí y que te conozca a Ti.
Que no desee otra cosa sino a Ti.
Que me odie a mí y te ame a Ti.
Y que todo lo haga siempre por Ti.

Que me humille y que te exalte a Ti.
Que no piense nada más que en Ti.
Que me mortifique, para vivir en Ti.
Y que acepte todo como venido de Ti.

Que renuncie a lo mío y te siga sólo a Ti.
Que siempre escoja seguirte a Ti.
Que huya de mí y me refugie en Ti.
Y que merezca ser protegido por Ti.

Que me tema a mí y tema ofenderte a Ti.
Que sea contado entre los elegidos por Ti.
Que desconfíe de mí y ponga toda mi confianza en Ti.
Y que obedezca a otros por amor a Ti.

Que a nada dé importancia sino tan sólo a Ti.
Que quiera ser pobre por amor a Ti.
Mírame, para que sólo te ame a Ti.
Llámame, para que sólo te busque a Ti.
Y concédeme la gracia de gozar para siempre de Ti. Amén.

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Oración pidiendo ser otro Cristo

 

¿Cómo actuarías hoy, Jesús, si tuvieses mis manos, mis ojos, y mi lengua; si tuvieses mi energía y mi tiempo, mi familia, mis amigos y mi trabajo?

Pues hoy te dejo que seas yo: ¡que seas Tú quien viva en mí!

Quiero ser Tú, el Hijo, que pasa hoy por el mundo: que transmita tu mirada, tu sonrisa y tu consuelo, que lleve tu paz, tu ayuda y tu palabra, que realice tu servicio, tu entrega y tu amor.

Padre, transfórmame todo en Cristo, dame su espíritu, para que sea el Hijo entre los hombres. Amén.

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Consagración al Sagrado Corazón de Jesús

De Sta. Margarita M. de Alacoque

 

Me entrego, y al Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo consagro sin reservas, mi persona, mi vida, mis obras, mis dolores y sufrimientos. Me comprometo a no usar parte alguna de mi ser sino es para honrar, amar y glorificar al Sagrado Corazón. Este es mi propósito inmutable: ser enteramente suyo y hacer todas las cosas por su amor. Al mismo tiempo renuncio de todo corazón a todo aquello que le desagrade.

Sagrado Corazón de Jesús, quiero tenerte como único objeto de mi amor. Se pues, mi protector en esta vida y garantía de la vida eterna. Se fortaleza en mi debilidad e inconstancia. Se propiciación y desagravio por todos los pecados de mi vida. Corazón lleno de bondad, se para mí el refugio en la hora de mi muerte y mi intercesor ante Dios Padre. Desvía de mí el castigo de Su justa ira. Corazón de amor, en Ti pongo toda mi confianza. De mi maldad todo lo temo. Pero de tu Amor todo lo espero. Erradica de mí, Señor, todo lo que te disguste o me pueda apartar de Ti. Que tu amor se imprima tan profundamente en mi corazón que jamás te olvide yo y que jamás me separe de Ti.

Señor y Salvador mío, te ruego, por el amor que me tienes, que mi nombre esté profundamente grabado en tu sagrado Corazón; que mi felicidad y mi gloria sean vivir y morir en tu servicio. Amén.

Oración: Omnipotente y sempiterno Dios, mira al corazón de tu amadísimo Hijo y a las alabanzas y satisfacciones que en nombre de los pecadores te tributa, y concede aplacado el perdón a los que imploran tu misericordia en el nombre de tu mismo hijo Jesucristo, Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

[Índice]

Himno Veni Creator

[Latín]

 

Ven, Espíritu Creador, visita las almas de tus fieles y llena de la divina gracia los corazones, que tú mismo creaste.

Tú eres nuestro Consolador, don de Dios Altísimo, fuente viva, fuego, caridad y espiritual unción.

Tú derramas sobre nosotros los siete dones; tú, el dedo de la mano de Dios; tú, el prometido del Padre; tú, que pones en nuestros labios los tesoros de tu palabra.

Enciende con tu luz nuestros sentidos; infunde tu amor en nuestros corazones; y, con tu perpetuo auxilio, fortalece nuestra débil carne.

Aleja de nosotros al enemigo, danos pronto la paz, sé tú mismo nuestro guía, y puestos bajo tu dirección, evitaremos todo lo nocivo.

Por ti conozcamos al Padre, y también al Hijo; y que en ti, Espíritu de entrambos, creamos en todo tiempo.

Gloria a Dios Padre, y al Hijo que resucitó, y al Espíritu Consolador, por los siglos infinitos. Amén.

V/. Envía tu Espíritu y serán creados.
R/. Y renovarás la faz de la tierra.

Oración: Oh Dios, que has instruido los corazones de los fieles con la luz del Espíritu Santo, concédenos según el mismo Espíritu, conocer las cosas rectas y gozar siempre de sus divinos consuelos. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

[Índice]

Secuencia Veni, Sancte Spiritus

[Latín]

 

Ven, Espíritu divino,
manda desde el cielo
un rayo de tu luz.

Ven, padre de los pobres,
ven, dador de los dones,
ven, luz de los corazones.

Óptimo consolador,
dulce huésped del alma,
dulce refrigerio.

Descanso en el trabajo,
alivio en el calor,
consuelo en el llanto.

Oh luz santísima,
colma la intimidad del corazón
de los fieles tuyos.

Sin tus dones,
nada hay en el hombre,
que no esté manchado.

Lava lo que es sucio,
riega lo que es árido,
sana lo que es enfermo.

Doblega lo que es rígido,
calienta lo que es frío,
endereza lo que está desviado.

Concede a tus fieles,
que en Ti confían,
tus Sagrados Dones.

Dales el mérito de la virtud,
dales la salvación,
dales el gozo eterno.

[Índice]

Oración de San Josemaría al Espíritu Santo

 

¡Ven, oh Santo Espíritu!:
ilumina mi entendimiento, para conocer tus mandatos:
fortalece mi corazón contra las insidias del enemigo:
inflama mi voluntad.

He oído tu voz,
y no quiero endurecerme y resistir, diciendo:
después..., mañana. Nunc cœpi!
¡Ahora!, no vaya a ser que el mañana me falte.

¡Oh, Espíritu de verdad y sabiduría,
Espíritu de entendimiento y de consejo,
Espíritu de gozo y paz!:
quiero lo que quieras,
quiero porque quieres,
quiero como quieras,
quiero cuando quieras...

[Índice]

Rey Celeste

 

Rey celeste, Espíritu Consolador, Espíritu de Verdad, que estás presente en todas partes y lo llenas todo, tesoro de todo bien y fuente de la vida, ven, habita en nosotros, purifícanos y sálvanos, Tú que eres bueno.

[Índice]

Decenario al Espíritu Santo

 

Modo de rezarlo:

Cada día se comienza con las siguientes oraciones:

Por la Señal...

Señor mío Jesucristo...

Oración inicial para todos los días:

Ante vuestra presencia postrado, ¡Soberano Espíritu de paz, de reconciliación y de todo consuelo!, humildemente os pido perdón de mis culpas, y la gracia de un verdadero arrepentimiento. Dones especialísimos de vuestra misericordia son la luz para bien conocerlas y discernirlas; la pía moción del alma para convenientemente detestarlas; el firme propósito actual para nunca más volver a cometerlas; la fortaleza y perseverancia para el cumplimiento de tal resolución hasta el fin de la vida.

Concededlo, Espíritu divino, a nuestro humilde ruego, como también el fervor y devoción convenientes para emplearlos en honor vuestro y bien de la Santa Iglesia, en este piadoso ejercicio. Amén.

Después de esta oración se leen y meditan las Reflexiones de cada día:

[1º día][2º día][3º día][4º día]
 [5º día][6º día][7º día][8º día
 [9º día][10º día

Al final de cada uno de los días del Decenario se reza la siguiente oración:

Oración final para todos los días:

¡Espíritu divino! Por los méritos de Jesucristo y la intercesión de tu Esposa, Santa María, te suplicamos vengas a nuestros corazones y nos comuniques la plenitud de tus dones, para que, iluminados y confortados por ellos, vivamos según tu voluntad, y muriendo entregados a tu amor, merezcamos cantar eternamente tus infinitas misericordias. Amén.

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Día primero

Reflexiones: Es el dogma del Espíritu Santo uno de los fundamentales en nuestra fe católica, sin cuya creencia y explícita profesión no puede salvarse el adulto, pues pertenece al número de las verdades que se llaman “de necesidad de medio”.

Por este dogma estamos obligados a creer y a profesar que el Espíritu Santo es la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, igual al Padre y al Hijo, de quienes procede por amor, y con quienes constituye indivisible unidad de divina Naturaleza.

Oración final


Día segundo

Reflexiones: El dogma del Espíritu Santo lo confesamos cuando decimos: “En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. En el Credo: “Creemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los Profetas”.

Oración final


Día tercero

Reflexiones: La primera manifestación del Espíritu Santo se hizo en figura de Paloma sobre el Divino Salvador, cuando éste fue bautizado en las aguas del Jordán, según nos cuentan los Evangelios. Pero de un modo más público y solemne se verificó sobre los Apóstoles, reunidos con María Santísima en el Cenáculo de Jerusalén, en forma de lenguas de fuego, el día de Pentecostés.

Oración final


Día cuarto

Reflexiones: Los dones del Espíritu Santo son siete: Sabiduría, Entendimiento, Consejo, Fortaleza, Ciencia, Piedad y Temor de Dios. Los tres primeros son: Sabiduría: es el don por que juzgamos acertadamente de las cosas pertenecientes a nuestro fin último y salvación; Entendimiento: es el don para conocer los misterios de la fe, y las verdades de ella que enseña la Santa Iglesia; Consejo: es el don para dirigirnos prudentemente según Dios, en los casos difíciles de la vida presente, en orden a la eterna.

Oración final


Día quinto

Reflexiones: Los otros cuatro dones son: Fortaleza: es el don para vencer las tentaciones y dificultades que se ofrecen en el camino de la virtud; Ciencia: es el don para saber discernir los medios más aptos para el cumplimiento de los deberes de cada cual según su estado: Piedad: es el don para buscar en todo el mejor servicio de Dios y dedicarse a las obras de Él y de caridad con el prójimo; y Temor de Dios: es el don por el que aborrecemos todo pecado por el respeto que nos merece la Divina Majestad y su terrible juicio.

Oración final


Día sexto

Reflexiones: Además de los Dones del Espíritu Santo, están los frutos del Espíritu Santo, que son como el resultado práctico de dichos Dones. Según la doctrina de San Pablo, son doce y se enumeran por el orden siguiente: Caridad, Gozo, Paz, Paciencia, Longanimidad, Bondad, Benignidad, Mansedumbre, Fe, Modestia, Continencia y Castidad. La Caridad es el amor sobrenatural a Dios y a nuestros hermanos, y es como la raíz y alma de toda otra virtud y obra buena. El Gozo es la interior consolación que sienten los justos en el divino servicio, como anticipada recompensa de él. La Paz es el dominio y señorío del hombre espiritual sobre sus apetitos y pasiones.

Oración final


Día séptimo

Reflexiones: La Paciencia es el valor en el sufrimiento, y aun el deseo de arrostrarlo más y más en vista de las eternas recompensas. La Longanimidad es el quinto de los Frutos del Espíritu Santo, y significa la firme esperanza y completa seguridad de los justos en las promesas de Dios Nuestro Señor. La Bondad es el deseo que tienen los justos de hacer bien a todos, y de que se propague y difunda dicho bien aun a costa de los mayores sacrificios.

Oración final


Día octavo

Reflexiones: La Benignidad es apacibilidad de carácter, suavidad de trato, blandura de condición, para atraer a todos los hombres a la verdad y al bien, y cautivarlos en obsequio de Nuestro Señor. La Mansedumbre es freno en las impaciencias y ardores de cualquier pasión, hasta el mismo celo por Dios, cuando lo exige la discreción y prudencia, para que no se comprometan con algún desorden sus mismos divinos intereses. La Fe es firme lealtad a Dios y al prójimo, no faltando a ambos en lo que se les debe o por razón de estricta justicia o por razón de caridad.

Oración final


Día noveno

Reflexiones: La Modestia significa lucha contra los arranques del amor propio, deseo de huir de vanas alabanzas y de evitar la publicidad de las buenas acciones, cuando otra cosa no exija el mayor servicio de Dios. La Continencia es templanza y moderación en el uso de las cosas exteriores, aun de placer, como de honra y de riquezas, dentro de lo mismo que permite la Divina Ley. La Castidad es apartamiento absoluto de toda sensualidad impura, según a cada estado corresponde, a tenor de los dictámenes de la Ley de Dios o por el deseo de mayor perfección. Tales son los Frutos del Espíritu Santo, cuyo conjunto en el vocabulario cristiano se llama Santidad.

Oración final


Día décimo

Reflexiones: El Espíritu Santo realiza la obra de la santificación del alma. Las virtudes sobrenaturales, los Dones y los Frutos del Espíritu Santo, que hemos considerado en estos días, perfeccionan nuestras potencias, pasiones y sentidos, acercándonos al Modelo supremo de santidad que es Jesucristo.

De este modo, el Paráclito, enviado por el Padre a través del Hijo, nos hace otros Cristo, más aún el mismo Cristo, si somos dóciles a su acción en nuestras almas, y nos conduce al Padre Eterno, de quienes somos hijos adoptivos por la gracia.

Oración final

[Índice]

Devociones Eucarísticas

[Índice]

 

•   Visita al Santísimo

•   Adoro te devote

•   O salutáris Hóstia

•   O sacrum convivium

•   Bendición con el Santísimo

•   Antífonas Marianas para la Bendición

•   Oración de San Alfonso Mª de Ligorio

O salutáris Hóstia

[Latín]

 

Oh saludable Hostia, que abres la puerta del cielo: en los ataques del enemigo danos fuerza, concédenos tu auxilio. Al Señor Uno y Trino se atribuye eterna gloria: y Él vida sin término nos otorgue en la Patria. Amén.

[Índice]

O sacrum convivium

[Latín]

 

Oh sagrado banquete en el que se recibe a Cristo: se recuerda la memoria de su Pasión, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria futura.

¡Oh qué suave es, Señor, tu espíritu!, que para demostrar tu dulzura a tus hijos, dando el suavísimo pan del cielo, a los hambrientos llenas de bienes, y a los soberbios satisfechos dejas vacíos.

[Índice]

Exposición y Bendición con el Santísimo Sacramento

[Latín]

 

La Exposición y Bendición con el Santísimo se puede desarrollar de varias formas. Incluimos algunos himnos, lecturas y oraciones apropiados para cantar y recitar durante esta ceremonia.

Himno Pange lingua

[Traducción--->]

Pange, língua, gloriósi
Córporis mystérium.
Sanguinísque pretiósi,
quem in mundi prétium,
fructus ventris generósi
Rex effúdit géntium.

[Otros cantos--->]

Lectura de la Palabra de Dios

(I Cor 11, 23-26)

Hermanos:

Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido:

Que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó pan y, pronunciando la Acción de Gracias, lo partió y dijo: “Esto es mi Cuerpo, que se da por vosotros. Haced esto en conmemoración mía”.

Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: “Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi Sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía”.

Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.

[Otros textos--->]

Himno Tantum ergo

[Traducción--->]

Tantum ergo Sacraméntum
venerémur cérnui;
et antíquum documéntum
novo cedat rítui;
præstet fides supplementum
sénsuum deféctui.

Genitóri, Genitóque
laus et iubilátio;
salus, honor, virtus quoque
sit et benedíctio;
procedénti ab utróque
compar sit laudátio. Amen.

[Otros cantos--->]

V/. Les diste pan del cielo (T.P. Aleluya).
R/. Que contiene en sí todo deleite (T.P. Aleluya).

Oración: Oh Dios, que en este admirable Sacramento nos dejaste el memorial de tu Pasión; te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Alabanzas de desagravio:

Bendito sea Dios.
Bendito sea su santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo, Dios y Hombre verdadero.
Bendito sea el Nombre de Jesús.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
Bendita sea su Preciosísima Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del altar.
Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito.
Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
Bendita sea su gloriosa Asunción.
Bendito sea el Nombre de María, Virgen y Madre.
Bendito sea san José, su castísimo esposo.
Bendito sea Dios en sus ángeles y en sus santos.
Amen.

[En Ecuador--->]

[En Chile--->]

[En Argentina--->]

Salmo 116 (Himno Laudate Dominum)

[Traducción--->]

Laudáte Dóminum omnes gentes,
laudáte eum, omnes pópuli.
Quóniam confirmáta est super nos misericórdia eius;
et véritas Dómini manet in ætérnum.

Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto;
sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sæcula sæculórum. Amen.

[Otros cantos--->]

[Índice]

Antífonas Marianas después de la Bendición con el Santísimo Sacramento

[Latín]

 

Los sábados se puede rezar o cantar la Salve o alguna otra antífona mariana apropiada para el tiempo litúrgico (Adviento, Navidad, Cuaresma, Pascua).


En cualquier tiempo se puede rezar o cantar la Salve [Latín]:

Dios te salve, Reina y Madre [, Madre] de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre, ¡oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen Maria!

Al terminar, se reza o canta:

V/. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R/. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas [y gracias] de nuestro Señor Jesucristo.

Oremos: Dios todopoderoso y eterno, con la ayuda del Espíritu Santo, preparaste el cuerpo y el alma de María, la Virgen Madre, para ser digna morada de tu Hijo: al recordarla con alegría, líbranos, por su intercesión, de los males presentes y de la muerte eterna. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

V/. Que el divino auxilio permanezca siempre con nosotros.
R/. Amén.

[Índice]


En el Tiempo de Adviento se reza o se canta Alma Redemptóris Mater [Latín]:

Santa Madre del Redentor,
puerta del cielo siempre abierta,
estrella del mar
socorre al pueblo que cae
y procura levantarse.

Tú, que engendraste
a tu santo Creador,
ante la admiración de la naturaleza,
Virgen antes y después
del saludo de Gabriel,
ten piedad de los pecadores.

Al terminar, se reza o canta:

V/. El Ángel del Señor anunció a María.
R/. Y concibió por obra [y gracia] del Espíritu Santo.

Oremos: Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas, para que los que, por el anuncio del Ángel, hemos conocido la Encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su Pasión y Cruz, seamos llevados a la gloria de su Resurrección. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

V/. Que el auxilio divino permanezca siempre con nosotros.
R/. Amén.

[Índice]


En el Tiempo de Navidad se reza o se canta Alma Redemptóris Mater [Latín]:

Santa Madre del Redentor,
puerta del cielo siempre abierta,
estrella del mar
socorre al pueblo que cae
y procura levantarse.

Tú, que engendraste
a tu santo Creador,
ante la admiración de la naturaleza,
Virgen antes y después
del saludo de Gabriel,
ten piedad de los pecadores.

Al terminar, se reza o canta:

V/. Después del parto, ¡oh Virgen!, has permanecido inviolada.
R/. Madre de Dios, intercede por nosotros.

Oremos: Oh Dios, que enviaste a tu Hijo, palabra de salvación y pan de vida, desde el cielo al seno de la santa Virgen, concédenos recibir a Cristo como Ella, conservando sus palabras en el corazón y celebrando con fe sus misterios. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

V/. Que el auxilio divino permanezca siempre con nosotros.
R/. Amén.

[Índice]


Durante la Cuaresma se reza o se canta Ave, Regina cælorum [Latín]:

Salve, Reina de los cielos,
salve, Señora de los Ángeles,
salve, raíz, salve, puerta,
de quien nació la Luz al mundo.

Alégrate, Virgen gloriosa,
entre todas la más bella;
salve a Ti, la más hermosa,
ruega a Cristo por nosotros.

Al terminar, se reza o canta:

V/. Permíteme que te alabe, Virgen sagrada.
R/. Dame fuerzas contra tus enemigos.

Oremos: Dios de misericordia, fortalece nuestra débil condición y, al recordar en este día a la Madre de tu Hijo, concédenos por su intercesión vernos libres de todas nuestras culpas. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

V/. Que el auxilio divino permanezca siempre con nosotros.
R/. Amén.

[Índice]


En Tiempo Pascual se reza o se canta el Regina cæli [Latín]:

Alégrate, Reina del cielo; aleluya,
Porque el que mereciste llevar en tu seno; aleluya.

Ha resucitado, según predijo; aleluya,
Ruega a Dios por nosotros; aleluya.

Al terminar, se reza o canta:

V/. Gózate y alégrate, Virgen María, ¡Aleluya!
R/. Porque ha resucitado Dios verdaderamente, ¡Aleluya!

Oremos: Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, te has dignado dar la alegría al mundo, concédenos que por su Madre, la Virgen María, alcancemos el goce de la vida eterna. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

V/. El divino auxilio permanezca siempre con nosotros.
R/. Amén.

[Índice]

Oración de San Alfonso Mª de Ligorio

[Latín]

 

Señor mío Jesucristo, que por amor a los hombres estás noche y día en este sacramento, lleno de piedad y de amor; esperando, llamando y recibiendo a cuantos vienen a visitarte: creo que estás presente en el Sacramento del altar. Te adoro desde mi poquedad y te doy gracias por todas las gracias que me has concedido, y especialmente por haberte dado Tú mismo en este sacramento, por haberme concedido por mi abogada a tu amantísima Madre y haberme llamado a visitarte en este oratorio.

Adoro tu Santísimo Corazón por tres motivos: en acción de gracias por este insigne beneficio; para resarcirte de todas las injurias que sufres en este sacramento; y, finalmente, deseando adorarte con esta visita en todos los lugares de la tierra donde se te trate con menos culto y más abandono.

Me pesa el haber ofendido tantas veces a tu divina bondad en mi vida pasada. Propongo, con tu gracia, no ofenderte más en adelante, y por miserable que sea, me consagro enteramente a Ti, renuncio a mi voluntad y te la entrego por completo, con mis afectos, deseos y todas mis cosas.

De hoy en adelante haz de mí, Señor, todo lo que te agrade. Yo solamente quiero y te pido tu santo amor, la perseverancia final y el perfecto cumplimiento de tu santa voluntad.

Te encomiendo las almas del Purgatorio, especialmente las más devotas del Santísimo Sacramento y de María Santísima. Te pido también por todos los pecadores.

Finalmente, amadísimo Salvador mío, uno todos mis afectos y deseos a los de tu corazón amorosísimo, y así unidos, los ofrezco a tu eterno Padre y le suplico, en nombre tuyo, que, por tu amor, los acepte y escuche. Amén.

[Índice]

Devociones a Santa María

[Índice]

 

•   Acordaos

•   Akathistos

•   Alma Redemptoris Mater

•   Angelus

•   Ave María

•   Ave, Maris Stella

•   Ave, Regina cælorum

•   Bajo tu protección

•   Bendita sea tu pureza

•   Consagración a la Virgen

•   Dulce Madre, no te alejes

•   Magníficat

•   Novena a la Inmaculada

•   ¡Oh, Señora mía!

•   Reina del Cielo

•   Salve

•   Santo Rosario

•   Stabat Mater Dolorosa

•   Oración a la Virgen de la salud

•   Oración antes de la Misa (1)

•   Oración antes de la Misa (2)

•   Oración antes de la Comunión

•   Oración después de la Comunión (1)

•   Oración después de la Comunión (2)

•   Oración después de la Comunión (3)

A la Virgen de Guadalupe

•   Entronización de la Virgen de Guadalupe

•   Oración de San Juan Pablo II a la Virgen de Guadalupe

•   Oración a la Virgen de Guadalupe (I)

•   Oración a la Virgen de Guadalupe (II)

•   Oración a la Virgen de Guadalupe (III)

•   Oración a la Virgen de Guadalupe (IV)

•   Oración a la Virgen de Guadalupe (V)

[Índice]

Akathistos

 

¡Salve, oh Vos, por Quién resplandecerá la alegría!

¡Salve, oh Vos, por Quién cesará la maldición!

¡Salve, Restauración del Adán caído!

¡Salve, Redención de las lágrimas de Eva!

¡Salve, oh Cima inaccesible al humano entendimiento!

¡Salve, oh Abismo impenetrable aún a los ojos de los mismos ángeles!

¡Salve, porque sois el Trono del Rey!

¡Salve, porque lleváis a Aquél que lo lleva todo!

¡Salve, Estrella que anunciáis al Sol!

¡Salve, Seno de la divina Encarnación!

¡Salve, oh Vos, por Quién la Creación es renovada!

¡Salve, oh Vos, por Quién ha tomado carne humana el Creador!

¡Salve, Esposa Virgen!

 

¡Salve, oh Vos, la secretamente iniciada en el designio inefable!

¡Salve, oh Vos, Fe de los que oran en silencio!

¡Salve, Preludio de las maravillas de Cristo!

¡Salve, oh Suma de Sus dogmas!

¡Salve, Escala celestial por la que Dios bajó!

¡Salve, Puente que conduce a los de tierra hacia el cielo!

¡Salve, oh Maravilla alabadísima por los ángeles!

¡Salve, Azote en gran manera temido por los demonios!

¡Salve, oh Vos, que inefablemente disteis a luz a la Luz!

¡Salve, oh Vos, que a nadie habéis enseñado cómo ello fue realizado!

¡Salve, oh Vos, que sobrepujáis en inteligencia a los sabios!

¡Salve, oh Vos, que ilumináis el entendimiento de los fieles!

¡Salve, Esposa Virgen!

 

¡Salve, Sarmiento de una cepa incorruptible!

¡Salve, Huerto de perenne fructificación!

¡Salve, Vos que cultivasteis al amoroso Cultivador del género humano!

¡Salve, Campo fértil en abundancias de misericordia!

¡Salve, Ara colmada de ofrendas propiciatorias!

¡Salve, puesto que florecéis transformada en prado de delicias!

¡Salve, ya que preparáis puerto acogedor a las almas!

¡Salve, grato Incienso de la plegaria intercesora!

¡Salve, Expiación del mundo todo!

¡Salve, Benevolencia de Dios para con los mortales!

¡Salve, Confianza de los mortales ante Dios!

¡Salve, Esposa Virgen!

 

¡Salve, Madre del Cordero y del Pastor!

¡Salve, Redil de las místicas ovejas!

¡Salve, Defensa contra los enemigos invisibles!

¡Salve, Llave de las puertas del paraíso!

¡Salve, Causa del común de regocijo de cielo y tierra!

¡Salve, Armonía de las voces terrenas con los coros celestiales!

¡Salve, Boca nunca muda de los Apóstoles!

¡Salve, Valor invencible de los Mártires!

¡Salve, Soporte inconmovible de la fe!

¡Salve, Señal resplandeciente de la gracia!

¡Salve, oh Vos, por Quién el Hades quedo desnudo y desierto!

¡Salve, oh Vos, por Quién hemos sido revestidos de gloria!

¡Salve, Esposa Virgen!

 

¡Salve, Madre del Astro sin ocaso!

¡Salve, Aurora del día místico!

¡Salve, oh Vos, que habéis apagado la fogata del error!

¡Salve, oh Vos, que ilumináis a los iniciados en la Trinidad!

¡Salve, oh Vos, que expulsáis del poder al tirano inhumano!

¡Salve, oh Vos, que mostráis a Cristo el Señor, El que ama al género humano!

¡Salve, oh Vos, que nos librasteis de las supersticiones paganas!

¡Salve, oh Vos, que nos libráis de las obras del lodo y de las tinieblas!

¡Salve, oh Vos, que pusisteis fin a la adoración del fuego!

¡Salve, oh Vos, que libráis de las llamas de las pasiones!

¡Salve, Guía de los fieles hacia la sabiduría!

¡Salve, Alegría de todas las generaciones!

¡Salve, Esposa Virgen!

 

¡Salve, Restauración del género humano!

¡Salve, Ruina de los demonios!

¡Salve, oh Vos, que hollasteis las imposturas del engaño!

¡Salve, oh Vos, que denunciáis la superchería de los ídolos!

¡Salve, oh Mar que sumergió al Faraón espiritual!

¡Salve, oh Peña de la que beben los sedientos de vida!

¡Salve, Columna de fuego que guía los que se hallan en la oscuridad!

¡Salve, Protección que cubre al mundo, más amplia que el manto de las nubes!

¡Salve, Alimento que sustituisteis al maná!

¡Salve, oh Vos que nos procuráis santas delicias!

¡Salve, Tierra de promisión!

¡Salve, de la que brotan leche y miel!

¡Salve, Esposa Virgen!

 

¡Salve, Flor de incorrupción!

¡Salve, Corona de la continencia!

¡Salve, oh Vos, que hicisteis brillar el arquetipo de la Resurrección!

¡Salve, oh Vos, Espejo de la vida angélica!

¡Salve, Árbol cargado de fruto, alimento de los fieles!

¡Salve, Ramaje frondoso, bajo el que se refugian las muchedumbres!

¡Salve, oh Vos, que habéis llevado en el seno al Guía de los descarriados!

¡Salve, oh Vos, que habéis dado a luz al Redentor de los cautivos!

¡Salve, oh Súplica insistente ante al justo Juez!

¡Salve, oh Perdón de muchos de los que caen!

¡Salve, Túnica de confiada esperanza para los que están desnudos!

¡Salve, Ternura maternal, vencedora de toda pasión!

¡Salve, Esposa Virgen!

 

¡Salve, Lugar del Dios inmenso!

¡Salve, Umbral del sagrado misterio!

¡Salve, Noticia dudosa para los incrédulos!

¡Salve, Gloria incontestable de los creyentes!

¡Salve, Carro Santísimo de Aquél que se halla por encima de los Querubines!

¡Salve, Palacio excelentísimo de Quién está por encima de los Serafines!

¡Salve, oh Vos, por Quién concuerdan las cosas que eran contrarias!

¡Salve, oh Vos, en Quién la virginidad y la maternidad convergen!

¡Salve, oh Vos, por Quién la trasgresión fue derrocada!

¡Salve, oh Vos, por Quién fue abierto el paraíso!

¡Salve, Llave del Reino de Cristo!

¡Salve, Esperanza de los bienes eternos!

¡Salve, Esposa Virgen!

 

¡Salve, Vaso de la sabiduría de Dios!

¡Salve, Cofre de Su Providencia!

¡Salve, oh Vos, que mostráis la necedad de los vanos filósofos!

¡Salve, oh Vos, que dejáis sin palabras a los expertos en controversias!

¡Salve, porque ante Vos acabaron como incultos los hábiles discutidores!

¡Salve, porque ante Vos se esfumaron los creadores de fábulas!

¡Salve, oh Vos, que quebrantasteis las maquinaciones de los paganos atenienses!

¡Salve, oh Vos, que llenáis las redes de los Pescadores!

¡Salve, oh Vos, que sacáis afuera del abismo de la ignorancia!

¡Salve, oh Vos, que ilumináis el conocimiento de muchos!

¡Salve, Bajel de los que quieren salvarse!

¡Salve, Puerto de los que por la vida navegan!

¡Salve, Esposa Virgen!

 

¡Salve, Columna de la virginidad!

¡Salve, Atrio de la salvación!

¡Salve, Iniciadora de nuestra regeneración espiritual!

¡Salve, Canal de la divina bondad!

¡Salve, oh Vos, que habéis regenerado a quienes fuimos concebidos en pecado!

¡Salve, oh Vos, que amonestáis a quienes tienen la mente confundida!

¡Salve, oh Vos, que habéis derogado el poder del corruptor de las almas!

¡Salve, oh Vos, que habéis dado a luz al Sembrador de la pureza!

¡Salve, Tálamo de boda espiritual!

¡Salve, Conciliadora del Señor con sus fieles!

¡Salve, Preceptora de las vírgenes!

¡Salve, Guiadora de los santos a las místicas bodas!

¡Salve, Esposa Virgen!

 

¡Salve, Rayo del Sol espiritual!

¡Salve, Dardo de luz inextinguible!

¡Salve, Relámpago luminoso que fulgura sobre las almas!

¡Salve, Trueno que asusta a los enemigos!

¡Salve, oh Vos, que habéis dado el amanecer a la esplendorosa claridad de la Aurora!

¡Salve, oh Vos, Símbolo de la pila bautismal!

¡Salve, oh Vos, que borráis la mancha del pecado original!

¡Salve, Fuente en la que se lava la conciencia!

¡Salve, Pozo que derrama alegría!

¡Salve, Efluvio del perfume de Cristo!

¡Salve, Ágape de vida mística!

¡Salve, Esposa Virgen!

 

¡Salve, Tabernáculo del Dios y Verbo!

¡Salve, Santa mayor que los Santos!

¡Salve, Arca labrada en oro por el Espíritu Santo!

¡Salve, inagotable Tesoro de vida!

¡Salve, Diadema preciosa de los reyes piadosos!

¡Salve, Gloria venerable de los sacerdotes temerosos de Dios!

¡Salve, Torre inconmovible de la Iglesia!

¡Salve, Baluarte inconquistable del reino!

¡Salve, oh Vos, gracias a Quién se erigen los trofeos de victoria!

¡Salve, oh Vos, por Quién son abatidos los enemigos!

¡Salve, Medicina de mi cuerpo!

¡Salve, Salvación de mi alma!

¡Salve, Esposa Virgen!

[Índice]

Alma Redemptoris Mater

[Latín]

 

Santa Madre del Redentor,
puerta del cielo siempre abierta,
estrella del mar
socorre al pueblo que cae
y procura levantarse.

Tú, que engendraste
a tu santo Creador,
ante la admiración de la naturaleza,
Virgen antes y después
del saludo de Gabriel,
ten piedad de los pecadores.

[Índice]

Angelus

 

[Latín]

V/. El ángel del Señor anunció a María,
R/. Y concibió por obra [y gracia] del Espíritu Santo.

Ave María...

V/. He aquí la esclava del Señor,
R/. Hágase en mí según tu palabra.

Ave María...

V/. Y el Verbo se hizo carne,
R/. Y habitó entre nosotros.

Ave María...

V/. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios,
R/. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas [y gracias] de nuestro Señor Jesucristo.

Oración: Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas; para que los que, por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su pasión y cruz, seamos llevados a la gloria de su resurrección. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

[Índice]

Ave, Maris Stella

[Latín]

Atribuido a Fortunato, obispo de Poitiers (609).

 

Salve, del mar Estrella,
de Dios Madre venerable
y siempre Virgen,
feliz puerta del Cielo.

Recibiste aquél Ave
de boca de Gabriel:
afiánzanos en paz
cambiando el nombre de Eva.

Suelta las cadenas de los reos,
da luz a los ciegos,
líbranos de nuestros males,
alcánzanos todos los bienes.

Muestra que eres nuestra Madre
que reciba de Ti nuestras preces
el que por nosotros nació
y quiso ser Hijo tuyo.

Virgen singular,
entre todas humilde.
Haz que, limpios de culpa,
seamos humildes y castos.

Danos una vida pura,
prepáranos un camino seguro.
para que, viendo a Jesús,
siempre nos alegremos.

Alabanza a Dios Padre,
la suma honra a Cristo
y al Espíritu Santo:
a los Tres un mismo honor. Amén.

[Índice]

Ave, Regina cælorum

[Latín]

 

Salve, Reina de los cielos,
salve, Señora de los Ángeles,
salve, raíz, salve, puerta,
de quien nació la Luz al mundo.

Alégrate, Virgen gloriosa,
entre todas la más bella;
salve a Ti, la más hermosa,
ruega a Cristo por nosotros.

[Índice]

Bajo tu protección

[Latín]

 

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios: no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos siempre de todo peligro, ¡Oh Virgen gloriosa y bendita!

[Índice]

Consagración a la Virgen

[Latín]

De San Luis María Grignon de Montfort.

 

Soy todo tuyo y todo lo mío es tuyo. Te recibo a Ti en todo lo mío. María, dame tu corazón.

[Índice]

Dulce Madre, no te alejes

 

Dulce Madre, no te alejes,
tu vista de mí no apartes
ven conmigo a todas partes
y solo nunca me dejes;
ya que Tú me quieres tanto
como verdadera Madre,
haz que me bendigan el Padre,
el Hijo y el Espíritu Santo. Amén.

[Índice]

Magníficat

[Latín]

 

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre...

[Índice]

Novena a la Inmaculada

 

Oración inicial para todos los días:

Dios te salve, María, llena de gracia y bendita más que todas las mujeres, Virgen singular, Virgen soberana y perfecta, elegida por Madre de Dios y preservada por ello de toda culpa desde el primer instante de tu Concepción: así como por Eva nos vino la muerte, así nos viene la vida por Ti, que por la gracia de Dios has sido elegida para ser Madre del nuevo pueblo que Jesucristo ha formado con su sangre. A ti, purísima Madre, restauradora del caído linaje de Adán y Eva, venimos confiados y suplicantes en esta novena, para rogarte que nos concedas la gracia de ser verdaderos hijos tuyos y de tu Hijo Jesucristo, libres de toda mancha de pecado.

Consideraciones:

[1º día][2º día][3º día]
 [4º día][5º día][6º día
 [7º día][8º día][9º día


Primer día:
María, Madre de Dios

“Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer” (Gal 4,4).

Santa María, eres la Madre de Dios. El título más grande y el origen de todas tus demás gracias. Gracias a tu respuesta generosa, el Hijo de Dios se encarnó y nos redimió. Y Tú misma estás elevada en el cielo a la mayor dignidad: «Más que Tú, solo Dios» (Camino 496). Comenzamos hoy la Novena venerándote como Madre de Dios, y dándote gracias por todos tus beneficios.

Oración final: Ave María.


Segundo día:
María, Inmaculada

“María dijo al ángel: ¿De qué modo se hará esto, pues no conozco varón?” (Lc 1,34).

«Eres toda hermosa, y no hay en ti mancha» (San Josemaría, Sto. Rosario, 5º Misterio glorioso). Madre nuestra, Dios te concedió la gracia de nacer Inmaculada, sin mancha de pecado. Y Tú supiste guardar esa gracia toda tu vida, crecer más y más en los amores limpios. Enséñanos a nosotros a vivir muy bien la virtud de la santa pureza.

Oración final: Bendita sea tu pureza.


Tercer día:
María, siempre fiel

“Dijo entonces María: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra. Y el ángel se retiró de su presencia” (Lc 1,38).

Santa María, que siempre cumples la Voluntad de Dios, que siempre eres fiel a cuanto Dios te pide, ayúdanos a nosotros a responder con generosidad a nuestra propia vocación, a ser siempre esclavos del Señor.

Oración final: Acordaos.


Cuarto día:
María, esclava del Señor

“Glorifica mi alma al Señor, y se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador: porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava” (Lc 1,46-48).

Tu humildad, Madre nuestra, resalta en todos los textos del Evangelio: en la Anunciación, en la visita a tu prima Santa Isabel, en Belén, en Egipto, en Nazaret, en Caná, en la Cruz... Enséñanos a nosotros a no atribuirnos los méritos que son solamente de Dios, a ser humildes de corazón.

Oración final: Magníficat.


Quinto día:
María, enamorada del Señor

“José, como era de la casa y familia de David, subió desde Nazaret, ciudad de Galilea, a la ciudad de David llamada Belén, en Judea, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Y sucedió que, estando allí, le llegó la hora del parto, y dio a luz a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el aposento” (Lc 2, 4-7).

María vivía pendiente de Jesús, vivía enamorada de Dios. «Señora, Madre nuestra, el Señor ha querido que fueras Tú, con tus manos, quien cuidara a Dios: ¡enséñame -enséñanos a todos- a tratar a tu Hijo!» (Forja 84).

Oración final:

Salve, Reina de los cielos
y Señora de los Ángeles;
salve raíz, salve puerta,
que dio paso a nuestra luz.

Alégrate, virgen gloriosa,
entre todas la más bella;
salve agraciada doncella
y ruega a Cristo por nosotros.


Sexto día:
María, maestra de oración

“María guardaba todas estas cosas ponderándolas en su corazón” (Lc 2,19).

La Virgen meditaba todos los sucesos de su vida en su oración: todo lo hablaba con Dios. Así hemos de hacer nosotros: «María, Maestra de oración. -Mira cómo pide a su Hijo, en Caná. Y cómo insiste, sin desanimarse, con perseverancia. -Y cómo logra. –Aprende» (Camino 502).

Oración final: Bajo tu protección.


Séptimo día:
María, al pie de la Cruz

“Estaban junto a la cruz de Jesús su madre y la hermana de su madre, María de Cleofás, y María Magdalena” (Io 19,25).

El Amor de nuestra Madre -como todo amor- no se detiene ante el sacrificio. Al contrario, allí se purifica, se enrecia y se acrecienta. Aprendamos de la Virgen a saber amar siempre con obras, aunque en ocasiones nos llegue el sufrimiento: «Admira la reciedumbre de Santa María: al pie de la Cruz, con el mayor dolor humano -no hay dolor como su dolor-, llena de fortaleza. -Y pídele de esa reciedumbre, para que sepas también estar junto a la Cruz» (Camino 508).

Oración final:

Madre del Redentor,
virgen fecunda,
puerta del cielo siempre abierta,
estrella del mar,
ven a librar al pueblo que tropieza y se quiere levantar.

Ante la admiración de cielo y tierra
engendraste a tu santo Creador,
y permaneces siempre virgen.
Recibe el saludo del arcángel Gabriel
y ten piedad de nosotros, pecadores.


Octavo día:
María, Madre nuestra

“Jesús, viendo a su madre y al discípulo a quien amaba, que estaba allí, dijo a su madre: Mujer, he ahí a tu hijo. Después dice al discípulo: He ahí a tu madre. Y desde aquel momento el discípulo la recibió en su casa” (Io 19, 26-27).

«Veo tu Cruz, Jesús mío, y gozo de tu gracia, porque el premio de tu Calvario ha sido para nosotros el Espíritu Santo... Y te me das, cada día, amoroso -¡loco!- en la Hostia Santísima... Y me has hecho ¡hijo de Dios!, y me has dado a tu Madre» (Forja 27). Ahora tenemos por Madre a la Madre de Dios, y nos quiere con locura. Acudamos a Ella con confianza, cada día.

Oración final: Dulce Madre, no te alejes.


Noveno día:
María, Reina del cielo

“Una gran señal apareció en el cielo: Una mujer vestida de sol, la luna bajo sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas” (Apoc 12, 1).

La Virgen ha sido coronada en el cielo como Reina de todo lo creado: «únete a esa fiesta del Cielo. -Yo, a la Madre de Dios y Madre mía, la corono con mis miserias purificadas, porque no tengo piedras preciosas ni virtudes. -¡Anímate!» (Forja 285). Así lo hacemos: Madre nuestra, yo te quiero ver siempre así, como Reina, Reina del cielo, Reina del mundo, y Reina de mi corazón. Tómalo, tuyo es, mío no.

Oración final: Salve.

[Índice]

Reina del cielo

[Latín]

 

V/. Alégrate, Reina del cielo; aleluya,
R/. Porque el que mereciste llevar en tu seno; aleluya.

V/. Ha resucitado, según predijo; aleluya,
R/. Ruega a Dios por nosotros; aleluya.

V/. Gózate y alégrate, Virgen María; aleluya,
R/. Porque ha resucitado Dios verdaderamente; aleluya.

Oración: Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, te has dignado dar la alegría al mundo, concédenos que por su Madre, la Virgen María, alcancemos el goce de la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

[Índice]

Santo Rosario

[Latín]

 

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor , Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

V/. Abre, Señor, mis labios.
R/. Y mi boca proclamará tus alabanzas.

V/. Ven, oh Dios, en mi ayuda.
R/. Apresúrate, Señor, a socorrerme.

V/. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R/. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


Modo de rezar los Misterios:

Para cada misterio se reza:

Padrenuestro
10 Avemarías
Gloria (Triduo Pascual: Christus factus).

Después se añade:

María, Madre de Gracia, Madre de misericordia, defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

O bien (Ecuador):

María, Madre de Gracia, Madre de misericordia, en la vida y en la muerte ampáranos, Madre nuestra.


Misterios del Rosario

[Latín]

Misterios Gozosos

(lunes y sábados)

1º. La Encarnación del Hijo de Dios.

2º. La Visitación de nuestra Señora a su prima santa Isabel.

3º. El Nacimiento del Hijo de Dios en Belén.

4º. La Purificación de nuestra Señora.

5º. El Niño perdido y hallado en el Templo.

 

Misterios Dolorosos

(martes y viernes)

1º. La Oración del Huerto.

2º. La Flagelación del Señor.

3º. La Coronación de espinas.

4º. La Cruz a cuestas.

5º. Jesús muere en la Cruz.

 

Misterios Luminosos

(jueves)

1º. El Bautismo de Nuestro Señor en el Jordán.

2º. La autorrevelación en las bodas de Caná.

3º. El Anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión.

4º. La Transfiguración.

5º. La institución de la Eucaristía.

 

Misterios Gloriosos

(miércoles y domingos)

1º. La Resurrección del Señor.

2º. La Ascensión del Señor.

3º. La Venida del Espíritu Santo.

4º. La Asunción de nuestra Señora.

5º. La Coronación de María santísima.


Al terminar los cinco misterios, se reza:

Dios te salve, María, Hija de Dios Padre, llena eres de gracia...

Dios te salve, María, Madre de Dios Hijo, llena eres de gracia...

Dios te salve, María, Esposa de Dios Espíritu Santo, llena eres de gracia...


Letanías del Santo Rosario

[Latín]

 

Señor, ten piedad Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad Señor, ten piedad
Cristo, óyenos Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos Cristo, escúchanos

 

Dios Padre celestial Ten misericordia de nosotros
Dios Hijo, Redentor del mundo "
Dios Espíritu Santo "
Trinidad Santa, un solo Dios "

 

Santa María Ruega por nosotros
Santa Madre de Dios "
Santa Virgen de las vírgenes "
Madre de Cristo "
Madre de la Iglesia "
Madre de la divina gracia "
Madre purísima "
Madre castísima "
Madre virginal "
Madre sin mancha de pecado "
Madre inmaculada "
Madre amable "
Madre admirable "
Madre del buen consejo "
Madre del Creador "
Madre del Salvador "
Virgen prudentísima "
Virgen digna de veneración "
Virgen digna de alabanza "
Virgen poderosa "
Virgen clemente "
Virgen fiel "
Espejo de justicia "
Trono de sabiduría "
Causa de nuestra alegría "
Vaso espiritual "
Vaso digno de honor "
Vaso insigne de devoción "
Rosa mística "
Torre de David "
Torre de marfil "
Casa de oro "
Arca de la alianza "
Puerta del cielo "
Estrella de la mañana "
Salud de los enfermos "
Refugio de los pecadores "
Consuelo de los afligidos "
Auxilio de los cristianos "
Reina de los Ángeles "
Reina de los Patriarcas "
Reina de los Profetas "
Reina de los Apóstoles "
Reina de los Mártires "
Reina de los Confesores "
Reina de las Vírgenes "
Reina de todos los Santos "
Reina concebida sin pecado original "
Reina elevada al Cielo "
Reina del Santísimo Rosario "
Reina de la familia "
Reina de la paz "

V/. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
R/. Perdónanos, Señor.

V/. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
R/. Escúchanos, Señor.

V/. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
R/. Ten misericordia de nosotros.

 

Bajo tu protección nos acogemos, Santa Madre de Dios; no desoigas nuestras súplicas en nuestras necesidades; antes bien, líbranos de todos los peligros, Virgen gloriosa y bendita.

V/. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R/. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas [y gracias] de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

 

Oración: Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas, para que los que por el anuncio del Ángel hemos conocido la Encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su Pasión y su Cruz, seamos llevados a la gloria de la resurrección. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Por las necesidades de la Iglesia y del Estado

Padre Nuestro
Avemaría
Gloria

Por la persona e intenciones del Señor Obispo de esta diócesis

Padre Nuestro
Avemaría
Gloria

Por las benditas ánimas del Purgatorio

Padre Nuestro
Avemaría
Descansen en paz. R/. Amén.

[Índice]

Stabat Mater Dolorosa

[Latín]

 

La Madre piadosa estaba,
junto a la Cruz, y lloraba
mientras el Hijo pendía.

Su alma triste y llorosa,
traspasada y dolorosa,
fiero cuchillo tenía.

¡Oh cuán triste y afligida
estaba la Madre herida,
de tantos tormentos llena!

Cuando triste contemplaba
y dolorosa miraba
del Hijo amado la pena.

¿Y cuál hombre no llorara,
si a la Madre contemplara
de Cristo tanto dolor?

¿Y quién no se entristeciera,
Madre piadosa, si os viera
sujeta a tanto rigor?

Por los pecados del mundo,
vio a Jesús en tan profundo
tormento la dulce Madre.

Vio morir al Hijo amado
que rindió desamparado
el espíritu a su Padre.

¡Oh dulce fuente de amor!,
hazme sentir tu dolor
para que llore contigo.

Y que, por mi Cristo amado,
mi corazón abrasado
más viva en Él que conmigo.

Y, porque a amarlo me anime,
en mi corazón imprime
las llagas que tuvo en sí.

Y de tu Hijo, Señora,
divide conmigo ahora
las que padeció por mí.

Hazme contigo llorar
y de veras lastimar
de sus penas mientras vivo;

porque acompañar deseo
en la cruz, donde lo veo,
tu corazón compasivo.

¡Virgen de vírgenes santas!,
llore ya con ansias tantas
que el llanto dulce me sea;

porque su pasión y muerte
tenga en mi alma de suerte
que siempre sus penas vez.

Haz que su cruz me enamore
y que en ella viva y more
de mi fe y amor indicio;

porque me inflame y encienda
y contigo me defienda
en el día del juicio.

Haz que me ampare la muerte
de Cristo, cuando en tan fuerte
trance vida y alma estén;

porque, cuando quede en calma
el cuerpo, vaya mi alma
a su eterna gloria. Amén.

[Índice]

Oración a la Virgen de la Salud y de la Esperanza

 

Virgen de la Salud y de la Esperanza, que manifiestas tu compasión a cuantos solicitan tu ayuda: te ruego me concedas gozar siempre de salud de alma y cuerpo. Haz que viva alegre en medio de las dificultades de esta vida y, purificado de mis pecados, alcance la felicidad del Cielo. Con gran confianza, me acojo a tu protección maternal. No me desampares, no te olvides de mí, Madre de Dios y Madre mía. Atiende favorablemente mis súplicas y concédeme el favor que te pido... (pídase). Así sea.

¡Virgen de la Salud y de la Esperanza, socorro de los enfermos y afligidos, ruega por mí!

[Índice]

Entronización de la Virgen de Guadalupe en el hogar o en el lugar de trabajo

 

BENDICIÓN DE LA IMAGEN DE LA VIRGEN

Colocada la Imagen la Virgen en un lugar de honor, el ministro (el sacerdote o diácono, el padre de familia, la madre, o la persona más autorizada de la familia o de las amistades, o bien alguno de los que trabajan en el establecimiento), comienza del siguiente modo:

V/. Nuestro auxilio está en el nombre del Señor.
R/. Que hizo el cielo y la tierra.

Si el ministro es sacerdote o diácono, añade:

V/. El Señor esté con vosotros (ustedes).
R/. Y con tu espíritu.

Oremos: Omnipotente y Eterno Dios que no prohíbes que sean esculpidas o pintadas las imágenes de los santos, para que, cuantas veces las contemplemos con los ojos del cuerpo, otras tantas meditemos sus ejemplos e imitemos sus virtudes; te pedimos que bendigas y santifiques esta imagen hecha para recordar y honrar a la Bienaventurada Virgen María de Guadalupe: y concede a cuantos quisiesen venerar y glorificar ante ella, a la Bienaventurada Madre de tu Hijo Nuestro Señor Jesucristo, que por sus méritos e intercesión, puedan obtener tu gracia en la presente vida y después la gloria eterna. Por Cristo Nuestro Señor.
R/. Amén.

Se rocía la imagen con agua bendita si se dispone de ella y se lleva en procesión la imagen por algunos lugares de la casa o lugar de trabajo, acompañados de algún canto mariano.

ORACIÓN DE ENTRONIZACIÓN

Se coloca la imagen en el lugar que habrá de ocupar y se dice la oración:

Oremos: Dios Todopoderoso y Eterno, que impulsado por tu infinita misericordia, te dignaste dirigir al mundo desde México una mirada de amor, y viéndolo lleno de sombras y miserias, enviaste a la Inmaculada Virgen María para que fuera Apóstol, Reina y Madre nuestra; te rogamos aceptes propicio la ofrenda que por medio de Ella te hacemos de nuestros corazones, familia y hogar. Y haz, por tu infinita bondad, que establezca aquí Nuestra Santísima Madre de Guadalupe, su trono de clemencia y dispensación; nos vea como hijos suyos, nos mantenga lejos del pecado y de todo mal. Y por su intercesión valiosísima alcancemos el perdón y la paz. Por Jesucristo Señor Nuestro.
R/. Amén.

ACTO DE CONSAGRACIÓN

Se rezan cinco Avemarías en memoria de las Cinco Apariciones y luego el siguiente acto de Consagración:

Madre del alma, Virgen Santísima de Guadalupe: con toda la ternura de nuestro corazón, te escogemos hoy por Reina y Soberana y Madre de esta casa y de todo lo que ella contiene: los habitantes y las cosas que poseemos. Recibe, Señora, las llaves de cada puerta; no hay secretos ni reservas para ti. Todo es tuyo. Principalmente nuestros corazones. Tú eres la dueña, la Reina Soberana de este hogar; y nosotros, tus vasallos fieles, tus servidores, tus esclavos. Concédenos en cambio la gracia de amarte, de servirte, de imitarte, de vivir íntimamente contigo y de gozarte en el cielo por toda la eternidad.
R/. Amén.

ORACIÓN FINAL

Se reza una Salve frente a la imagen y se termina con la siguiente oración:

¡SALVE, Reina de los Mexicanos, Madre Santísima de Guadalupe, Salve! Ruega por tu Nación para conseguir lo que tú, Madre Nuestra, creas más conveniente pedir. Amén.

¡Virgen Santísima de Guadalupe, Reina de México, esperanza nuestra, salva a nuestra Patria y conserva nuestra fe!

[Índice]

Oración de San Juan Pablo II a la Virgen de Guadalupe

 

¡Oh Virgen Inmaculada, Madre del verdadero Dios y Madre de la Iglesia! Tú, que desde este lugar manifiestas tu clemencia y tu compasión a todos los que solicitan tu amparo; escucha la oración que con filial confianza te dirigimos y preséntala ante tu Hijo Jesús, único Redentor nuestro.

Madre de misericordia, Maestra del sacrificio escondido y silencioso, a ti, que sales al encuentro de nosotros, los pecadores, te consagramos en este día todo nuestro ser y todo nuestro amor. Te consagramos también nuestra vida, nuestros trabajos, nuestras alegrías, nuestras enfermedades y nuestros dolores.

Da la paz, la justicia y la prosperidad a nuestros pueblos; ya que todo lo que tenemos y somos lo ponemos bajo tu cuidado, Señora y Madre nuestra.

Queremos ser totalmente tuyos y recorrer contigo el camino de una plena fidelidad a Jesucristo en su Iglesia: no nos sueltes de tu mano amorosa.

Virgen de Guadalupe, Madre de las Américas, te pedimos por todos los Obispos, para que conduzcan a los fieles por senderos de intensa vida cristiana, de amor y de humilde servicio a Dios y a las almas.

Contempla esta inmensa mies, e intercede para que el Señor infunda hambre de santidad en todo el Pueblo de Dios, y otorgue abundantes vocaciones de sacerdotes y religiosos, fuertes en la fe, y celosos dispensadores de los misterios de Dios.

Concede a nuestros hogares la gracia de amar y de respetar la vida que comienza, con el mismo amor con el que concebiste en tu seno la vida del Hijo de Dios. Virgen Santa María, Madre del Amor Hermoso, protege a nuestras familias, para que estén siempre muy unidas, y bendice la educación de nuestros hijos.

Esperanza nuestra, míranos con compasión, enséñanos a ir continuamente a Jesús y, si caemos, ayúdanos a levantarnos, a volver e Él, mediante la confesión de nuestras culpas y pecados en el Sacramento de la Penitencia, que trae sosiego al alma.

Te suplicamos que nos concedas un amor muy grande a todos los santos Sacramentos, que son como las huellas que tu Hijo nos dejó en la tierra.

Así, Madre Santísima, con la paz de Dios en la conciencia, con nuestros corazones libres de mal y de odios podremos llevar a todos la verdadera alegría y la verdadera paz, que vienen de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que con Dios Padre y con el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos, Amén.

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Oración a la Virgen de Guadalupe (I)

 

Dios de poder y de misericordia, bendijiste las Américas en el Tepeyac con la presencia de la Virgen María de Guadalupe. Que su intercesión ayude a todos, hombres y mujeres, a aceptarse entre sí como hermanos y hermanas.

Por tu justicia, presente en nuestros corazones, reine la paz en el mundo. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

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Oración a la Virgen de Guadalupe (II)

 

Santa María de Guadalupe, Mística Rosa, intercede por la Iglesia, protege al Soberano Pontífice, oye a todos los que te invocan en sus necesidades. Así como pudiste aparecer en el Tepeyac y decirnos: “Soy la siempre Virgen María, Madre del verdadero Dios”, alcánzanos de tu Divino Hijo la conservación de la Fe. Tú eres nuestra dulce esperanza en las amarguras de esta vida. Danos un amor ardiente y la gracia de la perseverancia final. Amén.

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Oración a la Virgen de Guadalupe (III)

 

Virgen Santísima de Guadalupe, Madre de Dios, Señora y Madre nuestra. Venos aquí postrados ante tu santa imagen, que nos dejaste estampada en la tilma de Juan Diego, como prenda de amor, bondad y misericordia. Aún siguen resonando las palabras que dijiste a Juan con inefable ternura: “Hijo mío queridísimo, Juan a quien amo como a un pequeñito y delicado,” cuando radiante de hermosura te presentaste ante su vista en el cerro del Tepeyac.

Haz que merezcamos oír en el fondo del alma esas mismas palabras. Sí, eres nuestra Madre; la Madre de Dios es nuestra Madre, la más tierna, la más compasiva. Y para ser nuestra Madre y cobijarnos bajo el manto de tu protección te quedaste en tu imagen de Guadalupe.

Virgen Santísima de Guadalupe, muestra que eres nuestra Madre. Defiéndenos en las tentaciones, consuélanos en las tristezas, y ayúdanos en todas nuestras necesidades. En los peligros, en las enfermedades, en las persecuciones, en las amarguras, en los abandonos, en la hora de nuestra muerte, míranos con ojos compasivos y no te separes jamás de nosotros.

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Oración a la Virgen de Guadalupe (IV)

 

Virgen de Guadalupe, Madre de América. Tiende tu protección sobre todas las naciones del Continente y renueva su fidelidad a Cristo y a la Iglesia. Suscita propósitos de equidad y rectitud en sus gobernantes. Protege a los hermanos de Juan Diego para que no sufran discriminación. Cuida a los niños. Guarda la unidad de las familias... Que desde esta tu Imagen manifiestes siempre tu clemencia, tu compasión y tu amparo. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

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Oración a la Virgen de Guadalupe (V)

 

Virgen Santísima de Guadalupe, Madre y Reina de nuestra patria. Aquí nos tienes humildemente postrados ante tu prodigiosa imagen. En Ti ponemos toda nuestra esperanza. Tú eres nuestra vida y consuelo. Estando bajo tu sombra protectora, y en tu maternal regazo, nada podremos temer. Ayúdanos en nuestra peregrinación terrena e intercede por nosotros ante tu Divino Hijo en el momento de la muerte, para que alcancemos la eterna salvación del alma. Amén.

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Devociones a San José

[Índice]

 

•   Oración para antes de la Misa

•   Oración para antes de comulgar

•   Ofrecimiento del trabajo

•   Oración para pedir la pureza

•   Oración para pedir un corazón recto

•   Oración para santificar el trabajo

•   Oración para pedir su protección

•   Oración para pedir vocaciones

•   Oración para pedir la buena muerte

•   Acordaos (de San José)

•   Dolores y gozos de San José

•   Siete Domingos de San José

Ofrecimiento del trabajo a San José

 

Oh José, Padre nutricio de Jesús y Esposo virginal de Santa María, que trabajaste con empeño para sacar adelante la Familia de Nazaret, enséñame a trabajar con responsabilidad y a ofrecérselo a Jesús y a María. Amén.

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Oración a San José para pedir la pureza

[Latín]

 

Custodio y padre de vírgenes, san José, a cuya fiel custodia fueron encomendadas la misma inocencia, Cristo Jesús, y la Virgen de las vírgenes María. Por estas dos queridísimas prendas, Jesús y María, te ruego y te suplico me alcances que, preservado de toda impureza, sirva siempre con alma limpia, corazón puro y cuerpo casto a Jesús y a María. Amén.

[Índice]

Oración a San José para pedir un corazón recto

 

San José, mi padre y señor, tú que fuiste guardián fiel del Hijo de Dios y de su Madre Santísima, la Virgen María, alcánzame del Señor la gracia de un espíritu recto y de un corazón puro y casto para servir siempre mejor a Jesús y María. Amén.

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Oración a San José para santificar el trabajo

 

¡Oh glorioso San José, modelo de todos los que se consagran al trabajo! Alcanzadme la gracia de trabajar con espíritu de penitencia en expiación de mis pecados; de trabajar a conciencia poniendo el cumplimiento de mi deber por encima de mis naturales inclinaciones; de trabajar con reconocimiento y alegría, mirando como un honor el desarrollar, por medio del trabajo, los dones recibidos de Dios. Alcanzadme la gracia de trabajar con orden, constancia, intensidad y presencia de Dios, sin jamás retroceder ante las dificultades; de trabajar, ante todo, con pureza de intención y con desprendimiento de mí mismo, teniendo siempre ante mis ojos las almas todas y la cuenta que habré de dar del tiempo perdido, de las habilidades inutilizadas, del bien omitido y de las vanas complacencias en mis trabajos, tan contrarias a la obra de Dios. Todo por Jesús, todo por María, todo a imitación vuestra, ¡oh Patriarca San José! Tal será mi consigna en la vida y en la muerte. Amén.

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Oración a San José para pedir su protección

[Latín]

 

Señor, Dios misericordioso, que con inefable providencia, te has dignado escoger a San José para esposo de la Bienaventurada Virgen María; te suplicamos que hagas que, así como nosotros le veneramos como protector en la tierra, así él sea nuestro intercesor en los cielos. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

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Oración a San José para pedir vocaciones

 

Señor, Tú confiaste a la fiel custodia de San José, Esposo de Santa María, los primeros pasos en la tierra de Jesús, Salvador nuestro; concede, por su patrocinio, que a tu Iglesia no le falten nunca las vocaciones necesarias para hacer llegar a todos los hombres los frutos de la Redención. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

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Oración a San José para pedir una buena muerte

[Latín]

 

Oh San José, que dejaste esta vida en brazos de tu Hijo adoptivo Jesús, y de tu dulce Esposa María, socórreme, ¡oh Padre!, junto con María y Jesús, cuando la muerte marque el fin de mi vida; obtenme la gracia (es lo único que pido) de morir también en los mismos brazos de Jesús y de María. ¡En vuestras manos, Jesús, María y José, encomiendo mi espíritu en la vida y en la muerte! Amén.

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Acordaos (de San José)

[Latín]

 

Acordaos, oh purísimo Esposo de la Virgen María, oh dulce Protector mío, San José, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han implorado vuestro auxilio y reclamado vuestro socorro, haya sido desamparado. Animado por esta confianza, a Vos también acudo, a Vos me encomiendo fervientemente. Os pido, oh Padre Putativo del Redentor, que no desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas benignamente. Amén.

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Dolores y gozos de San José

 

Los dolores y gozos de San José se pueden meditar en cualquier momento. También pueden servir para ser considerados en cada uno de los siete domingos de San José. Existen varios modos de detallar y describir esos siete dolores y gozos.


Primero: Estando desposada su madre María con José, antes de vivir juntos se halló que había concebido en su seno por obra del Espíritu Santo (Mt 1,18).

El ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, pues lo concebido en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús (Mt 1, 20-21).


Segundo: Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron (Jn 1,11).

Fueron deprisa y encontraron a María, a José y al niño reclinado en el pesebre (Lc 2,16).


Tercero: Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de que fuera concebido en el seno materno (Lc 2,21).

Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados (Mt 1, 21).


Cuarto: Simeón los bendijo, y dijo a María, su madre: Mira, éste ha sido puesto... como signo de contradicción... para que se descubran los pensamientos de muchos corazones (Lc 2, 34-35).

Porque han visto mis ojos tu salvación, la que preparaste ante todos los pueblos; luz para iluminar a las naciones (Lc 2, 30-31).


Quinto: El ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y estate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo (Mt 2,13).

Y estuvo allí hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que dice el Señor por el profeta: “De Egipto llamé a mi hijo” (Mt 2,15).


Sexto: Él se levantó, tomó al niño y a su madre y regresó a la tierra de Israel. Pero al oír que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, temió ir allá (Mt 2, 21-22).

Y fue a vivir a una ciudad llamada Nazaret, para que se cumpliera lo dicho por los profetas: será llamado Nazareno (Mt 2,23).


Séptimo: Le estuvieron buscando entre los parientes y conocidos, y al no hallarle, volvieron a Jerusalén en su busca (Lc 2, 44-45).

Al cabo de tres días lo hallaron en el Templo, sentado en medio de los doctores, escuchándoles y haciéndoles preguntas (Lc 2,46).

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Siete Domingos de San José

 

Los siete domingos de San José se dedican a cada uno de los dolores y gozos de la vida de San José. Existen varias tradiciones para detallar y describir esos siete dolores y gozos.

Oración para todos los domingos

¡Augusto Patrono de la Iglesia universal! Dígnate serlo especialmente nuestro.

No nos es posible dudar de tu gran valimiento delante de Dios, ni de tu bondad para con los hombres. Dígnate, pues, Patriarca San José, confirmarnos en esta nuestra fe, experimentando una prueba más de tu caritativa protección.

A este fin venimos a consagrarte estos siete domingos, meditando en ellos tus “dolores y gozos”. Nadie más necesitado ni más indigno que nosotros.

Mas no mires las miserias de nuestra alma; ten compasión de nosotros.

Te ofrecemos nuestro corazón; recíbelo y refórmalo según el tuyo, para que todos los días de nuestra vida te sean agradables y merezcan las bendiciones de Jesús y de María. Amén.


Consideraciones

[1º domingo][2º domingo]
[3º domingo][4º domingo]
 [5º domingo][6º domingo
 [7º domingo


Primer Domingo de San José: Mateo 1, 18-25

Estando desposada su madre María con José, antes de vivir juntos se halló que había concebido en su seno por obra del Espíritu Santo.

Glorioso San José, esposo de María Santísima. Como fue grande la angustia y el dolor de tu corazón, en la duda de abandonar a tu purísima Esposa, así fue inmensa la alegría cuando te fue revelado por el ángel el soberano misterio de la Redención.

Por este dolor y gozo, te rogamos nos consueles en las angustias de nuestra última hora y nos concedas una santa muerte, después de haber vivido una vida semejante a la tuya junto a Jesús y María.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Oraciones finales


Segundo Domingo de San José: Lucas 2, 1-7

Sucedió que estando allí le llegó la hora del parto, y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre.

Dichoso Patriarca San José, elegido para cumplir los oficios de padre cerca del Verbo Humanado. Grande fue tu dolor al ver nacido a Jesús en tan extrema pobreza, pero este dolor se cambió en gozo celestial al oír los cantos de los ángeles y contemplar el resplandor de aquella luminosa noche.

Por este dolor y gozo, te suplicamos nos alcances la gracia de que, después de haber seguido nuestro camino en la tierra, podamos oír las alabanzas angélicas y gozar de la vista de la gloria celestial.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Oraciones finales


Tercer Domingo de San José: Lucas 2, 21

Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de que fuera concebido en el seno materno.

Glorioso San José, ejecutor obediente de la Ley de Dios. La Sangre preciosa que en la circuncisión derramó el divino Redentor, te traspasó el corazón; pero el nombre de Jesús (Salvador), que se le impuso, te llenó de consuelo.

Por este dolor y gozo, te rogamos nos alcances la gracia de vivir luchando contra la esclavitud de los vicios, para tener la dicha de morir con el nombre de Jesús en los labios y en el corazón.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Oraciones finales


Cuarto Domingo de San José: Lucas 2, 22-35

Simeón los bendijo, y dijo a María, su madre: Mira, éste ha sido puesto como signo de contradicción -y a tu misma alma la traspasará una espada-, para que se descubran los pensamientos de muchos corazones.

San José, modelo de fidelidad en el cumplimiento de los planes de Dios. Grande fue tu dolor al saber, por la profecía de Simeón, que Jesús y María estaban destinados a padecer; mas este dolor se convirtió en gozo al conocer que los padecimientos de Jesús y María serían causa de salvación para innumerables almas.

Por este dolor y gozo, te rogamos que, por los méritos de Jesús y María, seamos contados entre aquellos que han de resucitar gloriosamente.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Oraciones finales


Quinto Domingo de San José: Mateo 2, 13-18

El ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y estate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo.

San José, Custodio y familiar íntimo del Verbo de Dios encarnado. Grande fue tu sufrimiento para alimentar y servir al Hijo del Altísimo, sobre todo en la huida a Egipto; de igual manera fue grande tu gozo al tener siempre en tu compañía al mismo Hijo de Dios y ver cómo caían en tierra los ídolos de Egipto.

Por este dolor y gozo, te rogamos nos alcances la gracia de que, huyendo de las ocasiones de pecado, venzamos al enemigo infernal y hagamos caer de nuestro corazón todo ídolo de pasiones terrenas, para que, ocupados en servir a Jesús y a María, vivamos únicamente para ellos y tengamos una muerte feliz.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Oraciones finales


Sexto Domingo de San José: Mateo 2, 19-23

Tomó al Niño y a su Madre y regresó a la tierra de Israel. Pero al oír que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, temió ir allá. Y avisado en sueños, marchó a la región de Galilea.

Glorioso San José, que viviste teniendo sujeto a tus órdenes al Rey de los cielos. Si tu alegría al regresar de Egipto se vio turbada por el miedo a Arquelao, después, al ser tranquilizado por el ángel, viviste contento en Nazaret con Jesús y María.

Por este dolor y gozo, alcánzanos la gracia de vernos libres de temores, y gozando de la paz de conciencia, de vivir seguros con Jesús y María y morir en su compañía.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Oraciones finales


Séptimo Domingo de San José: Lucas 2, 40-52

El niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo advirtiesen sus padres.

San José, ejemplar de toda santidad. Grande fue tu dolor al perder, sin culpa, al Niño Jesús, y tener que buscarle, con gran pena, durante tres días; pero mayor fue tu gozo cuando al tercer día lo hallaste en el templo en medio de los Doctores.

Por este dolor y gozo, te suplicamos nos alcances la gracia de no perder nunca a Jesús por el pecado mortal; y si por desgracia lo perdiéramos, haz que lo busquemos con vivo dolor, hasta que lo encontremos y podamos vivir con su amistad para gozar de Él contigo en el Cielo y cantar allí eternamente su divina misericordia.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.


Oraciones finales

Oraciones finales:

V/. Ruega por nosotros, San José.
R/. Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.

Oración: Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José por esposo de tu Santísima Madre: concédenos que, pues le veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerle como intercesor en los cielos. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

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Devociones a Santos y Siervos de Dios

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•   San Josemaría Escrivá de Balaguer

•   Mons. Álvaro del Portillo

•   D. José María Hernández Garnica

•   Doctor Eduardo Ortiz de Landázuri

•   Laurita Busca Otaegui

•   Doctor Ernesto Cofiño

•   Guadalupe Ortiz de Landázuri

•   Toni Zweifel

•   Isidoro Zorzano

•   Montserrat Grases

•   Mons. Juan Ignacio Larrea Holguín

•   D. José Luis Múzquiz de Miguel

•   Tomás Alvira y Paquita Domínguez

•   Encarnita Ortega Pardo

•   Mons. Adolfo Rodríguez Vidal

•   Dora del Hoyo

•   San Juan Pablo II, Papa

•   Alexia González-Barros y González

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San Josemaría Escrivá de Balaguer

Oración

Oh Dios, que por mediación de la Santísima Virgen otorgaste a San Josemaría, sacerdote, gracias innumerables, escogiéndole como instrumento fidelísimo para fundar el Opus Dei, camino de santificación en el trabajo profesional y en el cumplimiento de los deberes ordinarios del cristiano: haz que yo sepa también convertir todos los momentos y circunstancias de mi vida en ocasión de amarte, y de servir con alegría y con sencillez a la Iglesia, al Romano Pontífice y a las almas, iluminando los caminos de la tierra con la luminaria de la fe y del amor.

Concédeme por la intercesión de San Josemaría el favor que te pido... (pídase). Así sea.

Padre nuestro, Avemaría, Gloria.

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Siervo de Dios
Mons. Álvaro del Portillo,
Obispo Prelado del Opus Dei

Oración para la devoción privada

Dios Padre misericordioso, que concediste a tu siervo Álvaro, Obispo, la gracia de ser Pastor ejemplar en el servicio a la Iglesia y fidelísimo hijo y sucesor de san Josemaría, Fundador del Opus Dei; haz que yo sepa también responder con fidelidad a las exigencias de la vocación cristiana, convirtiendo todos los momentos y circunstancias de mi vida en ocasión de amarte y de servir al Reino de Jesucristo; dígnate glorificar a tu siervo Álvaro, y concédenos por su intercesión el favor que te pido... (pídase). Así sea.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

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Siervo de Dios
Don José María Hernández Garnica

Oración para la devoción privada

Señor, Dios nuestro, que has querido contar con tu siervo José María, sacerdote, para extender en diversos lugares del mundo la llamada a santificarse en la vida ordinaria, ayúdame a seguir a Jesucristo y a tratarle en mis ocupaciones cotidianas, para llevar la alegría de la vocación cristiana a otras muchas almas. Glorifica a tu siervo José María y concédeme, por su intercesión, el favor que te pido... (pídase). Amén.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

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Siervo de Dios
Dr. Eduardo Ortiz de Landázuri

Oración para la devoción privada

Señor, Dios Nuestro, que llenaste de amor el corazón de tu Siervo Eduardo, médico, para que entregara sin reservas su vida a los demás, de manera especial en la familia, en la docencia universitaria y en la atención llena de desvelos por los enfermos, haz que yo sepa también encontrarte y servirte en quienes están a mi lado, particularmente en los que sufren en el cuerpo o en el espíritu. Dígnate glorificar a tu Siervo Eduardo y concédeme, por su intercesión, el favor que te pido... (pídase). Amén.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

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Laurita Busca Otaegui

Oración para la devoción privada

Dios, Padre misericordioso, que escogiste a tu sierva Laurita, esposa y madre, para difundir tu inmensa caridad desde el seno de una familia cristiana; haz que también yo sea un instrumento de paz y alegría en el mundo. Dígnate glorificar a tu sierva Laurita y concédeme por su intercesión el favor que te pido... (pídase). Así sea.

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Siervo de Dios
Doctor Ernesto Cofiño Ubico

Oración para la devoción privada

Oh Dios Padre, fuente de todo bien, que llenaste de gracias a tu hijo Ernesto, médico, para ser fiel servidor de la vida que en Ti comienza y sólo a Ti pertenece; haz que yo sepa también respetar y promover el don de la vida y cumplir con generosidad mis deberes de cada día, por Amor a Jesucristo y a mis hermanos los hombres. Dígnate glorificar a tu siervo Ernesto y concédeme por su intercesión, el favor que te pido... (pídase). Así sea.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

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Sierva de Dios
Guadalupe Ortiz de Landázuri

Oración para la devoción privada

Dios nuestro, que quieres que todas las mujeres y hombres del mundo se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, concédeme por la intercesión de tu Sierva Guadalupe que, como ella, aprenda a realizar con amor el trabajo ordinario y sepa contagiar la fe y la alegría a todas las personas que me rodean para que se sumen a los que te conocen y te aman. Dígnate glorificar a tu Sierva Guadalupe y concédeme, por su intercesión, el favor que te pido... (pídase). Así sea.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

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Siervo de Dios
Dr. Ingeniero Toni Zweifel

Oración para la devoción privada

Oh Dios, Padre de misericordia, que confiaste al hombre la tierra para que la trabajara y así te diera gloria: Tú has concedido a tu siervo Toni la gracia de ejercer su profesión con competencia y visión sobrenatural.

Ayúdame también a mí a honrarte a través del cumplimiento del trabajo profesional y haz que mi ejemplo arrastre a muchos a descubrir la dignidad y el sentido divino de sus tareas diarias.

Dígnate glorificar a tu siervo Toni y concédeme por su intercesión el favor que te pido... (pídase). Amén.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

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Siervo de Dios
Isidoro Zorzano Ledesma

Oración para la devoción privada

Dios Todopoderoso, que llenaste a tu Siervo Isidoro de abundantes tesoros de gracia en el ejercicio de sus deberes profesionales en medio del mundo: haz que yo sepa también santificar mi trabajo ordinario y llevar la luz de Cristo a mis amigos y compañeros; dígnate glorificar a tu Siervo y concédeme por su intercesión el favor que te pido... (pídase). Así sea.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

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Sierva de Dios
Montserrat Grases García

Oración para la devoción privada

Señor, que concediste a tu Sierva Montserrat la gracia de una entrega serena y alegre a tu Divina Voluntad, vivida con admirable sencillez en medio del mundo: haz que yo sepa ofrecerte con amor toda mi actividad cotidiana y convertirla en un servicio cristiano a los demás; dígnate glorificar a tu Sierva y concédeme por su intercesión el favor que te pido... (pídase). Así sea.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

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S.E. Mons. Juan Ignacio Larrea Holguín

Oración para la devoción privada

Señor, que concediste a tu siervo Juan, Obispo, la gracia de difundir la luz del Evangelio como Buen Pastor, haz que yo sepa también, con la ayuda de Santa María, mostrar la fe católica con mi palabra y con mi ejemplo a través del trabajo de cada día, vivido con intensidad y esfuerzo, por amor a Dios y a las almas. Dígnate glorificar a tu siervo Juan y concédeme por su intercesión el favor que te pido... (pídase). Así sea.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

[Índice]

D. José Luis Múzquiz de Miguel

Oración para la devoción privada

Oh, Dios, que ayudaste a tu siervo José Luis a trabajar con generosidad y sencillez, difundiendo entre muchas personas el mensaje de la santidad en la vida corriente, y enseñando a encontrar la alegría y la paz en su vida diaria. Ayúdame a buscar en primer lugar el Reino de Dios, santificándome en el trabajo y dedicándome generosamente a la salvación de las almas. Dígnate glorificar a tu siervo José Luis, y concédeme, por su intercesión, el favor que te pido... (pídase).

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

[Índice]

Tomás Alvira y Paquita Domínguez

Oración para la devoción privada

Dios Padre, que llenaste de gracia a tus siervos Paquita y Tomás, para que vivieran cristianamente su matrimonio y sus obligaciones profesionales y sociales, envíanos la fuerza del Amor para saber difundir en el mundo la grandeza de la fidelidad y de la santidad matrimonial. Dígnate glorificar a tus siervos y concédeme por su intercesión el favor que te pido... (pídase). Así sea.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

[Índice]

Sierva de Dios
Encarnita Ortega Pardo

Oración para la devoción privada

Señor, Tú que has mostrado a tu hija Encarnita el atractivo de la santidad en medio del mundo y le has dado la gracia para recorrer fielmente ese camino en el Opus Dei: concédeme, como a ella, descubrir cada día tu Amor y comunicarlo a los que me rodean. Dígnate glorificar a tu hija Encarnita y alcánzame por su intercesión el favor que te pido... (pídase). Así sea.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

[Índice]

Mons. Adolfo Rodríguez Vidal

Oración

Dios misericordioso que otorgaste a tu siervo Adolfo, Obispo, los abundantes carismas del Buen Pastor en la guía firme y amable de las almas que tuvo encomendadas, haz que yo sepa seguir las huellas de Cristo, viviendo una obediencia fiel y alegre a la divina Voluntad.

Dígnate glorificar a tu siervo Adolfo, y concédeme por su intercesión el favor que te pido... (pídase). Amén.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

[Índice]

Dora del Hoyo

Oración

Señor nuestro, que llamaste a Dora a ocuparse de las mismas tareas que realizó la Bienaventurada Virgen María en el hogar de Nazareth, ayúdame a encontrarte en las situaciones de cada jornada, y a difundir a mi alrededor el calor de familia que ella hizo presente con su trabajo alegre y abnegado, siguiendo las enseñanzas de San Josemaría. Glorifica a tu sierva Dora y concédeme, por su intercesión, el favor que te pido (pídase). Así sea.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

[Índice]

San Juan Pablo II, Papa

Oración

Oh Trinidad Santa, te damos gracias por haber concedido a la Iglesia a San Juan Pablo II y porque en él has reflejado la ternura de tu paternidad, la gloria de la cruz de Cristo y el esplendor del Espíritu de amor. Él, confiando totalmente en tu infinita misericordia y en la maternal intercesión de María, nos ha mostrado una imagen viva de Jesús Buen Pastor, indicándonos la santidad, alto grado de la vida cristiana ordinaria, como camino para alcanzar la comunión eterna contigo.

Concédenos, por su intercesión, y si es tu voluntad, la gracia que imploramos. Amén.

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Sierva de Dios
Alexia González-Barros y González

Oración para la devoción privada

Dios de piedad y misericordia que derramaste sobre tu sierva Alexia gracias abundantísimas para que, viviendo con fe y sencillez los acontecimientos de cada día te siguiera alegremente por el camino de la Cruz, haz que por su mediación viva yo, abandonado en tus paternales brazos, la grandeza de las cosas pequeñas, haciéndose realidad también en mí, y en los demás, la súplica que desde niña, suscitaste en su alma: Jesús, que haga siempre lo que Tú quieras.

Dígnate glorificar a tu sierva Alexia y concédeme, por su intercesión, el favor que te pido... (pídase).

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

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Preparación del Sacramento de la Penitencia

[Índice]

 

•   Examen de conciencia

•   Dolor de los pecados

•   Propósito de la enmienda

•   Decir los pecados al confesor

•   Cumplir la penitencia

•   Oraciones antes/después confesión

Examen de conciencia

 

Para confesarse bien son necesarias cinco cosas: examen de conciencia, dolor de los pecados, propósito de la enmienda, decir los pecados al confesor y cumplir la penitencia.

Breve examen de conciencia

1. ¿He dudado o negado las verdades de la fe católica?

2. ¿He practicado la superstición o el espiritismo?

3. ¿Me he acercado indignamente a recibir algún sacramento?

4. ¿He blasfemado? ¿He jurado sin necesidad o sin verdad?

5. ¿Creo todo lo que enseña la Iglesia Católica?

6. ¿Hago con desgana las cosas que se refieren a Dios?

7. ¿He faltado a Misa los domingos o días festivos? ¿He cumplido los días de ayuno y abstinencia?

8. ¿He callado en la confesión por vergüenza algún pecado mortal?

9. ¿Manifiesto respeto y cariño a mis padres y familiares?

10. ¿Soy amable con los extraños y me falta esa amabilidad en la vida de familia?

11. ¿He dado mal ejemplo a las personas que me rodean? ¿Les corrijo con cólera o injustamente?

12. ¿Me he preocupado de la formación religiosa y moral de las personas que viven en mi casa o que dependen de mí?

13. ¿He fortalecido la autoridad de mi cónyuge, evitando reprenderle, contradecirle o discutirle delante de los hijos?

14. ¿Me quejo delante de la familia de la carga que suponen las obligaciones domésticas?

15. ¿Tengo enemistad, odio o rencor contra alguien?

16. ¿Evito que las diferencias políticas o profesionales degeneren en indisposición, malquerencia u odio hacia las personas?

17. ¿He hecho daño a otros de palabra o de obra?

18. ¿He practicado, aconsejado o facilitado el grave crimen del aborto?

19. ¿Me he embriagado, bebido con exceso o tomado drogas?

20. ¿He descuidado mi salud? ¿He sido imprudente en la conducción de vehículos?

21. ¿He sido causa de que otros pecasen por mi conversación, mi modo de vestir, mi asistencia a algún espectáculo o con el préstamo de algún libro o revista? ¿He tratado de reparar el escándalo?

22. ¿He sido perezoso en el cumplimiento de mis deberes? ¿Retraso con frecuencia el momento de ponerme a trabajar o a estudiar?

23. ¿He aceptado pensamientos o miradas impuras?

24. ¿He realizado actos impuros? ¿Solo o con otras personas? ¿Del mismo o distinto sexo? ¿En cuántas ocasiones? ¿Hice algo por impedir las consecuencias de esas relaciones?

25. Antes de asistir a un espectáculo o de leer un libro, me entero de su calificación moral?

26. ¿He usado indebidamente el matrimonio? ¿Acepto y vivo conforme a la doctrina de la Iglesia en esta materia?

27. ¿He tomado dinero o cosas que no son mías? ¿En su caso, he restituido o reparado?

28. ¿He engañado a otros cobrando más de lo debido?

29. ¿He malgastado el dinero? ¿Doy limosna según mi posición?

30. ¿He prestado mi apoyo a programas de acción social o política inmorales o anticristianos?

31. ¿He dicho mentiras? ¿He reparado el daño que haya podido seguirse?

32. ¿He descubierto, sin causa justa, defectos graves de otras personas?

33. ¿He hablado o pensado mal de otros? ¿He calumniado?

34. ¿Soy ejemplar en mi trabajo? ¿Utilizo cosas de la empresa en provecho propio o faltando a la justicia?

35. ¿Estoy dispuesto a sufrir una merma en mi reputación profesional antes de cometer o cooperar formalmente en una injusticia?

36. ¿Me preocupo de influir -con naturalidad y sin respetos humanos- para hacer más cristiano el ambiente a mi alrededor? ¿Sé defender a Cristo y a la doctrina de la Iglesia?

37. ¿Hago el propósito de plantearme más en serio mi formación cristiana y mis relaciones con Dios?

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Propósito de la enmienda

 

El propósito de la enmienda consiste en decidirse firmemente a no volver a pecar; en estar dispuestos a evitar el pecado, cueste lo que cueste. Se puede manifestar de muchos modos, también a través de alguna oración, como la que sigue.

Pésame, Dios mío, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido. Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho más me pesa porque pecando ofendí a un Dios tan bueno y tan grande como Vos. Antes querría haber muerto que haberos ofendido; y propongo firmemente no pecar más y evitar todas las ocasiones próximas de pecado. Amén.

Se puede añadir la siguiente oración, para implorar el perdón en la próxima Confesión:

Señor, Tú que no quieres la muerte del pecador sino la penitencia de sus pecados, mira benigno la fragilidad de nuestra condición humana y haz que por esta confesión, a la que nos acercamos para obtener el perdón, obtengamos la absolución de nuestras culpas y el premio de la penitencia.

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Cumplir la penitencia

 

Después de la Confesión de los pecados y recepción de la absolución, hay que cumplir la penitencia que nos impone el sacerdote, con la intención de reparar los pecados cometidos. Es obligatorio cumplir la penitencia, porque es parte del mismo sacramento. También se puede añadir alguna oración de acción de gracias, por haber obtenido el perdón de Dios, como la que sigue.

Gracias, oh Padre Celestial, gracias infinitas os doy, por el inmenso beneficio que acabáis de concederme. Habéis purificado mi pobre alma con la Sangre preciosísima de vuestro divino Hijo, mi buen Salvador.

Os ofrezco esta mi confesión y mi penitencia en unión con todos los actos de penitencia que hicieron todos los santos y en especial la de nuestro Señor Jesucristo, su santísima Madre y San José, pidiendo a vuestra bondad paternal que os dignéis aceptarlos y hacerlos meritorios para mi eterna salvación. Lo que haya podido faltar a la sinceridad de mi preparación, a mi contrición y a la acusación de mis pecados, lo pongo todo en el Corazón adorable de mi buen Jesús, tesoro infinito de todo bien y de todas las gracias.

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Oraciones para antes y después de la confesión

[Latín]

 

Antes de la Confesión:

Recibe mi confesión, clementísismo y piadoso Señor Jesucristo, única esperanza para la salvación de mi alma. Te pido que me des [a mí, sacerdote tuyo,] contrición de corazón y lágrimas en mis ojos, para que yo pueda llorar día y noche todas mis negligencias con humildad y pureza de corazón. Oh Señor, Dios mío, recibe mis súplicas.

Salvador del mundo, buen Jesús, que te entregaste a la muerte de Cruz para salvar a los pecadores, mírame a mí, miserable pecador, invocando tu Nombre, y no mires mis pecados de modo que olvides tus bondades; y si he pecado, de modo que merezca la condenación, tú no pierdas lo que has decidido salvar. Sé propicio conmigo, Tú que eres mi Salvador, y ten misericordia de mi alma pecadora. Rompe mis cadenas, cura mis heridas.

Piadosísimo Señor, por los méritos de la purísima e Inmaculada siempre Virgen y Madre tuya María, que Tú nos dejaste como Madre [, especialmente de los sacerdotes], y de todos los Santos, envía tu luz y tu verdad a mi alma, para que todos mis defectos aparezcan claros ante mí, aquellos que debo confesar, y que ello me ayude y enseñe a manifestarlos plenamente con un corazón contrito. Tú, oh Dios, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.


Después de la Confesión:

Oh Dios, por los méritos de la siempre Bienaventurada Virgen y Madre tuya María y de todos los Santos, te suplico te sea grata y aceptable esta confesión mía. Tu piedad y misericordia suplan lo que me hubiese faltado de suficiente contrición, pureza o integridad en esta o anteriores confesiones mías y, según tu misma piedad y misericordia, me hagas digno de la perfecta y plena absolución en el cielo. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

[Índice]

Otras Oraciones y Devociones

[Índice]

 

Prácticas piadosas

•   Via Crucis

•   Aceptación de la muerte

•   Jaculatorias

•   Santo Rosario

•   Siete Domingos de San José

•   Bendición con el Santísimo

•   Antífonas Marianas para la Bendición

•   Decenario al Espíritu Santo

•   Novena de Navidad

Salmos y Cánticos de la Sagrada Escritura

•   Salmo 2

•   Salmo 50 (Miserere)

•   Salmo 62 (Deus meus es tu)

•   Salmo 83 (Quam dilecta)

•   Salmo 84 (Complacuisti)

•   Salmo 85 (Inclina Domine)

•   Salmo 115 (Credidi)

•   Salmo 129 (De profundis)

•   Cántico de María (Magníficat)

•   Cántico de Zacarías (Benedictus)

•   Cántico de Simeón (Nunc dimittis)

Otras oraciones

•   Oración por la paz

•   Oración por el Papa

•   Oración por la Iglesia

•   Oración por los difuntos (bizantina)

•   Dies iræ (Himno de difuntos)

•   Oración al Ángel de la guarda

•   Oración de Pío XII por los sacerdotes

•   Oración para pedir vocaciones

•   Oraciones de la Beata Madre Teresa

•   Oración de Santo Tomás Moro

•   Oración para pedir la Santa Pureza

•   Oración por la salud

•   Yo en la cama, Tú en la Cruz

•   Tarde te amé

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Via Crucis

 

El Via Crucis de San Josemaría se encuentra en el libro Via Crucis. Aquí incluimos una versión más breve.

Oración preparatoria:

V/. Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor , Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
R/.Amén.

Acto de Contrición:

Pésame, Dios mío, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido. Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí, pero mucho más me pesa porque pecando ofendí a un Dios tan bueno y tan grande como Vos. Antes querría haber muerto que haberos ofendido; y propongo firmemente no pecar más y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amén.

Modo de hacer el Via Crucis:

Después de anunciar la Estación que se va a contemplar se dice:

V/. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R/. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Se medita la estación, leyendo el pequeño texto que la acompaña. Al final se reza un Padre nuestro, un Ave María y se añade:

V/. Señor, pequé.
R/. Tened piedad y misericordia de mí.


Estaciones del Via Crucis

I Estación: Jesús es condenado a muerte

Siendo Dios inmortal, Jesús quiso morir para librarme del pecado.

II Estación: Jesús carga con la cruz

El Señor lleva a cuestas la Cruz, para enseñarme a llevar yo las mías.

III Estación: Jesús cae por primera vez bajo el peso de la Cruz

Son mis pecados los que hacen que el Señor caiga por tierra.

IV Estación: Jesús se encuentra con su Santísima Madre

Madre mía: no me faltes nunca en mi camino.

V Estación: Simón de Cirene ayuda a Jesús a llevar la Cruz

Llevando con ánimo mis cruces, ayudo a Jesús a llevar el peso de la suya.

VI Estación: Una piadosa mujer enjuga el rostro de Jesús

Tengo que consolar a los demás, cuando sufren, viendo en ellos al Señor.

VII Estación: Jesús cae por segunda vez

Señor, dame fuerzas y amor para levantarme cada vez que caiga.

VIII Estación: Jesús consuela a las hijas de Jerusalén

El Señor vuelva sobre nosotros su misericordia, aunque esté sufriendo por nuestra culpa.

IX Estación: Jesús cae por tercera vez

Aunque yo caiga muchas veces, el Señor me perdonará siempre por medio de la Confesión.

X Estación: Jesús es despojado de sus vestiduras

La vergüenza que pasó el Señor al quedar desnudo, debe hacerme estimar la virtud de la modestia y el pudor.

XI Estación: Jesús es clavado en la cruz

Los tremendos dolores del Señor me recuerdan que he de ser mortificado.

XII Estación: Jesús muere en la cruz

Nadie ama más a su amigo, que el que da su vida por ese amigo.

XIII Estación: Jesús es bajado de la Cruz y entregado a su Madre

Madre mía, quiero acompañarte en tu dolor con el dolor de mis pecados.

XIV Estación: Dan sepultura al cuerpo de Jesús

Me dice San Pablo que he sido sepultado con Cristo, para no cometer más pecados.


Oración final:

Te suplico, Señor, que me concedas, por intercesión de tu Madre la Virgen, que cada vez que medite tu Pasión, quede grabado en mí con marca de actualidad constante, lo que Tú has hecho por mí y tus constantes beneficios. Haz, Señor, que me acompañe, durante toda mi vida, un agradecimiento inmenso a tu Bondad. Amén.

Virgen Santísima de los Dolores, mírame cargando la cruz de mi sufrimiento; acompáñame como acompañaste a tu Hijo Jesús en el camino del Calvario; eres mi Madre y te necesito. Ayúdame a sufrir con amor y esperanza para que mi dolor redentor que en las manos de Dios se convierta en un gran bien para la salvación de las almas. Amén.

También se puede terminar rezando la Aceptación de la muerte.

[Índice]

Aceptación de la muerte

 

Oración: Oh Dios, Padre mío, Señor de la vida y de la muerte, que con decreto inmutable, en justo castigo de nuestras culpas, has establecido que todos los hombres hayan de morir: mírame aquí postrado delante de Ti. Aborrezco de todo corazón mis culpas pasadas, por las que he merecido mil veces la muerte, que ahora acepto para expiarlas y para obedecer a tu amable Voluntad. Gustosamente moriré, Señor, en el tiempo, en el lugar, del modo que Tú quieras, y hasta entonces aprovecharé los días de vida que me queden para luchar contra mis defectos y crecer en tu amor, para romper todos los lazos que atan mi corazón a las criaturas, para preparar mi alma a comparecer en tu presencia; y desde ahora me abandono sin reservas en los brazos de tu paternal Providencia.

Oración para obtener una buena muerte

Creador y Padre mío, te pido la más importante de todas tus gracias: la perseverancia final y una muerte santa. Por grande que haya sido el abuso hecho de la vida que me has dado, concédeme vivirla desde ahora y terminarla en tu santo amor.

Que yo muera como los Santos Patriarcas, dejando sin tristezas este valle de lágrimas, para ir a gozar del descanso eterno en mi verdadera patria.

Que yo muera como el glorioso San José, acompañado de Jesús y de María, pronunciando estos nombres dulcísimos, que espero bendecir por toda la eternidad.

Que yo muera como la Virgen Inmaculada, en la caridad más pura y con el deseo de unirme al único objeto de mis amores.

Que yo muera como Jesús en la Cruz, plenamente identificado con la Voluntad del Padre, hecho holocausto por Amor.

Jesús, muerto por mí, concédeme la gracia de morir en un acto de perfecta caridad hacia Ti.

Santa María, Madre de Dios, ruega por mí ahora y en la hora de mi muerte.

San José, mi Padre y Señor, alcánzame que muera con la muerte de los justos.

Oración para el momento de la muerte

Señor, Dios mío: ya desde ahora acepto de buena voluntad, como venida de tu mano, cualquier género de muerte que quieras enviarme, con todas sus angustias, penas y dolores.

V/. Jesús, José y María
R/. Os doy el corazón y el alma mía.

V/. Jesús, José y María
R/. Asistidme en mi última agonía.

V/. Jesús, José y María
R/. Descanse en paz con Vos el alma mía.

[Índice]

Jaculatorias

[Latín]

 

Al Señor

- Señor, auméntame la fe.

- Señor, no valgo nada, no puedo nada, no tengo nada, no soy nada.

- Creo, Señor, pero ayuda mi incredulidad.

- ¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí, que soy pecador!

- Jesús, Jesús, sé para mí siempre Jesús.

- Señor, Tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo.

- ¡Señor, que vea! ¡Señor, que sea!

- Tuyo soy, para Ti nací, ¿qué quieres, Jesús, de mí?

- Corazón Sacratísimo y Misericordioso de Jesús, danos la paz.

- ¡Dulce Corazón de Jesús, sed mi amor!

- Aparta, Señor, de mí, lo que me aparte de Ti.

- Señor, si quieres, puedes limpiarme.

- Queremos que Cristo reine.

- Señor, tómame como soy, pero haz que sea como Tú quieres que sea.

- Señor, me abandono en Ti, confío en Ti, descanso en Ti.

- Señor, para mí nada quiero.

- Todo para tu gloria, y por Amor.


A la Virgen

- Santa María, Esperanza nuestra, asiento de la sabiduría, ruega por nosotros.

- Santa María, Esperanza nuestra, esclava del Señor, ruega por nosotros.

- Santa María, estrella de Oriente, ayuda a tus hijos.

- ¡Señora, que vea! ¡Señora, que sea!

- Madre, muestra que eres Madre.

- Santa María, Madre del Amor Hermoso, ayuda a tus hijos.

- Corazón Dulcísimo de María, prepárame un camino seguro.

- Santa María, refugio y fortaleza nuestra.

- ¡Dulce Corazón de María, sed mi salvación!


Otras jaculatorias

- Mi Dios y mi todo.

- Bendita sea la Santísima Trinidad.

- ¡Sálvanos, Señor, que perecemos!

- ¡Señor mío y Dios mío!

- Para Dios toda la gloria.

- Para los que aman a Dios, todo es para bien.

- Aquí me tienes, porque me has llamado.

- Con alegría, ningún día sin cruz.

- Jesús, María y José, ¡que esté siempre con los tres!

- San José, mi Padre y Señor, bendice a todos los hijos de la santa Iglesia de Dios.

- Todos con Pedro a Jesús por María.

- Porque Tú eres, Dios mío, mi fortaleza.

- Creo, Señor, pero ayuda mi incredulidad.

- Buscaré tu rostro, Señor.

- Dios mío, te amo... pero ¡enséñame a amar!

- Todo lo puedo en Aquél que me conforta.

- Padre Omnipotente, Santo, Dios eterno y misericordioso: por la intercesión de Santa María, te doy gracias por todos tus beneficios, incluso los desconocidos.

- Crea en mí, ¡oh Dios!, un corazón puro.

- Un corazón contrito y humillado, ¡oh Dios!, Tú no lo desprecias.

- ¡Ahora comienzo!

[Índice]

Novena de Navidad

 

Todos los días, al comenzar la novena, se reza:

Señor Jesús, danos la gracia de hacer bien esta novena y preparar nuestras almas para recibirte el día de Navidad, con el cariño con que te recibieron la Virgen Santísima y San José. Amén.

Reflexiones

[Día 16][Día 17][Día 18]
 [Día 19][Día 20][Día 21
 [Día 22][Día 23][Día 24


Día primero: 16 de diciembre

Reflexión:

Los hombres hemos ofendido a Dios con nuestros pecados y no podemos redimirnos por nosotros mismos. Ningún sacrificio es capaz de compensar el grave mal del pecado. Pero Dios, Padre amoroso, ha querido salvarnos y para esto mandó a su Hijo: “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su propio Hijo”. Debemos dar gracias al Señor porque ha querido salvarnos y lo ha hecho de un modo tan admirable.

Oración: Oh Señor, Padre nuestro, que estás en los cielos, te damos gracias porque nos has entregado a tu propio Hijo Jesucristo para que fuera nuestro Redentor. Concédenos la gracia de conocerle, amarle e imitarle toda la vida, para alcanzar así la felicidad eterna. Amén.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Jaculatoria final: Señor, sálvanos, que perecemos.


Día segundo: 17 de diciembre

Reflexión:

La Virgen María y San José prepararon con gran amor y cuidado el pesebre de Belén para que en él naciera el Niño Jesús. Nosotros tenemos que preparar, como ellos, nuestro corazón para recibir a Jesús. Es necesario perdonar las ofensas, ser puros, y llenar el alma de un gran amor a Dios, para que no sea como un pesebre sucio, sino más bien como un pedacito de cielo, y el Niño Jesús esté feliz en nuestra compañía.

Oración: Purifica, oh Señor, nuestras almas para que seamos dignos de recibirte. Amén.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Jaculatoria final: Ven, Señor Jesús.


Día tercero: 18 de diciembre

Reflexión:

Los ángeles del cielo cantaban en la gruta de Belén: “Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”. Jesús viene a traernos la felicidad y la paz. Si seguimos sus mandamientos seremos felices y tendremos paz. El mundo, los hombres, las familias, no tienen paz, cuando no reciben a Jesús. Hay que poner buena voluntad para recibir el don de la paz y todas las gracias de Dios.

Oración: Señor, Dios nuestro, que se cumpla tu voluntad en los cielos y en la tierra y danos el precioso don de la paz. Haz que sigamos fielmente a tu Hijo Jesucristo y seamos fieles a sus mandamientos. Amén.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Jaculatoria final: Señor, danos la paz.


Día cuarto: 19 de diciembre

Reflexión:

María Santísima y San José adoraron con grandísimo amor a Jesús recién nacido. Una fe gigantesca les hacía reconocer en aquel Niño pequeñito al mismo Dios, Creador de cielos y tierra. Ojalá nosotros adoremos con igual fe, amor y reverencia a Jesús escondido en la pequeñez de la Hostia consagrada.

Oración: Señor, auméntanos la fe. Haz que cada día creamos más firmemente en Ti, y te adoremos con profunda reverencia. Amén.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Jaculatoria final: Señor, auméntanos la fe.


Día quinto: 20 de diciembre

Reflexión:

Los pastores acudieron al pesebre de Belén para adorar al Niño y llevarle sus humildes regalos. Debemos ser generosos con nuestro Dios, que se ha dado, se ha entregado totalmente a nuestras almas por amor. La generosidad se manifiesta por medio del sacrificio: procuremos hacer algún pequeño sacrificio o mortificación para corresponder al amor de Jesús. Podemos privarnos de algún gusto o satisfacción para demostrar al Señor que le queremos.

Oración: Oh Dios infinitamente generoso, haz que también nosotros seamos generosos contigo y que no te neguemos nada de lo que nos pides en esta vida. Amén.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Jaculatoria final: Jesús, quiero ser tuyo.


Día sexto: 21 de diciembre

Reflexión:

Los Magos, hombres sabios y poderosos, vinieron de Oriente para postrarse ante el Niño Jesús y adorarle. Por respeto humano y cobardía algunos se apartan de Jesús. La verdadera grandeza consiste en someterse a Dios y a su santa Ley. Servir a Dios es reinar. Nunca el hombre es tan grande como cuando está de rodillas ante Dios.

Oración: Señor, haz que te sirvamos siempre sin avergonzarnos jamás de ser cristianos; por el contrario, que sepamos tener un santo orgullo de servirte. Amén.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Jaculatoria final: Hágase tu Voluntad, así en la tierra como en el cielo.


Día séptimo: 22 de diciembre

Reflexión:

Los Magos, hombres sabios y poderosos, vinieron a Belén siguiendo una estrella. Recibieron ese signo del cielo, porque eran hombres dispuestos a obedecer la voluntad de Dios. Que seamos dóciles a las inspiraciones de la gracia, y procuremos hacer siempre la voluntad divina.

Oración: Señor, danos la gracia de seguir la vocación que Tú desde la eternidad has dispuesto para cada uno de nosotros. Amén.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Jaculatoria final: Señor, mándame ir a Ti.


Día octavo: 23 de diciembre

Reflexión:

Una mula y un buey calentaban un poquito con su aliento al Niño Jesús que tiritaba de frío. Hasta los animales sirven a Dios. Toda criatura puede honrar y alabar a Dios y debe hacerlo. No es necesario realizar cosas extraordinarias o muy grandes para agradar a Dios. Propongámonos servirle cada día, con el cumplimiento fiel de nuestras obligaciones ordinarias.

Oración: Oh Jesús, enséñanos a servirte fielmente toda nuestra vida, mediante el cumplimiento amoroso de nuestras obligaciones. Amén.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Jaculatoria final: Haz, Señor, que nunca me separe de Ti.


Día noveno: 24 de diciembre

Reflexión:

Nuestro Dios, Jesucristo, vino al mundo como un Niño pequeño, naciendo en un portal frío y oscuro. El Señor y Dueño del universo entero se sometió a la mayor pobreza. Jesús nos enseña con toda su vida, desde la infancia hasta la muerte de cruz, el espíritu de desprendimiento de las cosas materiales. Hay que ser pobres de espíritu para entrar en el cielo. Sólo si amamos la pobreza, tendremos la riqueza más grande: el amor y la gracia de Dios.

Oración: Danos, Señor, un corazón desprendido de las cosas materiales, para que te amemos sobre todas las cosas y gocemos eternamente de tu compañía en el cielo. Amén.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Jaculatoria final: ¡Señor mío y Dios mío!

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Salmo 50 (Miserere)

[Latín]

 

Ten piedad de mí, oh Dios, según tu misericordia: Y según la muchedumbre de tus piedades, borra mi iniquidad.

Lávame todavía más de mi iniquidad, y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mi maldad, y delante de mí tengo siempre mi pecado.

Contra ti solo he pecado; y he cometido la maldad delante de tus ojos a fin de que perdonándome, aparezcas justo en cuanto hables, y quedes victorioso en los juicios que de ti se forme.

Mira, pues, que fui concebido en iniquidad, y que mi madre me concibió en pecado. Y mira que tú amas la verdad: tú me revelaste los secretos y recónditos misterios de tu sabiduría.

Me rociarás, Señor, con el hisopo, y seré purificado: me lavarás, y quedaré más blanco que la nieve. Infundirás en mi oído palabras de gozo, y de alegría; con lo que se recrearán mis huesos quebrantados.

Aparta tu rostro de mis pecados, y borra todas mis iniquidades. Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, y renueva en mis entrañas el espíritu de rectitud.

No me arrojes de tu presencia, y no retires de mí tu santo Espíritu. Restitúyeme la alegría de tu Salvador; y fortaléceme con un espíritu generoso.

Yo enseñaré tus caminos a los malos, y se convertirán a ti los impíos. Líbrame de la sangre, oh Dios, Dios salvador mío, y ensalzará mi lengua tu justicia.

Oh Señor, tú abrirás mis labios; y publicará mi boca tus alabanzas. Que si tú quisieras sacrificios, ciertamente te los ofreciera; mas tú no te complaces sólo con holocaustos.

El espíritu compungido es el sacrificio más grato para Dios: no despreciarás, oh Dios mío, el corazón contrito y humillado. Señor, por tu buena voluntad sé benigno para con Sión, a fin de que estén firmes los muros de Jerusalén.

Entonces aceptarás el sacrificio de justicia, las ofrendas, y los holocaustos; entonces serán colocados sobre tu altar becerros para el sacrificio.

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Salmo 62 (Deus meus es tu)

[Latín]

 

Oh Dios, Tú eres mi Dios, al alba te busco, mi alma tiene sed de Ti, por Ti mi carne desfallece, en tierra desierta y seca, sin agua.

Por eso te contemplo en el Santuario, para ver tu poder y tu gloria.

Tu misericordia vale más que la vida, mis labios te alabarán.

Así te bendeciré toda la vida, a tu Nombre alzaré mis manos.

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Salmo 83 (Quam dilecta)

[Latín]

 

¡Qué amables tus moradas, oh Yahveh Sebaot!

Anhela mi alma y languidece tras de los atrios de Yahveh, mi corazón y mi carne gritan de alegría hacia el Dios vivo.

Hasta el pajarillo ha encontrado una casa, y para sí la golondrina un nido donde poner a sus polluelos: ¡Tus altares, oh Yahveh Sebaot, rey mío y Dios mío!

Dichosos los que moran en tu casa, te alaban por siempre.

Dichosos los hombres cuya fuerza está en ti, y las subidas en su corazón.

Al pasar por el valle del Bálsamo, lo hacen un hontanar, y la lluvia primera lo cubre de bendiciones.

De altura en altura marchan, y Dios se les muestra en Sión.

¡Yahveh Dios Sebaot, escucha mi plegaria, tiende tu oído, oh Dios de Jacob!

Oh Dios, escudo nuestro, mira, pon tus ojos en el rostro de tu ungido. Pausa.

Vale más un día en tus atrios que mil en mis mansiones, estar en el umbral de la Casa de mi Dios que habitar en las tiendas de impiedad.

Porque Yahveh Dios es almena y escudo, él da gracia y gloria; Yahveh no niega la ventura a los que caminan en la perfección.

¡Oh Yahveh Sebaot, dichoso el hombre que confía en ti!

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Salmo 84 (Complacuisti)

[Latín]

 

Propicio has sido, Yahveh, con tu tierra, has hecho volver a los cautivos de Jacob;

Has quitado la culpa de tu pueblo, has cubierto todos sus pecados.

Has retirado todo tu furor, has desistido del ardor de tu cólera.

¡Haznos volver, Dios de nuestra salvación, cesa en tu irritación contra nosotros!

¿Vas a estar siempre airado con nosotros? ¿Prolongarás tu cólera de edad en edad?

¿No volverás a darnos vida para que tu pueblo en ti se regocije?

¡Muéstranos tu amor, Yahveh, y danos tu salvación!

Voy a escuchar de qué habla Dios. Sí, Yahveh habla de paz para su pueblo y para sus amigos, con tal que a su torpeza no retornen.

Ya está cerca su salvación para quienes le temen, y la Gloria morará en nuestra tierra.

Amor y Verdad se han dado cita, Justicia y Paz se abrazan;

La Verdad brotará de la tierra, y de los cielos se asomará la Justicia.

El mismo Yahveh dará la dicha, y nuestra tierra su cosecha dará;

La Justicia marchará delante de él, y con sus pasos trazará un camino.

[Índice]

Salmo 85 (Inclina Domine)

[Latín]

 

Inclina tu oído, Yahveh, respóndeme, que soy desventurado y pobre,

Guarda mi alma, porque yo te amo, salva a tu siervo que confía en ti. Tú eres mi Dios.

Tenme piedad, Señor, pues a ti clamo todo el día;

Recrea el alma de tu siervo, cuando hacia ti, Señor, levanto mi alma.

Pues tú eres, Señor, bueno, indulgente, rico en amor para todos los que te invocan;

Yahveh, presta oído a mi plegaria, atiende a la voz de mis súplicas.

En el día de mi angustia yo te invoco, pues tú me has de responder;

Entre los dioses, ninguno como tú, Señor, ni obras como las tuyas.

Vendrán todas las naciones a postrarse ante ti, y a dar, Señor, gloria a tu nombre;

Pues tú eres grande y obras maravillas, tú, Dios, y sólo tú.

Enséñame tus caminos Yahveh, para que yo camine en tu verdad, concentra mi corazón en el temor de tu nombre.

Gracias te doy de todo corazón, Señor Dios mío, daré gloria a tu nombre por siempre;

Pues grande es tu amor para conmigo, tú has librado mi alma del fondo del seol.

Oh Dios, los orgullosos se han alzado contra mí, una turba de violentos anda buscando mi alma, y no te tienen a ti delante de sus ojos.

Mas tú, Señor, Dios clemente y compasivo, tardo a la cólera, lleno de amor y de verdad;

¡Vuélvete a mí, tenme compasión! Da tu fuerza a tu siervo, salva al hijo de tu sierva.

Haz conmigo un signo de bondad: Que los que me odian vean, avergonzados, que tú, Yahveh, me ayudas y consuelas.

[Índice]

Salmo 115 (Credidi)

[Latín]

 

¡Tengo fe, aún cuando digo: «Muy desdichado soy»!,

Yo que he dicho en mi consternación: «Todo hombre es mentiroso».

¿Cómo a Yahveh podré pagar todo el bien que me ha hecho?

La copa de salvación levantaré, e invocaré el nombre de Yahveh.

Cumpliré mis votos a Yahveh, ¡sí, en presencia de todo su pueblo!

Mucho cuesta a los ojos de Yahveh la muerte de los que le aman.

¡Ah, Yahveh, yo soy tu siervo, tu siervo, el hijo de tu esclava, tú has soltado mis cadenas!

Sacrificio te ofreceré de acción de gracias, e invocaré el nombre de Yahveh.

Cumpliré mis votos a Yahveh, sí, en presencia de todo su pueblo,

En los atrios de la Casa de Yahveh, en medio de ti, Jerusalén.

[Índice]

Salmo 129 (De profundis)

[Latín]

 

Desde lo hondo a ti grito, Señor; Señor, escucha mi voz; estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero de Ti procede el perdón, y así infundes respeto.

Mi alma espera en el Señor; espera en su palabra; mi alma aguarda al Señor más que el centinela a la aurora.

Aguarda Israel al Señor, como el centinela la aurora; porque del Señor viene la misericordia, la redención copiosa, y Él redimirá a Israel de todos sus delitos.

[Índice]

Cántico de Zacarías (Benedictus)

[Latín]

 

Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos Profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, Niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

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Cántico de Simeón (Nunc dimittis)

[Latín]

 

Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz.

Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre...

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Oración por la paz

 

Oh Dios, que con amor paternal gobiernas el mundo, te rogamos que todos los hombres, a quienes diste un mismo origen, constituyan una sola familia en paz, y vivan siempre unidos por el amor fraterno. Amén.

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Oración por el Papa

[Latín]

 

V/. Oremos por el Soberano Pontífice N.
R/. El Señor lo conserve y lo llene de vida, le haga bienaventurado en la tierra, y no le deje caer en manos de sus enemigos.

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Oración por la Iglesia

[Latín]

 

Oh Dios, refugio y fortaleza nuestra, vuélvete propicio al pueblo que clama a Ti. Y por la intercesión de la gloriosa e Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, la de su Esposo, San José, la de tus santos Apóstoles Pedro y Pablo y la de todos los Santos, escucha benigno y misericordioso las oraciones que te presentamos por la conversión de los pecadores y por la libertad y la exaltación de la Santa Madre Iglesia. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.

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Oración al santo Ángel de la guarda

 

Mi buen Ángel de la Guarda, que ves continuamente el rostro de nuestro Padre que está en el cielo, Dios me ha confiado a ti desde el inicio de mi vida. Te agradezco de todo corazón tu amoroso cuidado. A ti me entrego y te prometo mi amor y fidelidad.

Te pido: protégeme contra mi propia debilidad y contra los ataques de los espíritus malignos; ilumina mi espíritu y mi corazón para que conozca y cumpla siempre la voluntad de Dios y guíame a la unión con Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

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Oración de Pío XII por los sacerdotes

[Latín]

 

Oh Jesús, Pontífice eterno, Pastor bueno, Fuente de vida, que, por singular magnificencia de tu dulcísimo Corazón, nos diste a nuestros sacerdotes para que cumplieran en nosotros aquellos designios de santificación que tu gracia inspira a nuestros corazones, te suplicamos les ayudes con tu misericordioso auxilio.

Que la fe, oh Jesús, vivifique en ellos sus obras; que la esperanza sea indestructible en sus pruebas, que la caridad sea ardiente en sus propósitos. Tu palabra, rayo de la Eterna Sabiduría, sea, por la continua meditación, el aliento perenne de su vida interior; que los ejemplos de tu Vida y de tu Pasión se renueven en su conducta y en sus sufrimientos para enseñanza nuestra, para luz y aliento en nuestros dolores.

Haz, oh Señor, que nuestros sacerdotes, desprendidos de todo interés mundano y únicamente celosos por tu gloria, permanezcan fieles a su deber, con pura conciencia, hasta el último aliento. Y cuando, por la muerte del cuerpo, pongan en tus manos la bien cumplida tarea, hallen en Ti, Señor Jesús, que fuiste su Maestro en la tierra, el premio eterno de la corona de justicia en el esplendor de los santos. Amén.

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Oración para pedir vocaciones (especialmente de sacerdotes)

[Latín]

 

Te rogamos, Señor, envíes obreros a tu mies, para que guarden sin cesar los mandamientos de tu Hijo Unigénito, y se renueve su sacrificio en todas partes. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

[Índice]

Oraciones de la Beata Madre Teresa de Calcuta

 

Líbrame, Jesús mío,
del deseo de ser amada,
del deseo de ser alabada,
del deseo de ser honrada,
del deseo de ser venerada,
del deseo de ser preferida,
del deseo de ser consultada,
del deseo de ser aprobada,
del deseo de ser popular,
del temor de ser humillada,
del temor de ser despreciada,
del temor de sufrir rechazos,
del temor de ser calumniada,
del temor de ser olvidada,
del temor de ser ofendida,
del temor de ser ridiculizada,
del temor de ser acusada.

Ayúdame, Señor, a
tomarme tiempo para pensar,
tomarme tiempo para rezar,
tomarme tiempo para reír,
tomarme tiempo para jugar,
tomarme tiempo para amar y ser amado,
tomarme tiempo para dar,
tomarme tiempo para leer,
tomarme tiempo para ser amable,
tomarme tiempo para trabajar.

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Oración de Santo Tomás Moro

 

Dame, Señor, salud del cuerpo y, con ella, el sentido común necesario para conservarla lo mejor posible.

Dame un alma santa, Señor, que mantenga ante mis ojos todo lo que es bueno y puro, para que a la vista del pecado no se turbe, sino que sepa encontrar los medios para poner orden en todas las cosas.

Dame un alma ajena a la tristeza, que no conozca refunfuños ni suspiros ni lamentos. Y no permitas que esta cosa que se llama “yo”, y que siempre tiende a dilatarse, me preocupe demasiado.

Dame, Señor, sentido del humor. Dame la gracia de comprender una broma, para lograr un poco de felicidad en esta vida y saber regalarla a los demás. Así sea.

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Oración de San Josemaría para pedir la Santa Pureza

 

Jesús, que mi pobre corazón sea huerto sellado; que mi pobre corazón sea un paraíso, donde vivas Tú; que el Ángel de mi Guarda lo custodie, con espada de fuego, con la que purifique todos los afectos antes de que entren en mí: Jesús, con el divino sello de tu Cruz, sella mi pobre corazón.

[Índice]

Yo en la cama, Tú en la Cruz

 

Oración para las personas enfermas.

¡Jesús, Jesús! yo en la cama y Tú en la cruz.

Yo en la cama, acostado; Tú en la cruz, clavado.

Yo, la cabeza en blanda almohada; Tú, la tuya, de espinas coronada.

Yo, quejándome; Tú, animándome.

Yo, sin pensar que mis dolores unidos a los tuyos, tienen un valor infinito; Tú, anhelando sufrir más para pagar nuestros pecados.

Jesús, Jesús, yo en la cama y Tú en la cruz.

Jesús, creo en Ti. Jesús, espero en Ti. Jesús, voy a Ti.

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Tarde te amé

[Latín]

(San Agustín, Conf X, 27)

 

¡Tarde te amé, Dios mío, hermosura tan antigua y tan nueva; tarde te amé! Tú estabas dentro de mi alma y yo había salido fuera de mí, y allí fuera te buscaba; y perdiendo la hermosura de mi alma, me lanzaba sobre las hermosas criaturas que Tú creaste. Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo. Me tenían atado, lejos de Ti, esas cosas que, si no estuvieran sostenidas por Ti, no existirían. Pero Tú me llamaste, me gritaste, rompiste mi sordera. Brilló tanto vuestra luz, fue tan grande vuestro resplandor, que echaste de mis ojos la ceguera. Exhalaste tu espíritu, llegó hasta mí vuestra fragancia, y te anhelé. Te gusté y te comí y te bebí. En fin, Señor, me tocaste y me abrasé en tu paz.

[Índice]

Sección para sacerdotes

[Índice]

 

•   Sacramentos en peligro de muerte

•   Oraciones por los difuntos

•   Bendiciones

•   Comunión de enfermos

•   Comunión fuera de la Misa

•   Cartela de la confesión

•   Oraciones antes/después confesión

•   Antes y después de oír Confesiones

•   Cartela para las Collationes

•   Completas en examen de la noche

•   Veneración Reliquia San Josemaría

Comunión de enfermos

[Latín]

 

RITOS INICIALES

El ministro, al llegar donde se encuentra el enfermo, lo saluda cordialmente, así como a los presentes, y emplea, si es el caso, la siguiente fórmula:

V/. Que la gracia y la paz de Cristo Jesús reine en la familia N.
R/. Y con tu espíritu.

O también:

V/. La paz del Señor a esta casa y a todos los aquí presentes.
R/. Y con tu espíritu.

Luego colocando el Sacramento sobre la mesa, lo adora juntamente con los presentes.

Después rocía con agua bendita la habitación y los presentes, mientras dice:

V/. Que este agua nos recuerde nuestro bautismo en Cristo, que nos redimió con su muerte y su resurrección.
R/. Amén.

El ministro exhorta al enfermo y a los presentes a hacer el acto penitencial diciendo:

Hermanos, para participar con fruto en esta celebración, comencemos por reconocer nuestros pecados.

Se hace una breve pausa de silencio. Después, todos a la vez hacen la confesión:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen, a los Ángeles, a los Santos y a vosotros hermanos, que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

El ministro concluye:

V/. El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

LECTURA BREVE DE LA PALABRA DE DIOS

El ministro, si es sacerdote o diácono, dice:

V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.

El ministro, en todo caso, continúa:

V/. Lectura del Santo Evangelio según San Juan (6, 54-58)
R/. Gloria a Ti, Señor.

En aquel tiempo dijo Jesús:

El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida.

El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y Yo en él. Lo mismo que me ha enviado el Padre, que vive, y Yo vivo por el Padre, también el que coma vivirá por Mí.

Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.

V/. Palabra del Señor.
R/. Gloria a Ti, Señor Jesús.

[Otros Evangelios--->]

RITO DE LA COMUNIÓN

El ministro, con estas o parecidas palabras, introduce la recitación del Padre nuestro:

Hermanos: ahora oremos juntos a Dios nuestro Padre con la oración que Nuestro Señor Jesucristo nos enseñó.

Todos recitan la oración dominical:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Luego el ministro presenta el Santísimo Sacramento diciendo:

Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la Cena del Señor.

El enfermo y los que van a comulgar, responden:

Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.

El ministro se acerca al enfermo y teniendo la hostia o el cáliz un poco elevado, dice:

V/. El Cuerpo de Cristo (o bien: La Sangre de Cristo).
R/. Amén.

Y comulga. Los presentes que van a comulgar reciben el Sacramento como de costumbre. Terminada la distribución de la Comunión, el ministro purifica en la forma habitual.

Si parece oportuno se guardará algún tiempo de sagrado silencio. Luego el ministro reza una de la siguiente oración conclusiva:

Oremos: Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, te suplicamos con viva fe, que el santísimo Cuerpo (santísima Sangre) de tu Hijo Jesucristo que nuestro(a) hermano(a) acaba de recibir, le sirva para el bien de su alma y de su cuerpo, y como remedio para alcanzar la vida eterna. Por Cristo nuestro Señor.
R/. Amén.

En Tiempo Pascual:

Oremos: Padre misericordioso, lavados de las manchas del hombre viejo, te pedimos que el Sacramento que hemos recibido nos transforme en nueva criatura. Por Cristo nuestro Señor.
R/. Amén.

RITO DE CONCLUSIÓN

V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.

V/. La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros y os acompañe siempre.
R/. Amén.

[Índice]

Comunión fuera de la Misa

[Latín]

 

RITOS INICIALES

V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.

V/. Hermanos, para participar con fruto en esta celebración, comencemos por reconocer nuestros pecados.

Todos:

Yo confieso ante Dios Todopoderoso y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos, que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

V/. Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

LECTURA BREVE DE LA PALABRA DE DIOS

V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.

V/. Lectura del Santo Evangelio según San Juan (6, 54-58)
R/. Gloria a Ti, Señor.

En aquel tiempo dijo Jesús:

El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida.

El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y Yo en él. Lo mismo que me ha enviado el Padre, que vive, y Yo vivo por el Padre, también el que coma vivirá por Mí.

Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.

V/. Palabra del Señor.
R/. Gloria a Ti, Señor Jesús.

[Otros Evangelios--->]

RITO DE LA COMUNIÓN

V/. Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:

Todos:

Padre nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu Reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.

Luego el ministro presenta el Santísimo Sacramento diciendo:

V/. Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los llamados a la cena del Señor.
R/. Señor, yo no soy digno de que vengas a mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.

Los presentes que van a comulgar reciben el Sacramento como de costumbre. El sacerdote va diciendo a cada uno:

V/. El Cuerpo de Cristo.
R/. Amén.

Terminada la distribución de la Comunión, el ministro purifica y dice la siguiente oración:

Oremos: Señor nuestro, Jesucristo, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión, concédenos venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

En Tiempo Pascual:

Oremos: Derrama, Señor, sobre nosotros tu Espíritu de caridad, para que vivamos siempre unidos en tu amor los que hemos participado en el mismo Sacramento pascual. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

RITO DE CONCLUSIÓN

V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.

V/. La Bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre vosotros.
R/. Amén.

[Índice]

Cartela de la Confesión

[Latín]

 

El penitente dice el saludo acostumbrado (Ave María Purísima...), y se santigua. El sacerdote dice:

El Señor esté en tu corazón para que te puedas arrepentir y confesar humildemente tus pecados.

El sacerdote o el penitente puede leer o decir de memoria algunas palabras de la Sagrada Escritura sobre la misericordia de Dios y el arrepentimiento, p. ej.:

Señor, Tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo (Ioann. XXI, 17).

El penitente se acusa de sus pecados. El sacerdote le da los consejos oportunos y le impone la penitencia. El sacerdote invita al penitente a manifestar la contrición. El penitente puede decir, p.ej.:

Jesús, Hijo de Dios, ten piedad de mí, que soy un pecador.

El sacerdote da la absolución:

Dios, Padre misericordioso, que reconcilió consigo al mundo por la muerte y la resurrección de su Hijo, y derramó el Espíritu Santo para la remisión de los pecados, te conceda, por el ministerio de la Iglesia, el perdón y la paz. Y yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

El penitente dice: Amén.

El sacerdote prosigue:

La pasión de Nuestro Señor Jesucristo, la intercesión de la Bienaventurada Virgen María y de todos los Santos, el bien que hagas y el mal que puedas sufrir, te sirvan como remedio de tus pecados, aumento de gracia y premio de vida eterna. Vete en paz.

[Índice]

Oraciones para el sacerdote antes y después de oír Confesiones

[Latín]

 

Oración del sacerdote antes de recibir confesiones:

Dame, Señor, la sabiduría que me asista cuando me encuentro en el confesionario, para que sepa juzgar a tu pueblo con justicia y a tus pobres con juicio. Haz que utilice las llaves del Reino de los cielos para que no abra a nadie que merece que esté cerrado y no cierre a quien merece que esté abierto. Haz que mi intención sea pura, mi celo sincero, mi caridad paciente y mi trabajo fecundo.

Que sea dócil pero no débil, que mi seriedad no sea severa, que no desprecie al pobre ni alague al rico. Haz que sea amable al confortar a los pecadores, prudente al interrogarlos y experto al instruirlos. Te pido me concedas la gracia de ser capaz de alejarlos del mal, diligente en confirmarlos en el bien; que les ayude a ser mejores con la madurez de mis respuestas y con la rectitud de mis consejos; que ilumine lo que es oscuro, siendo sagaz en los temas complejos y victorioso en los difíciles; que no me detenga en coloquios inútiles ni me deje contagiar por lo que está corrompido; que, salvando a los demás, no me pierda a mí mismo. Amén.


Oración del sacerdote después de recibir confesiones:

Señor, Jesucristo, dulce amante y santificador de las almas, te ruego, con la infusión del Espíritu Santo, que purifiques mi corazón de todo sentimiento o pensamiento viciado y que suplas, con tu infinita piedad y misericordia, todo lo que en mi ministerio sea causa de pecado, por mi ignorancia o negligencia. Confío a tus amabilísimas heridas todas las almas que has conducido a la penitencia y santificado con tu preciosísima Sangre, para que tú las custodies todas en el temor a ti y las conserves con tu amor, las sostengas cada día con mayores virtudes y las conduzcas a la vida eterna. Tú que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

Señor, Jesucristo, Hijo del Dios viviente, recibe este mi ministerio como ofrenda por aquel amor dignísimo con el que escuchaste a Santa María Magdalena y a todos los pecadores que a ti han recurrido, y cualquier cosa haya hecho de forma negligente o con menor dignidad en la celebración de este Sacramento, súplela y satisfácela dignamente. Confío a tu dulcísimo Corazón a todos y a cada uno de los que he confesado y te ruego que los custodies y los preserves de cualquier recaída y que los conduzcas, después de las miserias de esta vida, a las alegrías eternas. Amén.

[Índice]

Cartela para las Collationes

[Latín]

 

Al comenzar, todos de rodillas, el que dirige reza:

¡Ven oh Santo Espíritu!, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.

V/. Envía tu Espíritu y serán creados.
R/. Y renovarás la faz de la tierra.

Oración: ¡Oh Dios que has instruido los corazones de los fieles con la luz del Espíritu Santo!, concédenos según el mismo Espíritu conocer las cosas rectas y gozar siempre de sus divinos consuelos. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

Ave María.
Gloria.


Al terminar, todos de rodillas, el que dirige reza:

V/. Te damos gracias, Omnipotente Dios, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

Ave María.
Gloria.

V/. Santa María, Esperanza nuestra, Asiento de la Sabiduría.
R/. Ruega por nosotros.

[Índice]

Comentario del Evangelio, Examen de conciencia y Completas, en familia

[Latín]

 

Comentario del Evangelio

El que está de turno lee el Comentario del Evangelio, indicando la Misa que se dirá al día siguiente, como de costumbre.

A continuación comienza el sacerdote que está de turno:

V/. Dios mío, ven en mi auxilio.
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre...

El que está de turno añade:

Hermanos: reconozcamos nuestros pecados para que podamos participar dignamente en esta sagrada celebración.

O bien:

Hermanos: habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido, reconozcamos sinceramente nuestros pecados.

Examen de conciencia

Todos se sientan y hacen el examen de conciencia.

Cuando el que hace cabeza lo indica, todos se ponen de pie y rezan el Acto de contrición que incoa el sacerdote que está de turno:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos, que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

El sacerdote que está de turno añade:

El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

Todos responden: Amén.

Completas

A continuación se comienza el rezo de las Completas incoando el Himno, que se recita de modo alternativo, todos de pie:

Cuando llegó el instante,... (o bien: Tú, a quien he buscado,...).

El que está de turno comienza rezando la antífona del salmo del día que corresponde.

Después de recitar la antífona, todos se sientan. A continuación, de modo alternativo, se recita el salmo correspondiente. Se termina con el rezo, por todos, de la antífona.

A continuación, otro sacerdote del grupo, de pie, recita la Lectura breve. Los demás permanecen sentados.

Se hacen unos breves instantes de meditación, y a continuación el que está de turno inicia el Responsorio breve:

V/. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
R/. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

V/. Tú, el Dios leal, nos librarás,
R/. Te encomiendo mi espíritu.

V/. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.
R/. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

Con todos de pie, el que está de turno comienza rezando la antífona del Cántico evangelico. Después recita el primer versículo (Ahora, Señor) y luego se alterna el cántico. Todos hacen la señal de la cruz al comenzar y todos rezan la antífona al terminar.

Ant. Sálvanos, Señor,...

Ahora, Señor, según tu promesa,
.............................
Gloria al Padre...
Como era...

Ant. Sálvanos, Señor,...

A continuación de pie, el que hace cabeza recita la Oración:

Oremos...

Todos responden: Amén.

El que hace cabeza recita (y todos se santiguan):

El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte.

Todos responden: Amén.

A continuación, el que hace cabeza incoa una de las Antífonas finales, que recitan todos:

Madre del Redentor,...

O bien: Salve, Reina de los cielos...; o bien: Dios te Salve...; o bien: Bajo tu amparo...

El que hace cabeza dice la jaculatoria final.

[Índice]

Ceremonia de la exposición y bendición con la reliquia de San Josemaría

[Latín]

 

El desarrollo de la ceremonia sigue el siguiente orden:

- Exposición de la reliquia

- Preces

- Incensación de la reliquia

- Bendición con la reliquia

- Antífona:

Por los méritos y la intercesión de san Josemaría os conceda Dios la alegría y la paz.
R/. Amén.

- Veneración de la reliquia

Se canta Christus vincit.

- Oración de San Josemaría:

Oremos: Oh Dios, que has suscitado en la Iglesia a san Josemaría, sacerdote, para proclamar la vocación universal a la santidad y al apostolado, concédenos, por su intercesión y su ejemplo, que en el ejercicio del trabajo ordinario nos configuremos a tu Hijo Jesucristo y sirvamos con ardiente amor a la obra de la Redención.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

- Despedida:

El divino auxilio permanezca siempre con nosotros.
R/. Amén.

- Retirar la reliquia

[Índice]

Fórmulas para administrar Sacramentos en peligro de muerte

[Índice]

 

Fórmulas breves:

•   Bautismo de un niño

•   Confirmación

•   Penitencia

•   Absolución de censuras

•   Dispensa de irregularidad

•   Rito continuo (Penit.-Unción-Viático)

•   Sagrada Unción sin Viático

•   Unción bajo condición

•   Bendición Apostólica

Fórmulas brevísimas:

•   Bautismo

•   Confirmación

•   Absolución sacramental

•   Unción de los enfermos

•   Absolución de censuras

•   Dispensa de irregularidad

•   Bendición Apostólica

[Índice]

Bautismo de un niño en peligro de muerte

[Latín]

 

Este rito se utiliza para la celebración del bautismo en casos urgentes, en ausencia de sacerdote o diácono. Sin embargo, también el sacerdote y el diácono pueden utilizar este rito breve, en circunstancias urgentes. En este caso, el párroco, o el sacerdote con facultad para ello, no omita conferir la confirmación después del bautismo, si tiene a mano el santo crisma y hay tiempo para conferirla. Si el peligro de muerte es inminente, el ministro, omitidos todos los ritos que siguen, derrama agua natural, aunque no esté bendecida, sobre la cabeza del niño, mientras dice la fórmula ritual del bautismo.

ORACIÓN DE LOS FIELES

Preparada el agua, aunque no esté bendecida, y reunidos junto al niño enfermo sus padres, sus padrinos y, en cuanto sea posible, algunos familiares y amigos, el ministro comienza la siguiente oración de los fieles:

Hermanos, invoquemos la misericordia de Dios todopoderoso por este niño (esta niña) que va a recibir la gracia del bautismo, por sus padres y padrinos y por todos los bautizados.

1. Para que te dignes, Señor, por el bautismo, incorporar este niño (esta niña) a tu Iglesia, roguemos al Señor.
R/. Escucha, Señor, nuestra oración.
O bien: Te rogamos, óyenos.

2. Para que, por el bautismo, le concedas ser del número de tus hijos, roguemos al Señor.
R/. Escucha, Señor, nuestra oración.
O bien: Te rogamos, óyenos.

3. Para que, sepultado (sepultada) por el bautismo en la muerte de Cristo, pueda participar en su resurrección, roguemos al Señor.
R/. Escucha, Señor, nuestra oración.
O bien: Te rogamos, óyenos.

4. Para que te dignes renovar la gracia del bautismo en todos los aquí presentes, roguemos al Señor.
R/. Escucha, Señor, nuestra oración.
O bien: Te rogamos, óyenos.

5. Para que te dignes conservar siempre en una misma fe y caridad a todos los discípulos de Cristo, bautizados para formar un solo cuerpo, roguemos al Señor.
R/. Escucha, Señor, nuestra oración.
O bien: Te rogamos, óyenos.

El ministro concluye con la siguiente oración:

Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, fuente de vida y de amor, tú, para reconfortar a los padres angustiados, nos das a conocer que tus ojos velan por la vida de sus hijos en peligro; tú, en efecto, Señor, porque no quieres que la vida que ha empezado en este mundo se pierda para siempre, has dispuesto, en tu amor, que los hombres renazcan en el bautismo para una vida que nunca más tendrá fin.

Escucha, pues, ahora nuestras súplicas: no permitas que este niño (esta niña), a quien amenaza el peligro de muerte, sea retenido (retenida) por más tiempo bajo el poder del mal, antes acógelo (acógela), con amor, en la Iglesia, reino de tu Hijo; que, por medio del sacramento del agua y por el poder del Espíritu Santo, este niño (esta niña), a quien damos el nombre de N., participe en la muerte y resurrección de Jesucristo, se convierta en hijo tuyo (hija tuya) de adopción, alcance tu heredad y sea contado (contada) entre los miembros de la Iglesia, con tu Hijo y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

PROFESIÓN DE FE

Sigue, después, la profesión de fe. El ministro invita a los presentes con estas palabras:

Recordando nuestro bautismo, proclamemos la fe en Cristo Jesús, que es la fe de la Iglesia, en la que va a ser bautizado (bautizada) este niño (esta niña).

El ministro interroga a los presentes:

Ministro: ¿Creen en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra?
Todos: Sí, creo.

Ministro: ¿Creen en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que nació de santa María Virgen, murió, fue sepultado, resucitó de entre los muertos y está sentado a la derecha del Padre?
Todos: Sí, creo.

Ministro: ¿Creen en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de los muertos y en la vida eterna?
Todos: Sí, creo.

BAUTISMO

Inmediatamente, el ministro bautiza al niño, diciendo:

N., yo te bautizo en el nombre del Padre (primera infusión de agua) y del Hijo (segunda infusión de agua) y del Espíritu Santo (tercera infusión de agua).

[Índice]

Confirmación de un enfermo en peligro de muerte

[Latín]

 

Siempre que las circunstancias lo permitan, debe celebrarse el rito en su totalidad, tal como se describe en el Ritual de la Confirmación.

En caso de urgente necesidad, el ministro de la confirmación impone las manos sobre el enfermo, diciendo:

Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que, por el agua y el Espíritu Santo, has librado del pecado a este hijo tuyo y le has dado nueva vida, envía ahora sobre él el Espíritu Santo paráclito; concédele espíritu de sabiduría y de entendimiento, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de ciencia y de piedad, y cólmalo del espíritu de tu temor. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

Después, con la extremidad del dedo pulgar de su mano derecha empapado de Crisma, hace la señal de la cruz en la frente del confirmando, mientras dice:

N., recibe por esta señal el don del Espíritu Santo.

El confirmando, si puede, responde: Amén.

Según las circunstancias de cada caso particular, pueden añadirse algunos elementos de preparación y de conclusión.

[Índice]

Sacramento de la Penitencia

[Latín]

 

En inminente peligro de muerte, basta que el sacerdote diga la fórmula de la absolución:

Dios, Padre misericordioso, que por la muerte y resurrección de su Hijo, reconcilió consigo al mundo y derramó el Espíritu Santo para el perdón de los pecados, te conceda el perdón y la paz, por el ministerio de la Iglesia.

Y yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
R/. Amén.

[Índice]

Dispensa de irregularidad

[Latín]

 

Si el penitente se halla impedido por alguna irregularidad, el sacerdote, conforme al derecho, cuando lo dispensa de dicha irregularidad, sea en la confesión -después de darle la absolución-, sea fuera del sacramento de la penitencia, dice:

En virtud del poder que se me ha concedido, yo te dispenso de la irregularidad en que has incurrido. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
R/. Amén.

[Índice]

Rito continuo de la Penitencia, Unción y Viático

 

Si la confesión sacramental del enfermo ha de hacerse al tiempo con la Unción y el Viático, se hará al comienzo del rito. Si no hay confesión sacramental, se hace el acto penitencial.

En grave peligro de muerte, únjase al enfermo cuanto antes, con una sola unción, y adminístresele luego el Viático. En inminente peligro de muerte, adminístrese el Viático inmediatamente, para que, en su paso de esta vida, fortalecido con el cuerpo de Cristo, se vea protegido con la prenda de la resurrección.

RITO DE ENTRADA

V/. La paz del Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.

Después, según la oportunidad, el sacerdote asperja al enfermo y a la habitación con el agua bendita, diciendo estas palabras u otras semejantes:

Que este agua, al evocar nuestro bautismo, nos recuerde a Cristo, que por nosotros y por nuestra salvación murió y resucitó.

Como introducción, el sacerdote se dirige a los presentes con las siguientes palabras u otras más apropiadas a la situación del enfermo:

Queridos hermanos, el Señor Jesús, que está presente en todas nuestras situaciones, reanimándonos permanentemente con la gracia de los sacramentos, por el ministerio de los sacerdotes perdona los pecados a quienes se arrepienten, con la Santa Unción consuela a los enfermos y con el Viático de su Cuerpo y Sangre alimenta la esperanza de vida eterna de quienes desean su venida. Ayudemos, pues con nuestro afecto y nuestra oración, a este hermano nuestro, que va a recibir estos tres sacramentos.

PENITENCIA

El sacerdote puede escuchar ahora la confesión sacramental del enfermo. Si no hay confesión sacramental, el sacerdote invita a todos a hacer el acto penitencial:

Hermanos, reconozcamos nuestros pecados, para que podamos participar dignamente en esta sagrada celebración.

Se hace una breve pausa.

Todos: Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos, que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

El sacerdote concluye:

El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

El sacramento de la penitencia o el acto penitencial pueden concluirse con la indulgencia plenaria para el momento de la muerte, la cual es concedida por el sacerdote al enfermo:

Yo, por autoridad recibida de la Sede Apostólica, te concedo la indulgencia plenaria y el perdón de todos tus pecados, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
R/. Amén.

PROFESIÓN DE FE BAUTISMAL

Si las condiciones del enfermo lo permiten, se hace la profesión de fe bautismal. El sacerdote, en pocas palabras, hace una introducción adecuada y pregunta luego al enfermo:

V/. ¿Crees en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra?
R/. Sí, creo.

V/. ¿Crees en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que nació de santa María Virgen, murió y fue sepultado, resucitó de entre los muertos y está sentado a la derecha del Padre?
R/. Sí, creo.

V/. ¿Crees en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de los muertos y la vida eterna?
R/. Sí, creo.

ORACIÓN DE LOS FIELES

Si las condiciones del enfermo lo permiten, se hace después una breve Oración de los fieles, con las siguientes invocaciones, las cuales pueden adaptarse a las circunstancias del enfermo y de sus acompañantes, a fin de que expresen mejor su oración:

Oremos por nuestro hermano N. e invoquemos al Señor, que ahora lo fortalecerá con sus sacramentos.

V/. Para que contemple en nuestro hermano enfermo la faz de su hijo sufriente, roguemos al Señor.
R/. Escucha, Señor, nuestra oración.
O bien: Te rogamos, óyenos.

V/. Para que lo afiance y lo conserve en su amor, roguemos al Señor.
R/. Escucha, Señor, nuestra oración.
O bien: Te rogamos, óyenos.

V/. Para que le conceda su fuerza y su paz, roguemos al Señor.
R/. Escucha, Señor, nuestra oración.
O bien: Te rogamos, óyenos.

CONFIRMACIÓN

Si el sacramento de la confirmación se confiere dentro de este rito continuo, el sacerdote procede como se indica en el rito de la Confirmación de un enfermo en peligro de muerte. Luego, omitida la imposición de las manos de la unción de los enfermos, se prosigue con la bendición del óleo, si debe hacerse, y con el rito de la sagrada unción.

UNCIÓN DEL ENFERMO

El sacerdote, sin decir nada, impone las manos sobre la cabeza del enfermo.

Si se ha de bendecir el óleo, el sacerdote hace la bendición:

Bendice, Señor, este óleo y bendice también a tu hijo (hija) N., que está enfermo(a) y va a ser ungido(a).

Inmediatamente, el sacerdote toma el óleo sagrado y unge al enfermo en la frente y en las manos, mientras dice:

V/. Por esta Santa Unción y por su bondadosa misericordia, te ayude el Señor con la gracia del Espíritu Santo.
R/. Amén.

V/. Para que, libre de tus pecados, te conceda la salvación y te conforte en tu enfermedad.
R/. Amén.

VIÁTICO

V/. Ahora, hermanos, oremos juntos a Dios, nuestro Padre, con la oración que nuestro Señor Jesucristo nos enseñó.

Todos: Padre nuestro...

V/. Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
R/. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.

V/. El cuerpo de Cristo.
R/. Amén.

Después de dar la comunión al enfermo, el sacerdote añade:

V/. El mismo Señor te guarde y te lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

RITO DE CONCLUSIÓN

El sacerdote dice la siguiente oración:

Oremos: Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, te pedimos confiadamente que el Cuerpo Santísimo (la Sangre Santísima) de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que nuestro hermano (nuestra hermana) acaba de recibir, le alivie los sufrimientos del cuerpo y del espíritu y le sea remedio eficaz para alcanzar la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

V/. La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.
R/. Amén.

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Sagrada Unción sin Viático

[Latín]

 

Si, por circunstancias especiales, hay que administrar a un enfermo que está en próximo peligro de muerte solamente la Unción, sin el Viático, se observará el rito de la unción tal como se desarrolla en el rito continuo, comenzando con la monición previa a la penitencia o al acto penitencial.

Se puede hacer la siguiente monición:

Hermanos carísimos, nuestro Señor Jesucristo, por boca del apóstol Santiago, nos exhortó, diciendo: “¿Hay alguno enfermo? Llame a los responsables de la comunidad, que recen por él y lo unjan con aceite, invocando al Señor. La oración hecha con fe dará la salud al enfermo y el Señor hará que se levante; si, además, tiene pecados, se le perdonarán”. Pongamos, pues, a nuestro hermano enfermo en manos de Cristo, que lo ama y puede curarlo, para que le conceda alivio y salud.

UNCIÓN DEL ENFERMO

El sacerdote, sin decir nada, impone las manos sobre la cabeza del enfermo.

Si se ha de bendecir el óleo, el sacerdote hace la bendición:

Bendice, Señor, este óleo y bendice también a tu hijo (hija) N., que está enfermo(a) y va a ser ungido(a).

Inmediatamente, el sacerdote toma el óleo sagrado y unge al enfermo en la frente y en las manos, mientras dice:

V/. Por esta Santa Unción y por su bondadosa misericordia, te ayude el Señor con la gracia del Espíritu Santo.
R/. Amén.

V/. Para que, libre de tus pecados, te conceda la salvación y te conforte en tu enfermedad.
R/. Amén.

Después de la unción, el sacerdote dice una de las oraciones finales del rito de la unción de los enfermos, escogiendo la que se acomode mejor al estado del enfermo. Por ejemplo:

Te rogamos, Redentor nuestro, que, por la gracia del Espíritu Santo, cures la debilidad de este enfermo, sanes sus heridas y perdones sus pecados; aparta de él todo cuanto pueda afligir su alma y su cuerpo, y por tu misericordia devuélvele la perfecta salud espiritual y corporal, para que, restablecido por tu bondad, pueda volver al cumplimiento de sus acostumbrados deberes. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

[Índice]

Unción bajo condición

 

Si el sacerdote duda de si el enfermo vive todavía, se acerca al enfermo y dice:

Hermanos, oremos con fe por nuestro hermano N. y pidamos al Señor que se digne visitarlo con su misericordia y confortarlo con la santa unción.

Todos: Te rogamos, óyenos.

Inmediatamente, el sacerdote unge al enfermo, modificando la fórmula de la unción de este modo:

Si vives, por esta santa unción y por su bondadosa misericordia, te ayude el Señor con la gracia del Espíritu Santo.
R/. Amén.

El sacerdote añade:

Para que, libre de tus pecados, te conceda la salvación y te conforte en tu enfermedad.
R/. Amén.

[Índice]

Bautismo (Fórmula brevísima)

[Latín]

 

En peligro de muerte también los laicos pueden administrar este Sacramento. En caso de necesidad urgente, es suficiente que el ministro derrame agua sobre la cabeza del que va a ser bautizado, si es posible en presencia de uno o dos testigos, diciendo:

N., yo te bautizo en el nombre del Padre (primera infusión de agua), y del Hijo (segunda infusión de agua), y del Espíritu Santo (tercera infusión de agua).

[Índice]

Confirmación (Fórmula brevísima)

[Latín]

 

En caso de extrema necesidad, basta con hacer la unción con el santo Crisma y pronunciar la fórmula sacramental.

Se procede del siguiente modo: con la extremidad del dedo pulgar de la mano derecha del ministro empapado de Crisma, traza la señal de la cruz en la frente del confirmando, diciendo:

N., recibe por esta señal el don del Espíritu Santo.

El confirmado, si puede, responde: Amén.

[Índice]

Absolución sacramental (Fórmula brevísima)

[Latín]

 

En el caso de peligro de muerte inminente es suficiente que el sacerdote diga las palabras esenciales de la fórmula de la absolución, mientras hace la señal de la cruz:

Yo te absuelvo de tus pecados, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

[Índice]

Unción de enfermos (Fórmula brevísima)

[Latín]

 

Si no se dispone de óleo bendecido, el sacerdote bendice aceite vegetal diciendo:

V/. Bendice, Señor, este óleo y también al enfermo que con él será ungido.

En caso de urgente necesidad, el sacerdote unge al enfermo en la frente y en las manos mientras dice:

V/. Por esta Santa Unción y por su bondadosa misericordia te ayude el Señor con la gracia del Espíritu Santo.
R/. Amén.

V/. Para que, libre de tus pecados, te conceda la salvación y te conforte en tu enfermedad.
R/. Amén.

V/. Y ahora, todos juntos, invoquemos a Dios con la oración que el mismo Cristo nos enseñó:

Todos: Padre nuestro.

[Índice]

Absolución de censuras

[Latín]

 

Cuando el sacerdote, conforme a la norma de Derecho, absuelve a algún penitente de una censura, fuera del sacramento de la penitencia, se usa la siguiente fórmula:

Por la potestad que se me ha concedido, yo te absuelvo del vínculo de excomunión (o suspensión, o entredicho), en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
R/. Amén.

[Índice]

Fórmula de Bendición Apostólica para el momento de la muerte

[Latín]

 

El sacerdote, tras atender espiritualmente (Penitencia, Unción de enfermos, acto penitencial) al enfermo en peligro de muerte, puede concederle la indulgencia plenaria con las siguientes palabras:

Yo, por la facultad que me concede la Sede Apostólica, te concedo la indulgencia plenaria y la remisión de todos los pecados, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
R/. Amén.

Si no hay sacerdote, la Iglesia concede esa misma indulgencia plenaria con tal que esa persona haya rezado habitualmente algunas oraciones a lo largo de su vida. En este caso, la Iglesia suple las tres condiciones habituales para ganar la indulgencia plenaria.

[Índice]

Oraciones por los difuntos

[Índice]

 

•   Recomendación del alma

•   Oraciones ante la capilla ardiente

•   Oraciones por algunos difuntos

•   Responso (I)

•   Responso (II)

•   Vigilia por el difunto

•   Preces y bendición del sepulcro

•   Responso final en el cementerio

•   Oraciones para el 2 de noviembre

•   Oración por los difuntos (bizantina)

•   Dies iræ (Himno de difuntos)

Recomendación del alma

 

En la vida y en la muerte somos del Señor (Rm 14,8).

Oración

Alma cristiana, al salir de este mundo, marcha en el nombre de Dios Padre todopoderoso, que te creó, en el nombre de Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que murió por ti, en el nombre del Espíritu Santo, que sobre ti descendió. Entra en el lugar de la paz y que tu morada esté junto a Dios en Sión, la ciudad santa, con Santa María Virgen, Madre de Dios, con San José y todos los ángeles y santos.
R/. Amén.

Acoge, Señor, en tu reino a tu siervo para que alcance la salvación, que espera de tu misericordia.
R/. Amén.

V/. Libra, Señor, a tu siervo de todos sus sufrimientos.
R/. Amén.

V/. Libra, Señor, a tu siervo, como libraste a Noé del diluvio.
R/. Amén.

V/. Libra, Señor, a tu siervo, como libraste a Abrahám del país de los caldeos.
R/. Amén.

V/. Libra, Señor, a tu siervo, como libraste a Job de sus padecimientos.
R/. Amén.

V/. Libra, Señor, a tu siervo, como libraste a Moisés del poder del faraón.
R/. Amén.

V/. Libra, Señor, a tu siervo, como libraste a Daniel de la fosa de los leones.
R/. Amén.

V/. Libra, Señor, a tu siervo, como libraste a los tres jóvenes del horno ardiente y del poder del rey inicuo.
R/. Amén.

V/. Libra, Señor, a tu siervo, como libraste a Susana de la falsa acusación.
R/. Amén.

V/. Libra, Señor, a tu siervo, como libraste a David del rey Saúl y de las manos de Goliat.
R/. Amén.

V/. Libra, Señor, a tu siervo, como libraste a Pedro y Pablo de la cárcel.
R/. Amén.

V/. Libra, Señor, a tu siervo, por Jesús, nuestro salvador, que por nosotros sufrió muerte cruel y nos obtuvo la vida eterna.
R/. Amén.

Señor Jesús, Salvador del mundo, te encomendamos a N. y te rogamos que lo recibas en el gozo de tu reino, pues por él bajaste a la tierra. Y aunque haya pecado en esta vida, nunca negó al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, sino que permaneció en la fe y adoró fielmente al Dios que hizo todas las cosas.

Se puede rezar la Salve.

Tras el fallecimiento (convenientemente de rodillas):

V/. Venid en su ayuda, santos de Dios; salid a su encuentro, ángeles del Señor.
R/. Recibid su alma y presentadla ante el altísimo.

V/. Cristo, que te llamó, te reciba, y los ángeles te conduzcan al regazo de Abrahám.
R/. Recibid su alma y presentadla ante el altísimo.

V/. Dale, Señor el descanso eterno, y brille para él la luz perpetua.
R/. Recibid su alma y presentadla ante el altísimo.

Oremos: Te pedimos, Señor, que tu siervo N., muerto ya para este mundo, viva para ti, y que tu amor misericordioso borre los pecados que cometió por fragilidad humana. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R/. Amén.

[Índice]

Oraciones por los difuntos

 

Oraciones ante la capilla ardiente (Formulario III)

Antífona: ¡Dichoso el que ha muerto en el Señor! Que descanse ya de sus fatigas y que sus obras lo acompañen.

Preces

Pidamos por nuestro hermano (nuestra hermana) a Jesucristo, que ha dicho: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí no morirá para siempre”.

Tú que resucitaste a los muertos, concede la vida eterna a nuestro hermano (nuestra hermana).
R/. Te lo pedimos, Señor.

Tú que desde la cruz prometiste el paraíso al buen ladrón, acoge a nuestro hermano (nuestra hermana).
R/. Te lo pedimos, Señor.

Tú que experimentaste el dolor de la muerte y resucitaste gloriosamente del sepulcro, concede a nuestro hermano (nuestra hermana) la vida feliz de la resurrección.
R/. Te lo pedimos, Señor.

Tú que lloraste ante la tumba de tu amigo Lázaro, dígnate enjugar las lágrimas de quienes lloramos la muerte de nuestro hermano (nuestra hermana).
R/. Te lo pedimos, Señor.

Oración: Señor, nuestra vida es corta y frágil; la muerte que contemplamos hoy nos lo recuerda. Pero tú vives eternamente, y tu amor es más fuerte que la muerte. Llenos, pues, de confianza, ponemos en tus manos a nuestro hermano (nuestra hermana) N., que acaba de dejarnos. Perdónale sus faltas y acógelo (acógela) en tu reino, para que viva feliz en tu presencia por los siglos de los siglos.
R/. Amen.

Se puede continuar con las siguientes oraciones:

V/. Señor, ten piedad.
R/. Señor, ten piedad.

V/. Cristo, ten piedad.
R/. Cristo, ten piedad.

V/. Señor, ten piedad.
R/. Señor, ten piedad.

Padrenuestro...

Oración: Escucha, Señor, nuestras súplicas y ten misericordia de tu siervo (sierva) N., para que no sufra castigo por sus pecados, pues deseó cumplir tu voluntad; y, ya que la verdadera fe lo (la) unió aquí, en la tierra, al pueblo fiel, que tu bondad ahora lo (la) una al coro de los ángeles y elegidos. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

V/. Señor, dale el descanso eterno.
R/. Y brille sobre él (ella) la luz eterna.

V/. Descanse en paz.
R/. Amén.

V/. Su alma y las almas de todos los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz.
R/. Amén.

V/. Podéis ir en paz.
R/. Demos gracias a Dios.

[Otras oraciones por los difuntos--->]

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Oraciones diversas por algunos difuntos

[Latín]

 

Por un difunto:

Suba nuestra oración a tu presencia, Señor, y que la alegría eterna acoja a nuestro hermano N. Tú que lo creaste a tu imagen y lo hiciste tu hijo de adopción por el bautismo, concédele ahora entrar en posesión de la herencia prometida. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

En el aniversario de la muerte:

Oh Señor, Dios del perdón, concede al alma de tu siervo(a) N., de quien conmemoramos el aniversario de la muerte, la morada de la paz, el reposo de la bienaventuranza y el esplendor de tu luz. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

Por el Papa:

Oh Dios, que, en tu providencia, elegiste para Sumo Pontífice a tu siervo nuestro Papa N., concede a quien fue Vicario de tu Hijo en la tierra ser recibido por Él mismo en la gloria eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

Por el obispo:

Dios Todopoderoso, te rogamos que tu siervo N., nuestro Obispo, a quien encomendaste el cuidado de tu familia, entre en el gozo eterno de su Señor con el abundante fruto de su labor pastoral. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

Por un sacerdote:

Te rogamos, Señor, que escuches bondadoso las oraciones que te presentamos por la salvación de tu servidor N., sacerdote, para que se alegre perpetuamente en la compañía de los santos, él que en la tierra desempeñó fielmente el ministerio sacerdotal en honor de tu nombre. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

Por los padres (1):

¡Oh Dios, que nos has mandado honrar padre y madre!, ten misericordia de mi padre (madre//mis padres) y haz que nos reunamos un día en la claridad de tu gloria. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

Por los padres (2):

Oremos: Oh, Dios que nos mandaste honrar al padre y a la madre, apiádate clemente de las almas de nuestros padres, y perdónales sus pecados; y haz que los veamos en el gozo de la eterna caridad. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

Por un niño que ha muerto:

Dios de amor y de clemencia, que en los planes de tu sabiduría has querido llamar a Ti, desde el mismo umbral de la vida, a este niño, a quien hiciste hijo tuyo de adopción en el bautismo, escucha con bondad nuestra plegaria y reúnenos un día con él en tu gloria, donde creemos que vive ya contigo. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

Por un joven difunto:

Oh Dios, que riges el curso de la vida humana, te encomendamos a tu siervo N., cuya muerte prematura lloramos, para que le concedas vivir la perenne juventud de tu bienaventuranza. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

Por un difunto fallecido tras larga enfermedad:

Oh Dios, que permitiste que nuestro hermano N. te sirviera en los dolores de una larga enfermedad, te rogamos que este tu siervo, que imitó en la tierra el ejemplo de paciencia de tu Hijo, obtenga en el cielo el premio de tu gloria. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

Por un difunto muerto repentinamente:

Oh Señor, imploramos tu inmensa bondad, a fin de que quienes lloramos la muerte repentina de nuestro hermano N., tengamos confianza de que ha pasado a disfrutar de tu compañía en el cielo. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

Por los hermanos, parientes, amigos y bienhechores:

Oremos: ¡Oh Dios, que concedes el perdón de los pecados y quieres la salvación de los hombres!, por intercesión de Santa María la Virgen, y de todos los santos, concede a nuestros hermanos, parientes y bienhechores que han salido ya de este mundo alcanzar la eterna bienaventuranza. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

Por todos los fieles difuntos:

Oremos: Oh Dios, Creador y Redentor de todos los fieles, concede a las almas de tus siervos y siervas el perdón de todos los pecados, para que consigan por nuestras piadosas suplicas la indulgencia que siempre desearon. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

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Oraciones por los difuntos (Responso) (I)

[Latín]

 

V/. No te acuerdes, Señor, de mis pecados.
R/. Cuando vengas a juzgar al mundo por medio del fuego.

V/. Señor, Dios mío, dirige mis pasos en tu presencia.
R/. Cuando vengas a juzgar al mundo por medio del fuego.

V/. Concédele(s), Señor, el descanso eterno, Y que le(s) alumbre la luz eterna.
R/. Cuando vengas a juzgar al mundo por medio del fuego.

Señor, ten piedad, Cristo, ten piedad, Señor, ten piedad.

Padre nuestro...

V/. Libra, Señor, su(s) alma(s).
R/. De las penas del infierno.

V/. Descanse(n) en paz.
R/. Amén.

V/. Señor, escucha mi oración.
R/. Y llegue a ti mi clamor.

Los sacerdotes añaden:

V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.

Oración: Te rogamos, Señor, que absuelvas el alma de tu siervo/a N. de todo vínculo de pecado, para que viva en la gloria de la resurrección, entre tus santos y elegidos. Por Cristo nuestro Señor.
R/. Amén.

V/. Concédele(s) Señor, el descanso eterno.
R/. Y brille para él (ella//ellos) la luz eterna.

V/. Descanse(n) en paz.
R/. Amén.

V/. Su(s) alma(s) y las de todos los fieles difuntos descansen en paz, por la misericordia del Señor.
R/. Amén.

[Otras oraciones por los difuntos--->]

[Índice]

Oraciones por los difuntos (Responso) (II)

[Latín]

 

V/. No te acuerdes, Señor, de mis pecados.
R/. Cuando vengas a juzgar al mundo por medio del fuego.

V/. Señor, Dios mío, dirige mis pasos en tu presencia.
R/. Cuando vengas a juzgar al mundo por medio del fuego.

V/. Concédele(s), Señor, el descanso eterno, Y que le(s) alumbre la luz eterna.
R/. Cuando vengas a juzgar al mundo por medio del fuego.

V/. Señor, ten piedad.
R/. Cristo, ten piedad, Señor, ten piedad.

Padre nuestro…

V/. Libra, Señor, su alma (sus almas).
R/. De las penas del infierno.

V/. Descanse (descansen) en paz.
R/. Amén.

V/. Señor, escucha mi oración.
R/. Y llegue a ti mi clamor.

V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.

Oremos: Te rogamos, Señor, que absuelvas el alma de tu siervo (de tu sierva) N. de todo vínculo de pecado, para que viva en la gloria de la resurrección, entre tus santos y elegidos. Por Cristo nuestro Señor.

[Otras oraciones por los difuntos--->]

[Índice]

Vigilia por el difunto

 

Es muy aconsejable que, según las costumbres y posibilidades de cada lugar, los amigos y familiares del difunto se reúnan en la casa del difunto o en la funeraria para celebrar una vigilia de oración.

Esta vigilia la preside un sacerdote o un diácono o, en su defecto, un laico.

Hermanos: Es lógico vuestro dolor, pues siempre duele la separación de los seres que amamos. Pero en este momento tengamos confianza en el Señor, que nos dice: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviaré”. Por eso, vamos a escuchar su palabra de consuelo y a orar con la confianza de los hijos de Dios.

V/. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
R/. Amén.

V/. Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordia y Dios del consuelo, que nos alienta en todas nuestras tribulaciones.
R/. Amén.

Salmo Responsorial

Salmo 23

V/. El Señor es mi pastor, nada me falta.
R/. El Señor es mi pastor, nada me falta.

El Señor es mi pastor, nada me falta, en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas; me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. R/.

Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. R/.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término. R/.

O bien (Salmo 129):

V/. Mi alma espera en el Señor.
R/. Mi alma espera en el Señor.

Desde el hondo a Ti grito, Señor; Señor, escucha mi voz; estén tus oídos atentos a la voz de mi suplica. R/.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero de ti procede el perdón, y así infundes respeto. R/.

Confío en el Señor, mi alma espera y confía en su palabra, mi alma aguarda al Señor mucho más que a la aurora el centinela. R/.

Porque del Señor viene la misericordia, la redención copiosa. Y Él redimirá a Israel de todos sus delitos. R/.

V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.

Se añade la siguiente oración:

Oremos: Señor nuestro, que eres amor, recibe en tu presencia a tu hijo(a) N., a quien has llamado de esta vida. Perdónale todos sus pecados, bendícelo(a) con tu luz y paz eternas, levántalo(a) para que viva para siempre con todos tus santos en la gloria de la resurrección. Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor.
R/. Amén.

O bien:

Oremos: Presta oídos, Señor, a las oraciones con que, suplicantes, imploramos tu misericordia, para que el alma de tu siervo(a) N., que has hecho salir de este mundo, alcance de ti el lugar de la luz y de la paz, y viva para siempre en la compañía de los santos. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

Otras oraciones por el Difunto

El ministro saluda a los presentes, les demuestra su simpatía les ofrece el consuelo de la fe, utilizando la siguiente fórmula u otras parecidas:

Hermanos, en estos momentos de dolor el Señor está con nosotros y nos conforta con sus palabras: “Felices los que lloran, porque serán consolados”.

El ministro dice a continuación una de las siguientes oraciones para encomendar a la persona recién muerta a la misericordia y bondad de Dios.

Oremos: Dios todopoderoso y eterno, escucha nuestras oraciones en favor de tu hijo(a) N., a quien has llamado de esta vida a tu presencia. Concédele gozar de la luz, la felicidad y la paz. Hazlo(a) pasar con seguridad las puertas de la muerte y vivir para siempre con todos tus santos, iluminado(a) por la luz que prometiste a Abraham y a todos sus descendientes en la fe. Líbralo(a) de todo mal y en el gran día de la resurrección y la recompensa, resucítalo(a) junto con todos tus santos. Perdónale sus pecados y concédele la vida eterna en tu Reino. Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor.
R/. Amén.

O bien:

Dios de misericordia y de amor, ponemos en tus manos amorosas a nuestro(a) hermano(a) N. En esta vida tú le demostraste tu gran amor; y ahora que ya está libre de toda preocupación, concédele la felicidad y la paz eterna. Su vida terrena ha terminado ya; recíbelo(a) ahora en el paraíso, en donde ya no habrá dolores, ni lágrimas ni penas, sino únicamente paz y alegría con Jesús, tu Hijo, y con el Espíritu Santo, para siempre.
R/. Amén.

Lectura Bíblica

Lc 23, 44-46

Uno de los presentes o el ministro proclaman la palabra de Dios:

Lectura del santo Evangelio según San Lucas

Como al mediodía, se ocultó el sol y todo el país quedó en tinieblas hasta las tres de la tarde. En ese momento la cortina del Templo se rasgó por la mitad, y Jesús gritó muy fuerte: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu», y al decir estas palabras, expiró.

Palabra del Señor.
R/. Gloria a Ti, Señor Jesús.

Letanía

Uno de los presentes puede ir guiando a los demás al rezar una breve forma de letanía a los santos. Se pueden incluir otros santos, especialmente los santos patronos de la persona difunta, de la familia, de la parroquia y otros santos a quienes la persona difunta haya tenido devoción particular.

Santos de Dios, ¡vengan en su ayuda!

¡Salgan a encontrarlo(a), ángeles de Dios!

Santa María, Madre de Dios / ruega por él (ella).

San José / ruega por él (ella).

San Pedro y san Pablo / rogad por él (ella).

Se puede añadir la siguiente oración:

Oremos

Señor Dios de misericordia, escucha nuestras oraciones y compadécete de tu hijo(a) N., a quien has llamado de esta vida. Recíbelo(a), junto con todos tus santos en tu Reino de luz y de paz. Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor.
R/. Amén.

El ministro introduce el padrenuestro con estas u otras palabras semejantes:

Dios es infinitamente misericordioso para redimirnos; oremos como Jesús nos enseñó:

Todos dicen: Padre nuestro...

El ministro termina con la siguiente oración:

Señor Jesús, redentor nuestro, tú te entregaste voluntariamente a la muerte para que todos pudiéramos salvarnos y pasar de la muerte a una vida nueva. Escucha, Señor, nuestras oraciones y mira con amor a tu pueblo, que ora entristecido por la muerte de su hermano(a) N. Señor Jesús, santo y compasivo: perdónale sus pecados. Con tu muerte nos has abierto las puertas de la vida a aquellos que creemos en ti. No permitas que nuestro(a) hermano(a) se aparte de ti; al contrario, con tu supremo poder concédele gozar de la luz, la alegría y la paz en el cielo, en donde vives tú para siempre.
R/. Amén.

Para descanso de los presentes, el ministro puede concluir estas oraciones con una simple bendición o con un gesto simbólico, por ejemplo, haciendo la señal de la cruz en la frente del difunto. El sacerdote o el diácono pueden rociar el cuerpo con agua bendita.

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Preces y bendición del sepulcro

 

Si el sepulcro no está bendecido, se bendice antes de depositar el cuerpo en él.

Oremos: Señor Jesucristo, tú permaneciste tres días en el sepulcro, dando así a toda sepultura un carácter de espera en la esperanza de la resurrección.

Concede a tu siervo reposar en la paz de este sepulcro hasta que tú, resurrección y vida de los hombres, le resucites y le lleves a contemplar la luz de tu rostro. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Dicha la oración, si existe la costumbre, el sacerdote rocía con agua bendita e inciensa el sepulcro y el cuerpo del difunto, a no ser que esto se haga dentro del rito de la última recomendación.

Rito de Inhumación

El acto de sepultar al difunto se hace inmediatamente o al final del rito, según la costumbre del lugar. Mientras se coloca el cuerpo en el sepulcro, o en otro momento oportuno, el sacerdote puede decir:

Dios todopoderoso ha llamado a nuestro(a) hermano(a) y nosotros ahora enterramos su cuerpo, para que vuelva a la tierra de donde fue sacado. Con la fe puesta en la resurrección de Cristo, primogénito de los muertos, creemos que él transformará nuestro cuerpo humillado y lo hará semejante a su cuerpo glorioso. Por eso encomendamos nuestro hermano(a) al Señor, para que lo(a) resucite en el último día y lo(a) admita en la paz de su Reino.

Si hay homilía junto al sepulcro, téngase en este momento. Si también se hace junto al sepulcro la última recomendación y despedida, téngase en lugar de las siguientes preces finales. En este caso el rito de última recomendación y despedida concluye las exequias.

Preces Finales

Seguidamente el sacerdote puede decir las siguientes preces:

V/. Pidamos por nuestro hermano(a) N. a Jesucristo, que ha dicho: «Yo soy; la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá, y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre».

V/. Señor, tú que lloraste en la tumba de Lázaro, dígnate enjugar nuestras lágrimas.
R/. Te lo pedimos, Señor.

V/. Tú que resucitaste a los muertos, dígnate dar la vida eterna a nuestro hermano(a).
R/. Te lo pedimos, Señor.

V/. Tú que perdonaste en la cruz al buen ladrón y le prometiste el paraíso, dígnate perdonar y llevar al cielo a nuestro hermano(a).
R/. Te lo pedimos, Señor.

V/. Tú que has purificado a nuestro hermano en el agua del Bautismo y lo ungiste con el óleo de la confirmación, dígnate admitirlo entre tus santos y elegidos.
R/. Te lo pedimos, Señor.

V/. Tú que alimentaste a nuestro hermano con tu Cuerpo y tu Sangre, dígnate también admitirlo en la mesa de tu Reino.
R/. Te lo pedimos, Señor.

V/. Y a nosotros, que lloramos su muerte, dígnate confortar nos con la fe y la esperanza de la vida eterna.
R/. Te lo pedimos Señor.

Después todos pueden recitar el Padrenuestro, o el celebrante puede decir esta oración:

Señor, ten misericordia de tu siervo(a), para que no sufra castigo por sus faltas, pues deseó cumplir tu voluntad. La verdadera fe lo(a) unió aquí, en la tierra, al pueblo fiel, que tu bondad lo(a) una ahora al coro de los ángeles y elegidos. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

V/. Dale, Señor, el descanso eterno.
R/. Brille para él (ella) la luz perpetua.

Como conclusión del rito puede entonarse algún canto apropiado. Después el sacerdote bendice y despide al pueblo.

V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.

V/. La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros y os acompañe siempre.
R/. Amén.

V/. Podéis ir en paz.
R/. Demos gracias a Dios.

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Responso final en el cementerio

 

Oremos: A tus manos, Padre de bondad, encomendamos el alma de nuestro/a hermano/a, con la firme esperanza de que resucitará en el último día, con todos los que han muerto en Cristo. Te damos gracias por todos los dones con que le (la) enriqueciste a lo largo de su vida; en ellos reconocemos un signo de amor y de la comunión de los santos. Dios de misericordia, acoge las oraciones que te presentamos por este/a hermano/a nuestro/a que acaba de dejarnos y ábrele las puertas de tu mansión. Y a sus familiares y amigos, y a todos nosotros, los que hemos quedado en este mundo, concédenos consolarnos con palabras de fe, hasta que también nos llegue el momento de volver a reunirnos con él (ella), junto a ti, en el gozo de tu reino eterno. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R/. Amén.

V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.

V/. El Dios de todo consuelo, que con amor inefable creó al hombre y, en la resurrección de su Hijo, ha dado a los creyentes la esperanza de resucitar, derrame sobre vosotros su bendición.
R/. Amén.

V/. Él conceda el perdón de toda culpa a los que vivís aún en este mundo y otorgue a los que han muerto el lugar de la luz y de la paz.
R/. Amén.

V/. Y a todos conceda vivir eternamente felices con Cristo, al que proclamamos resucitado de entre los muertos.
R/. Amén.

V/. Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros y os acompañe siempre.
R/. Amén.

V/. Podéis ir en paz.
R/. Demos gracias a Dios.

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Tres Oraciones para el día dos de noviembre

[Latín]

Oremos:

Por los fieles del Opus Dei y los socios de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz fallecidos y por los bienhechores difuntos:

Oh Dios, que concedes el perdón de los pecados y quieres la salvación de los hombres, por intercesión de Santa María, la Virgen, y de San José, de San Josemaría y de todos los Santos, concede a los fieles del Opus Dei y a los socios de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz fallecidos, así como a los bienhechores que han salido ya de este mundo, alcanzar la eterna bienaventuranza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Por los Abuelos y por los padres y familiares fallecidos de los fieles del Opus Dei y de los socios de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz:

Oremos. Oh Dios, que nos has mandado honrar padre y madre y amar a nuestros allegados; ten misericordia de los padres de nuestro Fundador, así como de nuestros propios padres y parientes, perdona sus pecados y haz que nos reunamos un día con ellos en la claridad de tu gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Por todos los fieles difuntos:

Oremos. Oh Dios, Creador y Redentor de todos los hombres, concede a tus siervos el perdón de sus pecados, para que consigan, por medio de nuestras súplicas, la misericordia que siempre desearon. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R/. Amén.

V/. Dales, Señor, el descanso eterno.
R/. Y brille para ellos la luz eterna.

V/. Descansen en paz.
R/. Amén.

V/. Sus almas y las almas de todos los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz.
R/. Amén.

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Oración por los difuntos

 

Tradición bizantina.

Dios de los espíritus y de toda carne, que sepultaste la muerte, venciste al demonio y diste la vida al mundo.

Tú, Señor, concede al alma de tu difunto siervo N., el descanso en un lugar luminoso, en un oasis, en un lugar de frescura, lejos de todo sufrimiento, dolor o lamento.

Perdona las culpas por él cometidas de pensamiento, palabra y obra, Dios de bondad y misericordia; puesto que no hay hombre que viva y no peque, ya que Tú sólo eres Perfecto y tu Justicia es justicia eterna y tu Palabra es la Verdad.

Tú eres la Resurrección, la Vida y el descanso del difunto, tu siervo N.

Oh Cristo Dios nuestro. Te glorificamos junto con el Padre no engendrado y con tu santísimo, bueno y vivificante Espíritu.

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Himno Dies iræ

[Latín]

 

Dies iræ –“Día de la ira”– es un famoso himno latino del siglo XIII atribuido al franciscano Tomás de Celano (1200-1260), amigo y biógrafo de San Francisco de Asís. Este himno se usó como secuencia en la Misa de Réquiem Católico romana hasta la revisión del Misal Romano de 1970).

Día de la ira; día aquél
en que los siglos se reduzcan a cenizas;
como testigos el rey David y la Sibila.

¡Cuánto terror habrá en el futuro
cuando el juez haya de venir
a juzgar todo estrictamente!

La trompeta, esparciendo un sonido admirable
por los sepulcros de todos los reinos
reunirá a todos los hombres ante el trono.

La muerte y la Naturaleza se asombrarán,
cuando resucite la criatura
para que responda ante su juez.

Aparecerá el libro escrito
en que se contiene todo
y con el que se juzgará al mundo.

Así, cuando el juez se siente
lo escondido se mostrará
y no habrá nada sin castigo.

¿Qué diré yo entonces, pobre de mí?
¿A qué protector rogaré
cuando ni los justos estén seguros?

Rey de tremenda majestad
tú que, al salvar, lo haces gratuitamente,
sálvame, fuente de piedad.

Acuérdate, piadoso Jesús
de que soy la causa de tu calvario;
no me pierdas en este día.

Buscándome, te sentaste agotado
me redimiste sufriendo en la cruz
no sean vanos tantos trabajos.

Justo juez de venganza
concédeme el regalo del perdón
antes del día del juicio.

Grito, como un reo;
la culpa enrojece mi rostro.
Perdona, señor, a este suplicante.

Tú, que absolviste a Magdalena
y escuchaste la súplica del ladrón,
me diste a mí también esperanza.

Mis plegarias no son dignas,
pero tú, al ser bueno, actúa con bondad
para que no arda en el fuego eterno.

Colócame entre tu rebaño
y sepárame de los machos cabríos
situándome a tu derecha.

Tras confundir a los malditos
arrojados a las llamas voraces
hazme llamar entre los benditos.

Te lo ruego, suplicante y de rodillas,
el corazón acongojado, casi hecho cenizas:
hazte cargo de mi destino.

Día de lágrimas será aquel día
en que resucitará, del polvo
para el juicio, el hombre culpable.

A ese, pues, perdónalo, oh Dios.
Señor de piedad, Jesús,
concédeles el descanso. Amén.

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Bendiciones

[Índice]

 

•   Bendición con el Santísimo

•   Antífonas Marianas para la Bendición

•   Bendición de la mesa

•   Bendición de viaje

•   Bendición de personas

•   Bendición de objetos de piedad

•   Bendición e imposición del escapulario

•   Bendición del agua fuera de la Misa

•   Bendición de un vehículo

•   Bendición del lugar de trabajo

Bendiciones relacionadas con la familia

•   Bendición de una casa

•   Bendición de la familia y el hogar

•   Bendición de los aros en esponsales

•   Consagración a la Virgen y a Jesús del niño no nacido

•   Bendición de la mujer antes del parto

•   Bendición de la mujer antes del parto (Rito breve)

•   Bendición de la mujer después del parto

•   Bendición de la mujer después del parto (Rito breve)

Bendiciones de Navidad

•   Bendición de la Corona de Adviento

•   Bendición del Belén

•   Bendición del árbol de Navidad

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Bendición de la mesa

[Latín]

 

Cuando es un sacerdote –o un diácono– quien bendice la mesa, dice, comenzando con las manos juntas:

Oremos.

Se santigua, mientras continúa diciendo:

Bendícenos, Señor, a nosotros

Bendice los alimentos, haciendo una cruz sobre ellos con la mano derecha, mientras prosigue diciendo:

y a estos alimentos

Y con las manos juntas ante pectus termina:

que por tu bondad vamos a recibir. Por Cristo nuestro Señor.
R/. Amen.

El que preside la mesa dice a continuación: Danos, Señor, tu Bendición. Y el sacerdote prosigue con las manos juntas ante pectus:

El Rey de la Gloria eterna nos haga partícipes de la mesa celestial.
R/. Amen.

[Para la acción de gracias-->]

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Bendición de viaje

[Latín]

 

Colocada ante él la persona o personas que van a recibir la bendición, el sacerdote une primero las manos ante pectus, extiende después los brazos hacia adelante. Las manos deben quedar con los dedos extendidos y unidos, a la altura de la parte superior del pecho, y con el pulgar derecho sobre el izquierdo, en forma de cruz. En esa posición dice:

Por la intercesión de Santa María que tengan (tengamos // tengas // tenga), un buen viaje, que el Señor esté en su (nuestro // tu // mi) camino y sus Ángeles les acompañen (nos acompañen // y su Ángel te / me acompañe).

Une las manos ante pectus, y da la bendición: con la mano izquierda infra pectus, hace con la derecha extendida la señal de la Cruz, mientras dice:

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

El sacerdote une las manos ante pectus, y quien o quienes reciben la bendición contestan: Amén.

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Bendición de personas

[Latín]

 

Quien o quienes van a recibir la bendición se arrodillan –si es posible y oportuno– ante el sacerdote. Este extiende los brazos sobre las personas con las palmas de las manos extendidas y paralelas al suelo –o bien extiende, eleva y une las manos– mientras dice:

La Bendición de Dios Omnipotente,

Después, con la mano izquierda infra pectus, hace con la derecha extendida la señal de la Cruz, mientras dice:

Padre, Hijo y Espíritu Santo,

Y termina con las manos unidas ante pectus, diciendo:

descienda sobre ti (ustedes) y permanezca siempre.

A lo que se responde: Amén.

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Bendición de objetos de piedad

[Latín]

 

Para bendecir uno o más objetos de piedad puede emplearse la llamada fórmula breve. Esta consiste en trazar la señal de la cruz con la mano derecha sobre los objetos de piedad –mientras la mano izquierda los sujeta o bien se coloca extendida infra pectus–, diciendo:

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

A lo que se responde: Amén.

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Bendición e imposición del escapulario

 

La bendición e imposición del escapulario se puede hacer de varios modos. Transcribimos aquí la fórmula incluida en el Bendicional, con las adaptaciones y añadidos necesarios.

Ritos iniciales

V/. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.
R/. Amén.

V/. La gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, de quien, por el Hijo nacido de la Virgen, procede todo bien, estén con todos vosotros.
R/. Y con tu espíritu.

El celebrante instruye a los presentes sobre el significado del escapulario, acerca de la especial protección de la Virgen y sus privilegios, y de los deberes y obligaciones que asumen, con las palabras que vea más convenientes.

Bendición de los que van a recibir el escapulario

El celebrante, con las manos extendidas, dice:

Oh Dios, inicio y complemento de nuestra santidad, que llamas a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad a los que han renacido del agua y del Espíritu Santo, mira con bondad a estos servidores tuyos, que reciben con devoción este escapulario en honor de santa María Virgen, y haz que sean imagen de Cristo, tu Hijo, y así, terminado felizmente su paso por esta vida, con la ayuda de la Virgen Madre de Dios, sean admitidos al gozo de tu mansión. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

Bendición de los escapularios

Señor nuestro Jesucristo, Salvador del género humano, bendice con tu diestra este hábito que, por tu amor y el de tu Madre la Virgen María del Monte Carmelo, van a llevar con devoción tus siervos, a fin de que por la intercesión de tu misma Madre y defendidos del maligno espíritu, perseveren en tu gracia hasta la muerte: Que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R/. Así sea.

El sacerdote rocía los escapularios con agua bendita.

Imposición del escapulario

El sacerdote impone el escapulario a cada fiel diciendo la fórmula que sigue. Si son muchos los que van a recibir el escapulario, puede decir la fórmula una sola vez, al inicio, en plural, e imponer después el escapulario a cada uno.

Recibe este hábito y compórtate de tal manera que con ayuda de la Santísima Virgen, para gloria de la santísima Trinidad y para el bien de la Iglesia y de los hombres, te esfuerces cada día más en vestirte de Cristo y hacer que su vida se manifieste en la tuya.
R/. Amén.

Al terminar el rito de la imposición, añade:

Por la imposición de este escapulario habéis sido admitidos en la familia del Carmelo, para que podáis servir con mayor dedicación a Cristo y a su Iglesia. Para que lo consigáis con más perfección, yo, con la potestad que se me ha concedido, os admito a la participación de todos los bienes espirituales de esta familia religiosa.

El celebrante los rocía a todos con agua bendita, sin decir nada.

Bendición final

V/. El Dios todopoderoso os bendiga con su misericordia y os llene de la sabiduría eterna.
R/. Amén.

V/. Él aumente en vosotros la fe y os dé la perseverancia en el bien obrar.
R/. Amén.

V/. Atraiga hacia sí vuestros pasos y os muestre el camino del amor y de la paz.
R/. Amén.

V/. Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre vosotros.
R/. Amén.

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Bendición del agua fuera de la Misa

[Latín]

 

Ritos iniciales

El celebrante empieza, diciendo:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
R/. Amén.

Luego el celebrante saluda a los presentes, diciendo:

Dios, que del agua y del Espíritu Santo, nos ha hecho nacer de nuevo en Cristo, esté con todos vosotros.
R/. Y con tu espíritu.

El celebrante, según las circunstancias, dispone a los presentes para la celebración de la bendición, con estas palabras u otras semejantes:

Con esta bendición del agua, recordamos a Cristo, agua viva, así como el sacramento del bautismo, en el cual nacimos de nuevo del agua y del Espíritu Santo. Siempre, pues, que seamos rociados con este agua o que nos santigüemos con ella al entrar en la iglesia o dentro de nuestras casas, daremos gracias a Dios por su don inexplicable, y pediremos su ayuda para vivir siempre de acuerdo con las exigencias del bautismo, sacramento de la fe, que un día recibimos.

Lectura de la Palabra de Dios

Luego uno de los presentes, o el mismo celebrante, hace una breve lectura de la sagrada Escritura (Jn 7, 37-39).

Escuchad ahora, hermanos, las palabras del santo Evangelio según San Juan.

El último día, el más solemne de las fiestas, Jesús, en pie, gritaba:

–“El que tenga sed, que venga a mí; el que cree en mí, que beba. Como dice la Escritura: de sus entrañas manarán torrentes de agua viva”.

Decía esto refiriéndose al Espíritu que habían de recibir los que creyeran en Él.

Palabra del Señor.
R/. Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración de Bendición

Luego el celebrante dice:

Oremos.

Después de una breve pausa de silencio, el celebrante, con las manos extendidas, dice la oración de bendición:

Bendito seas, Señor, Dios todopoderoso, que te has dignado bendecirnos y transformarnos interiormente en Cristo, agua viva de nuestra salvación; haz, te pedimos, que los que nos protegemos con la aspersión o el uso de este agua sintamos, por la fuerza del Espíritu Santo, renovada la juventud de nuestra alma y andemos siempre en una vida nueva. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R/. Amén.

O bien:

Señor, Padre santo, dirige tu mirada sobre nosotros, que, redimidos por tu Hijo, hemos nacido de nuevo del agua y del Espíritu Santo en la fuente bautismal; concédenos, te pedimos, que todos los que reciban la aspersión de este agua queden renovados en el cuerpo y en el alma y te sirvan con limpieza de vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R/. Amén.

Después de la oración de bendición, el celebrante rocía con el agua bendecida a los presentes, diciendo, según las circunstancias:

Que este agua nos recuerde nuestro bautismo en Cristo, que nos redimió con su muerte y resurrección.
R/. Amén.

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Bendición de un vehículo

 

El ministro, al comenzar la celebración, dice:

Nuestro auxilio es el nombre del Señor.
R/. Que hizo el cielo y la tierra.

Uno de los presentes, o el mismo ministro, lee un breve texto de la Sagrada Escritura, por ejemplo (Jn 16, 6):

Dijo Jesús: "Yo soy el camino, y la verdad y la vida. Nadie va al Padre, sino por Mí".

O bien (Mt 22, 37a.39b-40):

Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Estos dos mandamientos sostienen la ley entera y los profetas.

Luego el ministro, si es sacerdote o diácono, con las manos extendidas, si es laico con las manos juntas, dice la oración de bendición:

Oremos. Dios todopoderoso, creador del cielo y la tierra, que, en tu gran sabiduría, encomendaste al hombre hacer cosas grandes y bellas, te pedimos por los que usen este vehículo: que recorran su camino con precaución y seguridad, eviten toda imprudencia peligrosa para los otros, y, tanto si viajan por placer o por necesidad, experimenten siempre la compañía de Cristo, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

O bien, para un barca:

Oremos. Atiende, Señor, nuestras súplicas, con las que imploramos tu clemencia, para que alejes de esta barca todo vendaval adverso y domines con tu poder la turbulencia de las olas; así, los que en ella naveguen, salvaguardados con tu protección, podrán ver realizados sus deseos y llegar salvos al puerto anhelado. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R/. Amén.

Según las circunstancias, el ministro rocía con agua bendita a los presentes y al vehículo.

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Bendición del lugar de trabajo

 

Ritos iniciales

El ministro, al comenzar la celebración, dice:

Jesucristo puso de manifiesto la gran dignidad del trabajo cuando él mismo, la Palabra del Padre hecha carne, quiso ser llamado hijo del carpintero y trabajar humildemente con sus propias manos. Así alejó la antigua maldición del pecado que pesaba sobre el trabajo y convirtió el trabajo humano en fuente de bendición. En efecto, el hombre, realizando fielmente su trabajo y todo lo que se refiere al progreso temporal y ofreciéndolo humildemente a Dios, se purifica a sí mismo, perfecciona la obra de la creación con su inteligencia y habilidad, ejercita la caridad, se hace capaz de ayudar a los que son más pobres que él y, asociándose a Cristo redentor, se perfecciona en el amor a él.

El anfitrión, si lo desea, puede hacer una introducción a este acto y expresar palabras de acogida para pedir al Señor la bendición del lugar de trabajo. Continúa el sacerdote:

Alabemos, pues, a Dios y pidámosle que derrame su bendición sobre este lugar y especialmente sobre todos aquellos que desempeñen tareas en este lugar.

Liturgia de la Palabra

Escuchemos ahora la Palabra del Señor.

(Mt 25, 14-30)

Lectura del Evangelio según san Mateo:

Dijo Jesús a sus discípulos. El Reino de los Cielos se asemeja también a un hombre que, al ausentarse, llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó.

Enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos. En cambio el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor.

Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos. Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: “Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado”. Su señor le dijo: “¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor”. Llegándose también el de los dos talentos dijo: “Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado”. Su señor le dijo: “¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor”.

Llegándose también el que había recibido un talento dijo: “Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo”. Mas su señor le respondió: “Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos. Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes”.

Palabra del Señor.
R/. Gloria a ti, Señor Jesús.

Salmo responsorial

Antífona: Haz prósperas, Señor, las obras de nuestras manos.

Antes que naciesen los montes o fuera engendrado el orbe de la tierra, desde siempre y por siempre tú eres Dios.
Todos: Haz prósperas, Señor, las obras de nuestras manos.

Tú reduces el hombre a polvo diciendo: “Retornad, hijos de Adán”. Mil años en tu presencia, son un ayer que pasó, una vela nocturna.
Todos: Haz prósperas, Señor, las obras de nuestras manos.

Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato. Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo? Ten compasión de tus siervos.
Todos: Haz prósperas, Señor, las obras de nuestras manos.

Por la mañana sácianos de tu misericordia, y toda nuestra vida será alegría y júbilo. Que tus siervos vean tu acción, y sus hijos, tu gloria.
Todos: Haz prósperas, Señor, las obras de nuestras manos.

Plegaria de alabanza y acción de gracias

Sacerdote:

Dios, nuestro Señor, que creó el mundo y lo llenó de maravillas como signo de su poder, santificó también en sus orígenes el trabajo del hombre para que éste, sometiéndose humildemente a la bondad del Creador, se dedicara con perseverancia a perfeccionar, de día en día, la obra de la creación.

Roguémosle, pues diciendo: Señor, todos los días te bendeciré, por siempre jamás alabaré tu nombre.

Todos: Señor, todos los días te bendeciré, por siempre jamás alabaré tu nombre.

Lector 1: Bendito seas, Señor, que has dado el trabajo para que, con nuestra inteligencia y nuestros brazos, nos dediquemos con empeño a perfeccionar las cosas creadas.

Todos: Señor, todos los días te bendeciré, por siempre jamás alabaré tu nombre.

Lector 2: Bendito seas, Señor, que quisiste que tu Hijo, hecho hombre por nosotros, trabajara como humilde artesano.

Todos: Señor, todos los días te bendeciré, por siempre jamás alabaré tu nombre.

Lector 3: Bendito seas, Señor, que has hecho que en Cristo nos fuera llevadero el yugo y ligera la carga de nuestro trabajo.

Todos: Señor, todos los días te bendeciré, por siempre jamás alabaré tu nombre.

Lector 4: Bendito seas, Señor, que en tu providencia nos exiges que procuremos hacer nuestro trabajo con la máxima perfección.

Todos: Señor, todos los días te bendeciré, por siempre jamás alabaré tu nombre.

Lector 5: Bendito seas, Señor, que te dignas aceptar nuestro trabajo como una ofrenda y como una penitencia saludable, motivo de alegría para los hermanos y ocasión de ayudar a nuestro prójimo.

Todos: Señor, todos los días te bendeciré, por siempre jamás alabaré tu nombre.

Lector 6: Bendito, seas, Señor, que elevas a la sublime dignidad de la Eucaristía el pan y el vino, frutos de nuestro trabajo.

Todos: Señor, todos los días te bendeciré, por siempre jamás alabaré tu nombre.

Sacerdote:

Danos, Padre, guardar siempre en nuestro trabajo un ambiente de alegría y que nuestra creación y trabajo haga la vida de muchos más humana y más cercana a tu voluntad.
R/. Amén.

Peticiones

Sacerdote:

Con toda humildad, Señor, queremos pedirte que te hagas presente entre nosotros, como prometiste hacerlo cuando nos reuniéramos en tu nombre. Queremos abrir las puertas y ventanas de este lugar donde realizamos nuestro trabajo cotidiano, para que te enseñorees en él. Pero más importante aún, queremos abrir nuestros corazones para que tú entres y reines en ellos en la certeza que es allí, en el amor, donde nace y termina todo.

Te repetimos todos: Guía, Padre, las obras de nuestras manos.

Todos: Guía, Padre, las obras de nuestras manos.

Lector 1: Señor, queremos invitarte a ser parte de esta comunidad de trabajo; queremos que seas nuestro socio y presidas nuestros esfuerzos, de manera que nada de lo que hagamos sea hecho a tus espaldas.

Todos: Guía, Padre, las obras de nuestras manos.

Lector 2: Te solicitamos, Señor, nos guíes y nos entusiasmes a hacer un trabajo digno de ti; que no nos conformemos sino con lo mejor que cada uno pueda ofrecer; que no transemos en los principios en que toda buena obra debe inspirarse; que nunca se nos olvide que somos criaturas tuyas y que, como tales, debemos respetarnos, apoyarnos y ser cada uno responsable del otro, independiente de qué parte del trabajo nos corresponda realizar.

Todos: Guía, Padre, las obras de nuestras manos.

Lector 3: Señor, queremos pedirte que nuestras intenciones sean entendidas y valoradas por nuestros clientes y amigos. Pero también queremos pedirte que cuando así no ocurra, como te ocurrió a ti, Señor, nos des algo de tu mansedumbre para saber aceptarlo.

Todos: Guía, Padre, las obras de nuestras manos.

Lector 4: Señor, que cuando nuestras fuerzas flaqueen y queramos transar en nuestros principios, nos des una última inspiración para hacer lo correcto.

Todos: Guía, Padre, las obras de nuestras manos.

Lector 5: Señor, junto con hacer todas estas peticiones, queremos ofrecerte nuestras mejores intenciones, poniendo a tus pies nuestros esfuerzos presentes y futuros, para que lo que hagamos lleve siempre el sello de tu Amor.

Todos: Guía, Padre, las obras de nuestras manos.

Sacerdote:

Señor, te invitamos, Señor, a tomar posesión de este lugar de trabajo y de cada uno de los que aquí laboran.
R/. Amén.

Bendición

Si el sacerdote desea bendecir el agua en ese momento, puede decir:

Bendito seas, Señor, por esta agua que limpia, refresca y despierta la vida. Te rogamos la conviertas en instrumento del Espíritu Santo, para que este lugar y quienes trabajan en él sean santificados por ella y te sirvan con limpieza de vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R/. Amén.

Si se desea hacer una oración de exorcismo, el sacerdote puede decir:

Invocamos al Dios todopoderoso para que, con su poder, aleje todo influjo maligno del demonio de este lugar de trabajo y de quienes aquí laboran: Que en este lugar, el demonio nunca ejerza su poder. Que en este lugar, surja Dios Padre Todopoderoso, surja Dios Hijo Salvador, surja Dios Espíritu Santo Santificador; que se alce María Santísima, Madre y Reina Victoriosa y todos los ángeles y santos del cielo, en especial San Miguel Arcángel, San José y todos los santos patronos de quienes aquí trabajan; que se dispersen sus enemigos y huyan de su presencia los que los odian.
R/. Amén.

Oración de bendición. El sacerdote dice:

Oh Dios, tu Hijo Jesús, con el trabajo de sus manos, elevó la dignidad del trabajo humano y nos concedió el don inestimable de colaborar con nuestro trabajo a su obra redentora; concede a tus fieles la bendición que esperan de ti para que, dedicándose a transformar con habilidad y creatividad las cosas que tú has creado, reconozcan su dignidad y se alegren de aliviar, con su esfuerzo, las necesidades de la familia humana, para alabanza de tu gloria, Dios, Padre providentísimo, que diste al hombre la tarea de contribuir con su trabajo a perfeccionar la creación y a que los bienes creados alcancen a todos, bendice a los que ocupan este lugar de trabajo y haz que, observando en él la justicia y la caridad, la creatividad y solidaridad, puedan alegrarse de contribuir al bien común y al progreso de la comunidad humana.

Todos: Amén.

Si se desea hacer la Consagración a la Virgen, se puede añadir:

Consagrémonos a María Santísima, y pidamos a ella, que trabajó en su hogar estrechamente unida a Cristo, su Hijo, que nos acompañe constantemente e implore para nosotros la gracia de realizar un trabajo responsable, fecundo y solidario. Recemos juntos:

Todos:

Oh Señora mía, oh Madre mía, yo me ofrezco todo a ti, y en prueba de mi filial afecto te consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, oh Madre de bondad, guárdame, defiéndeme y utilízame como instrumento y posesión tuya, Amén.

Ahora el sacerdote puede recorrer las diferentes dependencias, rociando con agua bendita tanto el lugar como las personas allí presentes.

Consagración a la Virgen

Si se desea, se puede hacer la Consagración a la Virgen de cada uno de los que allí trabajan, con la siguiente oración:

¡Oh, Señora mía! ¡Oh, Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a Vos; y en prueba de mi filial afecto os consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Y ya que soy todo vuestro, Madre de bondad, guardadme y defendedme como cosa y posesión vuestra. Amén.

O bien (Ecuador):

Oh Señora mía, oh Madre mía, yo me ofrezco todo a ti, y en prueba de mi filial afecto te consagro en este día: mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, oh Madre de bondad, guárdame, defiéndeme y utilízame como instrumento y posesión tuya. Amén.

O bien se puede hacer la [Entronización de la Virgen de Guadalupe en un lugar de trabajo].

Rito final

El sacerdote:

Dios, Padre de bondad, que nos ha mandado ayudarnos en todo como verdaderos hermanos, dirija su mirada bondadosa sobre vosotros y sobre todos aquellos que aquí trabajen y acudan.

Todos: Amén.

Y a todos vosotros, que estáis presentes, os bendiga Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Todos: Amén.

[Índice]

Bendición de una casa

 

Ritos iniciales

Reunidos en el lugar adecuado los miembros de la familia con sus parientes y amigos, el que dirige la celebración dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
R/. Amén.

El que dirige la celebración, si es sacerdote o diácono, saluda a los presentes, diciendo:

La paz del Señor a esta casa y a todos los aquí presentes.
R/. Y con tu espíritu.

Si el que dirige la celebración es laico, saluda a los presentes, diciendo:

Que Dios, al que unánimes alabamos, nos conceda, por su Espíritu, estar de acuerdo entre nosotros, según Jesucristo.
R/. Amén.

Luego dispone a los presentes para la celebración, con estas palabras u otras semejantes:

Queridos hermanos, dirijamos nuestra ferviente oración a Cristo, que quiso nacer de la Virgen María y habitó entre nosotros, para que se digne entrar en esta casa y bendecirla con su presencia.

Cristo, el Señor, esté aquí, en medio de vosotros, fomente vuestra caridad fraterna, participe en vuestras alegrías, os consuele en las tristezas. Y vosotros, guiados por las enseñanzas y ejemplos de Cristo, procurad, ante todo, que esta nueva casa sea hogar de caridad, desde donde se difunda ampliamente la fragancia de Cristo.

Lectura de la Palabra de Dios

Escuchad ahora, hermanos, las palabras del santo Evangelio según san Lucas (Lc 10, 5-9).

Dijo el Señor a sus discípulos:

–Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz en esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa en casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: “Está cerca de vosotros el reino de Dios”.

Palabra del Señor.
R/. Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas alternativas: Gn 18, 1-10a; Mc 1, 29-30; Lc 10, 38-42; Lc 19, 1-9; Lc 24, 28-32.

Según las circunstancias, se puede decir o cantar un salmo responsorial u otro canto adecuado.

Salmo Responsorial 126 (127)

Antífona: El Señor nos construya la casa.

Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles; si el Señor no guarda la ciudad, en vano vigilan los centinelas. R/.

Es inútil que madruguéis, que veléis hasta muy tarde, que comáis el pan de vuestros sudores: ¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen! R/.

La herencia que da el Señor son los hijos; su salario, el fruto del vientre: son saetas en mano de un guerrero los hijos de la juventud. R/.

Dichoso el hombre que llena con ellas su aljaba: no quedará derrotado cuando litigue con su adversario en la plaza. R/.

El que dirige la celebración, según las circunstancias, exhorta brevemente a los presentes, explicándoles la lectura bíblica, para que perciban por la fe el significado de la celebración.

Preces

Sigue la plegaria común. Entre las invocaciones que aquí se proponen, el que dirige la celebración puede seleccionar las que le parezcan más adecuadas o añadir otras más directamente relacionadas con las circunstancias de los presentes o del lugar.

Con ánimo agradecido y gozoso invoquemos al Hijo de Dios, Señor de cielo y tierra, que, hecho hombre, habitó entre nosotros, y digamos: Quédate con nosotros, Señor.
R/. Quédate con nosotros, Señor.

Señor Jesucristo, que con María y José santificaste la vida doméstica, dígnate convivir con nosotros en esta casa, para que te reconozcamos como huésped y te honremos como cabeza. R/.

Tú, por quien todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado, haz que los habitantes de esta casa se vayan integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu. R/.

Tú que enseñaste a tus fieles a edificar su casa sobre piedra firme, haz que la vida de esta familia se apoye firmemente en tu palabra y, evitando toda división, te sirva con generosidad y de todo corazón. R/.

Tú que, careciendo de morada propia, aceptaste con el gozo de la pobreza la hospitalidad de los amigos, haz que todos los que buscan vivienda encuentren, con nuestra ayuda, una casa digna de este nombre. R/.

Oración de bendición

El que dirige la celebración, si es sacerdote o diácono, con las manos extendidas o, de lo contrario, con las manos juntas, añade:

Asiste, Señor, a estos servidores tuyos que, al inaugurar (hoy) esta vivienda, imploran humildemente tu bendición para que, cuando vivan en ella, sientan tu presencia protectora, cuando salgan, gocen de tu compañía, cuando regresen, experimenten la alegría de tenerte como huésped, hasta que lleguen felizmente a la estancia preparada para ellos en la casa de tu Padre. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

Después de la oración de bendición, el que dirige la celebración rocía con agua bendita a los presentes y la casa, diciendo:

Que este agua nos recuerde nuestro bautismo en Cristo, que nos redimió con su muerte y resurrección.
R/. Amén.

Conclusión del rito

El que dirige la celebración concluye el rito, diciendo:

Que la paz de Cristo actúe de árbitro en nuestro corazón, la palabra de Cristo habite entre nosotros en toda su riqueza, para que todo lo que de palabra o de obra realicemos, sea todo en Nombre del Señor.
R/. Amén.

Es aconsejable terminar el rito con un canto adecuado.

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Bendición de la familia y el hogar

 

Ritos iniciales

Antes de comenzar se sugiere distribuir las lecturas, oraciones y bendiciones. Es conveniente iniciar la celebración junto a una imagen religiosa adornada con flores y velas. Si es posible cantar, es conveniente hacerlo al inicio, después del Evangelio, antes o después de la aspersión.

Canto inicial:

Gracias al Dios Creador, gracias al Dios que es amor. Porque hizo nacer el amor humano para dar vida, para ser luz y camino en su creación Alégrense mares y montañas, alégrense el cielo y las estrellas, porque el Señor de la vida hizo nacer el amor Cante la vida en la tierra, cante la creación entera, porque el Señor de la vida hizo nacer el amor. Gracias a Dios Creador.

Saludo inicial

El sacerdote:

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
R/. Amén.

La gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con vosotros.
R/. Y con tu Espíritu.

Oremos: Señor Jesús, tú viviste treinta años en el hogar de Nazaret donde junto a José y María formaste una familia, imagen de la Santísima Trinidad. Hoy te venimos a pedir que bendigas esta familia con tu presencia. Transfórmala en una “pequeña iglesia doméstica”, donde reine la paz, el amor, la unidad y la alegría que tú trajiste al mundo. Te lo pedimos por la intercesión de María Santísima, Madre y Reina nuestra, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos
R/. Amén.

Salmo Responsorial

Salmo 127

V/. Ésta es la bendición del que ama al Señor.

Todos: Ésta es la bendición del que ama al Señor.

Dichoso el que ama al Señor y sigue sus caminos. Comerás del fruto de tu trabajo serás dichoso, te irá bien.

Todos: Ésta es la bendición del que ama al Señor.

Que el Señor te bendiga desde Sión, todos los días de tu vida; que veas a los hijos de tus hijos.

Todos: Ésta es la bendición del que ama al Señor.

Plegaria familiar

Al repartir las peticiones entre los miembros de la familia, la petición 4 la lee uno de los hijos y la 6 la lee el papá o la mamá.

El sacerdote:

Padre santo, como hijos reunidos en oración, por manos de Jesús y de María, llenos de confianza, te presentamos nuestras peticiones.

Lector 1: Padre bondadoso, te pedimos que nos ayudes a formar una verdadera familia cristiana donde reine la fe, el respeto y la paz. Con Cristo y María,

Todos: Padre, te lo pedimos.

Lector 2: Padre lleno de amor, te pedimos por las necesidades espirituales y materiales de cada uno de los miembros de nuestra familia. Con Cristo y María,

Todos: Padre, te lo pedimos.

Lector 3: Padre eterno, te pedimos que todos colaboremos en hacer de nuestra familia un hogar acogedor y alegre. Con Cristo y María,

Todos: Padre, te lo pedimos.

Lector 4 (hijo): Te pedimos, Padre, por nuestros padres para que nunca les falte el amor, la salud y el trabajo. Con Cristo y María,

Todos: Padre, te lo pedimos.

Lector 5: Padre lleno de misericordia, te pedimos que todas las personas puedan tener un hogar digno donde formar una familia sana del alma y del cuerpo. Con Cristo y María,

Todos: Padre, te lo pedimos.

Lector 6 (papá o mamá): Padre bondadoso, te pedimos por nuestros hijos, para que crezcan como Jesús en edad, en gracia y en sabiduría ante Dios y los hombres. Con Cristo y María,

Todos: Padre, te lo pedimos.

Lector 7: Padre, te pedimos por nuestros queridos difuntos, especialmente por NN. Con Cristo y María,

Todos: Padre, te lo pedimos.

Todos: En tu poder y tu bondad fundo mi vida. En ellos espero confiando como niño. Madre Admirable, en ti y en tu Hijo en toda circunstancia creo y confío ciegamente. Amén.

Alabanza y acción de gracias

El sacerdote:

Señor Jesús, después de presentar nuestras peticiones, también queremos elevar, por mediación tuya, nuestra acción de gracias a Dios por cuanto de él hemos recibido.

A cada advocación respondemos: Bendito seas por siempre, Señor.

Todos: Bendito seas por siempre, Señor.

Lector 1: Te alabamos, Señor, y te damos gracias, por el don inmenso que nos has concedidos de tener una familia, unida en la fe y el amor a ti, y un hogar donde tú nos permites habitar y crecer como familia.

Todos: Bendito seas por siempre, Señor.

Lector 2: Te alabamos y te damos gracias, Padre amoroso, porque nos has regalado cariño mutuo, salud y trabajo para disponer de un hogar propio.

Todos: Bendito seas por siempre, Señor.

Lector 3: Te alabamos, Padre, y de damos gracias por hacer realidad nuestros sueños y esperanzas, y porque María está siempre con nosotros.

Todos: Bendito seas por siempre, Señor.

Lector 4: Padre misericordioso, te agradecemos por el don de la fe que tú nos regalas y porque nos ayudas a fortalecer esta iglesia doméstica con tu bendición.

Todos: Bendito seas por siempre, Señor.

Lector 5 (papás): Padre bondadoso, te alabamos y te agradecemos por cada uno de los hijos que nos has regalado.

Todos: Bendito seas por siempre, Señor.

Lector 6 (hijos): Te alabamos, Padre bueno, y te damos gracias por todo cuanto hacen nuestros padres por nosotros.

Todos: Bendito seas por siempre, Señor.

Lector 7: Padre, te alabamos y te damos gracias por esta oportunidad que se nos brindas de bendecir nuestra familia y nuestro hogar.

Todos: Bendito seas por siempre, Señor.

Lector 8: Te alabamos y te damos gracias, Padre, por la alegría de saber que tú y tu Santísima Madre nos acompañarán siempre y nos ayudarán a crecer en generosidad.

Todos: Bendito seas por siempre, Señor.

El sacerdote:

Bendito seas, Dios nuestro Padre, por esta casa que diste como habitación a esta familia. Que tu bendición permanezca sobre ella y que tu Espíritu Santo penetre los corazones y las vidas de sus moradores, y los llene de amor a ti y al prójimo. Que todas las personas que entren en ella, encuentren una acogida llena de la bondad, del amor y de la paz que de ti proceden. Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo y nuestro hermano, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

Oración de los esposos

El sacerdote:

Padre Santo, escucha ahora la oración de quienes piden la bendición de esta familia.

Papá: Señor Jesús, hemos invocado tu nombre sagrado porque tú dijiste que donde dos o más se reuniesen en tu nombre tú estarías en medio de ellos.

Mamá: Ven, Señor, ven con María nuestra Madre y Reina; ven a habitar con nosotros en nuestro hogar que pide tu bendición y tu protección. Ven con tu palabra divina y guíanos con tu ejemplo y tu gracia por el camino que nos conduce a ser una auténtica familia cristiana.

Papá: Ven, Señor y quédate con nosotros; ven a habitar en medio de nuestra familia, en nuestro hogar. Con María, tu Madre y Compañera inseparable, te pedimos que nos envíes los dones del Espíritu Santo para crecer como familia en la fe, fortalecernos en la esperanza y hacer viva la comunión en el amor.

Papá y mamá: Ayúdanos, Señor, a desterrar todo vestigio de egoísmo, discordia y desesperanza con que el príncipe de las tinieblas quiera empañar la convivencia de nuestro hogar. Reina, Señor, en nuestra casa como reinaste en tu hogar de Nazaret. Que la constante compañía de María nos lleve a ser fieles seguidores tuyos y a cumplir el mandamiento de amarnos los unos a los otros así como tú nos amas. Así sea.

Bendición del agua

El sacerdote:

Bendito seas, Señor, por este agua que limpia, refresca y despierta la vida. Te rogamos la conviertas en instrumento del Espíritu Santo, para que los que moran en este hogar sean santificados por ella y te sirvan con limpieza de vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R/. Amén.

Bendición de la familia y del hogar

El sacerdote:

Bendito seas, Dios, Padre nuestro, por esta casa que, en tu amor, has concedido como habitación a esta familia. Derrama con abundancia tu bendición sobre ella y que la fuerza de tu Espíritu penetre los corazones y las vidas de los que la habitan. Aleja de este hogar toda discordia. Que todas las personas que frecuenten esta casa encuentren siempre en ella aquel amor y aquella paz que reinó en el hogar de Nazaret.

Que tú seas la cabeza que reine en este hogar y María, su corazón. Que el lazo del amor y la fe los mantenga inseparablemente unidos. Dales brillar e irradiar tu luz, siendo mensajeros de la Buena Nueva. Que su hogar sea acogedor y fuente de esperanza para todos aquellos que viven en él y para quienes lo visitan. Dios y Padre nuestro, guía a esta familia en tu sabia Providencia y nunca te apartes de su lado. Concédeles, por la intercesión de María, la plenitud de tu gracia para llegar a ser una familia santa, según tu designio de amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R/. Amén.

Aspersión del hogar con agua bendita

Continúa el sacerdote:

Que el Señor reine con su paz en esta familia y en este hogar y María los proteja con su manto.
Todos: Amén.

Que el Señor reine con su paz.
Todos: Amén.

Que el Señor reine con su bondad.
Todos: Amén.

Que el Señor reine con su verdad.
Todos: Amén.

El sacerdote recorre la casa aspergiendo con el agua bendita.

Oración dominical y a la Virgen

El sacerdote:

El Señor está reinando ahora en este hogar. Démonos cordialmente el saludo de paz.

Y todos se intercambian un saludo de paz. Continúa después el sacerdote:

Recemos juntos: Padre nuestro que estás en el cielo...

El sacerdote:

Querida Virgen María, te pedimos que tú seas siempre el corazón de esta familia que el Señor hoy ha bendecido en forma especial. Protégelos con tu manto, llévalos al corazón de tu Hijo. Haz de esta familia un reflejo de la Sagrada Familia de Nazaret, donde tú eras la Madre y Reina junto a José y tu Hijo divino.

Por eso, hoy nos consagramos a ti, diciendo:

Todos:

¡Oh, Señora mía! ¡Oh, Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a Vos; y en prueba de mi filial afecto os consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Y ya que soy todo vuestro, Madre de bondad, guardadme y defendedme como cosa y posesión vuestra. Amén.

O bien (Ecuador):

Oh Señora mía, oh Madre mía, yo me ofrezco todo a ti, y en prueba de mi filial afecto te consagro en este día: mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, oh Madre de bondad, guárdame, defiéndeme y utilízame como instrumento y posesión tuya. Amén.

O bien se puede hacer la [Entronización de la Virgen de Guadalupe en el hogar].

Rito final

El sacerdote:

Que el Señor esté con vosotros.
Todos: Y con tu Espíritu.

Que Dios Padre enriquezca su fe con alegría y paz.
Todos: Amén.

Que la palabra de Cristo les acompañe e ilumine siempre.
Todos: Amén.

Que el Espíritu Santo derrame sobre vosotros sus dones.
Todos: Amén.

Concluye el sacerdote:

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre vosotros y os acompañe siempre.
Todos: Amén.

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Bendición de los aros en esponsales

 

Monición introductoria

El sacerdote comienza con una sencilla monición:

Queridos hermanos:

Nos encontramos en esta bonita y sencilla ceremonia del intercambio de los aros, con vistas al cercano matrimonio de N. y N.

Bajo la mirada de la Virgen, van a santificar la última etapa del amor que les ha unido hasta hoy, antes de su próximo matrimonio.

Desde ahora deben sentirse más obligados a vivir como verdaderos cristianos, guardando fielmente los preceptos del Señor, para que puedan fundar un hogar auténticamente cristiano.

Desde el momento mismo de su matrimonio serán fundadores de nuevas familias: de la de ustedes dos, y de todas las que sucedan de ustedes con el correr de los años. Ellas están destinadas a dar a la sociedad buenos ciudadanos para que procuren el orden, la paz y la seguridad social; familias destinadas a acrecentar la Iglesia de Jesucristo con nuevos hijos de Dios; familias, en fin, destinadas a preparar los nuevos ciudadanos de la patria celestial y de la patria ecuatoriana.

Para alcanzar estos frutos, y para que sus descendientes sean buenos discípulos de Jesucristo, ustedes mismos, los primeros, deben llevar una vida íntegramente cristiana, guardando con fidelidad la Ley de Dios y las enseñanzas del Evangelio, tanto en su vida íntima y familiar, como en su vida pública y social.

N. y N.: al recordarles en presencia de sus familiares y amigos la obligación que tienen, como cristianos, de cumplir estos deberes, les auguramos toda clase de bienes; y pedimos al Señor que sus bendiciones desciendan copiosamente sobre ustedes, sobre sus familias, y particularmente sobre la que van a formar en el día muy cercano de su matrimonio.

Esto es lo que deseo para ustedes dos y es lo que voy a pedir al Señor, al bendecir ahora estos anillos que serán el signo de una sincera y honrada fidelidad prematrimonial, que, con la mutua entrega de ellos, se van a prometer.

Bendición de los aros y de los asistentes

Oremos: Señor, Creador y Conservador del género humano, que das la gracia sobrenatural y la eterna salvación, haz descender tu bendición sobre estos anillos, para que quienes los llevan en sus manos como signo de mutua fidelidad, se preparen cristianamente al matrimonio y lleguen a él con toda dignidad. Te lo pedimos por Cristo Nuestro Señor.
R/. Amén.

V/. Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes.
R/. Amén.

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Consagración a la Virgen y a Jesús del niño no nacido

 

Si es posible, hágase esta Consagración en la iglesia, ante el sagrario, donde se encuentre también presente una imagen de la Virgen.

El sacerdote:

Amada Madre Bendita, nos reunimos aquí en tu presencia y en la presencia de tu Hijo, Dios Todopoderoso, aquí presente [en el Sagrario] y en nuestros corazones. Te suplicamos, Madre Bendita, en unión con tu Esposo, el Espíritu Santo, que seas la protección de este niño en su nacimiento y a través de su vida. Te pedimos, Señora y Madre nuestra, que cubras con tu manto a este pequeñito y a su madre. Venimos a ti a consagrar a esta criatura a tu Corazón Inmaculado y al Corazón de tu Hijo. Por favor dale a este niño tu especial bendición ahora y por siempre, y cuídalo de todos los males del mundo. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
R/. Amén.

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Bendición de la mujer antes del parto

 

RITOS INICIALES

Reunida la familia o la comunidad de fieles, el ministro dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
R/. Amén.

Luego el ministro, si es sacerdote o diácono, saluda a la mujer y a los presentes, diciendo:

Jesucristo, el Hijo de Dios, que se hizo hombre en el seno de la Virgen María esté con todos vosotros.
R/. Y con tu espíritu.

Si el ministro es laico, en cambio, saluda a la mujer y a los presentes, diciendo:

Hermanos, bendigamos a Jesús, el Señor, que se hizo hombre en el seno de la Virgen María.

Todos responden:

Bendito seas por siempre, Señor.

O bien:

Amén.

El ministro dispone a la mujer y a los presentes a recibir la bendición con estas palabras u otras semejantes:

Dios es el Señor de toda vida y es él quien determina la existencia de cada hombre y, con su providencia, dirige y conserva su vida. Creemos que esto tiene aplicación sobre todo cuando se trata de una vida nacida de un matrimonio cristiano, vida que a su tiempo será enriquecida en el sacramento del bautismo con el don de la misma vida divina.

Esto es lo que quiere expresar la bendición de la madre antes del parto, para que aguarde con fe y esperanza el momento del parto y, cooperando con el amor de Dios, ame ya desde ahora con afecto maternal al fruto que lleva en su seno.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS

Luego el lector, uno de los presentes o el mismo ministro, lee un texto de la sagrada Escritura. Por ejemplo: Lc 1, 39-45.

Escuchad ahora, hermanos, las palabras del santo Evangelio según san Lucas.

Unos días después, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre y dijo a voz en grito:

–«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá».

Palabra del Señor.
R/. Gloria a Ti, Señor Jesús.

Otras lecturas posibles: Lc 1, 26-28; Lc 2, 1-14.

Salmo responsorial

Según la oportunidad, se puede decir o cantar un salmo responsorial u otro canto adecuado.

Sal 32 (33), 12 y 18. 20-21. 22 (R.: 5b)

R/. La misericordia del Señor llena la tierra.

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se escogió como heredad. Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia. R/.

Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo; con él se alegra nuestro corazón, en su santo nombre confiamos. R/.

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti. R/.

El ministro, según las circunstancias, exhorta brevemente a los presentes, explicándoles la lectura bíblica, para que perciban por la fe el significado de la celebración.

PRECES

Sigue la plegaria común. Entre las intercesiones que aquí se proponen, el ministro puede seleccionar las que le parezcan más adecuadas o añadir otras más directamente relacionadas con las circunstancias de la mujer o del lugar.

Alabemos debidamente a Cristo, el Señor, fruto bendito del vientre de María, que por el misterio de su Encarnación ha derramado en el mundo la gracia y la benevolencia, y digámosle:

R/. Bendito seas, Señor, por tu bondad y tu misericordia.

Tú que te dignaste hacerte hombre naciendo de una mujer, para que recibiéramos el ser hijos por adopción. R/.

Tú que no desdeñaste el seno de una madre, sino que quisiste que fueran proclamados dichosos el vientre que te llevó y los pechos que te criaron. R/.

Tú que en la Virgen María, bendita entre todas las mujeres, dignificaste el sexo femenino. R/.

Tú que en la cruz diste como Madre a la Iglesia a la misma que habías elegido por Madre tuya. R/.

Tú que fecundas a la Iglesia con nuevos hijos por el ministerio de las madres acrecentando la alegría y aumentando el gozo. R/.

ORACIÓN DE BENDICIÓN

El ministro, si es sacerdote o diácono, extiende, según las circunstancias, las manos sobre la mujer, o hace la señal de la cruz en su frente; si es laico, con las manos juntas. Entonces dice la oración de bendición:

Señor Dios, creador del género humano, cuyo Hijo, por obra del Espíritu Santo, quiso nacer de la Virgen María, para redimir y salvar a los hombres, librándolos de la deuda del antiguo pecado, atiende los deseos de esta hija tuya, que te suplica por el hijo que espera, concédele un parto feliz; que su hijo se agregue a la comunidad de los fieles, te sirva en todo y alcance finalmente la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.

Después de la oración de bendición, el ministro invita a todos los presentes a invocar la protección de la Santísima Virgen María, lo que puede hacerse con la recitación o el canto de la antífona:

Bajo tu protección nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos siempre de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.

En lugar de esta súplica pueden decirse también otras plegarias, por ejemplo, la antífona Alma Redemptoris Mater, el Ave María o la Salve.

CONCLUSIÓN DEL RITO

El ministro, si es sacerdote o diácono, vuelto hacia la mujer, concluye el rito, después de la invitación: Inclinaos para recibir la bendición, u otra semejante, diciendo:

Dios, fuente y origen de toda vida, te proteja con su bondad. R/. Amén.

Confirme tu fe, robustezca tu esperanza, aumente cada vez más tu caridad. R/. Amén.

En el momento del parto atienda tus súplicas y te ayude con su gracia. R/. Amén.

Finalmente bendice a todos los presentes, diciendo:

Y a todos vosotros, que estáis aquí presentes, os bendiga Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo. R/. Amén.

Si el ministro es laico, implora la bendición del Señor sobre la mujer y sobre todos los presentes, santiguándose y diciendo:

Dios, que por el parto de la santísima Virgen María, anunció y comunicó al género humano el gozo de la salvación eterna, nos bendiga y nos guarde. R/. Amén.

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Bendición de la mujer antes del parto (Rito breve)

 

El ministro dice:

Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

Todos responden:

Que hizo el cielo y la tierra.

Uno de los presentes, o el mismo ministro, lee un texto de la sagrada Escritura, por ejemplo: Is 44, 3:

Voy a derramar agua sobre lo sediento y torrentes en el páramo; voy a derramar mi aliento sobre tu estirpe y mi bendición sobre tus vástagos.

O bien: Lc 1, 41-42a:

En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!».

Luego el ministro, si es sacerdote o diácono, extendiendo las manos sobre la mujer, de lo contrario con las manos juntas, dice la oración de bendición:

Señor Dios, creador del género humano, cuyo Hijo, por obra del Espíritu Santo, quiso nacer de la Virgen María, para redimir y salvar a los hombres, librándolos de la deuda del antiguo pecado, atiende los deseos de esta hija tuya, que te suplica por el hijo que espera, concédele un parto feliz; que su hijo se agregue a la comunidad de los fieles, te sirva en todo y alcance finalmente la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.

FÓRMULA BREVÍSIMA

Según las circunstancias, el sacerdote o el diácono puede emplear la siguiente fórmula breve de bendición:

Dios, que por el parto de la santísima Virgen María, dio la alegría al mundo, llene de gozo santo tu corazón y os guarde sanos y salvos a ti y al hijo que esperas. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R/. Amén.

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Bendición de la mujer después del parto

 

RITOS INICIALES

Esta ceremonia se hace después de que el niño ha sido bautizado.

Reunida la familia o la comunidad de fieles, el ministro dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R/. Amén.

Luego el ministro, si es sacerdote o diácono, saluda a la mujer y a los presentes, diciendo:

Jesucristo, el Hijo de Dios, que por nuestra salvación se dignó nacer de la Virgen Madre, esté con todos vosotros.
R/. Y con tu espíritu.

O de otro modo adecuado.

Si el ministro es laico, saluda a la mujer y a los presentes, diciendo:

Hermanos, bendigamos a Jesús, el Señor, que por nuestra salvación se dignó nacer de la Virgen Madre.

Todos responden:

Bendito seas por siempre, Señor.

O bien:

Amén.

El ministro dispone a la mujer y a los presentes a recibir la bendición, con estas palabras u otras semejantes:

La comunidad cristiana ha recibido ya con gran alegría al hijo que diste a luz. En su bautismo hemos rogado también por ti, para que, consciente del don recibido y de la responsabilidad que has contraído en la Iglesia, proclames, unida a la Virgen María, las grandezas del Señor. Ahora, llenos de alegría, deseamos unirnos a ti en la acción de gracias, invocando sobre ti la bendición de Dios.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS

Luego el lector, uno de los presentes o el mismo ministro, lee un texto de la sagrada Escritura. Por ejemplo, 1S 1, 20-28:

Escuchad ahora, hermanos, las palabras del primer libro de Samuel.

En aquellos días, Ana concibió, dio a luz un hijo y le puso de nombre Samuel, diciendo: –«Al Señor se lo pedí».

Pasado un año, su marido Elcaná subió con toda la familia para hacer el sacrificio anual al Señor y cumplir la promesa. Ana se excusó para no subir, diciendo a su marido: –«Cuando destete al niño, entonces lo llevaré para presentárselo al Señor y que se quede allí para siempre».

Su marido Elcaná le respondió: –«Haz lo que te parezca mejor; quédate hasta que lo destetes. Y que el Señor te conceda cumplir tu promesa».

Ana se quedó en casa y crió a su hijo hasta que lo destetó. Entonces subió con él al templo del Señor, de Siló, llevando un novillo de tres años, una fanega de harina y un odre de vino.

Cuando mataron el novillo, Ana presentó el niño a Elí, diciendo: –«Señor, por tu vida, yo soy la mujer que estuvo aquí junto a ti, rezando al Señor. Este niño es lo que yo pedía; el Señor me ha concedido mi petición. Por ese se lo cedo al Señor de por vida, para que sea suyo».

Después se postraron ante el Señor.

Palabra de Dios.
R/. Te alabamos, Señor.

Pueden también leerse: 1S 2, 1-10; Lc 1, 67-69.

SALMO RESPONSORIAL

Según las circunstancias, se puede decir o cantar un salmo responsorial u otro canto adecuado.

Sal 127 (128), 1-2. 3. 4-6a (R.: 3c)

R/. Tus hijos, como renuevos de olivo.

Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien; R/.

Tu mujer, como parra fecunda, en medio de tu casa; tus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de tu mesa; R/.

Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor. Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida; que veas a los hijos de tus hijos. R/.

Después de la lectura, el ministro explica brevemente el texto de la sagrada Escritura, para que la madre y los presentes den gracias a Dios por el don recibido y para que todos, en la medida que corresponde a cada uno, asuman con seriedad la responsabilidad de la educación cristiana del niño.

ACCIÓN DE GRACIAS

Sigue la acción de gracias común. Entre las invocaciones que aquí se proponen, el ministro puede seleccionar las que le parezcan más adecuadas o añadir otras más directamente relacionadas con las circunstancias de la mujer o del lugar:

Demos gracias al Señor por la nueva vida que ha florecido en esta familia, diciendo:

R/. Te damos gracias, Señor.

Por el niño, que has dado felizmente a esta madre. R/.

Por la salud corporal de la que, gracias a ti, gozan la madre y su hijo. R/.

Por el bautismo recibido, que ha convertido el corazón de este niño en templo del Espíritu Santo. R/.

Por la serena alegría que, con este nacimiento, has infundido en el corazón de todos. R/.

Por todos los beneficios que tú nos otorgas sin cesar. R/.

Luego todos cantan o rezan el Magníficat. Pueden emplearse también otros himnos que expresen la acción de gracias.

ORACIÓN DE BENDICIÓN

Luego el ministro, si es sacerdote o diácono, con las manos extendidas, de lo contrario con las manos juntas, dice la oración de bendición:

Oh Dios, autor y protector de la vida humana, que has concedido a esta hija tuya el gozo de la maternidad, dígnate aceptar nuestra alabanza y escucha con bondad lo que te pedimos: que guardes de todo mal a la madre y a su hijo, que los acompañes siempre en el camino de esta vida y que, a su tiempo, los acojas en la felicidad de tu morada eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R/. Amén.

O bien:

Oh Dios, de quien desciende toda bendición y hacia quien sube la humilde súplica del que te bendice, concede a esta madre, ayudada por tu bendición, que se muestre agradecida contigo y tanto ella como su hijo se alegren siempre de tu protección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R/. Amén.

CONCLUSIÓN DEL RITO

El celebrante, si es sacerdote o diácono, vuelto hacia la mujer, concluye el rito, diciendo:

El Señor, Dios todopoderoso, que te ha concedido el gozo de la maternidad, se digne bendecirte, para que, del mismo modo que le agradeces el don de este hijo, puedas disfrutar con él de la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R/. Amén.

O bien, después de la invitación: Inclínate para recibir la bendición, u otra semejante, dice con las manos extendidas:

Dios, fuente y origen de toda vida, te proteja con su bondad.
R/. Amén.

Confirme tu fe, robustezca tu esperanza, aumente cada vez más tu caridad.
R/. Amén.

Conserve a tu hijo, le dé la salud del cuerpo y la sabiduría del entendimiento.
R/. Amén.

Finalmente bendice a todos los presentes, diciendo:

Y a todos vosotros, que estáis aquí presentes, os bendiga Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
R/. Amén.

Si el ministro es laico, implora la bendición del Señor sobre la mujer y sobre todos los presentes, santiguándose y diciendo:

La misericordia de Dios Padre todopoderoso, la paz de su Hijo único Jesucristo, la gracia y el consuelo del Espíritu Santo os proteja en la vida, para que, caminando a la luz de la fe, alcancéis los bienes prometidos. Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre todos nosotros.
R/. Amén.

Es aconsejable terminar la celebración con un canto adecuado.

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Bendición de la mujer después del parto (Rito breve)

 

El ministro dice:

Bendito sea el nombre del Señor.

Todos responden:

Ahora y por siempre.

Uno de los presentes, o el mismo ministro, lee un texto de la sagrada Escritura, por ejemplo, 1S 1, 27:

Este niño es lo que yo pedía; el Señor me ha concedido mi petición.

O bien, Lc 1, 68-69:

Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su servidor.

O bien 1Ts 5, 18:

Dad gracias en toda ocasión: ésta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús respecto de vosotros.

Luego el ministro, si es sacerdote o diácono, con las manos extendidas, de lo contrario con las manos juntas, dice la oración de bendición:

Oh Dios, de quien desciende toda bendición y hacia quien sube la humilde súplica del que te bendice, concede a esta madre, ayudada por tu bendición, que se muestre agradecida contigo y tanto ella como su hijo se alegren siempre de tu protección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R/. Amén.

FÓRMULA BREVÍSIMA

Según las circunstancias, el sacerdote o el diácono pueden usar la siguiente fórmula breve de bendición:

El Señor, Dios todopoderoso, que llenó de alegría el universo con el nacimiento de su Hijo, te bendiga y haga que te alegres siempre en el Señor por el nacimiento de tu hijo.
R/. Amén.

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Bendición de la Corona de Adviento

 

Ritos iniciales

Reunidos en el lugar adecuado los miembros de la familia con sus parientes y amigos, el que dirige la celebración dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
R/. Amén.

V/. Nuestro auxilio es el nombre del Señor.
R/. Que hizo el cielo y la tierra.

Monición introductoria

Al comenzar el nuevo año litúrgico vamos a bendecir esta corona con que inauguramos también el tiempo de Adviento. Sus luces nos recuerdan que Jesucristo es la luz del mundo. Su color verde significa la vida y la esperanza. El encender, semana tras semana, los cuatro cirios de la corona debe significar nuestra gradual preparación para recibir la luz de la Navidad.

Lectura de la Palabra de Dios

Escuchad ahora, hermanos, las palabras del profeta Isaías (Isaías 60, 1).

¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!

Oración de Bendición

Luego el que dirige la celebración, con las manos extendidas si es sacerdote o diácono, con las manos juntas si es laico, dice la oración de bendición:

Oremos: La tierra, Señor, se alegra en estos días, y tu Iglesia desborda de gozo ante tu Hijo, el Señor, que se avecina como luz esplendorosa, para iluminar a los que yacemos en las tinieblas de la ignorancia, del dolor y del pecado.

Lleno de esperanza en su venida, tu pueblo ha preparado esta corona con ramos del bosque y la ha adornado con luces.

Ahora, pues, que vamos a empezar el tiempo de preparación para la venida de tu Hijo, te pedimos, Señor, que, mientras se acrecienta cada día el esplendor de esta corona, con nuevas luces, a nosotros nos ilumines con el esplendor de aquel que, por ser la luz del mundo, iluminará todas las oscuridades. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

Y se enciende el cirio que corresponda según la semana de Adviento.

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Bendición del Belén

 

Ritos iniciales

Reunida la familia, el padre o la madre de la misma dice:

V/. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
R/. Amén.

El que dirige la celebración puede decir:

V/. Alabemos y demos gracias al Señor, que tanto amó al mundo que le entregó a su Hijo.
R/. Bendito seas por siempre, Señor.

Luego el que dirige la celebración dispone a los presentes para la bendición, con estas palabras u otras semejantes:

Durante estos días contemplaremos asiduamente en nuestro hogar este pesebre y meditaremos el gran amor del Hijo de Dios, que ha querido habitar con nosotros. Pidamos, pues, a Dios que el pesebre colocado en nuestro hogar avive en nosotros la fe cristiana y nos ayude a celebrar más intensamente estas fiestas de Navidad.

Lectura de la Palabra de Dios

Uno de los miembros de la familia lee un texto de la sagrada Escritura, por ejemplo:

Escuchad ahora, hermanos, las palabras del santo Evangelio según san Lucas (Lc 2, 4-7a).

En aquellos días, José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta. Y mientras estaban allí le llegó el tiempo del parto, y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre.

Palabra del Señor.
R/. Gloria a ti, Señor Jesús.

Después de la lectura, según las circunstancias, puede cantarse un canto adecuado.

Preces

Sigue la plegaria común:

V/. En este momento en que nos hemos reunido toda la familia para iniciar las fiestas de Navidad, dirijamos nuestra oración a Cristo, Hijo de Dios vivo, que quiso ser también hijo de una familia humana; digámosle: Por tu nacimiento, Señor, protege a esta familia.
R/. Por tu nacimiento, Señor, protege a esta familia.

V/. Oh Cristo, por el misterio de tu sumisión a María y a José enséñanos el respeto y la obediencia a quienes dirigen esta familia.
R/. Por tu nacimiento, Señor, protege a esta familia.

V/. Tú que amaste y fuiste amado por tus padres, afianza a nuestra familia en el amor y la concordia.
R/. Por tu nacimiento, Señor, protege a esta familia.

V/. Tú que estuviste siempre atento a las cosas de tu Padre, haz que en nuestra familia Dios sea honorificado.
R/. Por tu nacimiento, Señor, protege a esta familia.

V/. Tú que has dado parte de tu gloria a María y a José, admite a nuestros familiares, que otros años celebraban las fiestas de Navidad con nosotros, en tu familia eterna.
R/. Por tu nacimiento, Señor, protege a esta familia.

Oración de bendición

Luego el ministro, si es sacerdote o diácono, con las manos extendidas, si es laico, con las manos juntas, dice la oración de bendición:

Señor Dios, Padre nuestro, que tanto amaste al mundo que nos entregaste a tu Hijo único nacido de María la Virgen, dígnate bendecir este nacimiento y a la comunidad cristiana que está aquí presente, para que las imágenes de este Belén ayuden a profundizar en la fe a los adultos y a los niños. Te lo pedimos por Jesús, tu Hijo amado, que vive y reina por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

Conclusión del rito

El que dirige la celebración concluye el rito, santiguándose y diciendo:

Cristo, el Señor, que se ha aparecido en la tierra y ha querido convivir con los hombres nos bendiga y nos guarde en su amor.
R/. Amén.

[Índice]

Bendición del árbol de Navidad

 

La costumbre de colocar en los hogares cristianos un árbol adornado, durante las fiestas de Navidad, es recomendable, ya que este árbol puede recordar a los fieles que Cristo, nacido por nosotros en Belén, es el verdadero Árbol de la vida, Árbol del que fue separado el hombre a causa del pecado de Adán.

Conviene, pues, invitar a los fieles a que vean en este árbol, lleno de luz, a Cristo luz del mundo, que con su nacimiento nos conduce a Dios que habita en una luz inaccesible.

La bendición de este árbol la hará, ordinariamente, el padre o la madre al iniciarse las fiestas de Navidad y en ella conviene que participen todos los miembros de la familia.

Rito de bendición

El ministro, al comenzar la celebración, dice:

V/. Nuestro auxilio es el nombre del Señor.
R/. Que hizo el cielo y la tierra.

Lectura de la Palabra de Dios

Uno de los presentes, o el mismo ministro, lee un breve texto de la sagrada Escritura, por ejemplo Isaías 60, 13:

Vendrá a ti, Jerusalén, el orgullo del Líbano, con el ciprés y el abeto y el pino, para adornar el lugar de mi santuario y ennoblecer mi estado.

Palabra de Dios.
R/. Te alabamos, Señor.

Oración de bendición

Luego el ministro, si es sacerdote o diácono, con las manos extendidas, si es laico, con las manos juntas, dice la oración de bendición:

Oremos: Bendito seas, Señor y Padre nuestro, que nos concedes recordar con fe en estos días de Navidad los misterios del nacimiento de Jesucristo. Concédenos, a quienes hemos adornado este árbol y lo hemos embellecido con luces, vivir también a la luz de los ejemplos de la vida santa de tu Hijo y ser enriquecidos con las virtudes que resplandecen en su santa infancia. Por Jesucristo Nuestro Señor.
R/. Amén.

Según las circunstancias, el ministro rocía con agua bendita a los presentes y el árbol.

[Índice]

Preces Selectæ

[Index alphabeticus-->]

[Preces in lingua hispanica-->]

 

•   Preces communis

•   Orationes ad Missam

•   Piæ exercitationes cotidianæ

•   Ad Deum Unum et Trinum

•   Ad Sanctissimam Eucharistiam

•   In honorem Beatæ Mariæ Virginis

•   In honorem Sancto Ioseph

•   Aliæ oraciones et piæ exercitationes

•   Preces sacerdotum

Preces communis

[Index]

 

•   Per signum crucis

•   Pater noster

•   Ave Maria

•   Gloria Patri

•   Gloria in excelsis

•   Veni, Sancte Spiritus

•   O Domina mea!

•   Memorare

•   Salve

•   Confiteor (Missa)

•   Confiteor

•   Credo (Symbolum Apostolorum)

•   Credo in unum Deum

Per signum crucis

[Hispanicus]

 

Al santiguarse

In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.

Al signarse

Per signum crucis de inimícis nostris líbera nos , Deus noster. In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.

[Index]

Pater noster

[Hispanicus]

 

Pater noster, qui es in cælis, sanctificétur nomen tuum. Advéniat regnum tuum. Fiat volúntas tua, sicut in cælo et in terra.

Panem nostrum quotidiánum da nobis hódie. Et dimítte nobis débita nostra, sicut et nos dimíttimus debitóribus nostris. Et ne nos indúcas in tentatiónem: sed líbera nos a malo. Amen.

[Index]

Ave Maria

[Hispanicus]

 

Ave María, grátia plena, Dóminus tecum, benedícta tu in muliéribus et benedíctus fructus ventris tui, Iesus.

Sancta María, Mater Dei, ora pro nobis peccatóribus, nunc et in hora mortis nostræ. Amen.

[Index]

Gloria Patri

[Hispanicus]

 

Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto. Sicut erat in princípio et nunc et semper et in sæcula sæculórum. Amen.

[Index]

Gloria in excelsis

[Hispanicus]

 

Glória in excélsis Deo et in terra pax homínibus bone voluntátis. Laudámus te, benedícimus te, adorámus te, glorificámus te, grátias ágimus tibi propter magnam glóriam tuam, Dómine Deus, Rex cæléstis, Deus Pater omnípotens. Dómine Fili unigénite, Iesu Christe, Dómine Deus, Agnus Dei, Fílius Patris, qui tollis peccáta mundi, miserére nobis; qui tollis peccáta mundi, súscipe deprecatiónem nostram. Qui sedes ad déxteram Patris, miserére nobis. Quóniam tu solus Sanctus, tu solus Dóminus, tu solus Altíssimus, Iesu Christe, cum Sancto Spíritu: in glória Dei Patris. Amen.

[Index]

Veni, Sancte Spiritus

[Hispanicus]

 

Veni, Sancte Spíritus!, reple tuórum corda fidélium: et tui amóris in eis ignem accénde.

V/. Emitte Spíritum tuum, et creabúntur.
R/. Et renovábis faciem terræ.

Oremus: Deus, qui corda fidélium Sancti Spíritus illustratione docuísti, da nobis in eódem Spíritu recta sapere, et de eius semper consolatióne gaudere. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.

[Index]

O Domina mea!

[Hispanicus]

 

O Dómina mea, o Mater mea! Tibi me totum óffero, atque ut me tibi probem devótum, cónsecro tibi hódie óculos meos, aures meas, os meum, cor meum, plane me totum. Quóniam ítaque tuus sum, o bona Mater, serva me, defénde me ut rem ac possessiónem tuam.

[Index]

Memorare

[Hispanicus]

 

Memoráre, o piísima Virgo María, non esse audítum a saéculo, quemquam ad tua curréntem præsídia, tua implorántem auxília, tua peténtem suffrágia esse derelíctum. Ego tali animátus confidéntia ad te, Virgo Vírginum, Mater, curro; ad te vénio; coram te gemens peccátor assísto. Noli, Mater Verbi, verba mea despícere, sed audi propítia et exáudi. Amen.

[Index]

Salve

[Hispanicus]

 

Salve, Regína, mater misericórdiæ; vita dulcédo et spes nostra, salve. Ad te clamámus éxules fílii Hevæ. Ad te suspirámus geméntes et flentes in hac lacrimárum valle. Eia ergo, advocáta nostra, illos tuos misericórdes óculos ad nos convérte, et Iesum, benedíctum fructum ventris tui, nobis post hoc exsílium osténde. O clemens, o pia, o dulcis Virgo María!

V/. Ora pro nobis, Sancta Dei Génetrix.
R/. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.

[Index]

Confiteor (Missa)

[Hispanicus]

 

Confíteor Deo omnipoténti et vobis, fratres, quia peccávi nimis cogitatióne, verbo, ópere et omissióne: mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa. Ideo precor beátam Maríam semper Vírginem, omnes Ángelos et Sanctos, et vos fratres, oráre pro me ad Dóminum Deum nostrum.

[Index]

Confiteor

[Hispanicus]

 

Confíteor Deo omnipoténti, beátæ Mariæ semper Vírgini, beáto Michaéli Archángelo, beáto Ioánni Baptístæ, sanctis Apóstolis Petro et Paulo, ómnibus Sanctis, et vobis, fratres: quia peccávi nimis cogitatióne, verbo et ópere: (percutit sibi pectus ter, dicens:) mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa.

Ideo precor beátam Maríam semper Vírginem, beátum Michaélem Archángelum, beátum Ioánnem Baptístam, sanctos Apóstolos Petrum et Paulum, omnes Sanctos, et vos, fratres, oráre pro me ad Dóminum Deum nostrum.

[Index]

Credo (Symbolum Apostolorum)

[Hispanicus]

 

Credo in Deum, Patrem omnipotentem, creatorem caeli et terrae. Et in Iesum Christum, Filium eius unicum, Dominum nostrum, qui conceptus est de Spiritu Sancto, natus ex Maria Virgine, passus sub Pontio Pilato, crucifixus, mortuus et sepultus, descendit ad inferno, tertia die resurrexit a mortuis, ascendit ad caelos, sedet ad dexteram Dei Patris omnipotentis, inde venturus est iudicare vivos et mortuos. Credo in Spiritum Sanctum, sanctam Ecclesiam catholicam, sanctorum communionem, remissionem peccatorum, carnis resurrectionem et vitam æternam. Amen.

[Index]

Credo in unum Deum

[Hispanicus]

 

Credo in unum Deum, Patrem omnipoténtem, factórem cæli et terre, visibílium ómnium et invisibílium. Et in unum Dóminum Iesum Christum, Fílium Dei unigénitum, et ex Patre natum ante ómnia sæcula. Deum de Deo, lumen de lúmine, Deum verum de Deo vero, génitum, non factum, consubstantiálem Patri: per quem ómnia facta sunt. Qui propter nos hómines et propter nostram salútem descéndit de cælis. Ad verba quæ sequuntur, usque ad factus est, omnes se inclinant. Et incarnátus est de Spíritu Sancto ex María Vírgine, et homo factus est. Crucifíxus étiam pro nobis sub Póntio Piláto; passus et sepúltus est, et resurréxit tértia die, secúndum Scriptúras, et ascéndit in cælum, sedet ad déxteram Patris. Et íterum ventúrus est cum glória, iudicáre vivos et mórtuos, cuius regni non erit finis. Et in Spíritum Sanctum, Dóminum et vivificántem: qui ex Patre Filióque procédit. Qui cum Patre et Fílio simul adorátur et conglorificátur: qui locútus est per prophétas. Et unam, sanctam, cathólicam et apostólicam Ecclésiam. Confíteor unum baptísma in remissiónem peccatórum. Et exspécto resurrectiónem mortuórum, et vitam ventúri sæculi. Amen.

[Index]

Orationes ad Missam

[Index]

 

•   Orationes pro variis diebus

•   Præparatio ad Missam

•   Orationes intra Missam

•   Gratiarum actio post Missam

Orationes pro variis diebus

[Index]

 

•   Trium puerorum

•   Psalmus II

•   Adoro te devote

•   Symbolum Athanasianum

Trium puerorum

[Hispanicus]

 

Antíphona

Trium puerórum cantémus hymnum, quem cantábant sancti in camíno ignis, benedicéntes Dóminum (T.P. Allelúia).

Canticum trium Puerorum (Dan 3,57-88 et 56)

1. Benedícite, ómnia ópera Dómini, Dómino, laudáte et superexaltáte eum in sæcula.

2. Benedícite, cæli, Dómino, benedícite, ángeli Dómini, Dómino.

3. Benedícite, aquæ omnes, quæ super cælos sunt, Dómino; benedícat omnis virtus, Dómino.

4. Benedícite, sol et luna, Dómino; benedícite, stellæ cæli, Dómino.

5. Benedícite, omnis imber et ros, Dómino; benedícite, omnes venti, Dómino.

6. Benedícite, ignis et æstus, Dómino; benedícite, frigus et æstus, Dómino.

7. Benedícite, rores et pruína, Dómino; benedícite, gelu et frigus, Dómino.

8. Benedícite, glácies et nives, Dómino; benedícite, noctes et dies, Dómino.

9. Benedícite, lux et ténebræ, Dómino; benedícite, fúlgura et nubes, Dómino.

10. Benedícat terra Dóminum, laudet et superexáltet eum in sæcula.

11. Benedícite montes et colles, Dómino; benedícite, univérsa germinántia in terra, Dómino.

12. Benedícite, mária et flúmina, Dómino; benedícite, fontes, Dómino.

13. Benedícite, cete et ómnia, quæ movéntur in aquis, Dómino; benedícite, omnes vólucres cæli, Dómino.

14. Benedícite, omnes béstiæ et pécora, Dómino; benedícite, fílii hóminum, Dómino.

15. Bénedic, Ísrael, Dómino, laudáte et superexaltáte eum in sæcula.

16. Benedícite, sacerdótes Dómini, Dómino, benedícite, servi Dómini, Dómino.

17. Benedícite, spíritus et ánimæ iustórum, Dómino, benedícite, sancti et húmiles corde, Dómino.

18. Benedícite, Ananía, Azaría, Misael, Dómino, laudáte et superexaltáte eum in sæcula.

19. Benedicámus Patrem et Fílium cum Sancto Spíritu; laudémus et superexaltémus eum in sæcula.

20. Benedíctus es in firmamento cæli et laudábilis et gloriósus in sæcula.

Hic non dícitur Glória Patri neque Amen.

Psalmus CL

1. Laudáte Dóminum in sanctuário eius, laudáte eum in firmaménto virtútis eius.

2. Laudáte eum in magnálibus eius, laudáte eum secúndum multitúdinem magnitúdinis eius.

3. Laudáte eum in sono tubæ, laudáte eum in psaltério et cíthara.

4. Laudáte eum in týmpano et choro, laudáte eum in chordis et órgano.

5. Laudáte eum in cýmbalis benesonántibus, laudáte eum in cýmbalis iubilatiónis: omne quod spirat, laudet Dóminum.

Glória Patri...

Antiphona

Trium puerórum cantémus hymnum, quem cantábant sancti in camíno ignis, benedicéntes Dóminum (T.P. Allelúia).

Omnes exsurgunt, et qui preces moderatur dicit:

V/. Kýrie, eléison. Christe, eléison. Kýrie, eléison.

Pater noster...

V/. Et ne nos indúcas in tentatiónem.
R/. Sed líbera nos a malo.

V/. Confiteántur tibi, Dómine, ómnia ópera tua.
R/. Et Sancti tui benedícant tibi.

V/. Exsultábunt sancti in glória.
R/. Letabúntur in cubílibus suis.

V/. Non nobis, Dómine, non nobis.
R/. Sed nómini tuo da glóriam.

V/. Dómine, exáudi orationem meam.
R/. Et clamor meus ad te véniat.

Sacerdotes addunt:

V/. Dóminus vobíscum.
R/. Et cum spíritu tuo.

Orémus:

Deus, qui tribus púeris mitigásti flammas ígnium, concéde propítius; ut nos fámulos tuos non exúrat flamma vitiórum.

Actiónes nostras, quæsumus, Dómine, aspirándo præveni et adiuvándo proséquere: ut cuncta nostra orátio et operátio a te semper incípiat, et per te cœpta finiátur.

Da nobis, quæsumus, Dómine, vitiórum nostrórum flammas extínguere, qui beato Lauréntio tribuísti tormentórum suórum incéndia superáre. Per Christum, Dóminum nostrum.
R/. Amen.

[Index]

Psalmus II

[Hispanicus]

 

Antiphona

Regnum eius regnum sempitérnum est, et omnes reges sérvient ei et obœdient. (T.P. Allelúia).

1. Quare fremuérunt gentes, et pópuli meditáti sunt inánia?

2. Astitérunt reges terræ, et príncipes convenérunt in unum advérsus Dóminum et advérsus Christum eius:

3. “Dirumpámus víncula eórum et proiciámus a nobis iugum ipsórum!”.

4. Qui hábitat in cælis, irridébit eos, Dóminus subsannábit eos.

5. Tunc loquétur ad eos in ira sua et in furóre suo conturbábit eos:

6. “Ego autem constítui regem meum super Sion, montem sanctum meum!”.

7. Praedicábo decrétum eius. Dóminus dixit ad me: “Fílius meus es tu; ego hódie génui te.

8. Póstula a me, et dabo tibi gentes hereditátem tuam et possessiónem tuam términos terræ.

9. Reges eos in virga férrea et tamquam vas fíguli confrínges eos”.

10. Et nunc, reges, intellégite, erudímini, qui iudicátis terram.

11. Servíte Dómino in timóre et exsultáte ei cum tremóre.

12. Apprehéndite disciplínam, ne quando irascátur, et pereátis de via, cum exárserit in brevi ira eius. Beati omnes, qui confídunt in eo.

13. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.

14. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sæcula sæculórum. Amen.

Antíphona

Regnum eius regnum sempitérnum est, et omnes reges sérvient ei et obœdient. (T.P. Allelúia).

V/. Dómine, exaudi oratiónem meam.
R/. Et clamor meus ad te véniat.

Sacerdotes addunt:

V/. Dóminus vobíscum.
R/. Et cum spíritu tuo.

Orémus:

Omnípotens sempitérne Deus, qui in dilécto Fílio tuo, universórum Rege, ómnia instauráre voluísti: concéde propítius; ut cunctæ famíliæ géntium, peccáti vúlnere disgregátæ, eius suavíssimo subdántur império: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus: per ómnia sæcula sæculórum.
R/. Amen.

[Index]

Adoro te devote

[Hispanicus]

Rhythmus D. Tomæ Aquinatis

 

1. Adóro te, devóte, latens déitas, quæ sub his figúris vere látitas. Tibi se cor meum totum súbiicit, quia te contémplans totum déficit.

2. Visus, tactus, gustus in te fállitur, sed audítu solo tuto créditur; credo quidquid dixit Dei Fílius: nil hoc verbo veritátis vérius.

3. In Cruce latébat sola déitas, at hic latet simul et humánitas; ambo tamen credens atque cónfitens, peto quod petívit latro pœnitens.

4. Plagas, sicut Thómas, non intúeor, Deum tamen meum te confíteor; fac me tibi semper magis crédere, in te spem habére, te dilígere.

5. O memoriále mortis Dómini! Panis vivus, vitam præstans hómini; præsta meæ menti de te vívere, et te illi semper dulce sápere.

6. Pie pellicáne, Iesu Dómine, me immúndum munda tuo sánguine: cuius una stilla salvum fácere totum mundum quit ab omni scælere.

7. Iesu, quem velátum nunc aspício, oro, fiat illud quod tam sítio; ut te reveláta cernens fácie, visu sim beátus tuæ gloriæ. Amen.

[Index]

Symbolum Athanasianum

[Hispanicus]

 

Antíphona

Glória tibi Trínitas, æquális una Déitas, et ante ómnia sæcula, et nunc, et in perpétuum. (T.P. Allelúia).

1. Quicúmque vult salvus esse, ante ómnia opus est, ut téneat cathólicam fidem:

2. Quam nisi quisque íntegram inviolatámque serváverit, absque dúbio in ætérnum períbit.

3. Fides autem cathólica haec est: ut unum Deum in Trinitáte, et Trinitátem in unitáte venerémur.

4. Neque confundéntes persónas, neque substántiam separántes.

5. Alia est enim persóna Patris, ália Fílii, ália Spíritus Sancti.

6. Sed Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti una est divínitas, æquális glória, coætérna maiéstas.

7. Qualis Pater, talis Fílius, talis Spíritus Sanctus.

8. Increátus Pater, increátus Fílius, increátus Spíritus Sanctus.

9. Imménsus Pater, imménsus Fílius, imménsus Spíritus Sanctus.

10. Ætérnus Pater, ætérnus Fílius, ætérnus Spíritus Sanctus.

11. Et tamen non tres ætérni, sed unus ætérnus.

12. Sicut non tres increáti, nec tres imménsi, sed unus increátus et unus imménsus.

13. Simíliter omnípotens Pater, omnípotens Fílius, omnípotens Spíritus Sanctus.

14. Et tamen non tres omnipoténtes, sed unus omnípotens.

15. Ita Deus Pater, Deus Fílius, Deus Spíritus Sanctus.

16. Et tamen non tres Dii, sed unus est Deus.

17. Ita Dóminus Pater, Dóminus Fílius, Dóminus Spíritus Sanctus.

18. Et tamen non tres Dómini: sed unus est Dóminus.

19. Quia, sicut singillátim unamquámque persónam Deum ac Dóminum confitéri christiána veritáte compéllimur: ita tres Deos aut Dóminos dícere cathólica religióne prohibémur.

20. Pater a nullo est factus: nec creátus, nec génitus.

21. Fílius a Patre solo est: non factus, nec creátus, sed génitus.

22. Spíritus Sanctus a Patre et Fílio: non factus, nec creátus, nec génitus, sed procédens.

23. Unus ergo Pater, non tres Patres: unus Fílius, non tres Fílii: unus Spíritus Sanctus, non tres Spíritus Sancti.

24. Et in hac Trinitáte nihil prius aut postérius, nihil maius aut minus: sed totæ tres persónæ coætérnæ sibi sunt et coæquáles.

25. Ita ut per ómnia, sicut iam supra dictum est, et únitas in Trinitáte, et Trínitas in unitáte veneránda sit.

26. Qui vult ergo salvus esse, ita de Trinitáte séntiat.

27. Sed necessárium est ad ætérnam salútem, ut Incarnatiónem quoque Dómini nostri Iesu Christi fidéliter credat.

28. Est ergo fides recta ut credámus et confiteámur quia Dóminus noster Iesus Christus, Dei Fílius, Deus et homo est.

29. Deus est ex substántia Patris ante sæcula génitus: et homo est ex substántia matris in sæculo natus.

30. Perféctus Deus, perféctus homo: ex ánima rationáli et humána carne subsístens.

31. Æquális Patri secúndum divinitátem: minor Patre secúndum humanitátem.

32. Qui, licet Deus sit et homo, non duo tamen, sed unus est Christus.

33. Unus autem non conversióne divinitátis in carnem: sed assumptióne humanitátis in Deum.

34. Unus omníno, non confusióne substántiæ: sed unitáte persónæ.

35. Nam sicut ánima rationális et caro unus est homo: ita Deus et homo unus est Christus.

36. Qui passus est pro salúte nostra: descéndit ad ínferos: tértia die resurréxit a mórtuis.

37. Ascéndit ad cælos, sedet ad déxteram Dei Patris omnipoténtis: inde ventúrus est iudicáre vivos et mórtuos.

38. Ad cuius advéntum omnes hómines resúrgere habent cum corpóribus suis: et redditúri sunt de factis própriis ratiónem.

39. Et qui bona egérunt, ibunt in vitam ætérnam: qui vero mala, in ignem ætérnum.

40. Hæc est fides cathólica, quam nisi quisque fidéliter firmitérque credíderit, salvus esse non póterit.

Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.

Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sæcula sæculórum. Amen.

Antíphona

Glória tibi, Trínitas æquális, una Déitas, et ante ómnia sæcula, et nunc, et in perpétuum. (T.P. Allelúia).

V/. Dómine, exáudi orationem meam.
R/. Et clamor meus ad te véniat.

Sacerdotes addunt:

V/. Dóminus vobíscum.
R/. Et cum spíritu tuo.

Oremus:

Omnípotens sempitérne Deus, qui dedísti fámulis tuis, in confessióne veræ fídei, ætérnæ Trinitátis glóriam agnóscere, et in poténtia maiestátis adoráre unitátem: quæsumus, ut eiúsdem fídei firmitáte, ab ómnibus semper muniámur advérsis. Per Dóminum nóstrum Iesum Chrístum Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sæcula sæculórum.
R/. Amen.

[Index]

Præparatio ad Missam

[Index]

 

•   O Mater pietatis

•   Preces ad S. Ioseph

•   Oratio S. Ambrosii

•   Orationes S. Ambrosii, singulis diebus

•   Oratio S. Thomæ Aquinatis

•   Concede mihi

•   Quinque Puncta

•   Áures tuæ pietátis

•   Ecce Iesu


Orationes sacerdotum:

•   Oratio ad omnes Angelos et Sanctos

•   Oratio ad sanctum diei

•   Declaratio intentionis ante Missam

•   Adoro te, Domine

•   Orationes cum induitur paramentis

O Mater pietatis

[Hispanicus]

 

O Mater pietátis et misericordiæ, beatíssima Virgo María, ego miser et indígnus peccátor ad te confúgio toto corde et afféctu, et precor pietátem tuam, ut, sicut dulcíssimo Fílio tuo in Cruce pendénti astitísti, ita et mihi, mísero peccatóri, et sacerdótibus ómnibus, hic et in tota sancta Ecclésia hódie offeréntibus, cleménter assístere dignéris, ut, tua grátia adiúti, dignam et acceptábilem hóstiam in conspéctu summæ et indivíduæ Trinitátis offérre valeámus. Amen.

[Index]

Preces ad S. Ioseph

[Hispanicus]

 

O felícem virum, beátum Joseph, cui datum est Deum, quem multi reges voluérunt vidére et non vidérunt, audíre et non audiérunt, non solum vidére et audíre, sed portáre, deosculári, vestíre et custodíre!

V/. Ora pro nobis, beátæ Joseph.
R/. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.

Orémus: Deus, qui dedísti nobis regále sacerdótium, præsta, quæsumus, ut, sicut beátus Joseph unigénitum Fílium tuum, natum ex María Vírgine, suis mánibus reverénter tractáre méruit et portáre, ita nos fácias cum cordis mundítia et óperis innocéntia tuis sanctis altáribus deservíre, ut sacrosánctum Fílii tui Corpus et Sánguinem hódie digne sumámus, et in futúro sæculo præmium habére mereámur ætérnum. Per eúmdem Christum Dóminum nostrum. Amen.

[Index]

Oratio Sancti Ambrosii ante Missam

[Hispanicus]

 

Ad mensam dulcíssimi convívii tui, pie Dómine Iesu Christe, ego peccátor de própiis meis méritis nihil præsúmens, sed de tua confídens misericórdia et bonitáte, accédere véreor et contremísco. Nam cor et corpus hábeo multis crimínibus maculátam, mentem et linguam non caute custodítam.

Ergo, o pia Déitas, o treménda Maiéstas, ego miser, inter angústias deprehénsus, ad te fontem misericórdiæ recúrro, ad te festíno sanándus, sub tuam protectiónem fúgio: et, quem Iúdicem sustinére néqueo, Salvatórem habére suspíro. Tibi, Dómine, plagas meas osténdo, tibi verecúndiam meam détego. Scio peccáta mea multa et magna, pro quibus tímeo. Spero in misericórdias tuas, quarum non est númerus.

Réspice ergo in me óculis misericórdiæ tuæ, Dómine Iesu Christe, Rex ætérne, Deus et homo, crucifíxus propter hóminem. Exáudi me sperántem in te: miserére mei pleni misériis et peccátis, tu qui fontem miseratiónis numquam manáre cessábis.

Salve, salutáris víctima, pro me et omni humáno génere in patíbulo Crucis obláta. Salve, nóbilis et pretióse Sanguis, de vulnéribus crucifíxi Dómini mei Iesu Christi prófluens, et peccáta totíus mundi ábluens. Recordáre, Dómine, creatúræ tuæ, quam tuo Sánguine redemísti.

Pænitet me pecásse, cúpio emendáre quod feci. Aufer ergo a me, clementíssime Pater, omnes iniquitátes et peccáta mea: ut, purificátus mente et córpore, digne degustáre mérear Sancta sanctórum.

Et concéde, ut hæc sancta prælibátio Córporis et Sánguinis tui, quam ego indígnus súmere inténdo, sit peccatórum meórum remíssio, sit delictórum perfécta purgátio, sit túrpium cogitatiónum effugátio, ac bonórum sénsuum regenerátio, operúmque tibi placéntium salúbris efficácia, ánimæ quoque et córporis contra inimicórum meórum insídias firmíssima tuítio. Amen.

[Index]

Orationes Sancti Ambrosii ante Missam singulis hebdomadæ diebus distributæ

[Index][Hispanicus]

[Die dominica]
 [Feria Secunda][Tertia][Quarta
 [Quinta][Sexta][Sabbato


Die dominica

[Hispanicus]

Summe Sacérdos et vere Póntifex, Iesu Christe, qui te obtulísti Deo Patri hóstiam puram et immaculátam in ara Crucis pro nobis míseris et peccatóribus, et qui dedísti nobis Carnem tuam ad manducándum et Sánguinem tuum ad bibéndum, et posuísti mystérium istud in virtúte Spíritus Sancti tui, dicens: “Hæc quotiescúmque fecéritis, in mei memóriam faciétis”: rogo per eúmdem Sánguinem tuum, magnum salútis nostræ prétium, rogo per hanc miram et ineffábilem caritátem, qua nos míseros et indígnos sic amáre dignátus es, ut laváres nos a peccátis nostris in Sánguine tuo.

[Doce me servum tuum indígnum, quem inter cétera dona tua étiam ad offícium sacerdotále vocáre dignátus es, nullis meis méritis, sed sola dignatióne misericórdiæ tuæ;] doce me, quæso, per Spíritum Sanctum tuum, tantum tractáre mystérium ea reveréntia et honóre, ea devotióne et timóre, quibus opórtet et decet. Fac me per grátiam tuam semper illud de tanto mystério crédere et intellígere, sentíre et fírmiter tenére, dícere et cogitáre quod tibi placet et éxpedit ánimæ meæ. Intret Spíritus tuus bonus in cor meum, qui sonet ibi sine sono, et sine strépitu verbórum loquátur omnem veritátem. Profúnda quippe sunt nimis, et sacro tecta velámine. Propter magnam cleméntiam tuam concéde mihi Missárum sollémnia mundo corde et pura mente [celebráre] // [assístere].

Líbera cor meum ab immúndis et nefándis, vanis et nóxiis cogitatiónibus. Muni me beatórum Angelórum pia et fida custódia ac tutéla fortíssima, ut hostes ómnium bonórum confúsi discédant. Per virtútem tanti mystérii, et per manum sancti Ángeli tui, repélle a me et a cunctis servis tuis duríssimum spíritum supérbiæ et cenodóxiæ, invídiæ et blasphémiæ, fornicatiónis et immundítiæ, dubietátis, et diffidéntiæ. Confundántur qui nos persequúntur, péreant illi qui nos pérdere festínant.

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Feria Secunda

[Hispanicus]

Rex vírginum et amátor castitátis et integritatis, cælésti rore benedictiónis tuæ exstíngue in córpore meo fómitem ardéntis libídinis, ut máneat in me tenor castitátis córporis et ánimæ. Mortífica in membris meis carnis stímulos omnésque libidinósas commotiónes, et da mihi veram et perpétuam castitátem, cum céteris donis tuis, quæ tibi placent in veritáte: ut sacrifícium láudis casto córpore, et mundo corde váleam tibi offérre.

Quanta enim cordis contritióne, et lacrimárum fonte, quanta reveréntia et tremóre, quanta córporis castitáte et ánimæ puritáte istud divínum et cæléste sacrifícium est celebrándum, ubi Caro tua in veritáte súmitur, ubi Sanguis tuus in veritáte bíbitur, ubi ima summis, terréna divínis iungúntur, ubi adest sanctórum Angelórum præséntia, ubi tu es Sacrifícium et Sacérdos mirabíliter et ineffabíliter constitútus!

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Feria Tertia

[Hispanicus]

Quis digne hoc sacrifícium [celebráre] // [assístere] póterit, nisi tu, Deus omnípotens, offeréntem féceris dignum? Scio, Dómine, et vere scio, et idípsum pietáti tuæ confíteor, quia non sum dignus accédere ad tantum mystérium propter nimia peccáta mea et infinítas negligéntias meas. Sed scio, et veráciter ex toto corde meo credo, et ore confíteor, qui tu potes me fácere dignum, qui solus potes fácere mundum de immúndo concéptum sémine, et de peccatóribus iustos et sanctos.

Per hanc omnipoténtiam tuam te rogo, Deus meus, ut concédas mihi peccatóri hoc sacrifícium [celebráre] // [assístere] cum timóre et tremóre, cum cordis puritáte et lacrimárum fonte, cum lætítia spiritáli et cælesti gáudio. Séntiat mens mea dulcédinem beatíssimæ præséntiæ tuæ, excúbias sanctórum Angelórum tuórum in circúitu meo.

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Feria Quarta

[Hispanicus]

Ego enim, Dómine, memor venerándæ passiónis tuæ, accédo ad altáre tuum, licet peccátor, ut ófferam tibi sacrifícium quod tu instituísti et offérri præcepísti in commemoratióne tui, pro salúte nostra. Súscipe illud, quæso, summe Deus, pro Ecclésia sancta tua, et pro pópulo quem acquisivísti Sánguine tuo.

[Et quoniam me peccatórem, inter te et eúmdem pópulum tuum, médium esse voluísti, licet in me áliquod boni óperis testimónium non agnóscas, offícium saltem dispensatiónis créditæ non recúses; nec, per me indígnum, eórum salútis péreat prétium, pro quibus víctima salutáris dignátus es esse et redémptio.]

Prófero etiam, Domine, (si dignéris propítius intuéri), tribulatiónes plébium, perícula populórum, captivórum gémitus, misérias orphanórum necessitátes peregrinórum, inópiam debílium, desperatiónes languéntium, deféctus senum, suspíria iúvenum, vota vírginum, laménta viduárum.

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Feria Quinta

[Hispanicus]

Tu enim miseréris ómnium, Dómine, et nihil odísti eórum quæ fecísti. Memoráre quæ sit nostra substántia; quia tu Pater noster es, quia tu Deus noster es, ne irascáris satis, neque multitúdinem víscerum tuórum super nos contíneas. Non enim in iustificatiónibus nostris prostérnimus preces ante fáciem tuam, sed in miseratiónibus tuis multis. Aufer a nobis iniquitátes nostras, et ignem Sancti Spíritus in nobis cleménter accénde.

Aufer cor lapídeum de carne nostra, et da nobis cor cárneum, quod te amet, te díligat, te delectétur, te sequátur, te perfruátur. Orámus, Dómine, cleméntiam tuam, ut seréno vultu familíam tuam, sacri tui Nóminis offícia præstolántem, aspícere dignéris; et nullíus sit írritum votum, nullíus vácua postulátio, tu nobis preces súggere, quas ipse propítius audíre et exaudíre delectéris.

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Feria Sexta

[Hispanicus]

Rogámus etiam te, Dómine, sancte Pater, et pro spirítibus fidélium defunctórum, ut sit illis salus, sánitas, gáudium et refrigérium, hoc magnum pietátis sacraméntum.

Dómine, Deus meus, sit illis hodie magnum et plenum convívium de te pane vivo, qui de cælo descendísti et das vitam mundo, de tua Carne sancta et benedícta, Agni vidélicet immaculáti, qui tollis peccáta mundi, quæ de sancto et glorióso beátæ Vírginis Maríæ útero est assúmpta et de Spíritu Sancto concépta; ac de illo pietátis fonte, qui per lánceam mílitis ex tuo sacratíssimo látere emanávit: ut, exínde refécti et satiáti, refrigeráti et consoláti, exsúltent in láude et glória tua.

Peto cleméntiam tuam, Dómine, ut descéndat super panem tibi sacrificándum plenitúdo tuæ benedictiónis, et sanctificátio tuæ divinitátis. Descéndat étiam, Dómine, illa Sancti Spíritus tui invisíbilis incomprehensibilísque maiestátis, sicut quondam in patrum hóstias descendébat; qui et oblatiónes nostras corpus et Sánguinem tuum effíciat, et [me indígnum sacerdótem] // [nos indígnos servos] dóceat tantum tractáre mystérium cum cordis puritáte et lacrimárum devotióne, cum reveréntia et tremóre, ita ut plácide ac benígne suscípias sacrifícium [de mánibus meis] ad salútem ómnium tam vivórum quam defunctórum.

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Sabbato

[Hispanicus]

Rogo étiam te, Dómine, per ipsum sacrosánctum mystérium Córporis et Sánguinis tui, quo quotídie in Ecclésia tua páscimur et potámur, ablúimur et sanctificámur, atque uníus summæ divinitátis partícipes effícimur. Da mihi virtútes tuas sanctas, quibus replétus bona consciéntia ad altáre tuum accédam, ita ut hæc cæléstia sacraménta efficiántur mihi salus et vita. Tu enim dixísti ore tuo sancto et benedícto: “Panis quem ego dabo, caro mea est pro mundi vita. Ego sum panis vivus, qui de cælo descéndi. Si quis manducáverit ex hoc pane, vivet in ætérnum”.

Panis dulcíssime, sana palátum cordis mei ut séntiam suavitátem amóris tui. Sana illud ab omni languóre, ut nullam præter te séntiam dulcédinem. Panis candidíssime, habens omne delectaméntum et omnem sapórem, qui nos semper réficis et numquam in te déficis: cómedat te cor meum, et dulcédine sapóris tui repleántur víscera ánimæ meæ. Mandúcat te Ángelus ore pleno: mandúcet te peregrínus homo pro módulo suo, ne defícere possit in via, tali recreátus viático.

Panis sancte, panis vive, panis munde, qui descendísti de cælo et das vitam mundo, veni in cor meum, et munda me ab omni inquinaménto carnis et spíritus. Intra in ánimam meam, sana et munda me intérius et extérius. Esto tutámen et contínua salus ánimæ et córporis mei. Repélle a me insidiántes mihi hostes; recédant procul a præséntia poténtiæ tuæ, ut, foris et intus per te munítus, recto trámite ad tuum regnum pervéniam; ubi non in mystériis, sicut in hoc témpore ágitur, sed fácie ad fáciem te vidébimus, cum tradíderis regnum Deo et Patri, et eris Deus omnia in ómnibus. Tunc enim me de te satiábis, satietáte mirífica, ita ut nec esúriam, nec sítiam in ætérnum: Qui cum eódem Deo Patre et Spíritu Sancto vivis et regnas per ómnia sæcula sæculórum. Amen.

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Oratio S. Thomæ Aquinatis ante Missam

[Hispanicus]

 

Omnípotens sempitérne Deus, ecce, accédo ad sacraméntum unigéniti Fílii tui, Dómini nostri Iesu Christi; accédo tamquam infírmus ad médicum vitæ, immúndus ad fontem misericórdiæ, cæcus ad lumen claritátis ætérnæ, pauper et egénus ad Dóminum cæli et terræ.

Rogo ergo imménsæ largitátis tuæ abundántiam, quátenus meam curáre dignéris infirmitátem, laváre fœditátem, illumináre cæcitátem, ditáre paupertátem, vestíre nuditátem: ut panem Angelórum, Regem regum et Dóminum dominántium, tanta suscípiam reveréntia et humilitáte, tanta contritióne et devotióne, tanta puritáte et fide, tali propósito et intentióne, sicut éxpedit salúti ánimæ meæ.

Da mihi, quæso, Domínici Córporis et Sánguinis non solum suscípere sacraméntum, sed étiam rem et virtútem sacraménti.

O mitíssime Deus, da mihi corpus unigéniti Fílii tui, Dómini nostri Iesu Christi, quod traxit de Vírgine María, sic suscípere, ut córpori suo mýstico mérear incorporári, et inter eius membra connumerári.

O amantíssime Pater, concéde mihi diléctum Fílium tuum, quem nunc velátum in via suscípere propóno, reveláta tandem fácie perpétuo contemplári: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sæcula sæculórum. Amen.

[Index]

Concede mihi

[Hispanicus]

De imitatione Christi (III 15,15-18)

 

Concéde mihi benigníssime Iesu, grátiam tuam, ut mecum sit et mecum labóret mecumque in finem usque persevéret.

Da mihi hoc semper desideráre et velle, quod tibi magis acceptum est et cárius placet.

Tua volúntas mea sit, et mea volúntas tuam semper sequátur, et óptime ei concórdet.

Sit mihi unum velle et nolle tecum, nec áliud posse velle aut nolle, nisi quod tu vis nolis. Amen.

[Index]

Quinque Puncta

[Hispanicus]

 

I. Detéstor et abomínor ómnia et síngula peccáta mea, et ómnium aliórum commíssa ab inítio mundi usque in hanc horam, et deínceps usque ad finem mundi committénda: et, si possum, impedírem per grátiam Dei, quam supplex invóco.

II. Láudo et appróbo ómnia bona ópera, facta a princípio mundi usque in hanc horam, et deínceps usque in finem mundi faciénda: et, si possem, ea multiplicárem per grátiam Dei, quam supplex invóco.

III. Inténdo ómnia fácere, dícere et cogitáre ad maiórem Dei glóriam, cum ómnibus illis bonis intentiónibus, quas Sancti unquam habuérunt, vel habébunt, vel habére possunt.

IV. Ignósco et dimítto ex toto corde meo ómnibus inimícis meis, ómnibus me calumniántibus, omnis mihi detrahéntibus, ómnibus quocúmque modo mihi nocéntibus, vel voléntibus mala.

V. Útinam omnes hómines salváre possem moriéndo pro síngulis! Libénter id fácerem per grátiam Dei, quam proptérea supplíciter implóro, et sine qua nihil possum.

[Index]

Áures tuæ pietátis

[Hispanicus]

 

Áures tuæ pietátis, mitíssime Deus, inclína précibus nostris, et grátia Sancti Spíritus illúmina cor nostrum: ut tuis mystériis digne ministráre, teque ætérna caritáte dilígere mereámur.

Deus, cui omne cor patet et omnis volúntas lóquitur, et quem nullum latet secrétum: purífica per infusiónem Sancti Spíritus cogitatiónes cordis nostri; ut te perfécte dilígere, et digne laudáre mereámur.

Ure igne Sancti Spíritus renes nostros et cor nostrum, Dómine: ut tibi casto córpore serviámus, et mundo corde placeámus.

Mentes nostras, quæsumus, Dómine, Paráclitus, qui a te procédit, illúminet: et indúcat in omnem, sicut tuus promísit Fílius, veritátem.

Adsit nobis, quæsumus, Dómine, virtus Spíritus Sancti: quæ et corda nostra cleménter expúrget et ab ómnibus tueátur advérsis.

Deus, qui corda fidélium Sancti Spíritus illustratióne docuísti: da nobis in eódem Spíritu recta sápere; et de eius semper consolatióne gaudére.

Consciéntias nostras, quæsumus, Dómine, visitándo purífica: ut véniens Dóminus noster Iesus Christus, Fílius tuus, parátam sibi in nobis invéniat mansiónem: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sæcula sæculórum. Amén.

[Index]

Ecce Iesu

E Missali mozarabico

 

Ecce Iesu, mediátor Dei et hóminum, Christe redémptor ac Dómine, hóminem illum, quem cum Patre et Sancto Spíritu unus Deus ad tuam condidísti spéciem, per assúmptam vísitans carnem, reformatiónem mentis eídem tribuísti per evangélii veritátem. Proinde tam pro conditióne humáni géneris quam pro redemptióne hanc tibi afférimus víctimam sacrifícii singuláris, in quo ipse pro nostra salúte ligno confíxus es crucis, inférna móriens pénetrans, resurgéndo spólians.

Pro quibus mystériis ac miráculis hunc diem apud tuam cleméntiam sacrifíciis commendántes pétimus a te redemptóre pio et Dómino, ut huius mystérii recordátus spólians nos véterem hóminem cum áctibus suis induas illum qui secúndum Dóminum creátus est in iustitia et sanctitáte veritátis. Décidant a nobis carnálium líbitus voluptátum et intéreant exstínctæ passiónes váriæ vitiórum. Qui nobis te dedísti esse in múnere, non nos sinas nobis ipsis esse ultérius in dolóre, ut in novitáte vitæ ambulántes, sicut tuo redémpti sumus ex sánguine, ita et perditiónis deinceps respuámus errórem et concéssæ dignitátis retineámus absque crimine libertátem. Amen.

[Index]

Oratio ad omnes Angelos et Sanctos ante Missam

[Hispanicus]

 

Ángeli, Archángeli, Throni, Dominatiónes, Principátus, Potestátes, Virtútes cælórum, Chérubim atque Séraphim, omnes Sancti et Sanctæ Dei, præsértim Patróni mei, intercédere dignémini pro me, ut hoc Sacrifícium Deo omnipoténti digne váleam offérre, ad láudem et glóriam nóminis sui et ad utilitátem meam totiúsque Ecclésiæ suæ sanctæ. Amen.

[Index]

Oratio ad sanctum in cuius honorem Missa celebratur

[Hispanicus]

 

O sancte N., ecce ego miser peccátor, de tuis méritis confísus, óffero nunc sacratíssimum Sacraméntum Córporis et Sánguinis Dómini nostri Iesu Christi pro tuo honóre et glória. Precor te humíliter et devóte, ut pro me hodie intercédere dignéris, ut tantum Sacrifícium digne et acceptabíliter offérre váleam, ut eum tecum et cum ómnibus eléctis eius aeternáliter laudáre, atque cum eo regnáre váleam, qui vivit et regnat in saecula saeculórum. Amen.

[Index]

Declaratio intentionis ante Missam

[Hispanicus]

 

Ego volo celebráre Missam, et confícere Corpus et Sánguinem Dómini nostri Iesu Christi, iuxta ritum sanctae Románae Ecclésiae, ad laudem omnipoténtis Dei, totiúsque Cúriae triumphántis, ad utilitátem meam totiúsque Cúriae militántis, pro ómnibus, qui se commendavérunt oratiónibus meis in génere et in spécie et pro felíci statu sanctae Románae Ecclésiae. Amen.

Gáudium cum pace, emendatiónem vitae, spátium verae poeniténtiae, grátiam et consolatiónem Sancti Spíritus, perseverántiam in bonis opéribus tríbuat nobis omnípotens et miséricors Dóminus. Amen.

[Index]

Oratio sacerdotis ante Missam: Adoro te, Domine

 

Adóro te, Dómine, Iesu Christe. Credo te esse Fílium Dei a Patre génitum; qui cum ipso divinam substántiam commúnicas eúmque imménso amóre amplécteris omnémque voluntátem in eum dírigis. Credo quoque te verum hóminem esse, qui de cælo descéndens Patrem tuum in terra clarificásti eique in cruce móriens te totum dedísti. Credo dénique te vere adésse Deum et hóminem in sanctíssimo sacraménto, quo incruénto modo sacrifícium rénovas, quod cruéntum in cruce fecísti.

Grátias tibi ago, quod pro nobis homínibus te víctimam tradidísti singuísque diébus de novo te tradis Patrique tuo honórem condígnum et débitum tríbuis, cui præstándo nos ímpares sumus. Ac potíssimum grates tibi persólvo, quod me indignum fámulum tuum ad sacerdótii gradum vocásti, ut vices tuas inter hómines gérere tibique ad sacrificium peragéndum quodámmodo línguam commodáre manúmque porrígere váleam.

Da ítaque, ut huius mystérii sublimitáte commótus débito cum timóre, cum contritióne et humilitáte ad altáre accédam; fac porro, ut cum attentióne et reveréntia múnere meo fungar; præcipue autem da, ut spíritu tibi coniúngar atque una tecum meípsum Patri tuo tamquam hóstiam ófferam.

Accénde eúndem devotiónis et oblatiónis spíritum in ómnibus quoque, qui sacrifício meo assístent, ut et ipsi eiúsdem natúram intime cognoscéntes impénsa voluntáte eidem intérsint totáque mente asséntiant Patríque tuo víctimas se devóveant.

Quorum ómnium meóque nómine, Dómine Iesu, íterum Patri tuo immoláre ad eum adorándum et honorándum, ut decet primum ómnium princípium et dóminum, ad grátias referéndas pro univérsis benefíciis nobis collátis, ad satisfaciéndum pro peccátis nostris, præcipue meis, ac totíus mundi, ad impetrándam dénique nobis divinam grátiam.

Réspice, Dómine, sancte Pater, hanc immaculátam hóstiam, quam diléctus Fílius tuus tibi oblatúrus est, réspice fáciem Uncti tui, in quo tibi bene complacuísti. Per ipsum, quem nobis dedísti in fratrem ac brevi datúrus es in cibum, dona nobis patérnam benevoléntiam et grátiam atque ómnia ad salútem necessária atque utília.

Comméndo tibi omnes, pro quibus oráre débeo, qui curæ meæ sunt commíssi quive petiérunt ut eórum memínerim, omnes tribulátos et afflíctos, omnes peccatóres totámque Ecclésiam universúmque genus humánum. Amen.

[Index]

Orationes cum induitur sacerdotalibus paramentis

[Hispanicus]

 

Ad manuum ablutionem

Da, Dómine, virtútem mánibus meis ad abstergéndam omnem máculam; ut sine pollutióne mentis et córporis váleam tibi servíre.

Ad amictum

Impóne, Dómine, cápiti meo gáleam salútis, ad expugnándos diabólicos incúrsus.

Ad albam

Deálba me, Dómine, et munda cor meum; ut, in sánguine Agni dealbátus, gáudiis pérfruar sempitérnis.

Ad cingulum

Præcínge me, Dómine, cíngulo puritátis, et exstíngue in lumbis meis humórem libídinis; ut máneat in me virtus continéntiæ et castitátis.

Ad stolam

Redde mihi, Dómine, stolam immortalitátis, quam pérdidi in prævaricatióne primi paréntis; et, quamvis indígnus accédo ad tuum sacrum mystérium, mérear tamen gáudium sempitérnum.

Ad casulam

Dómine, qui dixísti: Iugum meum suáve est, et onus meum leve: fac, ut istud portáre sic váleam, quod cónsequar tuam grátiam. Amen.

[Index]

Orationes intra Missam

[Index]

 

Orationes ad Introitum:

•   Introibo ad altare Dei (sacerdotis)

•   In incensatione altare (sacerdotis)

•   Aufer a nobis

Ad Offertorium:

•   Oblatio sui

•   Orationes sacerdotum

•   In incensatione altare

•   Ad lavabum (Ps. 25, 6-12)

•   Post lavabum

Ad Communionem:

•   Ad ‘Ecce Agnus Dei’ (sacerdotis)

Post Communionem:

•   Quid retribuam Domino

•   Corpus tuum, Domine

[Index]

Introito ad altare Dei (sacerdotis)

[Hispanicus]

 

In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.

Introíbo ad altáre Dei. Ad Deum qui lætíficat iuventútem meam.

Iúdica me, Deus, et discérne causam meam de gente non sancta: ab hómine iníquo, et dolóso érue me.

Quia tu es, Deus, fortitúdo mea; quare me repulísti, et quare tristis incédo, dum afflígit me inimicus?

Emítte lucem tuam, et veritátem tuam: ipsa me deduxérunt, et adduxérunt in montem sanctum tuum, et in tabernácula tua.

Et introíbo ad altáre Dei: ad Deum qui lætíficat iuventútem meam.

Confitébor tibi in cíthara, Deus, Deus meus; quare tristis es, ánima mea, et quare contúrbas me?

Spera in Deo, quóniam adhuc confitébor illi: salutáre vultus mei, et Deus meus.

Glória Patri, et Filio, et Spirítui Sancto. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper: et in sæcula sæculórum. Amen.

Introíbo ad altáre Dei. Ad Deum qui lætíficat iuventútem meam.

Adiutórium nostrum in nómine Dómini. Qui fecit cælum et terram.

[Index]

In incensatione altare ad introitum (sacerdotis)

[Hispanicus]

 

En la imposición del incienso:

Ab illo benedicáris, in cuius honóre cremáberis. Amen.

[Index]

Aufer a nobis

[Hispanicus]

 

Aufer a nobis, quæsumus, Dómine, iniquitátes nostras: ut ad Sancta sanctórum puris mereámur méntibus introíre. Per Christum Dóminum nostrum.

Orámus te, Dómine, per mérita Sanctórum tuórum, quorum relíquiæ hic sunt, et ómnium Sanctórum: ut indulgére dignéris ómnia peccáta mea. Amen.

[Index]

Orationes sacerdotum ad Offertorium

[Hispanicus]

 

Ofrenda del pan:

Súscipe, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus, hanc immaculátam hóstiam, quam ego indígnus fámulus tuus óffero tibi Deo meo vivo, et vero, pro innumerabílibus peccátis, et offensiónibus, et negligéntiis meis, et pro ómnibus circumstántibus, sed et pro ómnibus fidélibus christiánis vivis atque defúnctis: ut mihi, et illis profíciat ad salútem in vitam ætérnam. Amen.

Al verter vino y agua en el Cáliz:

Deus qui humánæ substantiæ dignitátem mirabíliter condidísti, et mirabílius reformásti: da nobis per huius aquæ et vini mystérium, eius divinitátis esse consórtes, qui humanitátis nostræ fíeri dignátus est párticeps, Iesus Christus Fílius tuus Dóminus noster: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus: per ómnia sæcula sæculorum. Amen.

Ofrenda del Cáliz:

Offérimus tibi, Dómine, cálicem salutáris, tuam deprecántes cleméntiam: ut in conspéctu divínæ maiestátis tuæ, pro nostra, et totíus mundi salúte cum odóre suavitátis ascéndat. Amen.

Después del In spiritu humilitatis:

Veni, sanctificátor omnípotens, ætérne Deus: et bénedic hoc sacrifícium tuo sancto nómini præparátum.

[Index]

In incensatione altare ad Offertorium

[Hispanicus]

 

En la imposición del incienso:

Per intercessiónem beáti Michaélis Archángeli, stantis a dextris altáris incénsi, et ómnium electórum suórum, incénsum istud dignétur Dóminus benedícere, et in odórem suavitátis accípere. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.

En la incensación de las ofrendas:

Incénsum istud a te benedíctum, ascéndat ad te, Dómine: et descéndat super nos misericórdia tua.

En la incensación del altar:

Dirigátur, Dómine, orátio mea, sicut incénsum, in conspéctu tuo: elevátio mánuum meárum sacrifícium vespertínum. Pone, Dómine, custódiam ori meo, et óstium circurstántiæ lábiis meis: ut non declínet cor meum in verba malítiæ, ad excusándas excusatiónes in peccátis.

Al entregar el incensario al diácono o al ayudante:

Accéndat in nobis Dóminus ignem sui amóris, et flammam ætérnæ caritátis. Amen.

[Index]

Ad lavabum (Ps. 25, 6-12)

[Hispanicus]

 

Lavábo inter innocéntes manus meas: et circúmdabo altáre tuum, Dómine:

Ut áudiam vocem laudis, et enárrem univérsa mirabília tua.

Dómine, diléxi decórem domus tuæ, et locum habitatiónis glóriæ tuæ.

Ne perdas cum ímpiis, Deus, ánimam meam, et cum viris sánguinum vitam meam:

In quorum mánibus iniquitátes sunt: déxtera eórum repléta est munéribus.

Ego autem in innocéntia mea ingréssus sum: rédime me, et miserére mei.

Pes meus, stetit in dirécto: in ecclésiis benedícam te, Dómine.

Glória Patri, et Filio, et Spirítui Sancto. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper: et in sæcula sæculórum. Amen.

[Index]

Post lavabum

[Hispanicus]

 

Súscipe, sancta Trínitas, hanc oblatiónem, quam tibi offérimus ob memóriam passiónis, resurrectiónis, et ascensiónis Iesu Christi, Dómini nostri: et in honórem beátæ Maríæ semper Vírginis, et beáti Ioánnis Baptístæ, et sanctórum Apostolórum Petri et Pauli, et istórum et ómnium Sanctórum: ut illis profíciat ad honórem, nobis autem ad salútem: et illi pro nobis intercédere dignéntur in cælis, quorum memóriam ágimus in terris. Per eúmdem Christum Dóminum nostrum. Amen.

[Index]

Ad Ecce Agnus Dei (sacerdotis)

[Hispanicus]

 

En la genuflexión anterior al Ecce Agnus Dei:

Panem cæléstem accípiam, et nomen Dómini invocábo.

[Index]

Quid retribuam Domino

[Hispanicus]

 

Quid retríbuam Dómino pro ómnibus quæ retríbuit mihi? Cálicem salutáris accípiam, et nomen Dómini invocábo. Laudans invocábo Dóminum, et ab inimícis meis salvus ero.

[Index]

Corpus tuum, Domine

[Hispanicus]

 

Durante la purificación del cáliz:

Corpus tuum, Dómine, quod sumpsi, et Sanguis, quem potávi, adhæreat viscéribus meis: et præsta; ut in me non remáneat scélerum mácula, quem pura et sancta refecérunt sacraménta: Qui vivis et regnas in sæcula sæculórum. Amen.

[Index]

Gratiarum actio post Missam

[Index]

 

•   Trium puerorum

•   Oratio ad D.N.I.C. Crucifixum

•   Aspirationes ad SS. Redemptorem

•   Oblatio sui

•   Gratiarum actio (Didache)

•   Oratio ad B. Mariam (2)

•   Oratio ad B. Mariam (3)

•   Oratio ad S. Ioseph

•   Sancte Michael Archangele

•   Oratio S. Thomæ Aquinatis

•   Oratio S. Bonaventuræ

•   Orationes S. Francisci

•   Oratio S. Ioannis Chrysostomi

•   Oratio Clementis Papæ XI

•   Oratio S. Caietani

•   Orationes S. Ambrosii, singulis diebus

•   Adoro te devote

•   Te Deum

Orationes sacerdotum:

•   Placeat tibi

•   Adoro te, Domine

•   Ineffabilem misericordiam tuam

•   Commendatio sacrificii celebrati

•   Oratio ad omnes Sanctos

•   Oratio ad Sanctum diei

•   Oratio ad Iesum Christum

•   Invocatio

[Index]

Oratio ad D.N.I.C. Crucifixum

[Hispanicus]

 

En ego, o bone et dulcíssime Iesu, ante conspéctum tuum génibus me provólvo ac máximo ánimi ardóre te oro atque obtéstor, ut meum in cor vívidos fídei, spei et caritátis sensus, atque veram peccatórum meórum pæniténtiam, éaque emendándi firmíssimam voluntátem velis imprímere: dum magno ánimi afféctu et dolóre tua quinque vúlnera mecum ipse consídero, ac mente contémplor, illud præ óculis habens, quid iam in ore ponébat tuo David Própheta de te, o bone Iesu: Fodérunt manus meas et pedes meos; dinumeravérunt ómnia ossa mea (Ps. 22,17-18).

[Index]

Aspirationes ad SS.mum. Redemptorem

[Hispanicus]

 

Ánima Christi, sanctífica me.
Corpus Christi, salva me.
Sanguis Christi, inébria me.
Aqua láteris Christi, lava me.
Pássio Christi, confórta me.
O bone Iesu, exáudi me.
Intra tua vúlnera abscónde me.
Ne permíttas me separári a te.
Ab hoste malígno, defénde me.
In hora mortis meæ voca me:
et iube me veníre ad te,
ut cum Sanctus tuis laudem te,
in sæcula sæculórum. Amen.

[Index]

Gratiarum actio

[Hispanicus]

E Doctrina duodecim Apostolorum (Didaché)

 

Sic grátias ágite: Grátias tibi ágimus, Pater sancte, pro sancto nómine tuo, quod fecísti ut hábitet in córdibus nostris, et pro sciéntia et fide et immortalitáte, quam indicásti nobis per Iesum púerum tuum; glória tibi in sæcula.

Tu, Dómine omnípotens, creásti ómnia propter nomen tuum, et cibum potúmque dedísti homínibus ad fruéndum, ut tibi grátias agant, nobis autem largítus es spirituálem cibum et potum et vitam ætérnam per púerum tuum.

Ante ómnia grátias tibi ágimus, quod potens es; glória tibi in sæcula.

Recordáre, Dómine, Ecclésiæ tuæ, ut eam líberes ab omni malo eámque perfícias in caritáte tua, et cóllige eam a quáttuor ventis sanctificátam in regnum tuum, quod ei parásti, quóniam tua est virtus et glória in sæcula.

Advéniat grátia et prætéreat mundus hic. Hosánna fílio David. Si quis sanctus est, accédat; si quis non est, pæniténtiam agat. Maranatha. Amen.

[Index]

Oratio ad B. Mariam Virginem (2)

[Hispanicus]

 

O María, Virgo et Mater sanctíssima, ecce suscépi dilectíssimum Fílium tuum, quem immaculáto útero tuo concepísti, genuísti, lactásti, atque suavíssimus ampléxibus strinxísti.

Ecce, cuius aspéctu lætabáris et ómnibus delíciis replebáris, illum ipsum tibi humíliter et amánter repræsénto et óffero, tuis brácchiis constringéndum, tuo corde amándum, sanctissimæque Trinitáti in suprémum latríæ cultum, pro tui ipsíus honóre et glória et pro meis totiúsque mundi necessitátibus, offeréndum.

Rogo ergo te, piíssima Mater, ímpetra mihi véniam ómnium peccatórum meórum, uberémque grátiam ipsi deínceps fidélius serviéndi, ac dénique grátiam finálem, ut eum tecum laudáre possim per ómnia sæcula sæculórum. Amen.

[Index]

Oratio ad B. Mariam Virginem (3)

[Hispanicus]

 

O sereníssima Virgo et Mater Dómini nostri Iesu Christi, quæ in tuo sacratíssimo útero portáre meruísti ipsum rerum ómnium Creatórem, cuius sacratíssimum Corpus et Sanguinem recépi, apud ipsum pro me intercedére dignéris, ut quidquid per ignorántiam, neglegéntiam, irreverentiámque in hoc ineffábili Sacraménto omísi vel commísi, idem diléctus Fílius tuus, sanctíssimis tuis précibus exorátus, condonáre dignétur. Amen.

[Index]

Sancte Michael Archangele

[Hispanicus]

 

Sancte Míchaël Archángele, defénde nos in prælio: contra nequítiam et insídias diáboli esto præsídium: Impéret illi Deus, súpplices deprecámur; tuque, Princeps milítiæ cæléstis, sátanam aliósque spíritus malígnos, qui ad perditiónem animárum prevagántur in mundo, divína virtúte in inférnum detrúde.

[Index]

Oratio S. Thomæ Aquinatis post Missam

[Hispanicus]

 

Grátias tibi ago, Dómine sancte, Pater omnípotens, ætérne Deus, qui me peccatórem, indígnum fámulum tuum, nullis meis méritis, sed sola dignatióne misericórdiæ tuæ satiáre dignátus es pretióso Córpore et Sánguine Fílii tui, Dómini nostri Iesu Christi.

Et precor, ut hæc sancta commúnio non sit mihi reátus ad pœnam, sed intercéssio salutáris ad véniam. Sit mihi armatúra fídei et scutum bonæ voluntátis. Sit vitiórum meórum evacuátio, concupiscéntiæ et libídinis exterminátio, caritátis et patiéntiæ, humilitátis et obœdiéntiæ, omniúmque virtútum augmentátio; contra insídias inimicórum ómnium tam visibílium, quam invisibílium, firma defénsio; mótuum meórum, tam carnálium, quam spirituálium, perfécta quietátio: in te uno ac vero Deo firma adhæsio; atque finis mei felix consummátio.

Et precor te, ut ad illud ineffábile convívium me peccatórem perdúcere dignéris, ubi tu cum Fílio tuo et Spíritu Sancto, Sanctis tuis es lux vera, satíetas plena, gáudium sempitérnum, iucúnditas consummáta, et felícitas perfécta. Per eúndem Christum Dóminum nostrum. Amen.

[Index]

Oratio S. Bonaventuræ post Missam

[Hispanicus]

 

Transfíge, dulcíssime Dómine Iesu, médullas et víscera ánimæ meæ suavíssimo ac salubérrimo amóris tui vúlnere, vera serenáque et apostólica sanctíssima caritáte, ut lángueat et liquefíat ánima mea solo semper amóre et desidério tui; te concupíscat et defíciat in átria tua, cúpiat dissólvi et esse tecum.

Da ut ánima mea te esúriat, panem Angelórum, refectiónem animárum sanctárum; panem nostrum quotidiánum, supersubstantiálem, habéntem omnem dulcédinem et sapórem, et omne delectaméntum suavitátis.

Te, in quem desíderant Ángeli prospícere, semper esúriat et cómedat cor meum, et dulcédine sapóris tui repleántur víscera ánimæ meæ; te semper sítiat fontem vitæ, fontem sapiéntiæ et sciéntiæ, fontem ætérni lúminis, torréntem voluptátis, ubertátem domus Dei.

Te semper ámbiat, te quærat, te invéniat, ad te tendat, ad te pervéniat, te meditétur, te loquátur, et ómnia operétur in laudem et glóriam nóminis tui, cum humilitáte et discretióne, cum dilectióne et delectatióne, cum facilitáte et afféctu, cum preseverántia usque in finem; ut tu sis solus semper spes mea, tota fidúcia mea, divítiæ meæ, delectátio mea, iucúnditas mea, gáudium meum, quies et tranquíllitas mea, pax mea, suávitas mea, odor meus, dulcédo mea, cibus meus, reféctio mea, refúgium meum, auxílium meum, sapiéntia mea, pórtio mea, possésio mea, thesáurus meus, in quo fixa et firma et immobíliter semper sit radicáta mens mea et cor meum. Amen.

[Index]

Oratio S. Francisci

[Hispanicus]

 

Fac nos, Dómine, instruménta pacis tuæ,
ubi ódium, amórem seram;
ubi iniúria, véniam;
ubi dúbium, fidem;
ubi desperátio, spem;
ubi cáligo, lucem;
ubi tristítia, lætítiam.

O Dómine cœléstis,
concéde mihi ut ne tam petam
consolári quam consoláre,
intéllegi quam intellígere,
amári quam amáre.
Nam in dando recípimus,
in ignoscéndo ignóscimur,
et in moriéndo ad vitam ætérnam náscimur. Amen.

[Index]

Oratio S. Ioannis Chrysostomi post Missam

[Hispanicus]

 

Grátias tibi ágimus, clementíssime Dominátor, Redémptor animárum nostrárum, quóniam et præsénti hac die cæléstibus et immortálibus mystériis nos dignos fecísti. Tu dírige viam nostrum; serva nos in timóre tuo; tuére vitam nostram; gressus nostros firma oratiónibus et intercessiónibus sanctæ et gloriósæ Dei Genetrícis et semper Vírginis Maríæ. Exaltáre super cælos, Deus, et super omnem terram glória tua nunc et semper, et in sæcula sæculórum. Amen.

[Index]

Oratio Clementis Papæ XI

[Hispanicus]

 

Credo, Dómine, sed credam fírmius; spero, sed sperem secúrius; amo, sed amem ardéntius; dóleo, sed dóleam veheméntius.

Adóro te ut primum principium; desídero ut finem últimum; láudo ut benefactórem perpétuum; invóco ut defensórem propítium.

Tua me sapiéntia dírige, iustítia cóntine, cleméntia soláre, poténtia prótege.

Óffero tibi, Dómine, cogitánda, ut sint ad te; dicénda, ut sint de te; faciénda, ut sint secúndum te; ferénda, ut sint propter te.

Volo quidquid vis, volo quia vis, volo quómodo vis, volo quámdiu vis. Oro, Dómine: intelléctum illúmines, voluntátem inflámmes, cor emúndes, ánimam sanctífices.

Défleam prætéritas iniquitátes, repéllam futúras tentatiónes, córrigam vitiósas propensiónes, éxcolam idóneas virtútes.

Tríbue mihi, bone Deus, amórem tui, ódium mei, zelum próximi, contémptum mundi.

Stúdeam superióribus obœdíre, inferióribus subveníre, amícis consúlere, inimícis párcere.

Vincam voluptátem austeritáte, avarítiam largitáte, iracúndiam lenitáte, tepiditátem fervóre.

Redde me prudéntem in consíliis, constántem in perículis, patiéntem in advérsis, húmilem in prósperis.

Fac, Dómine, ut sim in oratióne atténtus, in épulis sóbrius, in múnere sédulus, in propósito firmus.

Curem habére innocéntiam interiórem, modéstiam exteriórem, conversatiónem exemplárem, vitam regulárem.

Assídue invígilem natúræ domándæ, grátiæ fovéndæ, legi servándæ, salúti promeréndæ.

Discam a te quam ténue quod terrénum, quam grande quod divínum, quam breve quod temporáneum, quam durábile quod ætérnum.

Da, ut mortem prævéniam, iudícium pertímeam, inférnum effúgiam, paradísum obtíneam. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.

[Index]

Oratio S. Caietani post Missam

[Hispanicus]

 

Réspice, Dómine, sancte Pater, de sanctuário tuo et de excélso cælórum habitáculo, et vide hanc sacrosánctam Hóstiam, quam tibi offert magnus Póntifex noster, sanctus puer tuus Dóminus Iesus pro peccátis fratrum suórum; et esto placábilis super multitúdinem malítiæ nostræ. Ecce, vox sánguinis fratris nostri Iesu clamat ad te de Cruce. Exáudi, Dómine: placáre, Dómine: atténde et fac ne moréris propter temetípsum, Deus meus, quia nomen tuum invocátum est super civitátem istam et super pópulum tuum: et fac nobiscum secúndum misericórdiam tuam. Amen.

Ut civitátem istam deféndere, pacificáre, custodire, conserváre et benedicere dignéris: Te rogámus, audi nos.

[Index]

Orationes Sancti Ambrosii post Missam singulis hebdomadæ diebus distributæ

[Index][Hispanicus]

[Die dominica]
 [Feria Secunda][Tertia][Quarta
 [Quinta][Sexta][Sabbato


Die dominica

[Hispanicus]

Amantíssime lesu, Redémptor et Deus, adóro te præséntem in péctore meo sub speciébus panis et vini, quibus factus es cibus et potus ánimæ meæ. Sit infiníte benedíctus advéntus tuus ad ánimam meam, Deus meus, et pro tanto benefício tibi ex íntimo corde grátias ago, et dóleo eo quod digne tibi grates repéndere non váleo.

Et quasnam dignas gratiárum actiónes habére posset húmilis víllicus, si rústica in domo sua ab ipso suo rege se visitátum vidéret, nisi ad illius pedes procúmbere et tácito admirári et laudáre tantam dignatiónem?

Prócido ergo coram te, o Rex divine; o Iesu dulcíssime, teque adóro ex abysso vilitátis meæ. Coniúngo adoratiónem meam adoratióni, quam tibi præsttit beatíssima Virgo María, quando in úterum suum sacrosánctum te recépit, et quo ipsa te amávit amóre, eódem te prósequi vellem.

O Redémptor amábilis, tu hódie verbis meis obœdiens, de cælo in manus meas descendísti: et ego? eheu! quóties, præcéptis tuis inobœdiens, te, ingráto ánimo, sprevi et grátiam et amórem tuum reiéci! O bone Iesu, meórum véniam delictórum iam te mihi tribuísse confido; quod si culpa mea nondum mihi pepercísti, modo, quæso, ignósce mihi, o Bónitas infinita, nam te offendísse toto corde me pænitet. Utinam, o Iesu, te semper amavíssem! A die saltem quo primam missam celebrávi, únice pro te amóre flagráre debuíssem. Tu ex mílibus me in sacerdótem et amícum tuum elegísti, quid ultra fácere debuísti, ut a me diligeréris? Sed grátias ago tibi quia tempus mihi præstas agéndi, quod fácere omisi. Ex toto corde meo te amáre volo. Nullum afféctum in corde meo admittere volo nisi pro te, qui me tantis beneficiis ad te redamándum obstrinxísti.

Deus meus et ómnia. O Deus meus, quid mihi divitiæ! quid honóres! quid mundi voluptátes! tu ómnia mihi es. Tu solus eris deínceps únicum bonum, únicus amor meus. Dicam tibi cum sancto Paulino: Sibi hábeant divítias suas divites, regna sua reges; mihi Christus glória et regnum est. Fruántur reges, ac dívites terræ, regnis suis, suisque divítiis, tu, o bone Iesu, divítiæ meæ et regnum meum mihi solus eris.

O Pater ætérne, per amórem huius Filii tui, quem hódie tibi óbtuli, et in cor meum recépi, da quæso, mihi sanctam perseverántiam in grátia tua, et donum tui sancti amóris. Tibi étiam comméndo propínquos meos, amícos et inimícos; ánimas item purgatórii omnésque peccatóres.

O Mater mea, María sanctíssima, ímpetra mihi sanctam perseverántiam et Iesu Christi amórem.

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Feria Secunda

[Hispanicus]

O Bónitas infinita! O cáritas infiníta! Deus mihi se totum dedit, factus est totus meus! Anima méa, cóllige omnes afféctus tuos, teque íntime coniúnge Dómino tuo, qui dédita ópera ad te venit, ut coniungátur tibi et redamétur a te.

O Redémptor amábilis, ampléctor te, amor et vita mea; me tibi coniúngo, noli me despícere. Heu mihi! tempus erat vitæ meæ, quo te reiéci ex ánima mea et me separávi a te; sed in pósterum vitam meam milies pónere pótius volo, quam íterum amittere te, summum Bonum meum. Oblivíscere, Dómine, ómnium iniuriárum, quibus te afféci, et mihi miserátus ignósce; toto corde me illárum pænitet, et præ dolóre mori vellem.

Quamvis autem in te peccáverim, mihi præcipis, ut amem te: Díliges Dóminum Deum tuum, ex toto corde tuo. Oh! Dómine mi, quis ego sum ut a me díligi cúpias? Quóniam hoc desideras, amóre te prósequi volo. Tu pro me mortem subíre voluísti, et carnes tuas in cibum mihi dedísti; ego ómnia relinquo, ómnibus valedíco, et te solum, amantíssime Salvátor, ampléctor.

Quis me separábit a caritáte Christi? O Redémptor amábilis, et quem álium dilígere volo, nisi te, qui es infiníta bónitas et infiníto amóre dignus? Quid mihi est in cælo et a te quid vólui super terram? Deus cordis mei, et pars mea Deus in ætérnum. Profécto quidem, Deus meus, et úbinam sive in cælo, sive in terra bonum te maius invenire possum, vel qui magis quam tu me diléxerit?

Advéniat regnum tuum. Oh! bone lesu, sume, precor, hoc mane totíus cordis mei domínium, illud ego tibi totum præbeo. Tu illud semper ac totum pósside, et omnes afféctus, qui non sunt ad te, ab eo repélle. Te solum in partem meam, et in meas divítias éligo: Deus cordis mei, et pars mea, Deus, in ætérnum.

Da, ut semper illud sancti Ignátii a Loyóla in ore hábeam et petam: Amórem tui solum cum grátia tua mihi dones, et dives sum satis. Da mihi amórem et grátiam tuam; fac vidélicet ut amem te, et amer a te, et dives sum satis, nec ámplius ultra desidero, nec áliud quæro. Verúmtamen tu scis infirmitátem meám, et quam sæpe tibi infidélis exstíterim; ádiuva ergo me grátia tua, nec unquam permíttas me separári ab amóre tuo sancto. Ne permittas me separári a te. Hoc nunc tibi dico, sempérque dícere volo, et idípsum tríbue, ut repétere tibi semper queam: Ne permíttas, ne permíttas me separári a te.

O Virgo sanctíssima, spes mea, María, ímpetra mihi a Deo hanc dúplicem grátiam: sanctam perseverántiam et sanctum amórem; nihil ámplius a te peto.

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Feria Tertia

[Hispanicus]

Ah! Dómine mi, quómodo pótui te multóties offéndere, sciens quod peccándo tibi summe displicébam? Per mérita, quæso, passiónis tuæ ignósce mihi, et vinculo amóris tui me tibi obstrínge; non te séparet a me fetor culpárum meárum. Fac ut magis ac magis tuam bonitátem et amórem, qui tibi debétur, et caritátem, qua me dilexísti, semper agnóscam.

Cúpio, bone Iesu, me totum pro te devovére, qui temetípsum pro me in sacrifícium offérre voluísti. Tu innúmeris caritátis arguméntis me tibi obstrinxísti; ne, quæso, permíttas me unquam separári a te. Amo te, Deus meus, teque semper dilígere volo. Et quómodo a te disiúnctus, et sine grátia tua vivere pótero, cum amórem tuum cognóverim?

Grátias ago tibi quia me pertulísti quando sine grátia tua vivébam, et quia tempus adhuc mihi præstas amándi te. Si tunc mihi supervenísset intéritus, te ámplius amáre non possem. Quóniam vero adhuc te dilígere possum, ómnibus víribus te amáre volo, dulcíssime Iesu, tibíque in ómnibus placére perópto.

Diligo te, o Bónitas infinita, amo te plus quam me; et quia amo te, dono tibi corpus meum, ánimam meam, ac totam voluntátem meam. Fac, Dómine, et dispóne de me iuxta beneplácitum tuum; in ómnibus me tibi subício. Dúmmodo mihi concédas ut semper díligam te, nihil áliud posco. Terréna bona da voléntibus illa; non áliud ego desídero, nihílque peto, nisi perseverántiam in grátia tua et sanctum amórem tuum.

Inníxus ego, o Pater ætérne, Filii tui promíssis: Amen, amen, dico vobis, si quid petiéritis Patrem in nómine meo, dabit vobis, in nómine Iesu Christi peto a te sanctam perseverántiam et grátiam amándi te ex toto corde meo, perfécte faciéndo deínceps voluntátem tuam.

O Iesu, tu pro me víctima factus es, et mihi teípsum dedísti, ut tradam tibi meípsum, tibíque ímmolem voluntátem meam; inquis enim: Præbe, fili mi, cor tuum mihi. Ecce cor meum, Dómine, ecce cor meum et ánimam meam, quam tibi dono et omníno pro te devóveo.

Verum tu scis, Dómine, infirmitátem meam: succúrre mihi; ne permíttas me hanc voluntátem meam a te retráhere ad peccándum in te. Mínime: noli hoc permíttere; da, ut semper dilígam te, fac ut amem te quantum sacérdos te dilígere debet; et quemádmodum Filius tuus in cruce móriens dicere pótuit: Consummátum est, ita in morte mea dicere váleam, quod ex hac die mandáta tua custodívi. Præsta, ut in ómnibus tentatiónibus et perículis in te peccándi semper ad te recúrram, et auxílium tuum per mérita Iesu Christi imploráre non omíttam.

O María sanctíssima, quæ ómnia potes apud Deum, ímpetra mihi hanc grátiam, ut in tentatiónibus semper ad Deum et ad te confúgiam.

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Feria Quarta

[Hispanicus]

O mi Iesu, video quanta operátus et passus es, ut mihi necessitátem impóneres amándi te; et ego tam ingrátum me tibi probávi? Quóties pro vili delectatióne et desidério nequam tuam grátiam commutávi et amísi te, o Deus ánimæ meæ! Creaturárum benefícia grata memória sum prosecútus, tibi soli me ingrátum præbui. Ignósce mihi, Deus meus; dóleo eiúsmodi ingráti ánimi crimen, et toto corde me pænitet, et véniam a te spero cum sis infinita bónitas. Si tu bónitas infiníta non esses, mihi desperándum foret, nec ámplius misericórdiam tuam imploráre audérem. Tibi sint grates, amor meus, quia ad inférnum, quem promérui, non me damnásti et tanto témpore me sustinuísti. Sola quidem patiéntia tua in me, Deus meus, ad amándum te tráhere me debéret. Quis unquam me toleráre potuísset, nisi tu, qui es infinítæ misericórdiæ Deus? lámdiu est, ex quo invítas me ad amándum te; nolo ámplius resístere amóri tuo; ecce, me tibi totum dedo. Súfficit quantum in te peccávi, nunc te dilígere volo.

Amo te, o summum Bonum meum; diligo te, o Bónitas infinita; amo te, Deus meus, qui es infiníto amóre dignus, et semper repétere volo in témpore et in æternitáte: amo te, amo te.

O Deus, et quot annos amisi, in quibus te diligere et in amóre tuo prógredi potuíssem, et eos insúmpsi ad peccándum in te!

At sanguis tuus, o Iesu, spes mea est. Numquam, spero, te amáre cessábo. Ignóro quantum mihi vivéndum súperest; resíduum tamen vitæ meæ sive breve sive longum sit, illud tibi totum cónsecro. Ad hunc finem háctenus exspectásti me. Volo quippe tibi complacére, volo te, amantíssime Dómine, semper amáre, teque solum dilígere volo. Quid mihi delíciæ! Quid divítiæ! Quid honóres! Tu solus, Deus meus, tu solus, solus es, et semper eris amor meus et ómnia.

Sed nihil possum, nisi tu ádiuves me grátia tua. Vúlnera, quæso, cor meum, inflámma illud sancto amóre tuo, tibíque totum coniúnge, et ita coniúnge, ut a te numquam separári possit. Tu amáre promisísti, qui te díligit: Ego diligéntes me díligo. Nunc amo te: parce audáciæ meæ, ama tu étiam me, nec permíttas me quidquam fácere, quod impédiat quóminus díligas me: Qui non díligit manet in morte. Líbera me ab ista morte, qua impédiar quóminus amem te. Fac, ut semper díligam te, ut semper tu queas amáre me; et sic diléctio nostra ætérna sit, nec inter me et te ámplius dissolvátur.

Hoc præsta, Pater ætérne, per amórem Iesu Christi. Hoc ipsum concéde, iucundíssime Iesu, ob mérita tua, per quæ spero fore, ut te semper díligam et vicíssim a te semper díligar.

O Mária, Mater Dei, et mater mea, tu étiam deprecáre Iesum pro me.

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Feria Quinta

[Hispanicus]

O Deus infinítæ maiestátis, en proditórem ad pedes tuos, qui tam gráviter in te delíquit! Tu multóties pepercísti peccátis meis; et ego, spretis benefíciis et præsídiis, quibus me donásti, iterum te iniúriis afféci. Céteri peccavérunt in ténebris, ego autem in luce. Sed audi vocem huius Filii tui, quem modo tibi óbtuli, et qui nunc est in péctore meo: ipse pro me misericórdiam et véniam apud te implórat. Parce mihi, o Bónitas infinita, per amórem Iesu Christi, quia te offendísse toto corde me pænitet.

Scio te libénter, Iesu Christi amóre, peccatóribus fíeri placábilem: Complácuit per eum reconciliáre ómnia in ipsum. Per amórem ígitur Iesu Christi, placáre tu étiam mihi. Ne proícias me a fácie tua, quamvis id mérear; parce mihi et muta cor meum. Cor mundum crea in me, Deus.

Hoc age ob honórem saltem tuum, quóniam elegísti me in sacerdótem et ministrum ad offeréndum tibi ipsum Filium tuum. Fac me vívere sicut decet sacerdótem. Da cor mihi, quo te sacérdos amáre debet. Exstíngue, precor, et déstrue in me tui amóris igne omnes terrénos afféctus. Fac, ut gratum deínceps me tibi probem pro tantis benefíciis mihi collátis, et pro tanto amóre, quo amásti me. Si olim amicítiam tuam sprevi, nune eam magis æstímo quam cuncta mundi regna, et beneplácitum tuum ómnibus divítiis ac cæli terræque delíciis antepóno.

O Pater mi, per Iesu Chrísti amórem ábstrahe me ab ómnibus rebus. Tu vis, ut sacerdótes tui ab ómnibus, quæ in mundo sunt, omníno segregáti sint, ac tibi soli, et opéribus glóriæ tuæ vivant: Segregáte mihi Saulum et Bárnabam in opus, ad quod assúmpsi eos. Scio quod étiam id a me requíris, et hoc fácere propóno, sed tu ádiuva me grátia tua. Trahe me totum ad te.

In labóribus et in advérsis mihi patiéntiam et voluntátis conformatiónem tribue. Da, ut per amórem tuum meípsum mortíficem. Concéde mihi spíritum veræ humilitátis, quo gáudeam me abiéctum et imperféctum reputári. Doce me fácere voluntátem tuam, et tum quod a me requíris índica mihi, id enim éxsequi volo.

Récipe, Deus meus, ad amándum te peccatórem, qui háctenus nímium in te peccávit, sed nunc vere te dilígere vult et esse tuus. O Deus ætérne, spero fore ut te amem in ætérnum. Et ideo volo étiam in hac vitate multum amáre, ut multum te amáre váleam in æternitáte.

Et quia amo te, ab ómnibus te cognósci et amári desídero; et ídeo, Dómine, quóniam fecísti me sacerdótem tuum, fac ut pro te labórem, et salúti animárum incúmbam.

Hæc ómnia spero per mérita tua, o Christe Iesu, et per tuam intercessiónem, o Mater mea María.

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Feria Sexta

[Hispanicus]

O Iesu! et quómodo potuísti me ex milibus in sacerdótem tuum eligere? Me, qui tóties tibi terga verti, et pro níhilo grátiam tuam sprevi? Amantíssime Dómine mi, dóleo ex tota ánima mea de peccátis meis. Dicito mihi, remisístine peccáta mea? Spero quidem. Fuísti quippe Redémptor meus non semel tantum, sed quóties mihi pepercísti. Ah, Salvátor mi, útinam numquam te offendissem! Fac, óbsecro, me audíre quod Magdalénæ dixísti: Remittúntur tibi peccáta tua. Fac, ut séntiam me in grátiam tuam iam esse recéptum donans mihi magnum dolórem de peccátis meis. In manus tuas comméndo spíritum meum; redemísti me, Dómine, Deus veritátis. Oh! diviníssime Pastor, tu de cælo descendísti ad inveniéndum me, pérditam ovem, et pro me cotidie super altáre descéndis; posuísti vitam tuam ut salvum me fáceres; ne derelínquas me. In manus tuas comméndo ánimam meam, súscipe cleménter eam, et ne permíttas unquam separári a te.

Tu pro me totum Sánguinem tuum fudísti. Te ergo quæsumus, tuis fámulis súbveni, quos pretióso Sánguine redemísti. Nunc es advocátus meus, non vero iudex; véniam pro me apud Patrem tuum ímpetra; óbtine mihi lumen et virtútem amándi te ex tota ánima mea. Da resíduum vitæ meæ sic transígere, ut cum te iúdicem aspéxero, mihi te placátum videam.

Regna, quæso, amóre tuo in corde meo, fac ut sim totus tuus; et ideo, Salvátor amábilis, mémorem me fac semper amóris, quo me dilexísti, et quanta operátus et passus es, ut me salváres, et amaréris a me. Ad hoc me sacerdótem fecísti, ut nihil diligam præter te.

Iesu mi, volo quippe tibi complacére; ego diligo te, et nihil áliud dilígere volo præter te.

Fac me húmilem et patiéntem in labóribus huius vitæ, mansuétum in humiliatiónibus, a terrénis deliciis abhorréntem et a creatúris abstráctum, et præsta, ut a corde meo eíciam omnes afféctus, qui non sunt ad te.

Hæc ómnia a te implóro, et spero per mérita passiónis tuæ. O Iesu iucundíssime, amábilis Iesu, o bone Iesu, exáudi me.

O mater mea, et spes mea, María, tu quoque exáudi me et ora Iesum pro me.

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Feria Sabbato

[Hispanicus]

Loquere, Dómine, quia audit servus tuus. O Iesu amantíssime, tu venísti étiam hoc mane ad visitándam ánimam meam, ex íntimo corde tibi grátias ago.

Quóniam venísti ad me, lóquere, quæso, et dicito mihi quid velis a me quia ómnia fácere volo. Non méreo quod ultra mihi loquáris, eo quod vocem tuam audíre persæpe recusávi, qua me vocábas ad amórem tuum, et ingrátus tibi terga verti. Verum de peccátis meis iam pæniténtiam egi, nunc íterum me illórum pænitet, et véniam a te iam obtinuísse confído. Dic ergo mihi quid me vis fácere, sum enim parátus ad ómnia.

Utinam, Deus meus, te semper amássem! Hei mihi! quot annos amísi! At Sanguis tuus, et promissiónes tuæ spem mihi áfferunt reparándi tempus amíssum, te solum deínceps amándo tibíque placéndo. Amo te, Redémptor meus, amo te, Deus meus, ad nihil aspíro nisi ad amándum te ex toto corde meo, et ad vitam ipsam ponéndam pro amóre tui, qui amóre mei mortem subíre voluísti. Amóre amóris tui, dicam tibi cum sancto Francisco, móriar, qui amóre amóris mei dignátus es mori.

Tu, Iesu, mihi totum teípsum dedísti; dedísti tuum Sánguinem, vitam, omnes sudóres tuos, ómnia mérita tua; plus dare non habuísti: ego me totum tibi dono; dono tibi omnes delectatiónes meas, omnes sæculi delícias, corpus meum, ánimam, voluntátem; plus tibi dare non hábeo; si plus habérem, plus tibi darem. Iucundíssime Iesu, tu mihi súfficis.

Fac tamen, Dómine, ut sim tibi fidélis; ne permíttas me, mutáta voluntáte, derelínquere te. Spero per mérita passiónis tuæ, Salvátor mi, id mihi numquam obventúrum. Tu dixísti: Nullus sperávit in Dómino, et confúsus est. Tota ígitur fidúcia dícere possum et ego: In te, Dómine, sperávi, non confúndar in ætérnum. Spero, o Deus ánimæ meæ, et semper volo speráre, numquam confusiónem passúrum vidéndi me separátum a te. In te, Dómine, sperávi, non confúndar in ætérnum!

Deus meus, tu omnípotens es, éffice me sanctum. Fac, ut multum díligam te, fac, ut nihil prætermíttam, quod redúndet in glóriam tuam, et ómnia vincam, ut tibi compláceam. O me beátum, si ómnia perdam, ut solum te, et amórem tuum invéniam! Ad hunc finem vitam tribuísti mihi, fac, ut eam opéribus glóriæ tuæ omníno impéndam.

Non méreor benefícia, sed pœnas; ideo déprecor te, ut púnias me sicut vis, dúmmodo grátiam tuam non áuferas a me.

Sine mensúra amásti me, o cáritas infiníta, o infiníta bónitas, sic amo et amábo te. O volúntas Dei! tu es amor meus. O Iesu mi! tu mórtuus es pro me, útinam ego étiam mori possem pro te et morte mea effícere, ut omnes ament te. O bónitas infiníta et infiníte amábilis! ego te máximi fácio et super ómnia díligo te.

O María! trahe me ad Deum; da mihi fidúciam in te et fac, ut semper ad te confúgiam; intercessióne tua sanctum me réddere debes: ita spero.

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Placeat tibi

[Hispanicus]

 

Pláceat tibi, sancta Trínitas, obséquium servitútis meæ: et præsta; ut sacrifícium, quod óculis tuæ maiestátis indígnus óbtuli, tibi sit acceptábile, mihíque et ómnibus, pro quibus illud óbtuli, sit, te miseránte, propitiábile. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.

[Index]

Oratio sacerdotis post Missam: Adoro te, Domine

 

Adóro te, Dómine Iesu Christe, in córpore meo reáliter præséntem. Tu es Christus, Filius Dei vivi, tu es Dóminus meus et Deus meus. Adóro augustíssimam divinitátem tuam, qua cum Patre et Spíritu Sancto essentiáliter unus es. Adóro étiam sanctíssimam humanitátem tuam, qua in fine témporum assúmpta frater noster factus es Patrique tuo in cruce pro nobis te victimam obtulísti. Admíror ac revéreor dénique sacramentálem præséntiam tuam, qua sub speciébus panis et vini contínuo persevérans sacrifícium crucis iúgiter rénovas nobisque te præbes in cibum et potum.

Grátias tibi ago pro imménsa benignitáte tua ac præcípue, quod me minístrum tuum fecísti, ut sacrifícium tuum cotídie conficere teque in cor meum recípere váleam.

Rogo te, ut cor meum totum possidas omnésque eius afféctus et motus concíeas et dírigas, ab eóque áuferas quæcúmque tibi adversántur, omnem nimírum ad malum inclinatiónem, meiipsíus mundíque dilectiónem, vanæque apud hómines glóriæ cupiditátem.

Da mihi spíritum, quo ipse incénderis, dilectiónis vidélicet erga cæléstem Patrem, ut eius voluntátem in ómnibus quæram, eiúsque honórem inter hómines augére stúdeam, pro eiúsque regno dilatándo omnes vires meas impéndam.

Doce me dilectiónem erga hómines, fratres meos, ut ipsis benefácere stúdeam, quemádmodum in terris ámbulans homínibus benefecísti, ut eórum deféctus et infirmitátes patiénter feram, eórum afflictiónum misérear, eósdem adiuváre eisque prodésse cúpiam.

Da mihi virtútem et fortitúdinem tuam, ut nulla tentatióne alliciar, nulla adversitáte déprimar tibique servus fidélis ac strénuus miníster usque permáneam.

Quandóquidem imperfécta sunt, quæcúmque fácio, meo, quæso, nómine iam adóra Patrem tuum eique grátias age propter grándia benefícia nobis colláta! Impetra mihi véniam ómnium peccatórum meórum divinámque grátiam atque cæléstem benedictiónem!

Réspice, Dómine, sancte Pater, diléctum Filium tuum in córpore meo præséntem, réspice fáciem Uncti tui ac propter ipsum étiam in me benígnus inténde! Propter ipsum et per ipsum bénedic mihi meisque opéribus!

Bénedic ómnibus, qui sacrifício meo astitérunt Corpúsque Filii tui sibi communicárunt, ómnibus qui précibus meis se commendavérunt quique curæ meæ sunt commíssi! Súbleva afflíctos et tribulátos, convérte peccatóres, assíste Ecclésiæ cathólicæ, propitiáre géneri humáno, libera ánimas in purgatório deténtas! Amen.

[Index]

Ineffabilem misericordiam tuam

Oratio S. Thomæ Aquinatis

 

Ineffábilem misericórdiam tuam, Dómine Iesu Christe, humíliter exóro, ut hoc Sacraméntum Córporis et Sánguinis tui, quod indígnus suscépi, sit mihi purgátio scélerum, sit fortitúdo fragílium, sit contra mundi perícula firmaméntum, sit impetrátio véniæ, sit stabiliméntum grátiæ, sit medicína vitæ; sit memória tuæ Passiónis, sit contra debilitátem foméntum; sit viáticum meæ peregrinatiónis. Eúntem me condúcat, errántem me redúcat, reverténtem me suscípiat, titubántem me téneat, cadéntem me érigat, et perseverántem me in glóriam introdúcat.

O altíssime Deus, beatíssima præséntia Córporis et Sánguinis tui, sic immútet palátum cordis mei, ut præter te nullam unquam séntiat dulcédinem, nullam amet pulchritúdinem, nullam desíderet consolatiónem, nullum quærat illícitum amórem, nullam admíttat unquam delectatiónem, nullum curet honórem, nullam tímeat crudelitátem. Amen.

[Index]

Commendatio sacrificii celebrati

 

Omnípotens, sempitérne Deus, Conservátor animárum mundíque Redémptor, me fámulum tuum ante maiestátem tuam prostrátum benigníssime réspice, et sacrifícium, quod in honórem nóminis tui pro salúte fidélium tam vivórum quam étiam defunctórum, et pro peccátis et offensiónibus meis óbtuli, piíssime réspice, iram tuam a me rémove, grátiam et misericórdiam mihi concéde, iánuam paradísi mihi pande, ab ómnibus malis me poténter éripe, et, quidquid próprio commísi reátu, cleménter indúlge. Et sic in hoc sæculo in præcéptis tuis fac me perseveráre, ut dignus electórum gregi copulári effíciar, te præstánte, Deus meus, cuius nomen benedíctum, honor atque regnum pérmanet in sæcula sæculórum. Amen.

[Index]

Oratio ad omnes Sanctos

 

Sancti Dei omnes, qui in carne vivéntes, sic Dómino servístis, ut iam cum ipso sine fine regnétis, adéste mihi, quæso, précibus meritísque vestris, ut panis ille cæléstis, et viáticum divínum, quod modo sumpsi, mihi contra omnes infirmitátes, perícula et insídias præstet robur et tutámen; ut in fortitúdine cibi illius ámbulem per huius mundi desértum usque ad montem Dei, et ibídem dulcíssima illius fruitióne vobíscum iúgiter gáudeam, et eum una vobíscum laudem per ómnia saécula. Amen.

[Index]

Oratio ad Sanctum in cuius honorem Missa celebrata est

[Hispanicus]

 

Sancte N., in cuius honórem incruéntum Córporis et Sánguinis Christi sacrifícium óbtuli, fac, tua poténti apud Deum intercessióne, ut, usu huius mystérii, passiónis et mortis eiúsdem Christi Salvatóris nostri mérita cónsequar, ac, cum illíus frequentatióne, contínuo crescat meæ salútis efféctus. Amen.

[Index]

Oratio ad Iesum Christum (sacerdotis)

[Hispanicus]

 

Iesu dilectíssime, qui ex singulári benevoléntia me præ millénis homínibus ad tui sequélam et ad exímiam sacerdótii dignitátem vocásti, largíre mihi, precor, opem tuam divínam ad offícia mea rite obeúnda. Oro te, Dómine Iesu, ut resúscites hódie et semper in me grátiam tuam, quæ fuit in me per impositiónem mánuum episcopálium. O potentíssime animárum médice, sana me táliter, ne revólvar in vítia, et cuncta peccáta fúgiam tibíque usque ad mortem placére possim. Amen.

[Index]

Invocatio (sacerdotis)

[Hispanicus]

 

O bone Iesu, fac ut sim sacérdos secúndum Cor tuum.

[Index]

Piæ exercitationes cotidianæ

[Index]

 

Preces matutinæ

•   Oblatio sui

•   O Domina mea!

•   Angele Dei

Preces per diem persolvendæ

•   Angelus

•   Regina cæli

•   Benedictio mensæ

•   Visitatio Sanctissimi Sacramenti

•   Ante studium

•   Oratio ante colligationem

•   Benedictio viatorum

•   Cartela Lectionis Spiritualis

Preces vespertinæ

•   Confiteor

•   Actus contritiónis

•   Visita, quæsumus Domine

•   Ad Sanctæ Familiæ

[Index]

Oblatio sui

[Hispanicus]

 

Súscipe, Dómine, univérsam meam libertátem. Áccipe memóriam, intelléctum atque voluntátem omnem. Quidquid hábeo vel possídeo, mihi largítus est: id tibi totum restítuo, ac tuæ prorsus voluntáti trado gubernándum. Amórem tui solum cum grátia tua mihi dones, et dives sum satis, nec áliud quidquam ultra posco.

[Index]

Angele Dei

[Hispanicus]

 

Ángele Dei, qui custos es mei, me tibi commíssum pietáte supérna illúmina, custódi, rege et gubérna. Amen.

[Index]

Benedictio mensæ

[Hispanicus]

 

Ante mensam

V/. Bénedic, Dómine, nos, et hæc tua dona, quæ de tua largitáte sumus sumptúri. Per Christum Dóminum nostrum.
R/. Amen.

Ante prandium:

V/. Mensæ cæléstis partícipes fáciat nos Rex ætérnæ glóriæ.
R/. Amen.

Ante cenam:

V/. Ad cœnam vitæ ætérnæ perdúcat nos Rex ætérnæ glóriæ.
R/. Amen.

[Cuando bendice un sacerdote-->]


Post mensam

V/. Ágimus tibi grátias, omnípotens Deus, pro univérsis benefíciis tuis: Qui vivis et regnas in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

V/. Deus det nobis suam pacem.
R/. Et vitam ætérnam.

V/. Amen.

[Index]

Visitatio Sanctissimi Sacramenti

[Hispanicus]

 

V/. Adorémus in ætérnum Sanctíssimum Sacramentum.
R/. Adorémus in ætérnum Sanctíssimum Sacramentum.

Pater noster... Ave Maria... Gloria... (tres veces).

Communio spiritual

Yo quisiera, Señor, recibiros con aquella pureza, humildad y devoción con que os recibió vuestra santísima Madre; con el espíritu y fervor de los santos.

[Index]

Oratio S. Thomæ Aquinatis ante studium

[Hispanicus]

 

Creátor ineffábilis, qui de thesáuris sapiéntiæ tuæ tres Angelórum hierarchías designásti et eas super cælum empýreum miro órdine collocásti atque univérsi partes elegantíssime distribuísti: tu, inquam, qui verus fons lúminis et sapiéntiæ díceris ac superéminens princípium, infúndere dignéris super intelléctus mei ténebras tuæ rádium claritátis, dúplices, in quibus natus sum, a me rémovens ténebras, peccátum scílicet et ignorántiam. Tu, qui linguas infántium facis disértas, linguam meam erúdias atque in lábiis meis grátiam tuæ benedictiónis infúndas. Da mihi intellegéndi acúmen, retinéndi capacitátem, addiscéndi modum et facilitátem, interpretándi subtilitátem, loquéndi grátiam copiósam. Ingréssum ínstruas, progréssum dírigas, egréssum cómpleas. Tu, qui es verus Deus et homo: Qui vivis et regnas in sæcula sæculórum. Amen.

[Index]

Oratio ante colligationem

[Hispanicus]

 

Omnípotens ætérne Deus, qui nos secúndum imáginem Tuam plasmásti, et ómnia bona, vera, pulchra, præsértim in divína persóna Unigéniti Fílii Tui Dómini nostri Iesu Christi, quærere iussísti, præsta quæsumus ut, per intercessiónem Sancti Isidóri, Epíscopi et Doctóris, in peregrinatiónibus per interréte factis et manus oculósque ad quæ Tibi sunt plácita intendámus et omnes quos convénimus cum caritáte ac patiéntia accipiámus. Per Christum Dóminum nostrum.

[Index]

Benedictio viatorum

[Hispanicus]

 

Beáta María intercedénte bene ambulémus (ámbulem), Dóminus sit in itínere nostro (meo) et Ángeli eius comiténtur nobíscum (et Ángelus eius comitétur mecum). In nómine Patris et Fílii et Spíritus Sancti. Amen.

[Si la Bendición la da un sacerdote-->]

[Index]

Cartela Lectionis Spiritualis

[Hispanicus]

 

Al comenzar, todos de rodillas, el que dirige reza:

Veni, Sancte Spíritus, reple tuórum corda fidélium: et tui amóris in eis ignem accénde.

V/. Emítte Spíritum tuum, et creabúntur.
R/. Et renovábis fáciem terræ.

Oremus: Deus, qui corda fidélium Sancti Spíritus illustratióne docuísti; da nobis in eódem Spíritu recta sápere; et de eius semper consolatióne gaudére. Per Christum Dóminum nostrum.
R/. Amen.


Al terminar, todos de rodillas, el que dirige reza:

V/. Ágimus tibi grátias, omnípotens Deus, pro univérsis benefíciis tuis: Qui vivis et regnas en sæcula sæculórum.
R/. Amen.

V/. Deus det nobis suam pacem.
R/. Et vitam ætérnam.

V/. Amen.

[Index]

Actus contritiónis

[Hispanicus]

 

Deus meus, ex toto corde pænitet me ómnium meórum peccatórum, éaque detéstor, quia peccándo, non solum pœnas a te iuste statútas proméritus sum, sed præsértim quia offéndi te, summum bonum, ac dignum qui super ómnia diligáris. Ídeo fírmiter propóno, adiuvánte grátia tua, de cétero me non peccatúrum peccandíque occasiónes próximas fugitúrum. Amen.

[Index]

Visita, quæsumus Domine

[Hispanicus]

 

Vísita, quæsumus, Dómine, habitatiónem istam, et omnes insídias inimíci ab ea longe repélle: Ángeli tui sancti hábitent in ea, qui nos in pace custódiant, et benedíctio tua sit super nos semper. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.

[Index]

Ad Sanctæ Familiæ

[Hispanicus]

 

Iesu, María, Ioseph, vobis cor et ánimam meam dono.

Iesu, María, Ioseph, adstáte mihi in extrémo agóne.

Iesu, María, Ioseph, in pace vobíscum dórmiam et requiéscam.

[Index]

Ad Deum Unum et Trinum

[Index]

 

Ad Sanctissimam Trinitatem:

•   Gloria Patri

•   Te Deum

•   Trisagium Angelicum

•   Symbolum Athanasianum

•   Fiat, adimpleatur

•   Actus Fídei, Spei et Caritatis

•   Actus Fídei

•   Actus Spei

•   Actus Caritátis

•   Actus Adorationis

•   Gratiarum actio S. Augustini

•   Invocatio Ss.mæ Trinitatis

Ad Deum Patrem:

•   Pater noster

•   Domine sancte, Pater omnipotens

•   O Pater misericordiarum

Ad Deum Filium:

•   Ad SS. Cor Iesu

•   Ad te venio

•   Obsecro te

•   Crux Fidelis

•   Iesu, dulcis memoria

•   Lauda Sion

•   O bone Iesu!

•   O bona crux

•   Domine Iesu, noverim me, noverim te

•   Ad Iesum Christum (sacerdotis)

Ad Spiritum Sanctum:

•   Veni Creator

•   Veni, Sancte Spíritus

•   Invocatio Spiritui Sancto

[Index]

Te Deum

[Hispanicus]

Hymnus Ambrosianus

 

Te Deum laudámus: te Dóminum confitémur.

Te ætérnum Patrem, omnis terra venerátur.

Tibi omnes ángeli, tibi cæli, et univérsæ potestátes.

Tibi chérubim et séraphim incessábili voce proclámant:

Sanctus, Sanctus, Sanctus Dóminus Deus Sábaoth.

Pleni sunt cæli et terra maiestátis glóriæ tuæ.

Te gloriósus Apostolórum chorus, te prophetárum laudábilis númerus, te mártirum candidátus láudat exércitus.

Te per orbem terrárum sancta confitétur Ecclésia:

Patrem imménsæ maiestátis, venerándum tuum verum et únicum Fílium: Sanctum quoque Paráclitum Spíritum.

Tu rex glóriæ, Christe.

Tu Patris sempitérnus es Fílius.

Tu, ad liberándum susceptúrus hóminem, non horruísti Vírginis úterum.

Tu, devícto mortis acúleo, aperuísti credéntibus regna cælórum.

Tu ad déxteram Dei sedes in glória Patris.

Iudex créderis esse ventúrus.

Sequens versus dicitur flexis genibus.

Te ergo quæsumus, tuis fámulis súbveni, quos pretióso sánguine redemísti.

Ætérna fac cum Sanctis tuis in glória numerári.

Salvum fac pópulum tuum, Dómine, et bénedic hereditáti tuæ.

Et rege eos, et extólle illos usque in ætérnum.

Per síngulos dies benedícimus te; et laudámus nomen tuum in sæculum, et in sæculum sæculi.

Dignáre, Dómine, die isto sine peccáto nos custodíre.

Miserére nostri, Dómine, miserére nostri.

Fiat misericórdia tua, Dómine, super nos, quemádmodum sperávimus in te.

In te, Dómine, sperávi: non confúndar in ætérnum.

V/. Benedicámus Patrem, et Fílium cum Sancto Spíritu.
R/. Laudémus, et superexaltémus eum in sæcula.

V/. Benedíctus es, Dómine, in firmaménto cæli.
R/. Et laudábilis, et gloriósus et superexaltátus in sæcula.

V/. Dómine, exáudi oratiónem meam.
R/. Et clamor meus ad te véniat.

Sacerdotes addunt:

V/. Dóminus vobíscum.
R/. Et cum spíritu tuo.

Orémus:

Deus, cuius misericórdiæ non est númerus, et bonitátis infinítus est thesáurus: piísimæ Maiestáti tuæ pro collátis donis grátias ágimus, tuam semper cleméntiam exorántes; ut, qui peténtibus postuláta concédis, eósdem non déserens, ad præmia futúra dispónas.

Deus, qui corda fidélium Sancti Spíritus illustratióne docuísti: da nobis in eódem Spíritu recta sápere; et de eius semper consolatióne gaudére.

Deus, qui néminem in te sperántem nímium afflígi permíttis, sed pium précibus præstas audítum: pro postulatiónibus nostris, votísque suscéptis grátias ágimus, te piísime deprecantes; ut a cunctis semper muniámur advérsis. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.

[Index]

Trisagium Angelicum

[Hispanicus]

 

In nómine Patris et Fílii et Spíritus Sancti. Amen.

V/. Dómine, lábia mea apéries.
R/. Et os meum annuntiábit láudem tuam.

V/. Deus, in adiutórium meum inténde.
R/. Dómine, ad adiuvándum me festína.

V/. Glória Patri...
R/. Sicut erat in princípio...


Recitatio Decas

Ad recitationem decadis, cum in communi fit, sic proceditur: primo, omnes simul deprecationem Sanctus Deus dicunt; postea, modo consueto, a sacerdote (vel ab eo qui preces moderatur) ceterisque utraque pars orationis dominicæ alternatur; qua finita, sequentes versus nonies alternatim repetuntur, sacerdote (vel eo qui preces moderatur) Tibi laus recitante et omnibus Sanctus respondentibus; denique, expleta decade, doxologia minor Gloria Patri, ut de more, subiungitur.

–Sanctus Deus, Sanctus fortis, Sanctus immortális, miserére nobis.

Pater noster...

V/. Tibi laus, Tibi glória, Tibi gratiárum áctio in sæcula sempitérna, o Beáta Trínitas!
R/. Sanctus, Sanctus, Sanctus Dóminus Deus exercítuum. Pleni sunt caeli et terra gloria tua.

V/. Glória Patri...
R/. Sicut erat...

Aliæ duæ decades eodem modo dicuntur, incipiendo a verbis Sanctus Deus, etc.

Expleta ultima decade, si in communi recitetur, ab omnibus simul dicitur sequens:

Antiphona. Te Deum Patrem ingénitum, te Fílium unigénitum, te Spíritum Sanctum Paráclitum, sanctam et indivíduam Trinitátem, toto corde et ore confitémur, laudámus atque benedícimus: Tibi glória in sæcula.

V/. Benedicámus Patrem, et Fílium cum Sancto Spíritu.
R/. Laudémus et superexaltémus eum in sæcula.

Oremus: Omnípotens sempitérne Deus, qui dedísti fámulis tuis in confessióne veræ fídei, ætérnæ Trinitátis glóriam agnóscere, et in poténtia maiestátis adoráre Unitátem; quæsumus, ut eiúsdem fídei firmitáte, ab ómnibus semper muniámur adversis. Per Chrístum Dóminum nóstrum.
R/. Amen.

Absoluta oratione, omnes addunt:

Líbera nos, salva nos, vivífica nos, o Beáta Trínitas!

[Index]

Fiat, adimpleátur

[Hispanicus]

 

Fiat, adimpleátur, laudétur et in ætérnum superexaltétur iustíssima atque amabilíssima Volúntas Dei super omnia. Amen. Amen.

Doce me, Dómine, fácere voluntátem tuam, quia Deus meus es Tu.

[Index]

Actus Fídei, Spei et Caritatis

[Hispanicus]

 

Deus meus, credo in Te, spero in Te, amo Te super ómnia ex tota ánima mea, ex toto corde meo, ex totis víribus meis: amo te quia es infiníte bonus et dignus qui améris; et quia amo Te, me pænitet ex toto corde te offendísse: miserére mihi peccatóri. Amen.

In Te credo, in Te spero, Te amo, Te adóro, beáta Trínitas unus Deus, miserére mei nunc et in hora mortis meæ et salva me.

Omnípotens sempitérnæ Deus, da nobis fídei, spei et caritátis augméntum; et, ut mereámur ássequi quod promíttis, fac nos amáre quod præcipis. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.

[Index]

Actus Fídei

[Hispanicus]

 

Dómine Deus, firma fide credo et confíteor ómnia et síngula quæ sancta Ecclésia Cathólica propónit, quia tu, Deus, ea ómnia revelásti, qui es ætérna véritas et sapiéntia quæ nec fállere nec falli potest. In hac fide vívere et mori státuo. Amen.

[Index]

Actus Spei

[Hispanicus]

 

Dómine Deus, spero per grátiam tuam remissiónem ómnium peccatórum, et post hanc vitam ætérnam felicitátem me esse consecutúrum: quia tu promisísti, qui es infiníte potens, fidélis, benígnus, et miséricors. In hac spe vívere et mori státuo. Amen.

[Index]

Actus Caritátis

[Hispanicus]

 

Dómine Deus, amo te super ómnia et próximum meum propter te, quia tu es summum, infinítum, et perfectíssimum bonum, omni dilectióne dignum. In hac caritáte vívere et mori státuo. Amen.

[Index]

Actus adorationis Ss.mæ Trinitatis

[Hispanicus]

O Sanctíssima Trínitas, adóro te habitántem per grátiam tuam in ánima mea.

O Sanctíssima Trínitas, hábitans per grátiam tuam in ánima mea, fac ut magis ac magis amem te.

O Sanctíssima Trínitas, hábitans per grátiam tuam in ánima mea, magis magísque sanctífica me.

Mane mecum, Dómine, sis verum meum gáudium.

[Index]

Gratiarum actio S. Augustini

[Hispanicus]

(Conf. I, 20, 31)

 

Grátias tibi, dulcédo mea et honor meus et fidúcia mea. Deus mes, grátias tibi de donis tuis; sed tu mihi ea serva. Ita enim servábis me, et augebúntur et perficiéntur quæ dedísti mihi, et ero ipse tecum, quia et ut sim tu dedísti mihi.

[Index]

Invocatio Ss.mæ Trinitatis

[Hispanicus]

 

Omnipoténtia Patris, ádiuva fragilitátem meam, et e profúndo misériæ éripe me.

Sapiéntia Fílii, dírige cogitatiónes, verba et actiónes meas omnes.

Amor Spíritus Sancti, esto cunctárum ánimæ meæ operatiónum princípium, quo iúgiter sint divíno beneplácito confórmes.

[Index]

Dómine sancte, Pater omnípotens

[Hispanicus]

 

Dómine sancte, Pater omnípotens, ætérne Deus, propter tuam largitátem et Fílii tui, qui pro me sustínuit passiónem et mortem, et Matris eius excellentíssimam sanctitátem, atque ómnium Sanctórum mérita, concéde mihi peccatóri, et omni tuo benefício indígno, ut te solum díligam, tuum amórem semper sítiam, benefícium passiónis contínuo in corde hábeam, meam misériam recognóscam, et ab ómnibus conculcári et contémni cúpiam; nihil me contrístet nisi culpa. Amen.

[Index]

O Pater misericordiarum

[Hispanicus]

 

O Pater misericordiárum, fons omnis boni, te supplex exóro per sacratíssimum tuíque amantíssimum Cor Iesu dilectíssimi Fílii tui, Dómini et Redemptóris nostri, in quo tibi semper bene compláces, dignáre concédere mihi grátiam vivæ fídei, firmæ spei et ardéntis caritátis erga te et próximum meum: ínsuper grátiam vere doléndi de ómnibus peccátis meis una cum firmíssimo propósito te in pósterum numquam offendéndi; ut secúndum divínum beneplácitum tuum semper vívere, voluntátem tuam sanctísssimam corde magno et ánimo volénti in ómnibus adimplére, et in amóre tuo usque ad finem vitæ meæ perseveráre váleam. Amen.

[Index]

Ad SS. Cor Iesu

 

Cor Iesu sanctíssimum, large, quæsumus, effúnde tuas benedictiónes super sanctam Ecclésiam, super Summum Pontíficem, et super omnem clerum; da iustis perseverántiam, convérte peccatóres, illúmina infidéles, bénedic nostros propínquos, amícos et benefactóres, assíste moribúndis, líbera ánimas in purgatório degéntes, et super ómnium corda dulce impérium tui amóris exténde. Amen.

[Index]

Ad te venio

 

Ad te vénio, Iesu. Tu es via, per quam incédere volo, óbsequens mandátis et consíliis et exémplis tuis teque pérsequens per sémitan obœdiéntiæ et renuntiatiónis et sacrifícii, quæ in cælum ad te condúcit.

Iesu, tu es véritas. Tu es lux vera, quæ illúminat omnem hóminem veniéntem in hunc mundum. Credo in te, credóque evangélio tuo. Cúpio te cognóscere, ut et díligam. Agam, ut cognoscáris et diligáris.

Iesu, tu es vita, per grátiam tuam sanctificántem, quæ est vita animárum nostrárum; per verba tua, quæ sunt verba vitæ ætérnæ; per Eucharístiam tuam, quæ est panis vivus, qui de cælo descéndit; per Cor tuum, quod est fons vitæ síngulis animábus et societátibus.

Tota ánima mea adhæreo verbo tuo; esúrio panem vivum Eucharístiæ tuæ; apério totum cor meum vivíficis cordis tui effusiónibus; íntime me únio ómnibus eius voluntátibus.

Utinam divínum cor tuum regnet super cunctos Ecclésiæ filios universúmque genus humánum! Amen.

[Index]

Obsecro te

[Hispanicus]

 

Obsecro te, dulcíssime Dómine Iesu Christe, ut pássio tua sit mihi virtus, qua múniar, prótegar atque deféndar; vúlnera tua sint mihi cibus potúsque, quibus pascar, inébrier atque delécter; aspérsio Sánguinis tui sit mihi ablútio ómnium delictórum meórum; mors tua sit mihi vita indefíciens, Crux tua sit mihi glória sempitérna. In his sit mihi reféctio, exsultátio, sánitas et dulcédo cordis mei: Qui vivis et regnas in sæcula sæculórum. Amen.

[Index]

Crux fidelis

[Revertere][Hispanicus]

 

Crux fidélis, inter omnes arbor una nóbilis, nulla talem silva profert, flore, fronde, gérmine!

Dulce lignum, dulces clavos, dulce pondus sústinet!

Pange lingua, gloriósi prœlium certáminis, et super crucis trophæo dic triúmphum nóbilem: quáliter Redémptor orbis immolátus vícerit.

Crux fidélis, inter omnes arbor una nóbilis, nulla talem silva profert, flore, fronde, gérmine!

De paréntis protoplásti fraude factor cóndolens, quando pomi noxiális morte morsu córruit, ipse lignum tunc notávit, damna ligni ut sólveret.

Dulce lignum, dulces clavos, dulce pondus sústinet!

Hoc opus nostræ salútis ordo depopóscerat, multifórmis perditóris arte ut artem fálleret, et medélam ferret inde, hostis unde læserat.

Crux fidélis, inter omnes arbor una nóbilis, nulla talem silva profert, flore, fronde, gérmine!

Quando venit ergo sacri plenitúdo témporis, missus est ab arce Patris Natus, orbis, Cónditor, atque ventre virgináli carne factus pródiit.

Dulce lignum, dulces clavos, dulce pondus sústinet!

Vagit infans inter arta cónditus præsepia, membra pannis involúta Virgo Mater álligat: et manus pedésque et crura stricta cingit fáscia.

Crux fidélis, inter omnes arbor una nóbilis, nulla talem silva profert, flore, fronde, gérmine!

Lustra sex qui iam perácta, tempus implens córporis, se volénte, natus ad hoc, passióni déditus, Agnus in crucis levátur immolándus stípite.

Dulce lignum, dulces clavos, dulce pondus sústinet!

En acétum, fel, arúndo, sputa, clavi, láncea; mite corpus perforátur, Sanguis unde prófluit; terra, pontus, astra, mundus quo lavántur flúmine!

Crux fidélis, inter omnes arbor una nóbilis, nulla talem silva profert, flore, fronde, gérmine!

Flecte ramos, arbor alta, tensa laxa víscera, et rigor lentéscat ille, quem dedit natívitas, ut supérni membra Regis miti tendas stípite.

Dulce lignum, dulces clavos, dulce pondus sústinet!

Sola digna tu fuísti ferre sæculi prétium atque portum præparáre nauta mundo náufrago, quam sacer cruor perúnxit fusus Agni córpore.

Crux fidélis, inter omnes arbor una nóbilis, nulla talem silva profert, flore, fronde, gérmine!

Æqua Patri Filióque, ínclito Paráclito, sempitérna sit beatæ Trinitáti glória, cuius alma nos redémit atque servat grátia. Amen.

[Index]

Iesu, dulcis memoria

Hymnus

 

Iesu, dulcis memória,
dans vera cordis gáudia;
sed super mel et ómnia
eius dulcis præséntia.

Nil cánitur suávius,
nil audítur iucúndius,
nil cogitátur dúlcius,
quam Iesus Dei Fílius.

Iesu, spes pæniténtibus,
quam pius es peténtibus,
quam bonus te quæréntibus,
sed quid inveniéntibus?

Nec lingua valet dícere,
nec líttera exprímere,
expértus potest crédere
quid sit Iesum dilígere,

Sis, Iesu, nostrum gáudium,
qui es futúrum præmium:
sit nostra in te glória
per cuncta semper sæcula.

[Index]

Lauda Sion

[Hispanicus]

 

1. Lauda, Sion, Salvatórem,
lauda ducem et pastórem
in hymnis et cánticis.

2. Quantum potes, tantum aude:
quia maior omni laude,
nec laudáre sufficit.

3. Laudis thema speciális,
panis vivus et vitális
hódie propónitur.

4. Quem in sacræ mensa cœnæ,
turbæ fratrum duodénæ
datum non ambígitur.

5. Sit laus plena, sit sonóra,
sit iucúnda, sit decóra
mentis iubilátio.

6. Dies enim solémnis ágitur,
in qua mensæ prima recólitur
huius institútio.

7. In hac mensa novi Regis,
novum Pascha novæ legis,
Phase vetus términat.

8. Vetustátem nóvitas,
umbram fugat véritas,
noctem lux elíminat.

9. Quod in cœna Christus gessit,
faciéndum hoc expréssit
in sui memóriam.

10. Docti sacris institútis,
panem, vinum in salútis
consecrámus hóstiam.

11. Dogma datur Christiánis,
quod in carnem transit panis,
et vinum in sánguinem.

12. Quod non capis, quod non vides,
animósa firmat fides,
præter rerum órdinem.

13. Sub divérsis speciébus,
signis tantum, et non rebus,
latent res exímiæ.

14. Caro cibus, sanguis potus:
manet tamen Christus totus,
sub utráque spécie.

15. A suménte non concísus,
non confráctus, non divísus:
integer accípitur.

16. Sumit unus, sumunt mille:
quantum isti, tantum ille:
nec sumptus consúmitur.

17. Sumunt boni, sumunt mali:
sorte tamen inæquáli,
vitæ vel intéritus.

18. Mors est malis, vita bonis:
vide paris sumptiónis
quam sit dispar éxitus.

19. Fracto demum sacraménto
ne vacilles, sed meménto,
tantum esse sub fragménto,
quantum toto tégitur.

20. Nulla rei fit scissúra:
signi tantum fit fractúra:
qua nec status, nec statúra
signáti minúitur.

21. Ecce panis Angelórum,
factus cibus viatórum:
vere panis filíorum,
non mitténdus cánibus.

22. In figúris præsignátur,
cum Isaac immolátur:
agnus Paschæ deputátur:
datur manna Pátribus.

23. Bone pastor, panis vere,
Iesu, nostri miserére:
tu nos pasce, nos tuére:
tu nos bona fac vidére
in terra vivéntium.

24. Tu, qui cuncta scis et vales:
qui nos pascis hic mortáles:
tuos ibi commensáles,
cohærédes et sodáles.
fac sanctórum cívium.
Amen. Alleluia.

[Index]

O bone Iesu!

[Hispanicus]

 

O bone Iesu, secúndum magnam misericórdiam tuam miserére mei. O clementíssime Iesu, te déprecor per illum Sánguinem pretiósum, quem pro peccatóribus effúndere voluísti, ut ábluas omnes iniquitátes meas et in me respícias míserum et indígnum invocántem tuum sanctum Nomen. Ergo, Iesu, propter Nomen sanctum tuum salva me.

[Index]

Oratio S. Andreæ

[Hispanicus]

 

El apóstol San Andrés sufrió martirio, muriendo clavado en una cruz, a semejanza de Jesús. Cuando era conducido al lugar del martirio, al ver la cruz, comenzo a exclamar:

O bona crux, quæ decórem et pulchritúdinem de membris Dómini suscepísti; diu desideráta, sollícite amáta, sine intermissióne quæsíta et aliquándo cupiénti ánimo preparáta: áccipe me ab homínibus, et redde me magístro meo. Súscipe discípulum Christi, ac per te me recípiat, qui per te móriens me redémit. Amen.

[Index]

Oratio S. Augustini

[Hispanicus]

 

Dómine Iesu, nóverim me, nóverim te,
nec áliquid cúpiam nisi te.
Óderim me et amem te.
Ómnia agam propter te.

Humíliem me, exáltem te.
Nihil cógitem nisi te.
Mortíficem me et vivam in te.
Quæcúmque evéniat accípiam a te.

Pérsequar me, sequar te,
sempérque optem sequi te.
Fúgiam me, confúgiam ad te,
ut mérear deféndi a te.

Tímeam mihi, tímeam te,
et sim inter eléctos a te.
Diffídam mihi, fidam a te.
Obœdíre velim propter te.

Ad nihil affíciar nisi ad te,
et pauper sim propter te.
Áspice me, ut díligam te.
Voca me, ut vídeam te,
et in ætérnum fruar te. Amen.

[Index]

Veni Creator

[Hispanicus]

 

Veni, Creátor Spíritus, mentes tuórum vísita: imple supérna grátia, quæ tu creásti péctora.

Qui díceris Paráclitus, altíssimi donum Dei, fons vivus, ignis, cáritas et spiritális únctio.

Tu septifórmis múnere, Dígitus Patérnæ déxtræ, tu rite promíssum Patris sermóne ditans gúttura.

Accénde lumen sénsibus, infúnde amórem córdibus, infirma nostri córporis virtúte firmans pérpeti.

Hostem repéllans lóngius, pacémque dones prótinus, ductóre sic te praevio vitémus omne nóxium.

Per te sciámus da Patrem, noscámus atque Fílium, Teque utriúsque Spíritum credámus omni témpore.

Deo Patri sit glória, et Fílio, qui a mórtuis surréxit, ac Paráclito in sæculórum sæcula. Amen.

V/. Emítte Spíritum tuum et creabúntur,
R/. Et renovábis fáciem terræ.

Oremus: Deus, qui corda fidélium Sancti Spíritus illustratióne docuísti; da nobis in eódem Spíritu recta sápere, et de eius semper consolatióne gaudére. Per Chrístum Dóminum nóstrum.
R/. Amen.

[Index]

Veni, Sancti Spiritus

[Hispanicus]

 

Veni, Sancte Spíritus,
et emítte caelitus
lucis tuae rádium.

Veni, pater páuperum,
veni, dator múnerum,
veni, lumen córdium.

Consolátor óptime,
dulcis hospes ánimae,
dulce refrigérium.

In labóri réquies,
in aestu tempéries,
in fletu solácium.

O lux beatíssima,
reple cordis íntima
tuórum fidélium.

Sine tuo númine,
nihil est in hómine,
nihil est innóxium.

Lava quod est sórdidum,
riga quod est áridum,
sana quod est sáucium.

Flecte quod est rígidum,
fove quod est frígidum,
rege quod est dévium.

Da tuis fidélibus,
in te confidéntibus,
sacrum septenárium.

Da virtútis méritum,
da salútis éxitum,
da perénne gáudium.

[Index]

Ad Sanctissimam Eucharistiam

[Index]

 

•   Visitatio Sanctissimi Sacramenti

•   Adoro te devote

•   Adoratio ad Sanctissimam Eucharistiam

•   O salutáris Hóstia

•   O sacrum convivium

•   Benedictio cum SS.mo Sacramento

•   Antiphonæ Mariæ post Benedictione

•   Oratio S. Alphonsi ante SS. Sacramentum

Adoratio ad Sanctissimam Eucharistiam

 

Te, Iesu, verum Deum et hóminem hic in sancta Eucharístia præséntem, in génua humíllime provolútus, cum fidélibus terræ et Sanctis cæli mente coniúnctus, adóro; ac pro tanto benefício íntime gratus, te Iesu, infiníte perféctum atque infiníte amábilem ex toto corde díligo.

Da mihi grátiam ne ullo modo te unquam offéndam, atque ut, tua hac in terra eucharística præséntia recreátus, ad tua ætérna ac beáta in cælis præséntia una cum María perfruéndum mérear perveníre. Amen.

[Index]

O salutáris Hóstia

[Hispanicus]

 

O salutáris Hóstia.
quæ cæli pandis óstium.
Bella premunt hostília;
da robur fer auxílium.

Uni trinóque Dómino
sit sempitérna glória:
qui vitam sine término,
nobis donet in pátria.
Amen.

[Index]

O sacrum convivium

[Hispanicus]

 

O sacrum convívium, in quo Christus súmitur, recólitur memória passiónis eius, mens implétur grátia et futúræ glóriæ nobis pignus datur.

O quam suávis est, Dómine, spíritus tuus! qui ut dulcédinem tuam in fílios demonstráres, pane suavíssimo de cælo præstito, esuriéntes reples bonis, fastidiósos dívites dimíttens inánes.

[Index]

Expositio et Benedictio cum Ss.mo Sacramento

[Hispanicus]

Pange lingua

Pange, língua, gloriósi
Córporis mystérium.
Sanguinísque pretiósi,
quem in mundi prétium,
fructus ventris generósi
Rex effúdit géntium.

Lectura de la Palabra de Dios

(I Cor 11, 23-26)

Fratres:

Ego enim accepi a Dómino, quod et trádidi vobis quoniam Dóminus Iesus, in qua nocte tradebatur, accepit panem et gratias agens fregit et dixit: “Hoc est corpus meum, quod pro vobis, est; hoc fácite in meam commemorationem”; similiter et calicem, postquam cenatum est, dicens: “Hic calix novum testamentum est in meo sánguine; hoc fácite, quotiescumque bibetis, in meam commemorationem”. Quotiescumque enim manducábitis panem hunc et calicem bibetis, mortem Dómini annuntiatis, donec veniat.

[Otros textos--->]

Tantum ergo

Tantum ergo Sacraméntum
venerémur cérnui;
et antíquum documéntum
novo cedat rítui;
præstet fides supplementum
sénsuum deféctui.

Genitóri, Genitóque
laus et iubilátio;
salus, honor, virtus quoque
sit et benedíctio;
procedénti ab utróque
compar sit laudátio. Amen.

V/. Panem de cælo præstitísti eis (T.P. Allelúia).
R/. Omne delectaméntum in se habéntem (T.P. Allelúia).

Orémus: Deus, qui nobis sub Sacraménto mirábili passiónis tuæ memóriam reliquísti, tríbue quæsumus, ita nos Córporis et Sánguinis tui sacra mystéria venerári, ut redemptiónis tuæ fructum in nobis iúgiter sentiámus. Qui vivis et regnas in sæcula sæculórum. Amen.

Alabanzas de desagravio:

Bendito sea Dios.
Bendito sea su santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo, Dios y Hombre verdadero.
Bendito sea el Nombre de Jesús.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
Bendita sea su Preciosísima Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del altar.
Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito.
Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
Bendita sea su gloriosa Asunción.
Bendito sea el Nombre de María, Virgen y Madre.
Bendito sea san José, su castísimo esposo.
Bendito sea Dios en sus ángeles y en sus santos.
Amen.

[En Ecuador--->]

[En Chile--->]

[En Argentina--->]

Salmo 116 (Laudate Dóminum):

Laudáte Dóminum omnes gentes,
laudáte eum, omnes pópuli.
Quóniam confirmáta est super nos misericórdia eius;
et véritas Dómini manet in ætérnum.

Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto;
sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sæcula sæculórum. Amen.

[Index]

Antiphonæ Mariæ post Benedictione

[Hispanicus]

 

Los sábados se puede rezar o cantar la Salve o alguna otra antífona mariana apropiada para el tiempo litúrgico (Adviento, Navidad, Cuaresma, Pascua).


En cualquier tiempo se puede rezar o cantar la Salve [Español]:

Salve, Regína, mater misericórdiæ; vita dulcédo et spes nostra, salve. Ad te clamámus éxules fílii Hevæ. Ad te suspirámus geméntes et flentes in hac lacrimárum valle. Eia ergo, advocáta nostra, illos tuos misericórdes óculos ad nos convérte, et Iesum, benedíctum fructum ventris tui, nobis post hoc exsílium osténde. O clemens, o pia, o dulcis Virgo María!

Al terminar, se reza o canta:

V/. Ora pro nobis, Sancta Dei Genitrix.
R/. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.

Orémus: Omnípotens sempitérne Deus, qui gloriósæ Vírginis Matris Maríæ corpus et ánimam, ut dignum Fílii tui habitáculum éffici mererétur, Spíritu Sancto cooperánte, præparásti: da, ut cuius commemoratióne lætámur, eius pia intercessióne, ab instántibus malis, et a morte perpétua liberémur. Per eumdem Christum Dóminum nostrum. Amen.

V/. Divínum auxílium máneat semper nobíscum.
R/. Amen.

[Index]


En el Tiempo de Adviento se reza o se canta Alma Redemptóris Mater [Español]:

Alma Redemptóris Mater,
quæ pérvia cæli porta manes,
et stella maris, sucúrre cadénti,
súgere qui curat, pópulo:

Tu quæ genuísti, natúra miránte,
tuum sanctum Genitórem,
Virgo prius ac postérius,
Gabriélis ab ore sumens illud Ave,
peccatórum miserére.

Al terminar, se reza o canta:

V/. Ángelus Dómini nuntiávit Mariæ.
R/. Et concépit de Spíritu Sancto.

Orémus: Grátiam tuam, quæsumus, Dómine, méntibus nostris infúnde: ut, qui Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui Incarnatiónem cognóvimus, per Passiónem eius et Crucem ad Resurrectiónis glóriam perducámur. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.

V/. Divínum auxílium máneat semper nobíscum.
R/. Amen.

[Index]


En el Tiempo de Navidad se reza o se canta Alma Redemptóris Mater [Español]:

Alma Redemptóris Mater,
quæ pérvia cæli porta manes,
et stella maris, sucúrre cadénti,
súgere qui curat, pópulo:

Tu quæ genuísti, natúra miránte,
tuum sanctum Genitórem,
Virgo prius ac postérius,
Gabriélis ab ore sumens illud Ave,
peccatórum miserére.

Al terminar, se reza o canta:

V/. Post partum, Virgo, invioláta permansísti.
R/. Dei Génetrix, intercéde pro nobis.

Orémus: Deus, qui Fílium tuum, verbum salútis et panem vitæ, e cælo in alvum sanctæ Vírginis misísti, concéde ut Christum sicut ipsa accipiámus, eius verba corde retinéntes et salútis mystéria fide celebrántes. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.

V/. Divínum auxílium máneat semper nobíscum.
R/. Amen.

[Index]


Durante la Cuaresma se reza o se canta Ave, Regina cælorum [Español]:

Ave, Regína cælórum,
ave, Dómina Angelórum,
salve, radix, salve, porta,
ex qua mundo lux est orta.

Gáude, Virgo gloriósa,
super omnes speciósa;
vale, o valde decóra,
et pro nobis Christum exóra.

Al terminar, se reza o canta:

V/. Dignáre me laudáre te, Virgo sacráta.
R/. Da mihi virtútem contra hostes tuos.

Orémus: Concéde, miséricors Deus, fragilitáti nostræ præsídium, ut, qui sanctæ Dei Genetrícis memóriam ágimus, intercessiónis eius auxílio a nostris iniquitátibus resurgámus. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.

V/. Divínum auxílium máneat semper nobíscum.
R/. Amen.

[Index]


En Tiempo Pascual se reza o se canta el Regina cæli [Español]:

Regína Cæli, lætáre; alleluia.
Quia cum meruísti, portare; alleluia.

Resurréxit sicut díxit; alleluia.
Ora pro nobis Deum; alleluia.

Al terminar, se reza o canta:

V/. Gáude et lætáre, Virgo María; alleluia.
R/. Quia surréxit Dóminus vere; alleluia.

Orémus: Deus, qui per resurrectiónem Fílii tui Dómini nostri Iesu Christi mundum lætificáre dignátus es, præsta quæsumus, ut per eius Genitrícem Vírginem Maríam perpétuæ capíamus gaudia vitæ. Per eumdem Christum Dóminum nostrum. Amen.

V/. Divínum auxílium máneat semper nobíscum.
R/. Amén.

[Index]

Oratio S. Alphonsi ante SS. Sacramentum

[Hispanicus]

 

Dómine Iesu Christe, qui, amóre hóminum ductus, in hoc Sacraménto diu noctúque immoráris, pietáte et amóre pleníssimus; qui exspéctas, ádvocas, excipísque eos omnes qui ad te, salutándi grátia, véniunt: te ego in Altáris Sacraménto præséntem credo, adóro et ex abýsso níhili mei, et ago tibi grátias, pro ómnibus quidem in me collátis benefíciis, sed præsértim pro eo quod mihi hoc Sacraménto te ipse donásti, quod sanctíssimam Matrem tuam Maríam mihi dedísti in advocátam, et quod me vocásti, qui te hac in æde salutárem.

Salúto ígitur hódie amantíssimum Cor tuum, animóque inténdo, illud salutáre his tribus de causis: primum, ut tibi pro tanto dono grates persólvam; deínde, ut de iniúriis, quas hoc in Sacraménto tui inimíci tibi ínferunt, satisfáciam; postrémo, ut hac salutatióne te adórem ómnibus terrárum locis, ubi in Sacraménto præsens minus cóleris magísque deséreris.

Díligo te, mi Iesu, ex toto corde. Pænitet me tóties olim displicuísse infinítæ bonitáti tuæ. Státuo, te adiuvánte, non ámplius offéndere ánimum tuum; et in præséntia, quantúmvis miser, totum me tibi cónsecro, tibi me totum dono, omníque meæ voluntáti, afféctibus, desidériis et rebus meis ómnibus renúntio. Ex hocce die tu deínceps de me meísque univérsis, quod tibi gratum, fácito. Ego nihil rogo, nihil opto, nisi sanctum amórem tuum, perseverántiam in bono usque ad finem et tuæ voluntátis exsecutiónem perféctam.

Comméndo tibi deténtas in purgatório ánimas, præprímis quæ se sanctíssimo Sacraménto et sanctíssimæ Maríæ devotíssimas exhibébant. Omnes item míseros peccatóres tibi comméndo. Coniúngo dénique, mi Salvátor, omnes meos afféctus cum afféctibus amantíssimi Cordis tui, eósque sic coniúnctos tuo ætérno Patri óffero, tuo illum nómine rogans, ut eos tui amóre accípiat et exáudiat.

[Index]

In honorem Beatæ Mariæ Virginis

[Index]

 

•   Alma Redemptoris Mater

•   Angelus

•   Ave Maria

•   Ave, Maris Stella

•   Ave, Regina cælorum

•   Magnificat

•   Memorare

•   O Domina mea!

•   O Maria, Virgo et Mater

•   O Mater pietatis

•   O serenissima Virgo

•   Regina cæli

•   Salve

•   Sanctum Rosarium

•   Stabat Mater Dolorosa

•   Sub tuum præsidium

•   Totus tuus

[Index]

Alma Redemptoris Mater

[Hispanicus]

 

Alma Redemptóris Mater,
quæ pérvia cæli porta manes,
et stella maris, sucúrre cadénti,
súgere qui curat, pópulo:

Tu quæ genuísti, natúra miránte,
tuum sanctum Genitórem,
Virgo prius ac postérius,
Gabriélis ab ore sumens illud Ave,
peccatórum miserére.

[Index]

Angelus

[Hispanicus]

 

V/. Ángelus Dómini nuntiávit Maríæ
R/. Et concépit de Spíritu Sancto.

Ave María...

V/. Ecce ancílla Dómini,
R/. Fiat mihi secúndum verbum tuum.

Ave María...

V/. Et Verbum caro factum est,
R/. Et habitávit in nobis.

Ave María...

V/. Ora pro nobis, Sancta Dei Génitrix
R/. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.

Oremus: Grátiam tuam, quæsumus, Dómine, méntibus nostris infúnde: ut, qui Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui Incarnatiónem cognóvimus, per Passiónem eius et Crucem ad Resurrectiónis glóriam perducámur. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.

[Index]

Ave, Maris Stella

[Hispanicus]

Atribuido a Fortunato, obispo de Poitiers (609)

 

Ave, maris stella,
Dei mater alma
atque semper virgo,
felix caeli porta.

Sumens illud Ave,
Grabriélis ore,
fundanos in pace,
mutans Evae nomen.

Solve vincla reis,
profer lumen caecis,
mala nostra pelle,
bona cuncta posce.

Monstra te esse matrem,
per te preces
qui pro nobis natus
tu lit esse tuus.

Virgo singuláris,
inter omnes mitis,
nos culpis solútos,
mites fac et castos.

Vitam praesta puram,
iter para tutum,
ut vidéntes Iesum,
semper collaetémur.

Sit laus Deo Patri,
summo Christo decus,
Spirítui Sancto,
tribus honor unus. Amen.

[Index]

Ave, Regina cælorum

[Hispanicus]

 

Ave, Regína cælórum,
ave, Dómina Angelórum,
salve, radix, salve, porta,
ex qua mundo lux est orta.

Gáude, Virgo gloriósa,
super omnes speciósa;
vale, o valde decóra,
et pro nobis Christum exóra.

[Index]

Magnificat

[Hispanicus]

 

Magníficat ánima mea Dóminum, et exsultávit spíritus meus in Deo salvatóre meo, quia respéxit humilitátem ancíllæ suæ.

Ecce enim ex hoc beátam me dicent omnes generatiónes, quia fecit mihi magna, qui potens est, et sanctum nomen eius, et misericórdia eius in progénies et progénies timéntibus eum.

Fecit poténtiam in bráchio suo, dispérsit supérbos mente cordis sui; depósuit poténtes de sede et exaltávit húmiles; esuriéntes implévit bonis et dívites dimísit inánes.

Suscépit Israel púerum suum, recordátus misericórdiæ, sicut locútus est ad patres nostros, Abraham et sémini eius in sæcula.

Glória Patri...

[Index]

Regina cæli

[Hispanicus]

 

V/. Regína Cæli, lætáre; alleluia.
R/. Quia cum meruísti, portare; alleluia.

V/. Resurréxit sicut díxit; alleluia.
R/. Ora pro nobis Deum; alleluia.

V/. Gáude et lætáre, Virgo María; alleluia.
R/. Quia surréxit Dóminus vere; alleluia.

Oremus: Deus, qui per resurrectiónem Fílii tui Dómini nostri Iesu Christi mundum lætificáre dignátus es, præsta quæsumus, ut per eius Genitrícem Vírginem Maríam perpétuæ capíamus gaudia vitæ. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.

[Index]

Rosarii Marialis Recitatio

[Hispanicus]

 

Per signum crucis de inimícis nostris líbera nos, Deus noster.

In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.

Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

V/. Dómine, lábia mea apéries.
R/. Et os meum annuntiábit laudem tuam.

V/. Deus, in adiutórium meum inténde.
R/. Dómine, ad adiuvándum me festína.

V/. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
R/. Sicut erat in princípio et nunc et semper et in sæcula sæculórum. Amen.


Modo de rezar los Misterios:

Para cada misterio se reza:

Paternoster
10 Avemarías
Gloria (Triduo Pascual: Christus factus)

Después se añade:

María, Madre de Gracia, Madre de misericordia, defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

O bien (Ecuador):

María, Madre de Gracia, Madre de misericordia, en la vida y en la muerte ampáranos, Madre nuestra.


Misterios del Rosario

[Hispanicus]

Mysteria gaudiosa

(in feria secunda et sabbato)

[Traducción]

1º. Annuntiátio.

2º. Visitátio.

3º. Natívitas.

4º. Præsentátio.

5º. Invéntio in Templo.

 

Mysteria dolorosa

(in feria tertia et feria sexta)

[Traducción]

1º. Agonía in Hortu.

2º. Flagellátio.

3º. Coronátio Spinis.

4º. Baiulátio Crucis.

5º. Crucifíxio et Mors.

 

Mysteria luminosa

(in feria quinta)

[Traducción]

1º. Baptísma apud Iordánem.

2º. Autorevelátio apud Cananénse matrimónium.

3º. Regni Dei proclamátio coniúncta cum invitaménto ad conversiónem.

4º. Transfigurátio.

5º. Eucharístiæ Institútio.

 

Mysteria gloriosa

(in feria quarta et Dominica)

[Traducción]

1º. Resurréctio.

2º. Ascénsio.

3º. Descénsus Spíritus Sancti.

4º. Assúmptio.

5º. Coronátio in Cælo.


Al terminar los cinco misterios, se reza:

Dios te salve, María, Hija de Dios Padre, llena eres de gracia...

Dios te salve, María, Madre de Dios Hijo, llena eres de gracia...

Dios te salve, María, Esposa de Dios Espíritu Santo, llena eres de gracia...


Litaniæ lauretanæ

[Hispanicus]

 

Kýrie, eléison Kýrie, eléison
Christe, eléison Christe, eléison
Kýrie, eléison Kýrie, eléison
Christe, audi nos Christe, audi nos
Christe, exaudi nos Christe, exaudi nos

 

Pater de caelis, Deus Miserere nobis
Fili, Redémptor mundi, Deus "
Spíritus Sancte, Deus "
Sancta Trínitas, unus Deus "

 

Sancta María Ora pro nobis
Sancta Dei Génetrix "
Sancta Virgo vírginum "
Mater Christi "
Mater Ecclesiae "
Mater divinae gratiae "
Mater puríssima "
Mater castísima "
Mater inviolata "
Mater intemerata "
Mater immaculata "
Mater amábilis "
Mater admirábilis "
Mater boni consilii "
Mater Creatoris "
Mater Salvatoris "
Virgo prudentíssima "
Virgo veneranda "
Virgo praedicanda "
Virgo potens "
Virgo clemens "
Virgo fidelis "
Spéculum iustítiae "
Sedes sapiéntiae "
Causa nostrae laetítiae "
Vas spirituale "
Vas honorábile "
Vas insigne devotionis "
Rosa mýstica "
Turris Davídica "
Turris ebúrnea "
Domus áurea "
Foéderis arca "
Iánua caeli "
Stella matutina "
Salus infirmorum "
Refugium peccatorum "
Consolatrix afflictorum "
Auxilium christianorum "
Regina Angelorum "
Regina Patriarcharum "
Regina Prophetarum "
Regina Apostolorum "
Regina Mártyrum "
Regina Confessorum "
Regina Vírginum "
Regina Sanctorum ómnium "
Regina sine labe originali concepta "
Regina in coelum assumpta "
Regina sacratíssimi Rosarii "
Regina familiae "
Regina pacis "

V/. Agnus Dei, qui tollis peccata mundi.
R/. Parce nobis Dómine.

V/. Agnus Dei, qui tollis peccata mundi.
R/. Exáudi nos Dómine.

V/. Agnus Dei, qui tollis peccata mundi.
R/. Miserere nobis.

Sub tuum praesídium confúgimus, Sancta Dei Génetrix, nostras deprecationes ne despícias in necessitátibus; sed a perículis cunctis líbera nos semper, Virgo gloriosa et benedicta.

V/. Ora pro nobis, Sancta Dei Génetrix.
R/. Ut digni efficiamur promissiónibus Christi.

 

Oremus: Gratiam tuam, quaésumus, Domine, méntibus nostris infunde: ut qui, Ángelo nuntiante, Christi Filii tui incarnationem cognóvimus; per passionem eius et crucem, ad resurrectionis gloriam perducamur. Per éundem Christum Dominum nostrum. Amen.


Por las necesidades de la Iglesia y del Estado

Padre Nuestro
Avemaría
Gloria

Por la persona e intenciones del Señor Obispo de esta diócesis

Padre Nuestro
Avemaría
Gloria

Por las benditas ánimas del Purgatorio

Padre Nuestro
Avemaría
Descansen en paz. R/. Amén.

[Index]

Stabat Mater Dolorosa

[Hispanicus]

 

Stabat Mater dolorósa
iuxta crucem lacrimósa
dum pendébat Fílius.

Cuius ánimam geméntem
contristátam et doléntem
pertransívit gládius.

O quam tristis et afflícta
fuit illa benedícta
Mater Unigéniti!

Quæ mærébat et dolébat,
pia Mater, dum vidébat
Nati poenas íncliti.

Quis est homo qui non fleret,
Matrem Christi si vidéret
in tanto supplício?

Quis non posset contristári,
piam Matrem contemplári
doléntem cum Filio?

Pro peccátis suæ gentis
vidit Iesum in torméntis,
et flagéllis súbditum.

Vidit suum dulcem Natum
moriéntem desolátum
dum emísit spíritum.

Eia Mater, fons amóris
me sentíre vim dolóris
fac, ut tecum lúgeam.

Fac ut árdeat cor meum
in amándo Christum Deum,
ut sibi compláceam.

Sancta Mater, istud agas,
Crucifíxi fige plagas
cordi meo válide.

Tui Nati vulneráti,
tam dignáti pro me pati,
poenas mecum dívide.

Fac me tecum pie flere,
Crucifíxo condolére,
donec ego víxero.

Iuxta crucem tecum stare,
Ac me tibi sociáre
in planctu desídero.

Virgo vírginum præclára,
mihi iam non sis amára:
fac me tecum plángere.

Fac, ut portem Christi mortem,
passiónis fac me sortem,
et plagas recólere.

Fac me plagis vulnerári,
cruce hac inebriári,
et cruóre Fílii.

Flammis urar ne succénsus,
per te, Virgo, sim defénsus
in die iudícii.

Fac me cruce custodíri,
morte Christi præmuníri,
confovéri grátia.

Quando corpus moriétur,
fac, ut ánimæ donétur
Paradísi glória. Amen.

[Index]

Sub tuum præsidium

[Hispanicus]

 

Sub tuum præsídium confúgimus,
sancta Dei Génetrix;
nostras deprecatiónes ne despícias
in necessitátibus;
sed a perículis cunctis
líbera nos semper,
Virgo gloriósa et benedícta.

[Index]

Totus tuus

[Hispanicus]

Consagración a la Madre de Dios de San Luis María Grignon de Montfort.

 

Totus tuus ego sum et omnia mea Tua sunt. Accipio Te in mea omnia. Præbe mihi cor tuum, Maria.

[Index]

In honorem Sancto Ioseph

[Index]

 

•   Preces ante Missam

•   Oratio ad petendam castitatem

•   Oratio pro protectione impetranda

•   Oratio pro felici morte impetranda

•   Memorare (S. Ioseph)

Oratio ad S. Ioseph ad petendam castitatem

[Hispanicus]

 

Vírginum custos et pater, sancte Joseph, cuius fidéli custódiæ ipsa Innocéntia Christus Iesus et Virgo vírginum María commísa fuit: te per hoc utrúmque caríssimum pignus Iesum et Maríam óbsecro et obtéstor, ut me, ab omni immundítia præservátum, mente incontamináta, puro corde et casto córpore Iesu et Maríæ semper fácias castíssime famulári. Amen.

[Index]

Oratio ad S. Ioseph pro protectione impetranda

[Hispanicus]

 

Deus, qui ineffábili providéntia beátum Ioseph sanctíssimæ Genetrícis tuæ spónsum elígere dignátus es: præsta quæsumus, ut quem protectórem venerámur in terris, intercessórem habére mereámur in cælis. Qui vivis et regnas in sæcula sæculórum. Amen.

[Index]

Oratio ad S. Ioseph pro felici morte impetranda

[Hispanicus]

 

O Sancte Ioseph! qui in suavíssimo Iesu cliéntis tui, et dulcíssimæ spónsæ tuæ Maríæ compléxu ex hac vita emigrásti: succúrre mihi, o S. Pater! cum Iesu et María, tunc potíssimum, quando mors vitæ meæ finem impónet; illúdque (quod únice peto) solátium mihi ímpetra, ut in iísdem sanctíssimis Iesu et Maríæ bráchiis exspírem. In manus vestras vivens et móriens comméndo spíritum meum, Iesus, María, Ioseph! Amen.

[Index]

Memorare (S. Ioseph)

[Hispanicus]

 

Memoráre, o puríssime Sponse Vírginis Maríæ, o dulcis Protéctor mi, sancte Ioseph, non esse audítum a sæculo, quemquem ad tua implorántem auxília, tua peténtem suffrágia, esse derelíctum. Ego tali animátus confidéntia ad te vénio, tibíque férvide me comméndo. Noli, quæso, o Pater putatíve Redemptóris, verba mea despícere, sed áudi propítius. Amen.

[Index]

Aliæ orationes et piæ exercitationes

[Index]

 

Piæ exercitationes

•   Preces iaculatoriæ

•   Sanctum Rosarium

•   Visitatio Sanctissimi Sacramenti

•   Benedictio cum SS.mo Sacramento

•   Antiphonæ Mariæ post Benedictione

Psalmi et Cantica Sacræ Scripturæ

•   Psalmus II

•   Psalmus L (Miserere)

•   Psalmus LXII (Deus meus es tu)

•   Psalmus LXXXIII (Quam dilecta)

•   Psalmus LXXXIV (Complacuisti)

•   Psalmus LXXXV (Inclina Domine)

•   Psalmus CXV (Credidi)

•   Psalmus CXXIX (De profundis)

•   Canticum Mariæ (Magnificat)

•   Canticum Zachariæ (Benedictus)

•   Canticum Simeonis (Nunc dimittis)

Orationes pro variis necessitatibus

•   Oratio pro Summo Pontifice

•   Oratio pro tota Ecclesia

•   Preces pro defunctis (I)

•   Preces pro defunctis (II)

•   Dies iræ (Hymnus pro defunctis)

•   Oratio pro sacerdotibus

•   Oratio ad vocaciones impetrandas

•   Sero te amavi

[Index]

Preces iaculatoriæ

[Hispanicus]

 

Al Señor

- Dómine, adáuge nobis fidem.

- Credo, Dómine, sed ádiuva incredulitátem meam.

- Iesu, Fili David, miserére mei peccatóris!

- Iesu, Iesu, esto mihi semper Iesus!

- Dómine, tu ómnia nosti; tu scis quia amo te.

- Dómine, ut vídeam! Dómine, ut sit!

- Cor Iesu Sacratíssimum et miséricors, dona nobis pacem.

- Dómine, si vis potes me mundáre!

- Regnáre Christum volumus!


A la Virgen

- Sancta María, Spes nostra, Sedes Sapiéntiæ, ora pro nobis.

- Sancta María, Spes nostra, Ancílla Dómini, ora pro nobis.

- Sancta María, stella maris, filios tuos ádiuva.

- Monstra te esse Matrem!

- Sancta María, Mater Pulchræ Dilectiónis, fílios tuos ádiuva.

- Cor Maríæ Dulcíssimum, iter para tutum.

- Sancta María, refúgium nostrum et virtus!

- Adeámus cum fidúcia ad thronum glóriæ, ut misericórdiam consequámur!


Otras jaculatorias

- Deus meus et ómnia.

- Benedícta sit Sancta Trínitas.

- Dómine, salva nos, perímus!

- Dóminus meus et Deus meus!

- Deo omnis glória!

- Ómnia in bonum!

- Ecce ego, quia vocásti me!

- In lætítia, nulla dies sine cruce!

- Omnes cum Petro ad Iesum per Maríam!

- Quia tu es, Deus, fortitúdo mea!

- Credo, sed ádiuva incredulitátem meam!

- Vultum tuum, Dómine, requíram!

- Ut in gratiárum semper actióne maneámus!

- Sancti Ángeli custódes nostri, deféndite nos!

- Ure igne Sancti Spíritus!

- Ómnia possum in eo, qui me confórtat.

- Sancte Pater omnípotens, ætérne et miséricors Deus: beáta María intercedénte, grátias tibi ago pro univérsis benefíciis tuis, étiam ignótis.

- Cor mundum crea in me, Deus!

- Cor contrítum, et humiliátum, Deus non despícies!

- Nunc cœpi!

[Index]

Psalmus L (Miserere)

[Hispanicus]

 

Miserére mei, Deus, secúndum misericórdiam tuam. Et secúndum multitúdinem miseratiónum tuárum dele iniquitátem meam.

Amplius lava me ab iniquitáte mea et a peccáto meo munda me. Quóniam iniquitátem meam ego cognósco: et peccátum meum contra me est semper.

Tibi, tibi soli peccávi, et malum coram te feci, ut iustus inveniáris in senténtia tua et equus in iudício tuo. Ecce enim in iniquitáte generatus sum: et in peccáto concépit me mater mea.

Ecce enim veritátem in corde dilexísti: et in occúlto sapiéntiam manifestásti mihi. Aspérges me hyssópo, et mundábor: lavábis me, et super nivem dealbábor.

Audíre me fácies gáudium et letítiam, et exsultábunt ossa, quæ contrivísti. Avérte fáciem tuam a peccátis meis et omnes iniquitátes meas dele.

Cor mundum crea in me, Deus, et spíritum firmum ínnova in viscéribus meis. Ne proícias me a fácie tua et spíritum sanctum tuum ne áuferas a me.

Redde mihi lætítiam salutáris tui et spíritu promptíssimo confirma me. Docébo iníquos vias tuas, et ímpii ad te converténtur.

Líbera me de sanguínibus, Deus, Deus salútis meæ, et exsultábit língua mea iustítiam tuam. Dómine, lábia mea apéries, et os meum annuntiábit laudem tuam.

Non enim sacrifício delectáris; holocáustum, si ófferam, non placebit. Sacrifícium Deo spíritus contribulátus; cor contrítum, et humiliátum, Deus, non despícies.

Benígne fac, Dómine, in bona voluntáte tua Sion, ut ædificéntur muri Ierúsalem. Tunc acceptábis sacrifícium iustítiæ, oblatiónes et holocáusta: tunc impónent super altáre tuum vítulos.

[Index]

Psalmus LXII (Deus meus es tu)

[Hispanicus]

 

Deus, Deus meus es tu, * ad te de luce vígilo. Sitívit in te ánima mea, * te desiderávit caro mea.

In terra desérta et árida et inaquósa, sic in sancto appárui tibi, * ut vidérem virtútem tuam et glóriam tuam.

Quóniam mélior est misericórdia tua super vitas, * lábia mea laudábunt te.

Sic benedícam te in vita mea * et in nómine tuo levábo manus meas.

[Index]

Psalmus LXXXIII (Quam dilecta)

[Hispanicus]

 

Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum! * Concupíscit et déficit ánima mea in átria Dómini.

Cor meum et caro mea * exultavérunt in Deum vivum.

Étenim passer invénit sibi domum, et turtur nidum sibi, ubi ponat pullos suos: * altária tua, Dómine virtútum, rex meus et Deus meus.

Beáti, qui hábitant in domo tua: * in perpétuum laudábunt te.

Beátus vir, cuius est auxílium abs te, * ascensiónes in corde suo dispósuit.

Transeúntes per vallem sitiéntem in fontem ponent eam, * étenim benedictiónibus véstiet eam plúvia matutína.

Ibunt de virtúte in virtútem, * vidébitur Deus deórum in Sion.

Dómine Deus virtútum, exáudi oratiónem meam; * áuribus pércipe Deus Iacob.

Protéctor noster áspice, Deus, * et réspice in fáciem Christi tui.

Quia mélior est dies una in átriis tuis super milia, elégi ad limen esse in domo Dei mei * magis quam habitáre in tabernáculis peccatórum.

Quia sol et scutum est Dóminus Deus, grátiam et glóriam dabit Dóminus; * non privábit bonis eos, qui ámbulant in innocentia.

Dómine virtútum, * beátus homo, qui sperat in te.

[Index]

Psalmus LXXXIV (Complacuisti)

[Hispanicus]

 

Complacuísti tibi, Dómine, in terra tua, * convertísti captivitátem Iacob.

Remisísti iniquitátem plebis tuæ, * operuísti ómnia peccáta eórum.

Contraxísti omnem iram tuam, * revertísti a furóre indignatiónis tuæ.

Convérte nos, Deus, salutáris noster, * et avérte iram tuam a nobis.

Numquid in ætérnum irascéris nobis * aut exténdes iram tuam a generatióne in generatiónem?

Nonne tu convérsus vivificábis nos, * et plebs tua lætábitur in te?

Osténde nobis, Dómine, misericórdiam tuam * et salutáre tuum da nobis.

Áudiam, quid loquátur Dóminus Deus, quóniam loquétur pacem ad plebem suam et sanctos suos * et ad eos, qui convertúntur corde.

Vere prope timéntes eum salutáre ipsíus; * ut inhábitet glória in terra nostra.

Misericórdia et véritas obviavérunt sibi; * iustítia et pax osculátæ sunt. Véritas de terra orta est, * et iustítia de cælo prospéxit.

Étenim Dóminus dabit benignitátem, * et terra nostra dabit fructum suum.

Iustítia ante eum ambulábit, * et ponet in via gressus suos.

[Index]

Psalmus LXXXIV (Inclina Domine)

[Hispanicus]

 

Inclína, Dómine, aurem tuam et exáudi me, * quóniam inops et pauper sum ego.

Custódi ánimam meam, quóniam sanctus sum: * salvum fac servum tuum, Deus meus, sperántem in te.

Miserére mei, Dómine, * quóniam ad te, Dómine, clamávi tota die.

Lætífica ánimam servi tui, * quóniam ad te, Dómine, ánimam meam levávi.

Quóniam tu, Dómine, suávis et mitis, * et multæ misericórdiæ ómnibus invocántibus te.

Áuribus pércipe, Dómine, oratiónem meam, * et inténde voci deprecatiónis meæ.

In die tribulatiónis meæ clamávi ad te, * quia exáudies me.

Non est símilis tui in diis, Dómine, * et nihil sicut ópera tua.

Omnes gentes, quascúmque fecísti, vénient et adorábunt coram te, Domine, * et glorificábunt nomen tuum.

Quóniam magnus es tu et fáciens mirabília: * tu es Deus solus.

Doce me, Dómine, viam tuam, * et ingrédiar in veritáte tua;

simplex fac cor meum, ut tímeat nomen tuum.

Confitébor tibi, Dómine Deus meus, in toto corde meo * et glorificábo nomen tuum in ætérnum.

Quia misericórdia tua magna est super me, * et eruísti ánimam meam ex inférno inferióri.

Deus, supérbi insurrexérunt super me, et synagóga poténtium quæsiérunt ánimam meam * et non proposuérunt te in conspéctu suo.

Et tu, Dómine, Deus miserátor et miséricors, * pátiens et multæ misericórdiæ et veritátis.

Réspice in me et miserére mei; da fortitúdinem tuam púero tuo * et salvum fac fílium ancíllæ tuæ.

Fac mecum signum in bonum, ut vídeant, qui odérunt me, et confundántur, * quóniam tu, Dómine, adiuvísti me et consolátus es me.

[Index]

Psalmus CXV (Credidi)

[Hispanicus]

 

Crédidi, étiam cum locútus sum: * «Ego humiliátus sum nimis».

Ego dixi in trepidatióne mea: * «Omnis homo mendax».

Quid retríbuam Dómino * pro ómnibus, quæ retríbuit mihi?

Cálicem salutáris accípiam * et nomen Dómini invocábo.

Vota mea Dómino reddam * coram omni pópulo eius.

Pretiósa in conspéctu Dómini * mors sanctórum eius.

O Dómine, ego servus tuus, * ego servus tuus et fílius ancíllæ tuæ.

Dirupísti víncula mea: * tibi sacrificábo hóstiam laudis * et nomen Dómini invocábo.

Vota mea Dómino reddam * coram omni pópulo eius,

In átriis domus Dómini, * in médio tui, Ierúsalem.

[Índice]

Salmo CXXIX (De profundis)

[Hispanicus]

 

De profúndis clamávi ad te, Dómine: Dómine, exáudi vocem meam: Fiant aures tuæ intendéntes, in vocem deprecatiónis meæ.

Si iniquitátes observáberis, Dómine: Dómine, quis sustinébit? Quia apud te propitiátio est: et propter legem team sustínui te, Dómine.

Sustínuit ánima mea in verbo eius: sperávit ánima mea in Dómino. A custódia matutína usque ad noctem: spéret Israël in Dómino.

Quia apud Dóminum misericórdia: et copiósa apud eum redémptio. Et ipse rédimet Israël, ex ómnibus iniquitátibus eius.

[Index]

Canticum Zachariæ (Benedictus)

[Hispanicus]

 

Benedíctus Dóminus, Deus Ísrael, quia visitábit et fecit redemptiónem plebi suæ, et eréxit cornu salútis nobis in domo David puéri sui, sicut locútus est per os sanctorum, qui a sæcula sunt, prophetárum eius, salútem ex inimícis nostris et de manu ómnium, qui odérunt nos;

ad faciéndam misericórdiam cum pátribus nostris et memorári testaménti sui sancti, iusiurándum, quod iurávit ad Ábraham patrem nostrum, datúrum se nobis, ut sine timóre, de manu inimicórum liberáti, serviámus illi in sanctitáte et iustítia coram ipso omnibus diébus nostris.

Et tu, puer, prophéta Altíssimi vocáberis: præíbis enim ante fáciem Dómini paráre vias eius, ad dandam sciéntiam salútis plebi eius in remissiónem peccatórum eórum.

Per víscera misericórdiæ Dei nostri, in quibus visitábit nos óriens ex alto, illumináre his, qui in ténebris et in umbra mortis sedent, ad dirigéndos pedes nostros in viam pacis.

Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.

Sicut erat in princípio, et nunc et semper et in sæcula sæculórum. Amen.

[Index]

Canticum Simeonis (Nunc dimittis)

[Hispanicus]

 

Nunc dimíttis servum tuum, Dómine, secúndum verbum tuum in pace.

Quia vidérunt óculi mei salutáre tuum, quod parásti ante fáciem ómnium populórum, lumen ad revelatiónem géntium et glóriam plebis tuæ Israel.

Glória Patri...

[Index]

Oratio pro Summo Pontifice

[Hispanicus]

 

V/. Orémus pro Beatíssimo Papa nostro N.
R/. Dóminus consérvet eum et vivíficet eum, et beátum fáciat eum in terra, et non tradat eum in ánimam inimicórum eius.

[Index]

Oratio pro tota Ecclesia

[Hispanicus]

 

Deus, refúgium nostrum et virtus, pópulum ad te clamántem propítius réspice: et intercedénte gloriósa et immaculáta Vírgine Dei Genetríce María cum beáto Ioseph eius Sponso, ac beátis Apóstolis tuis Petro et Paulo et ómnibus Sanctis, quas pro conversione peccátorum, pro libertáte et exultatióne sanctæ Matris Ecclésiæ, preces effúndimus, miséricors et benígnus exáudi. Per eúndem Christum Dóminum nostrum. Amen.

[Index]

Oratio pro sacerdotibus

[Hispanicus]

 

Iesu, Póntifex ætérne et divíne sacrificátor, qui singulári ímpetu amóris erga hómines, fratres tuos, impúlsus, e sacro Corde tuo christiánum sacerdótium effluére fecísti, ne desíeris sacerdótibus tuis vivíficos infiníti amóris torréntes benígnus infúndere.

In ipsis vívere velis eósque in te commutáre! Per grátiam tuam éffice eos minístros miseratiónum tuárum! Age in eis et per eos et fac, ut virtútes tuas venerándas fidéliter imitándo in omnibus te índuant tuóque nómine tuíque Spíritus virtúte operéntur, quæ pro salúte mundi operátus es.

Réspice, divíne animárum Redémptor, quanta multitúdo eórum sit, qui adhuc in ténebris errórum dórmiunt; dinúmera, quot infidéles oves iuxta præcipítium ámbulent; consídera, quam multi sint páuperes, famélici, rudes, débiles in solitúdine geméntes!

Revértere ad nos per sacerdótes tuos; in eis vere resúrge! Per eósdem agens íterum per mundum transi docéndo, ignoscéndo, consolándo, sacrificándo atque sacráta víncula caritátis inter Cor divínum et corda hóminum renovándo. Amen.

[Index]

Oratio ad vocationes impetrandas (sacerdotales et religiosas)

[Hispanicus]

 

Dómine Iesu Christe, Salvátor mundi, per Cor tuum dulcíssimum te supplíciter exorámus, ut gregem tuum, Pastor ætérne, in afflictióne sua non déseras, sed spíritum illum in eo resúscites, quem super Apóstolos tuos tam abúnde effudísti. Voca, quæsumus, quam plúrimos ad status sacerdotálem et religiósum, et quos elégeris tuæ glóriæ et salútis animárum zelus incéndat, virtus sanctíficet, Spíritus tuus contra advérsa ómnia confírmet. O Iesu, da nobis sacerdótes et religiósos secúndum Cor tuum. Amen.

[Index]

Sero te amavi

[Hispanicus]

(S. Augustinus, Conf. X, 27)

 

Sero te amávi, pulchritúdo tam antíqua et tam nova, sero te amávi! Et ecce intus eras et ego foris, et ibi te quærébam, et in ista formósa, quæ fecísti, defórmis inruébam. Mecum eras, et tecum non eram. Ea me tenébant longe a te, quæ si in te non essent, non essent. Vocásti et clamásti et rupísti surditátem meam: coruscásti, splenduísti et fugásti cæcitátem meam: fragrásti, et duxi spíritum, et anhélo tibi, gustávi et esúrio et sítio, tetigísti me, et exársi in pacem tuam.

[Index]

Preces sacerdotum

[Index]

 

•   Sacramenta in periculo mortis

•   Preces pro defunctis

•   Benedictiones

•   Communio infirmorum

•   Communio extra Missam

•   Cartela Pænitentiæ

•   Ante et post ipsius Confessionem

•   Ante et post excipere Confessiones

•   Cartela Collationis

•   Ad Completorium cum Examen

•   In veneratione Reliquiæ S. Josemaría

Communio infirmorum

[Hispanicus]

 

RITOS INICIALES

El ministro, al llegar donde se encuentra el enfermo, lo saluda cordialmente, así como a los presentes, y emplea, si es el caso, la siguiente fórmula:

V/. Pax huic dómui.
R/. Et ómnibus habitántibus in ea.

O también:

V/. Pax Dómini sit vobíscum (tecum).
R/. Et cum spíritu tuo.

Luego colocando el Sacramento sobre la mesa, lo adora juntamente con los presentes.

Después rocía con agua bendita la habitación y los presentes, mientras dice:

V/. Sit hæc aqua suscepti baptismátis memória et Christum récolat, qui Passióne et Resurrectióne sua nos redémit.
R/. Amen.

El ministro exhorta al enfermo y a los presentes a hacer el acto penitencial diciendo:

Fratres, agnoscámus peccáta nostra, ut apti simus ad hanc sacram celebratiónem participándam.

Se hace una breve pausa de silencio. Después, todos a la vez hacen la confesión:

Confíteor Deo omnipoténti et vobis, fratres, quia peccávi nimis cogitatióne, verbo, ópere et omissióne: mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa. Ideo precor beátam Maríam semper Vírginem, omnes Ángelos et Sanctos, et vos fratres, oráre pro me ad Dóminum Deum nostrum.

El ministro concluye:

V/. Misereátur nostri omnípotens Deus, et, dimíssis peccátis nostris, perdúcat nos ad vitam ætérnam.
R/. Amen.

LECTURA BREVE DE LA PALABRA DE DIOS

El ministro, si es sacerdote o diácono, dice:

V/. Dóminus vobíscum.
R/. Et cum spíritu tuo.

El ministro, en todo caso, continúa:

V/. Léctio Sancti Evangélii secúndum Ioannem (6, 54-58)
R/. Glória tibi, Dómine.

In illo témpore, dixit Iesus:

“Qui mandúcat meam carnem et bibit meum sánguinem, habet vitam aeternam; et ego resuscitábo eum in novíssimo die.

Caro enim mea verus est cibus, et sanguis meus verus est potus. Qui mandúcat meam carnem et bibit meum sánguinem, in me manet, et ego in illo.

Sicut misit me vivens Pater, et ego vivo propter Patrem; et, qui mandúcat me, et ipse vivet propter me. Hic est panis, qui de caelo descéndit, non sicut manducavérunt patres et mortui sunt; qui mandúcat hunc panem, vivet in aetérnum”.

V/. Verbum Dómini.
R/. Laus tibi, Christe.

[Otros Evangelios--->]

RITO DE LA COMUNIÓN

El ministro, con estas o parecidas palabras, introduce la recitación del Padre nuestro:

Nunc autem una simul Deum deprecémur, sicut Dóminus noster Iesus Christus nos dócuit oráre.

Todos recitan la oración dominical:

Pater noster, qui es in cælis, sanctificétur nomen tuum. Advéniat regnum tuum. Fiat volúntas tua, sicut in cælo et in terra.

Panem nostrum quotidiánum da nobis hódie. Et dimítte nobis débita nostra, sicut et nos dimíttimus debitóribus nostris. Et ne nos indúcas in tentatiónem: sed líbera nos a malo. Amen.

Luego el ministro presenta el Santísimo Sacramento diciendo:

Ecce Agnus Dei, ecce qui tóllit peccáta mundi. Beáti qui ad cenam Agni vocáti sunt.

El enfermo y los que van a comulgar, responden:

Dómine, non sum dignus ut intres sub tectum meum; sed tantum dic verbo, et sanábitur ánima mea.

El ministro se acerca al enfermo y teniendo la hostia un poco elevada, dice:

V/. Corpus Christi (vel Sanguis Christi).
R/. Amen.

Y comulga. Los presentes que van a comulgar reciben el Sacramento como de costumbre. Terminada la distribución de la Comunión, el ministro purifica en la forma habitual.

Si parece oportuno se guardará algún tiempo de sagrado silencio. Luego el ministro reza una de la siguiente oración conclusiva:

Orémus: Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus, te fidéliter deprecámur, ut sacrosánctum Corpus (sacrosánctus Sanguis) Dómini nostri Iesu Christi Fílii tui accipiénti fratri nostro (soróri nostræ) tam córpori quam ánimæ prosit ad remédium sempitérnum. Per Christum Dóminum nostrum.
R/. Amen.

RITO DE CONCLUSIÓN

V/. Dóminus vobíscum.
R/. Et cum spíritu tuo.

V/. Benedícat vos omnípotens Deus, Pater et Filius et Spíritus Sanctus, descéndat super te (vos) et máneat semper.
R/. Amén.

[Index]

Communio extra Missam

[Hispanicus]

 

RITOS INICIALES

V/. Dóminus vobíscum.
R/. Et cum spíritu tuo.

V/. Fratres, agnoscámus peccáta nostra, ut apti simus ad hanc sacram celebratiónem participándam.

Se hace una breve pausa de silencio. Después, todos a la vez hacen la confesión:

Confíteor Deo omnipoténti et vobis, fratres, quia peccávi nimis cogitatióne, verbo, ópere et omissióne: mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa. Ideo precor beátam Maríam semper Vírginem, omnes Ángelos et Sanctos, et vos fratres, oráre pro me ad Dóminum Deum nostrum.

El ministro concluye:

V/. Misereátur nostri omnípotens Deus, et, dimíssis peccátis nostris, perdúcat nos ad vitam ætérnam.
R/. Amen.

LECTURA BREVE DE LA PALABRA DE DIOS

V/. Dóminus vobíscum.
R/. Et cum spíritu tuo.

V/. Léctio Sancti Evangélii secúndum Ioannem (6, 54-58)
R/. Glória tibi, Dómine.

In illo témpore, dixit Iesus:

“Qui mandúcat meam carnem et bibit meum sánguinem, habet vitam aeternam; et ego resuscitábo eum in novíssimo die.

Caro enim mea verus est cibus, et sanguis meus verus est potus. Qui mandúcat meam carnem et bibit meum sánguinem, in me manet, et ego in illo.

Sicut misit me vivens Pater, et ego vivo propter Patrem; et, qui mandúcat me, et ipse vivet propter me. Hic est panis, qui de caelo descéndit, non sicut manducavérunt patres et mortui sunt; qui mandúcat hunc panem, vivet in aetérnum”.

V/. Verbum Dómini.
R/. Laus tibi, Christe.

[Otros Evangelios--->]

RITO DE LA COMUNIÓN

V/. Nunc autem una simul Deum deprecémur, sicut Dóminus noster Iesus Christus nos dócuit oráre.

Todos:

Pater noster, qui es in cælis, sanctificétur nomen tuum. Advéniat regnum tuum. Fiat volúntas tua, sicut in cælo et in terra.

Panem nostrum quotidiánum da nobis hódie. Et dimítte nobis débita nostra, sicut et nos dimíttimus debitóribus nostris. Et ne nos indúcas in tentatiónem: sed líbera nos a malo. Amen.

Luego el ministro presenta el Santísimo Sacramento diciendo:

V/. Ecce Agnus Dei, ecce qui tóllit peccáta mundi. Beáti qui ad cenam Agni vocáti sunt.
R/. Dómine, non sum dignus ut intres sub tectum meum; sed tantum dic verbo, et sanábitur ánima mea.

Los presentes que van a comulgar reciben el Sacramento como de costumbre. El sacerdote va diciendo a cada uno:

V/. Corpus Christi.
R/. Amen.

Terminada la distribución de la Comunión, el ministro purifica y dice la siguiente oración:

Orémus: Deus, qui nobis sub Sacraménto mirábili passiónis tuæ memóriam reliquísti, tríbue quæsumus, ita nos Córporis et Sánguinis tui sacra mystéria venerári, ut redemptiónis tuæ fructum in nobis iúgiter sentiámus. Qui vivis et regnas in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

En Tiempo Pascual:

Orémus: Spíritum nobis, Dómine, tuæ caritátis infúnde, ut, quos sacraméntis paschálibus satiásti, tua fácias pietáte concórdes. Per Christum Dóminum nostrum.
R/. Amen.

RITO DE CONCLUSIÓN

V/. Dóminus vobíscum.
R/. Et cum spíritu tuo.

V/. Benedícat vos omnípotens Deus, Pater et Filius et Spíritus Sanctus, descéndat super te (vos) et máneat semper.
R/. Amén.

[Index]

Cartela Pænitentiæ

[Hispanicus]

 

El penitente dice el saludo acostumbrado (Ave María Purísima...), y se santigua. El sacerdote dice:

Dóminus sit in corde tuo, ut ánimo contríto confiteáris peccáta tua.

El sacerdote o el penitente puede leer o decir de memoria algunas palabras de la Sagrada Escritura sobre la misericordia de Dios y el arrepentimiento, p. ej.:

Dómine, tu ómnia nosti; tu scis quia amo te (Ioann. XXI, 17).

El penitente se acusa de sus pecados. El sacerdote le da los consejos oportunos y le impone la penitencia. El sacerdote invita al penitente a manifestar la contrición. El penitente puede decir, p.ej.:

Dómine Iesu, Fili Dei, miserére mei peccatóris.

El sacerdote da la absolución:

Deus, Pater misericordiárum, qui per mortem et resurrectiónem Fílii sui mundum sibi reconciliávit et Spíritum Sanctum effúdit in remissiónem peccatórum, per ministérium Ecclésiæ indulgéntiam tibi tríbuat et pacem. Et ego te absólvo a peccátis tuis in nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti.

El penitente dice: Amen.

El sacerdote prosigue:

Pássio Dómini nostri Iesu Christi, intercéssio beátæ Maríæ Vírginis et ómnium Sanctórum, quidquid boni féceris et mali sustinúeris, sint tibi in remédium peccatórum, augméntum grátiæ et præmium vitæ ætérnæ. Vade in pace.

[Index]

Oratio ante et post ipsius Confessionem

[Hispanicus]

 

Ante Confessionem:

Súscipe confessiónem meam, piíssime ac clementíssime Dómine Iesu Christe, única spes salútis ánimæ meæ; et da mihi, sacerdóti tuo, óbsecro, contritiónem cordis et lácrimas óculis meis, ut défleam diébus ac nóctibus omnes neglegéntias meas cum humilitáte et puritáte cordis, Dómine, Deus meus, súscipe preces meas.

Salvátor mundi, Iesu bone, qui te crucis morti dedísti, ut peccatóres salvos fáceres, réspice me míserum peccatórum invocántem nomen tuum, et noli sic atténdere malum meum, ut obliviscáris bonum tuum; et si commísi, unde me damnáre potes, tu nos amisísti, unde salváre soles. Parce ergo mihi, qui es Salvátor meus, et miserére peccatríci ánimæ meæ. Solve víncula eius, sana vúlnera.

Emítte ígitur, piíssime Dómine, méritis puríssimæ et immaculátæ semper Vírginis Genetrícis tuæ Maríæ, quam tuis præsértim sacerdótibus in matrem reliquísti, et Sanctórum tuórum, lucem tuam, veritátem tuam in ánimam meam, quæ omnes deféctus meos in veritáte mihi osténdat, de quibus confitéri me opórtet, atque iuvet et dóceat ipsos plene et contríto corde explicáre: Qui vivis et regnas Deus per ómnia sæcula sæculórum. Amen.


Post Confessionem:

Sit tibi, Dómine, óbsecro, méritis beátæ semper Vírginis Genetrícis tuæ Maríæ et ómnium Sanctórum grata et accépta ista conféssio mea: et quidquid mihi défuit nunc et álias de sufficiéntia contritiónis, de puritáte et integritáte confessiónis, súppleat píetas et misericórdia tua, et secúndum illam dignéris me habére plénius et perféctius absolútum in cælo: Qui vivis et regnas Deus per ómnia sæcula sæculórum. Amen.

[Index]

Oratio sacerdotis ante et post excipere Confessiones

[Hispanicus]

 

Oratio sacerdotis antequam confessiones excipiat:

Da mihi, Dómine, sédium tuárum assistrícem sapiéntiam, ut sciam iudicáre pópulum tuum in iustítia, et páuperes tuos in iudício. Fac me ita tractáre claves regni cælórum, ut nulli apériam, cui claudéndum sit, nulli cláudam, cui aperiéndum. Sit inténtio mea pura, zelus meus sincérus, cáritas mea pátiens, labor meus fructuósus.

Sit in me lénitas non remíssa, aspéritas non sevéra; páuperem ne despíciam, díviti ne adúler. Fac me ad alliciéndos peccatóres suávem, ad interrogándos prudéntem, ad instruéndum perítum.

Tríbue, quæso, ad retrahéndos a malo sollértiam, ad confirmándos in bono sedulitátem, ad promovéndos ad melióra indústriam: in respónsis maturitátem, in consíliis rectitúdinem, in obscúris lumen, in impléxis sagacitátem, in árduis victóriam: inutílibus collóquiis ne detínear, pravis ne contáminer; álios salvem, me ipsum non perdam. Amen.


Oratio sacerdotis postquam confessiones exceperit:

Dómine Iesu Christe, dulcis amátor et sanctificátor animárum, purífica, óbsecro, per infusiónem Sancti Spíritus cor meum ab omni affectióne et cogitatióne vitiósa, et quidquid a me in meo múnere sive per neglegéntiam, sive per ignorántiam peccátum est, tua infiníta pietáte et misericórdia supplére dignéris. Comméndo in tuis amabilíssimis vulnéribus omnes ánimas, quas ad pæniténtiam traxísti, et tuo pretiosíssimo Sánguine sanctificásti, ut eas a peccátis ómnibus custódias et in tuo timóre et amóre consérves, in virtútibus in dies magis promóveas, atque ad vitam perdúcas ætérnam: Qui cum Patre et Spíritu Sancto vivis et regnas in sæcula sæculórum. Amen.

Dómine Iesu Christe, Fili Dei vivi, súscipe hoc obséquii mei ministérium in amóre illo superdigníssimo, quo beátam Maríam Magdalénam omnésque ad te confugiéntes peccatóres absolvísti, et quidquid in sacraménti huius administratione neglegénter minúsque digne perféci, tu per te supplére et satisfácere dignéris. Omnes et síngulos, qui mihi modo conféssi sunt, comméndo dulcíssimo Cordi tuo rogans, ut eósdem custódias et a recidíva præsérves atque post huius vitæ misériam mecum ad gáudia perdúcas ætérna. Amen.

[Index]

Cartela Collationes

[Hispanicus]

 

Al comenzar, todos de rodillas, el que dirige reza:

Veni, Sancte Spíritus, reple tuórum corda fidélium: et tui amóris in eis ignem accénde.

V/. Emítte Spíritum tuum, et creabúntur.
R/. Et renovábis fáciem terræ.

Oremus: Deus, qui corda fidélium Sancti Spíritus illustratióne docuísti; da nobis in eódem Spíritu recta sápere; et de eius semper consolatióne gaudére. Per Christum Dóminum nostrum.
R/. Amen.

Ave María.
Glória.


Al terminar, todos de rodillas, el que dirige reza:

Ágimus tibi grátias, omnípotens Deus, pro univérsis benefíciis tuis: Qui vivis et regnas en saécula saeculórum.
R/. Amen.

Ave María.
Glória.

V/. Sancta María, Spes Nostra, Sedes Sapiéntiæ.
R/. Ora pro nobis.

[Index]

Ad Completorium cum Examen

[Hispanicus]

 

Comentario del Evangelio

El que está de turno lee el Comentario del Evangelio, indicando la Misa que se dirá al día siguiente, como de costumbre.

A continuación comienza el sacerdote que está de turno:

V/. Deus, in auditórium meum inténde.
R/. Dómine, ad adiuvándum me festína.

Glória Patri...

El que está de turno añade:

Fratres, agnoscámus peccáta nostra, ut apti simus ad hanc sacram celebratiónem participándam.

O bien:

Fratres, ad huius diei finem perdúcti, humíliter agnoscámus peccáta nostra.

Examen de conciencia

Todos se sientan y hacen el examen de conciencia.

Cuando el que hace cabeza lo indica, todos se ponen de pie y rezan el Acto de contrición que incoa el sacerdote que está de turno:

Confíteor Deo omnipoténti et vobis, fratres, quia peccávi nimis cogitatióne, verbo, ópere et omissione: mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa. Ideo precor beátam Maríam semper Vírginem, omnes Ángelos et Sanctos, et vos, fratres, oráre pro me ad Dóminum Deum nostrum.

El sacerdote que está de turno añade:

Misereátur nostri omnipotens Deus et, dimíssis peccátis nostris, perdúcat nos ad vitam aetérnam.

Todos responden: Amen.

Completas

A continuación se comienza el rezo de las Completas incoando el Himno, que se recita de modo alternativo, todos de pie:

Te lucis ante términum,... (vel: Christe, qui, spléndor et dies,...)

El que está de turno comienza rezando la antífona del salmo del día que corresponde.

Después de recitar la antífona, todos se sientan. A continuación, de modo alternativo, se recita el salmo correspondiente. Se termina con el rezo, por todos, de la antífona.

A continuación, otro sacerdote del grupo, de pie, recita la Lectio brevis. Los demás permanecen sentados.

Se hacen unos breves instantes de meditación, y a continuación el que está de turno inicia el Responsorium breve:

V/. In manus tuas, Dómine, comméndo spíritum meum.
R/. In manus tuas, Dómine, comméndo spíritum meum.

V/. Redemísti nos, Dómine Deus veritátis,
R/. Comméndo spíritum meum.

V/. Glória Patri, et Fílio et Spíritui Sancto.
R/. In manus tuas, Dómine, comméndo spíritum meum.

Con todos de pie, el que está de turno comienza rezando la antífona del Canticum evangelicum. Después recita el primer versículo (Nunc dimíttis) y luego se alterna el cántico. Todos hacen la señal de la cruz al comenzar y todos rezan la antífona al terminar.

Ant. Salva nos,...

Nunc dimíttis servum tuum,...
.............................
Glória Patri...
Sicut erat...

Ant. Salva nos,...

A continuación de pie, el que hace cabeza recita la Oración:

Oremus...

Todos responden: Amen.

El que hace cabeza recita (y todos se santiguan):

Noctem quiétam et finem perféctum concédat nobis Dóminus omnípotens.

Todos responden: Amen.

A continuación, el que hace cabeza incoa una de las Antifonas finales, que recitan todos:

Alma redemptóris Mater,...

(vel: Ave, Regina caelórum...; vel: Salve Regína...; vel: Sub tuum praesídium confúgimus,...)

El que hace cabeza dice la jaculatoria final.

[Index]

In veneratione Reliquiæ S. Josemaría

[Hispanicus]

 

El desarrollo de la ceremonia sigue el siguiente orden:

- Exposición de la reliquia

- Preces

- Incensación de la reliquia

- Bendición con la reliquia

- Antífona:

Per mérita et intercessiónem Sancti Iosephmaríæ concédat vobis Dóminus gáudium et pacem.
R/. Amen.

- Veneración de la reliquia

Se canta Christus vincit.

- Oración de San Josemaría:

Oremus: Deus, qui sanctum Iosephmaríam, presbýterum, universális vocatiónis ad sanctitátem et ad apostolátum in Ecclésia præcónem effecísti, eius intercessióne et exémplo concéde, ut, per cotidiánum labórem Iesu Fílio tuo configurémur et redemptiónis óperi ardénti amóre serviámus.

Per Dóminum nostrum Iesum Christum Fílium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sæcula sæculórum.
R/. Amen.

- Despedida:

Divínum auxílium máneat semper nobíscum.
R/. Amen.

- Retirar la reliquia

[Index]

Sacramenta in periculo mortis

[Index]

 

•   Baptismo

•   Confirmatio

•   Absolutio Sacramentalis

•   Sacra Unctio

•   Absolutio a censuris

•   Dispensatio ab irregularitate

•   Benedictio Apostolica

Baptismo in periculo mortis

[Hispanicus]

 

In articulo mortis, omissis ceteris ritibus, sufficit ut minister aquam infundat super baptizandum, verba consueta dicens:

N., ego te baptízo in nómine Patris, (infundit aquam primo) et Fílii, (infundit aquam secundo) et Spíritus Sancti (infundit aquam tertio).

Expedit ut minister, quantum fieri potest, unum vel etiam alterum testem adhibeat.

[Index]

Confirmatio in periculo mortis

[Hispanicus]

 

Quoties adiuncta id permittant, integer ritus servetur, prout Ordine Confirmationis describitur. Urgente necessitate ritus ita disponitur;

Sacerdos, imponit manus super ægrotum, dicens:

Deus omnípotens, Pater Dómini nostri Iesu Christi, qui hunc fámulum tuum regenerásti ex aqua et Spíritu Sancto, líberans eum a peccáto, tu, Dómine, immítte in eum Spíritum Sanctum Paráclitum; da ei spíritum sapiéntiæ et intelléctus, spíritum consílii et fortitúdinis, spíritum sciéntiæ et pietátis; adímple eum spíritu timóris tui. Per Christum Dóminum nostrum.
R/. Amen.

Deinde, summitate pollicis dexteræ manus in Chrismate intincta, ducit pollice signum crucis in fronte confirmandi, dicens:

N., áccipe signáculum Doni Spíritus Sancti.

Et confirmatus, si potest, respondet: Amen.

Alia elementa præparationis et conclusionis in Ordine Confirmationis proposita, addi possunt, singulis in casibus, attentis omnibus adiunctis.

In casu extremæ necessitatis, sufficit ut sacerdos peragat chrismationem cum formula sacramentali:

N., áccipe signáculum Doni Spíritus Sancti.

[Index]

Absolutio Sacramentalis in periculo mortis

[Hispanicus]

 

Quando necessitas pastorales id suadet, sacerdos potest quasdam partes ritus omittere aut breviare, attamen semper integre servanda sunt: confessio peccatorum et acceptatio satisfactionis, invitatio ad contritionem, formula absolutionis et formula dimissionis.

Si vero mortis periculum immitet, sufficit ut sacerdos dicat verba essentialia formulæ absolutionis, scilicet:

Ego te absólvo a peccátis tuis in nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti.

[Index]

Sacra Unctio in periculo mortis

[Hispanicus]

 

Sacerdos accipit sanctum Oleum et ungit infirmum in fronte et in manibus, semen dicens:

V/. Per istam sanctam Unctiónem et suam piíssimam misericórdiam, ádiuvet te Dóminus grátia Spíritus Sancti;
R/. Amen.

V/. Ut a peccátis liberátum te salvet atque propítius állevet.
R/. Amen.

[Index]

Absolutio a censuris

[Hispanicus]

 

Quando sacerdos, ad normam iuris, aliquem pænitentem a censura absolvit, extra Pænitentiæ sacramentum, formula sequenti utitur:

Potestáte mihi concéssa, ego te absólvo a vínculo excommunicatiónis (vel suspensiónis vel interdícti). In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti.

Pænitens respondet: Amen.

[Index]

Dispensatio ab irregularitate

[Hispanicus]

 

Si pænitens aliqua detinetur irregularitate, sacerdos, ad normam iuris, cum eundem super irregularitate dispensat, sive in confessione post datam absolutionem, sive extra Pænitentiæ sacramentum, dicit:

Potestáte mihi concéssa, ego dispénso te super irregularitáte in quam incurrísti. In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti.

Pænitens respondet: Amen.

[Index]

Benedictio Apostolica in articulo mortis

[Hispanicus]

 

Sacramentum Pænitentiæ vel actus pænitentialis concludi potest indulgentia plenaria in articulo mortis, quam sacerdos infirmo hoc modo concedit:

Ego, facultáte mihi ad Apostólica Sede tribúta, indulgéntiam plenáriam et remissiónem ómnium peccatórum tibi concédo, in nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti.
R/. Amen.

Vel:

Per sacrosáncta humánæ reparatiónis mystéria, remíttat tibi omnípotens Deus omnes præséntis et futúræ vitæ pœnas, paradísi portas apériat et ad gáudia te sempitérna perdúcat.
R/. Amen.

[Index]

Preces pro defunctis

[Index]

 

•   Responsorium (I)

•   Responsorium (II)

•   Orationes diei 2 novembris

•   Orationes pro variis defunctis

•   Dies iræ (Hymnus)

Preces pro defunctis (Responsorium) (I)

[Hispanicus]

 

V/. Ne recordéris peccáta mea, Dómine.
R/. Dum véneris iudicáre sæculum per ignem.

V/. Dírige, Dómine, Deus meus, in conspéctu tuo viam meam.
R/. Dum véneris iudicáre sæculum per ignem.

V/. Réquiem ætérnam dona ei (eis), Dómine, et lux perpétua lúceat ei (eis).
R/. Dum véneris iudicáre sæculum per ignem.

Kýrie, eléison, Christe, eléison. Kýrie, eléison.

Pater noster...

V/. Et ne nos indúcas in tentatiónem:
R/. Sed líbera nos a malo.

V/. A porta ínferi.
R/. Erue, Dómine, ánimam eius (ánimas eórum).

V/. Requiescat (-ant) in pace.
R/. Amen.

V/. Dómine, exáudi oratiónem meam.
R/. Et clámor meus ad te véniat.

Sacerdotes addunt:

V/. Dóminus vobíscum.
R/. Et cum spíritu túo.

[Orationes 2 nov.--->]

Orémus: Absólve, quæsumus, Dómine, ánimam fámuli tui (fámulæ tuæ) N. ab omni vínculo delictórum: ut, in resurrectiónis glória, ínter Sanctos et eléctos tuos resuscitata respíret. Per Christum Dóminum nostrum.
R/. Amen.

V/. Réquiem ætérnam dona ei (eis), Dómine.
R/. Et lux perpétua lúceat ei (eis).

V/. Requiescat (-ant) in pace.
R/. Amen.

V/. Ánima eius (ánimæ eórum) et ánimæ ómnium fidélium defunctórum per misericórdiam Dei requiéscant in pace.
R/. Amen.

[Otras oraciones por los difuntos--->]

[Index]

Preces pro defunctis (Responsorium) (II)

[Hispanicus]

 

V/. In nómine Patris, et Fílii et Spíritus Sancti.
R/. Amen.

V/. Benedíctus Deus et Pater Dómini nostri Iesu Christi, Pater misericordiárum et Deus totíus consolatiónis, qui consolátur nos in omni tribulatióne nostra.
R/. Amen.

V/. De profúndis clamávi ad te, Dómine; Dómine, exáudi vocem meam.
R/. Sperávit ánima mea in Dómino.

V/. Fiant aures tuæ intendéntes in vocem deprecatiónis meæ.
R/. Sperávit ánima mea in Dómino.

V/. Si iniquitátes observáveris, Dómine, Dómine, quis sustinébit?
R/. Sperávit ánima mea in Dómino.

V/. Quia apud te propitiátio est, et propter legem tuam sustínui te, Dómine.
R/. Sperávit ánima mea in Dómino.

V/. Sustínuit ánima mea in verbo eius; sperávit ánima mea in Dómino.
R/. Sperávit ánima mea in Dómino.

V/. A custódia matutina usque ad noctem, speret Ísraël in Dómino.
R/. Sperávit ánima mea in Dómino.

V/. Quia apud Dóminum misericórdia: et copiosa apud eum redémptio.
R/. Sperávit ánima mea in Dómino.

[Otras oraciones por los difuntos--->]

[Index]

Tria orationes diei 2 novembris

[Hispanicus]

 

Oremus:

Pro Operis Dei fidelibus Societatisque Sacerdotalis Sanctæ Crucis sociis et benefactoribus defunctis:

Deus, véniæ largítor et humánæ salútis amátor: quæsumus cleméntiam tuam, ut óperis Dei fidéles Societatísque Sacerdotális Sanctæ Crucis sócios et benefactóres qui ex hoc sæculo transiérunt, Beáta María semper Vírgine et Sancto Ioseph intercedéntibus, cum Sancto Iosephmaría et ómnibus Sanctis tuis, ad perpétuæ beatitúdinis consórtium perveníre concédas.

Pro Avibus ceterisque parentibus, necnon pro Operis Dei fidelium Socieatisque Sacerdotalis Sanctæ Crucis sociorum propinquis defunctis:

Deus, qui nos patrem et matrem honoráre ac propínquos dilígere præcepísti: miserére cleménter animábus paréntum Conditóris nostri necnon paréntum et propinquórum nostrórum, eorúmque peccáta dimítte; nosque eos in ætérnæ claritátis gáudio fac vidére.

Pro omnibus fidelibus defunctis:

Fidélium, Deus, ómnium cónditor et redémptor: animábus famulórum, famularúmque tuárum remissiónem cunctórum tríbue peccatórum: ut indulgéntiam, quam semper optavérunt, piis supplicatiónibus consequántur. Qui vivis et regnas cum Deo Patre in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sæcula sæculórum.
R/. Amen.

V/. Réquiem ætérnam dona eis, Dómine.
R/. Et lux perpétua lúceat eis.

V/. Requiéscant in pace.
R/. Amen.

V/. Ánimæ eórum et ánimæ ómnium fidélium defunctórum per misericórdiam Dei requiéscant in pace.
R/. Amen.

[Index]

Orationes pro variis defunctis

[Hispanicus]

 

Pro uno defuncto:

Inclína, Dómine, aurem tuam ad preces nostras, quibus misericórdiam tuam súpplices deprecámur, ut fámulum tuum N., quem in hoc sæculo tuo pópulo misericórditer aggregásti, in pacis a lucis regióne constítuas, et sanctórum tuórum concédas esse consórtem. Per Christum Dóminum nostrum.
R/. Amen.

In die obitus:

Deus, cui próprium est miseréri semper et párcere, te súpplices exorámus pro fámulo tuo N., quem (hódie) ad te migráre iussísti, ut, quia in te sperávit et crédidit, concédas eum ad veram pátriam perdúci, et gáudiis pérfrui sempitérnis. Per Christum Dóminum nostrum.
R/. Amen.

In anniversario:

Deus indulgentiárum, da fámulo tuo N., cuius anniversárium depositiónis diem celebrámus, refrigérii sedem, quiétis beatitúdinem et lúminis claritátem. Per Christum Dóminum nostrum.
R/. Amen.

Pro Papa:

Deus, qui Ecclésiæ tuæ fámulum tuum Papam nostrum N. ineffábili tua dispositióne præésse voluísti, præsta, quæsumus, ut, qui Fílii tui vices gerébat in terris, ab ipso in glória recipiátur ætérna. Per Christum Dóminum nostrum.
R/. Amen.

Pro episcopo:

Deus, qui inter apostólicos sacerdótes fámulum tuum N. epíscopum (vel cardinálem) pontificáli fecísti dignitáte vigére, præsta, quæsumus, ut eórum quoque perpétuo aggregétur consórtio. Per Christum Dóminum nostrum.
R/. Amen.

Pro sacerdote:

Præsta, quæsumus, Dómine, ut fámulus tuus N. sacérdos, quem in hoc sæculo commorántem sacris munéribus decorásti, in cælesti sede gloriósus semper exsúltet. Per Christum Dóminum nostrum.
R/. Amen.

Pro paréntibus:

Orémus: Deus, qui nos patrem et matrem honoráre praecepísti: miserere clementer animábus paréntum nostrórum, eorúmque peccáta dimítte; nosque eos in ætérnæ claritátis gáudio fac vidére. Per Christum Dóminum nostrum.
R/. Amen.

Pro plúribus aut pro ómnibus fidélibus defúnctis:

Fidélium, Deus, ómnium cónditor et redémptor, animábus famulórum famularúmque tuárum remissiónem cunctórum tríbue peccatórum: ut indulgéntiam, quam semper optavérunt, píis supplicatiónibus consequántur. Per Christum Dóminum nostrum.
R/. Amen.

[Index]

Hymnus Dies iræ

[Hispanicus]

 

Dies iræ –“Día de la ira”– es un famoso himno latino del siglo XIII atribuído al franciscano Tomás de Celano (1200-1260), amigo y biógrafo de San Francisco de Asís. Este himno se usó como secuencia en la Misa de Réquiem Católico romana hasta la revisión del Misal Romano de 1970).

Dies iræ, dies illa
solvet sæclum in favílla:
teste David cum Sibýlla.

Quantus tremor est futúrus,
quando iudex est ventúrus,
cuncta stricte discussúrus!

Tuba mirum spargens sonum
per sepúlcra regiónum,
coget omnes ante thronum.

Mors stupébit et natúra,
cum resúrget creatura,
iudicánti responsúra.

Liber scriptus proferétur,
in quo totum continétur,
unde mundus iudicétur.

Iudex ergo cum sedébit,
quidquid latet apparébit:
nil inúltum remanébit.

Quid sum miser tunc dictúrus?
Quem patrónum rogatúrus,
cum vix iustus sit secúrus?

Rex treméndæ maiestátis,
qui salvándos salvas gratis,
salva me fons pietátis.

Recordáre, Iesu pie,
quod sum causa tuæ viæ,
ne me perdas illa die.

Quærens me, sedísti lassus:
redemísti Crucem passus:
tantus labor non sit cassus.

Iuste iudex ultiónis,
donum fac remissiónis
ante diem ratiónis.

Ingemísco, tamquam reus:
culpa rubet vultus meus;
supplicánti parce, Deus.

Qui Maríam absolvísti,
et latrónem exaudísti,
mihi quoque spem dedísti.

Preces meæ non sunt dignæ,
sed tu bonus fac benígne,
ne perénni cremer igne.

Inter oves locum præsta,
et ab hædis me sequéstra,
státuens in parte dextra.

Confutátis maledíctis,
flammis ácribus addíctis,
voca me cum benedíctis.

Oro supplex et acclínis,
cor contrítum quasi cinis:
gere curam mei finis.

Lacrimósa dies illa,
qua resúrget ex favílla
iudicándus homo reus:

Huic ergo parce, Deus.
pie Iesu Dómine,
dona eis réquiem. Amen.

[Index]

Benedictiones

[Index]

 

•   Benedictio cum Ss.mo Sacramento

•   Antiphonæ Mariæ post Benedictione

•   Benedictio mensæ

•   Benedictio pro itinere

•   Benedictio personarum

•   Benedictio rerum piæ devotionis

•   Benedictio aquæ extra Missam

Benedictio mensæ

[Hispanicus]

 

Cuando es un sacerdote -o un diácono- quien bendice la mesa, dice, comenzando con las manos juntas:

Orémus.

Se santigua, mientras continúa diciendo:

Bénedic, Dómine, nos

Bendice los alimentos, haciendo una cruz sobre ellos con la mano derecha, mientras prosigue diciendo:

et hæc tua dona

Y con las manos juntas ante pectus termina:

quæ de tua largitáte sumus sumptúri. Per Christum Dóminum nostrum.
R/. Amen.

El que preside la mesa dice a continuación: Iube, Dómne, benedícere. Y el sacerdote prosigue con las manos juntas ante pectus:

Ante prandium:

V/. Mensæ cæléstis partícipes fáciat nos Rex ætérnæ glóriæ.
R/. Amen.

Ante cenam:

V/. Ad cœnam vitæ ætérnæ perdúcat nos Rex ætérnæ glóriæ.
R/. Amen.

[Para la acción de gracias-->]

[Index]

Benedictio pro itinere

[Hispanicus]

 

Colocada ante él la persona o personas que van a recibir la bendición, el sacerdote une primero las manos ante pectus, extiende después los brazos hacia adelante. Las manos deben quedar con los dedos extendidos y unidos, a la altura de la parte superior del pecho, y con el pulgar derecho sobre el izquierdo, en forma de cruz. En esa posición dice:

Beáta María intercedénte bene ambulétis (ambulémus // ámbules // ámbulem), Dóminus sit in itínere vestro (nostro // tuo // meo) et Ángeli eius comiténtur vobíscum (nobíscum // et Ángelus eius comitétur tecum / mecum).

Une las manos ante pectus, y da la bendición: con la mano izquierda infra pectus, hace con la derecha extendida la señal de la Cruz, mientras dice:

In nómine Patris et Fílii et Spíritus Sancti.

El sacerdote une las manos ante pectus, y quien o quienes reciben la bendición contestan: Amen.

[Index]

Benedictio personarum

[Hispanicus]

 

Quien o quienes van a recibir la bendición se arrodillan –si es posible y oportuno– ante el sacerdote. Este extiende los brazos sobre las personas con las palmas de las manos extendidas y paralelas al suelo –o bien extiende, eleva y une las manos– mientras dice:

Benedíctio Dei Omnipoténtis,

Después, con la mano izquierda infra pectus, hace con la derecha extendida la señal de la Cruz, mientras dice:

Patris et Fílii et Spíritus Sancti,

Y termina con las manos unidas ante pectus, diciendo:

descéndat super te (vos) et máneat semper.

A lo que se responde: Amén.

[Index]

Benedictio rerum piæ devotionis

[Hispanicus]

 

Para bendecir uno o más objetos de piedad puede emplearse la llamada fórmula breve. Esta consiste en trazar la señal de la cruz con la mano derecha sobre los objetos de piedad –mientras la mano izquierda los sujeta o bien se coloca extendida infra pectus–, diciendo:

In nómine Patris et Fílii et Spíritus Sancti.

A lo que se responde: Amén.

[Index]

Benedictio aquæ extra Missam

[Hispanicus]

 

Ritos iniciales

El celebrante empieza, diciendo:

In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti.
R/. Amen.

Luego el celebrante saluda a los presentes, diciendo:

Deus, qui ex aqua et Spíritu Sancto nos regenerávit in Christo, sit cum ómnibus vobis.
R/. Et cum spíritu tuo.

El celebrante, según las circunstancias, dispone a los presentes para la celebración de la bendición, con estas palabras u otras semejantes:

Hac aquæ benedictióne, Christum aquam vivam ac Baptísmatis recólimus sacraméntum, in quo ex aqua et Spíritu Sancto renáti sumus. Quóties ergo hac aqua aspergémur, vel ea tum intrántes in ecclésiam tum domi manéntes cum signo crucis utémur, grátias Deo agémus pro inenarrábili dono eius, eiúsque implorábimus auxílium, ut sacraméntum vivéndo teneámus, quod fide percépimus.

Lectura de la Palabra de Dios

Luego uno de los presentes, o el mismo celebrante, hace una breve lectura de la sagrada Escritura (Jn 7, 37-39).

Audíte, fratres, verba sancti Evangélii secúndum Ioánnem.

In novísimo die magno festivitátis stabat Iesus et clamávit dicens:

–“Si quis sitit, véniat ad me et bibat, qui credit in me. Sicut dixit Scriptúra, flúmina de ventre eius fluent aquæ vivæ”.

Hoc autem dixit de Spíritu, quem acceptúri erant qui credidérant in eum.

Verbum Dómini.
R/. Laus tibi, Christi.

Oración de Bendición

Luego el celebrante dice:

Orémus.

Después de una breve pausa de silencio, el celebrante, con las manos extendidas, dice la oración de bendición:

Benedíctus es, Dómine, Deus omnípotens, qui nos in Christo, aqua viva salútis nostræ, benedícere dignátus es et intus reformáre: concéde ut qui huius aquæ aspersióne vel usu munímur, renováta ánimæ iuventúte per virtútem Sancti Spíritus in novitáte vitæ iúgiter ambulémus. Per Christum Dóminum nostrum.
R/. Amen.

Después de la oración de bendición, el celebrante rocía con el agua bendecida a los presentes, diciendo, según las circunstancias:

Sit hæc aqua suscépti Baptismátis memória, et Christum récolat, qui Passióne et Resurrectióne sua nos redémit.
R/. Amen.

[Index]

Índice Alfabético

 

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[Índice general]


- A -

•   Absolución de censuras [Latín]

•   Acción de gracias (Didaché) [Latín]

•   Aceptación de la muerte

•   Acordaos [Latín]

•   Acordaos (de San José) [Latín]

•   Acto de abandono de San Josemaría

•   Acto de adoración Trinidad [Latín]

•   Acto de caridad [Latín]

•   Acto de contrición [Latín]

•   Acto de contrición y de gracias

•   Acto de entrega de sí [Latín]

•   Acto de esperanza [Latín]

•   Acto de fe [Latín]

•   Actos de fe, de adoración y de gracias

•   Actos de fe, esperanza y caridad-1

•   Actos de fe, esperanza y caridad-2

•   Ad te venio (Latín)

•   Mons. Adolfo Rodríguez Vidal

•   Adoratio ad Sanctissimam Eucharistiam (Latín)

•   Adoro te devote [Latín]

•   Adoro te, Domine, (antes Misa) (Latín)

•   Adoro te, Domine, después Misa (Latín)

•   Agnus Dei (antes de) [Latín]

•   Akathistos

•   Al subir sacerdote al altar [Latín]

•   Alabanzas

•   Alexia González-Barros y González

•   Alma de Cristo, santifícame [Latín]

•   Alma Redemptoris Mater [Latín]

•   Monseñor Álvaro del Portillo

•   Ángel de Dios [Latín]

•   Ángel de la guarda

•   Ángel de mi guarda

•   Ángeles y Santos, antes Misa [Latín]

•   Ángeles y Serafines

•   Ángelus [Latín]

•   Áures tuæ pietátis [Latín]

•   Ave María [Latín]

•   Ave, Maris Stella [Latín]

•   Ave, Regina cælorum [Latín]

 

- B -

•   Bautismo: rito brevísimo [Latín]

•   Bautismo de un niño: rito breve

•   Beata Madre Teresa: oraciones

•   Beato Juan Pablo II a la Virgen de Guadalupe

•   Bendición Apostólica [Latín]

•   Bendición con el Santísimo [Latín]

•   Bendición: Antif. Marianas [Latín]

•   Bendición de la Corona de Adviento

•   Bendición de la familia y el hogar

•   Bendición de la mesa [Latín]

•   Bendición de la mujer antes del parto

•   Bendición de la mujer antes del parto (Rito breve)

•   Bendición de la mujer después del parto

•   Bendición de la mujer después del parto (Rito breve)

•   Bendición de los aros en esponsales

•   Bendición de objetos [Latín]

•   Bendición de personas [Latín]

•   Bendición de un vehículo

•   Bendición de una casa

•   Bendición de viaje [Latín]

•   Bendición del agua [Latín]

•   Bendición del árbol de Navidad

•   Bendición del Belén

•   Bendición del lugar de trabajo

•   Bendita sea tu pureza

•   Benedictus [Latín]

 

- C -

•   Christus factus

•   Collationes: Cartela [Latín]

•   Commendatio sacrificii (Latín)

•   Completas en el examen [Latín]

•   Comunión espiritual

•   Comunión de enfermos [Latín]

•   Comunión fuera de la Misa [Latín]

•   Concede mihi [Latín]

•   Confirmación: rito breve [Latín]

•   Confirmación: rito brevísimo [Latín]

•   Consagración a la Ssma. Virgen [Latín]

•   Consagración a la Virgen y a Jesús del niño no nacido

•   Consagración al Sagrado Corazón

•   Consideraciones antes de la Misa

•   Consagración de la Misa

•   Corpus tuum, Dómine [Latín]

•   Credo (Niceno-Constan.) [Latín]

•   Credo (Símbolo Apostólico) [Latín]

•   Oración a Cristo Rey

•   Crux Fidelis (Himno) [Latín]

 

- D -

•   Decenario al Espíritu Santo

•   Difuntos: orac. diversas [Latín]

•   Difuntos: orac. 2-noviembre [Latín]

•   Difuntos (tradición bizantina)

•   Difuntos: Himno Dies iræ [Latín]

•   Difuntos: En el sepulcro

•   Dispensa de irregularidad [Latín]

•   Dolores y gozos de San José

•   Dora del Hoyo

•   Dulce Madre, no te alejes

 

- E -

•   Ecce Iesu (Latín)

•   Doctor Eduardo Ortiz de Landázuri

•   Encarnita Ortega Pardo

•   Entronización de la Virgen de Guadalupe

•   Doctor Ernesto Cofiño

•   Escapulario: bendición e imposición

•   Espíritu Santo: oración de San Josemaría

•   Estudio: antes de [Latín]

•   Examen de conciencia de la noche

•   Examen de conciencia de la confesión

•   Examen de conciencia: oración previa

 

- F -

•   Fiat, adimpleátur [Latín]

 

- G -

•   Gloria a Dios en el cielo [Latín]

•   Gloria al Padre [Latín]

•   Guadalupe Ortiz de Landázuri

 

- H -

 

- I -

•   Incensación del altar: inicio [Latín]

•   Incensación altar: ofertorio [Latín]

•   Incienso (tradición copta)

•   Indulgencias: oración para ganarlas

•   Ineffabilem misericordiam (Latín)

•   Intención Santa Misa [Latín]

•   Intención Santa Misa (renovación)

•   Internet: antes de conectar [Latín]

•   Introíbo ad altáre Dei [Latín]

•   Invocación Ssma. Trinidad [Latín]

•   Invocación al Espíritu Santo [Latín]

•   Invocación para sacerdotes [Latín]

•   Isidoro Zorzano

•   Iesu, dulcis memoria (Latín)

 

- J -

•   Jaculatorias [Latín]

•   D. José Luis Múzquiz de Miguel

•   D. José María Hernández Garnica

•   Mons. Juan Ignacio Larrea Holguín

•   Beato Juan Pablo II, Papa

 

- K -

 

- L -

•   Lauda Sion (Himno) [Latín]

•   Laurita Busca Otaegui

•   Lavabo de la Misa [Latín]

•   Lavabo de la Misa-2 [Latín]

•   Lectura Espiritual: Cartela [Latín]

•   Letanía de la humildad

 

- M -

•   Magníficat [Latín]

•   Montserrat Grases

 

- N -

•   No me mueve, mi Dios

•   Novena a la Inmaculada

•   Novena de Navidad

•   Nunc dimittis [Latín]

 

- O -

•   O Pater misericordiarum [Latín]

•   O sacrum convivium [Latín]

•   O salutáris Hóstia [Latín]

•   Obsecro te [Latín]

•   Ofertorio [Latín]

•   Ofrecimiento de obras (1)

•   Ofrecimiento de obras (2)

•   Ofrecimiento de San Josemaría

•   ¡Oh, buen Jesús! (después Misa)

•   ¡Oh, buen Jesús! [Latín]

•   ¡Oh, Señora mía! [Latín]

•   Oración ante el crucifijo [Latín]

•   Oración al acostarse

•   Oración al salir de casa

•   Oración llevar vida santa [Latín]

•   Oración mental: comienzo y final

•   Oración para comenzar el día

•   Oración pidiendo ser otro Cristo

•   Oración por el Papa [Latín]

•   Oración por la Iglesia [Latín]

•   Oración por la salud

•   Oraciones antes de comulgar

•   Oraciones al revestirse Misa [Latín]

 

- P -

•   Padrenuestro [Latín]

•   Papa Clemente XI [Latín]

•   Para mantener la presencia de Dios

•   Paz, oración por la

•   Penitencia: antes y después [Latín]

•   Penitencia: al oír confesiones [Latín]

•   Penitencia: cumplir la penitencia

•   Penitencia: propósito de la enmienda

•   Penitencia: rito breve

•   Penitencia: rito brevísimo [Latín]

•   Penitencia: rito ordinario [Latín]

•   Per signum crucis [Latín]

•   Pío XII, por los sacerdotes [Latín]

•   Pláceat tibi [Latín]

•   Pureza: oración de San Josemaría

 

- Q -

•   Queda en paz, oh Altar de Dios

•   Quid retríbuam [Latín]

•   Quinque Puncta [Latín]

 

- R -

•   Recomendación del alma

•   Reina del Cielo [Latín]

•   Reliquia San Josemaría [Latín]

•   Responso (I) [Latín]

•   Responso (II) [Latín]

•   Responso: Formulario III

•   Responso final en el cementerio

•   Rey Celeste (al Espíritu Santo)

 

- S -

•   Sagrada Familia [Latín]

•   Ad SS. Cor Iesu (Latín)

•   Salmo 2 [Latín]

•   Salmo 50 (Miserere) [Latín]

•   Salmo 62 (Deus meus es tu) [Latín]

•   Salmo 83 (Quam dilecta) [Latín]

•   Salmo 84 (Complacuisti) [Latín]

•   Salmo 85 (Inclina Domine) [Latín]

•   Salmo 115 (Credidi) [Latín]

•   Salmo 129 (De profundis) [Latín]

•   Salve [Latín]

•   San Agustín a N.S.Jesucristo [Latín]

•   San Agustín, acción gracias [Latín]

•   San Alfonso Mª de Ligorio [Latín]

•   San Ambrosio, antes Misa [Latín]

•   San Ambrosio, antes Misa, por días [Latín]

•   San Ambrosio, después Misa, por días [Latín]

•   San Andrés, ante la cruz [Latín]

•   San Buenaventura, a Dios Padre [Latín]

•   San Buenaventura, Misa [Latín]

•   San Cayetano, después Misa [Latín]

•   San Francisco, oraciones [Latín]

•   San José, antes de la Misa [Latín]

•   San José, antes Comunión

•   San José, ofrecimiento del trabajo

•   San José, para pedir buena muerte [Latín]

•   San José, para pedir pureza [Latín]

•   San José, para pedir corazón recto

•   San José, para pedir vocaciones

•   San José, para santificar el trabajo

•   San José, pedir protección [Latín]

•   San Josemaría Escrivá de Balaguer

•   San Juan Crisóstomo, antes Misa

•   San Juan Crisóst., después Misa [Latín]

•   San Miguel Arcángel [Latín]

•   Santa María, antes Misa-1 [Latín]

•   Santa María, antes Misa-2

•   Santa María, antes Comunión

•   Santa María, después Misa-1

•   Santa María, después Misa-2 [Latín]

•   Santa María, después Misa-3 [Latín]

•   Santo del día, antes Misa [Latín]

•   Santo del día, después Misa [Latín]

•   Santos y Ángeles, antes Misa [Latín]

•   Santos, después Misa (Latín)

•   Santo Rosario [Latín]

•   Santo Tomás, antes Misa [Latín]

•   Santo Tomás, después Misa [Latín]

•   Santo Tomás Moro: oración

•   Señor mío Jesucristo

•   Siete Domingos de San José

•   Símbolo Atanasiano [Latín]

•   Stabat Mater Dolorosa [Latín]

•   Sub tuum præsídium [Latín]

 

- T -

•   Tarde te amé [Latín]

•   Te Deum [Latín]

•   Tomás Alvira y Paquita Domínguez

•   Toni Zweifel

•   Totus tuus [Latín]

•   Trium puerorum [Latín]

•   Trisagio Angélico [Latín]

 

- U -

•   Unción: rito brevísimo [Latín]

•   Unción: rito con Viático

•   Unción: rito sin Viático

•   Unción: rito bajo condición

 

- V -

•   Veni Creator [Latín]

•   Veni, Sancte Spíritus [Latín]

•   Via Crucis

•   Vigilia por el difunto

•   Oración a la Virgen de Guadalupe (I)

•   Oración a la Virgen de Guadalupe (II)

•   Oración a la Virgen de Guadalupe (III)

•   Oración a la Virgen de Guadalupe (IV)

•   Oración a la Virgen de Guadalupe (V)

•   Visita al Santísimo [Latín]

•   Visita, quæsumus Domine [Latín]

•   Vocaciones, oración [Latín]

 

- W -

 

- X -

 

- Y -

•   Yo confieso (Misa) [Latín]

•   Yo confieso [Latín]

•   Yo en la cama, Tú en la Cruz

 

- Z -

 


 

Anexos

 


Misterios gozosos

(lunes y sábados)

 

1º. La Encarnación.

2º. La Visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel.

3º. En Nacimiento del Hijo de Dios en Belén.

4º. La Purificación de Nuestra Señora.

5º. El niño perdido y hallado en el templo.

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Misterios dolorosos

(martes y viernes)

 

1º. La oración del Huerto.

2º. La flagelación del Señor.

3º. La coronación de espinas.

4º. La cruz a cuestas.

5º. Jesús muere en la Cruz.

[Volver]

Misterios luminosos

(jueves)

 

1º. El Bautismo en el Jordán;

2º. La autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná;

3º. El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión;

4º. La Transfiguración;

5º. La institución de la Eucaristía.

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Misterios gloriosos

(miércoles y domingos)

 

1º. La Resurrección del Señor.

2º. La Ascensión del Señor.

3º. La venida del Espíritu Santo.

4º. La Asunción de Nuestra Señora.

5º. La Coronación de María Santísima.

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Triduo Pascual

[Volver a Rosario: Español, Latín]

 

Durante el Triduo Pascual, se sustituye el rezo del Gloria por las siguientes oraciones:

Jueves Santo:

V/. Christus factus est pro nobis
R/. Obœdiens usque ad mortem.

Viernes Santo:

V/. Christus factus est pro nobis obœdiens usque ad mortem,
R/. Mortem autem crucis.

Sábado Santo:

V/. Christus factus est pro nobis obœdiens usque ad mortem, mortem autem crucis.
R/. Propter quod et Deus exaltávit illum, et dedit illi nomen, quod est super omne nomen.

 

(Traducción: Cristo se hizo por nosotros // obediente hasta la muerte // y muerte de Cruz. // Por eso Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre; cfr. Fil 2, 8-9).

[Volver a Rosario: Español, Latín]

 

Antífonas para el Breviario

También durante esos días y la Octava de Pascua cambian algunas antífonas:

Jueves Santo:

Christus factus est pro nobis obœdiens usque ad mortem.

Viernes Santo:

Christus factus est pro nobis obœdiens usque ad mortem, mortem autem crucis.

Sábado Santo:

Christus factus est pro nobis obœdiens usque ad mortem, mortem autem crucis. Propter quod et Deus exaltávit illum, et dedit illi nomen, quod est super omne nomen.

Domingo de Resurrección y su Octava:

Hæc dies quam fecit Dóminus: exsultémus et lætémur in ea, alleluia.

[Volver a Rosario: Español, Latín]

Evangelios para la Comunión de enfermos y la Comunión fuera de la Misa

[Volver a Comunión De enfermos, Fuera de la Misa]

 

Lectura del Evangelio según San Juan (14,6)

Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida: nadie llega al Padre si no es por Mí.

Palabra del Señor.
R/. Gloria a Ti, Señor, Jesús.


O bien:

Lectura del Evangelio según San Juan (15,4)

Permaneced en Mí y Yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en Mí.

Palabra del Señor.
R/. Gloria a Ti, Señor, Jesús.

Otros Evangelios posibles: Io 6,54-55; Io 14,23; Io 14,27; Io 15,5.

[Volver a Comunión De enfermos, Fuera de la Misa]

Evangelios para la Comunión de enfermos y la Comunión fuera de la Misa

[Volver a Comunión De enfermos, Fuera de la Misa]

 

Léctio Sancti Evangélii secúndum Ioannem (14,6)

Dicit ei Iesus: “Ego sum via et véritas et vita. Nemo venit ad Patrem nisi per me”.

V/. Verbum Dómini.
R/. Laus tibi, Christe.


O bien:

Léctio Sancti Evangélii secúndum Ioannem (15,4)

Manéte in me, et ego in vobis. Sicut palmes non potest ferre fructum a semetípso, nisi mánserit in vite, sic nec vos, nisi in me manséritis.

V/. Verbum Dómini.
R/. Laus tibi, Christe.

Otros Evangelios posibles: Io 6,54-55; Io 14,23; Io 14,27; Io 15,5.

[Volver a Comunión De enfermos, Fuera de la Misa]

Otros textos del Nuevo Testamento que se pueden usar en la Bendición con el Santísimo

[Volver]

 

I Cor 10, 16-17

Hermanos:

El cáliz de nuestra Acción de Gracias, ¿no nos une a todos en la Sangre de Cristo?; y el pan que partimos, ¿no nos une a todos en el Cuerpo de Cristo?

El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan.


O bien:

Jn 6, 51-58

En aquel tiempo,

dijo Jesús a los judíos:

-Yo soy el pan vivo que he bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que Yo daré es mi Carne, para la vida del mundo.

Disputaban entonces los judíos entre sí: -¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?

Entonces Jesús les dijo: -Os aseguro que si no coméis la Carne del Hijo del Hombre y no bebéis su Sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi Carne y bebe mi Sangre, tiene vida eterna, y Yo lo resucitaré en el último día. Mi Carne es verdadera comida y mi Sangre es verdadera bebida. El que come mi Carne y bebe mi Sangre, habita en Mí y Yo en él.

-El Padre que vive me ha enviado y Yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come, vivirá por Mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron: el que come este pan vivirá para siempre.


O bien:

I Jn 5, 4-8

Queridos hermanos:

Todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Y nuestra fe es la que nos ha dado la victoria sobre el mundo. Porque, ¿quién es el que vence al mundo? Sólo el que cree que Jesús es el Hijo de Dios.

Jesucristo es el que se manifestó por medio del agua y de la sangre; Él vino, no sólo con agua, sino con agua y con sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad. Así pues, los testigos son tres: el Espíritu, el agua y la sangre. Y los tres están de acuerdo.

[Volver]

Otros textos del Nuevo Testamento que se pueden usar en la Bendición con el Santísimo

[Volver]

 

I Cor 10, 16-17

Fratres:

Calix benedictiónis, cui benedícimus, nonne communicátio sánguinis Christi est? Et panis, quem frángimus, nonne communicátio córporis Christi est? Quóniam unus panis, unum corpus multi sumus, omnes enim de uno pane participámur.


O bien:

Jn 6, 51-58

In illo témpore, dixit Iesus Iudaeis:

“Ego sum panis vivus, qui de cælo descéndi. Si quis manducáverit ex hoc pane, vivet in aetérnum; panis autem, quem ego dabo, caro mea est pro mundi vita”.

Litigábant ergo Iudaei ad ínvicem dicéntes: “Quómodo potest hic nobis carnem suam dare ad manducándum?”.

Dixit ergo eis Iesus: “Amen, amen dico vobis: Nisi manducavéritis carnem Fílii hóminis et bibéritis eius sánguinem, non habétis vitam in vobismetípsis. Qui mandúcat meam carnem et bibit meum sánguinem, habet vitam aetérnam; et ego resuscitábo eum in novíssimo die. Caro enim mea verus est cibus, et sanguis meus verus est potus. Qui mandúcat meam carnem et bibit meum sánguinem, in me manet, et ego in illo.

Sicut misit me vivens Pater, et ego vivo propter Patrem; et, qui mandúcat me, et ipse vivet propter me. Hic est panis, qui de caelo descéndit, non sicut manducavérunt patres et mórtui sunt; qui mandúcat hunc panem, vivet in aetérnum”.


O bien:

I Jn 5, 4-8

Caríssimi:

Quóniam omne, quod natum est ex Deo, vincit mundum; et hæc est victória, quæ vicit mundum: fides nostra. Quis est qui vincit mundum, nisi qui credit quóniam Iesus est Filius Dei?

Hic est qui venit per aquam et sánguinem, Iesus Christus; non in aqua solum sed in aqua et in sánguine. Et Spíritus est, qui testificátur, quoniam Spíritus est véritas. Quia tres sunt qui testificántur: Spíritus et aqua et sanguis; et hi tres in unum sunt.

[Volver]

Traducción de los Himnos de la Bendición con el Santísimo

 

Pange lingua

Canta, oh lengua, del glorioso
Cuerpo de Cristo el misterio,
y de la Sangre preciosa
que, en precio del mundo
vertió el Rey de las naciones,
fruto del más noble seno.

[Volver]

Tantum ergo

Veneremos, pues, postrados
tan augusto sacramento;
y el oscuro rito antiguo
ceda a la luz de este nuevo;
supliendo la fe sencilla
al débil sentido nuestro.

Al Padre y al Hijo,
gloria y vítores sin cuento;
salud, honor y poder,
bendición y gozo eterno:
y al que procede de ambos
demos igual alabanza. Amén.

[Volver]

Salmo 116: Laudate Dominum

Alabad al Señor todas las naciones,
alabadle todos los pueblos.
Porque su misericordia ha sido confirmada sobre nosotros;
y la verdad del Señor permanece para siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo;
como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

[Volver]

Otros cantos que se pueden usar en la Bendición con el Santísimo

[Volver]

 

Dios de Amores

Dios de amores, Santa Eucaristía,
mira al pueblo de tu Corazón.
Todo es tuyo, lo ha jurado un día,
todo es tuyo, salva el Ecuador.

Corazón de Jesús,
Arca de Vida,
Faro y Puerto,
Luz y Salvación.

Dios de amores...


Cantemos al Amor de los amores

Cantemos al amor de los amores,
cantemos al Señor.
Dios está aquí,
venid, adoradores,
adoremos a Cristo Redentor.

Gloria a Cristo Jesús;
cielos y tierra, bendecid al Señor;
honor y gloria a Ti, Rey de la gloria,
amor por siempre a Ti, Dios del amor.


Alabado sea el Santísimo

Alabado sea el Santísimo
Sacramento del Altar,
y María Concebida
sin pecado original (bis).

[Volver]

Alabanzas de desagravio (Ecuador):

[Volver a la Bendición: Español, Latín]

 

Bendito sea Dios.
Bendito su santo Nombre.
Bendito Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre.
Bendito el Nombre de Jesús.
Bendito su Sacratísimo Corazón.
Bendita su Preciosísima Sangre.
Bendito Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.
Bendito el Espíritu Santo Paráclito.
Bendita la excelsa Madre de Dios, María Santísima.
Bendita su santa e Inmaculada Concepción.
Bendita su gloriosa Asunción.
Bendito el nombre de María, Virgen y Madre.
Bendito San José, su castísimo esposo.
Bendito Dios en sus ángeles y santos.
Dadnos, Señor, sacerdotes santos.
Dadnos, Señor, sacerdotes santos.
Dadnos, Señor, sacerdotes santos.

Alabanzas de desagravio (Chile):

[Volver a la Bendición: Español, Latín]

 

Bendito sea Dios.
Bendito sea su Santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre.
Bendito sea el Nombre de Jesús.
Bendito sea su Sagrado Corazón.
Bendita sea su Preciosa Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del altar.
Bendito sea el Espíritu Santo Consolador.
Bendita sea la Incomparable Madre de Dios la Santísima Virgen María.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
Bendita sea su Gloriosa Asunción.
Bendito sea el Nombre de María Virgen y Madre.
Bendito sea San José su Casto Esposo.
Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos.
Amén.

Alabanzas de desagravio (Argentina):

[Volver a la Bendición: Español, Latín]

 

Bendito sea Dios.
Bendito sea su santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre.
Bendito sea el Nombre de Jesús.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
Bendita sea su Preciosísima Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del altar.
Bendito sea el Espíritu Santo Consolador.
Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
Bendita sea su gloriosa Asunción.
Bendito sea el Nombre de María, Virgen y Madre.
Bendito sea san José, su castísimo esposo.
Bendito sea Dios en sus ángeles y en sus santos.
Amén.